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Eco 1BACH · 1.º Bachillerato

Economía

Microeconomía, macroeconomía, sistemas e introducción a las finanzas. Con simulador AD‑AS y la teoría de la decisión, que casi siempre se nos queda fuera del temario.

12 unidades · Currículo estatal LOMLOE · Real Decreto 243/2022

Sobre este libro

Este libro forma parte de los materiales abiertos de profedeeconomia.es, una plataforma de recursos para profesores de instituto de economía, empresa y finanzas. Todo el contenido se publica bajo licencia Creative Commons BY-NC-SA: podéis copiarlo, redistribuirlo y adaptarlo siempre que citéis la autoría y no lo uséis con fines comerciales.

Este libro se basa en el currículo básico estatal LOMLOE para Economía (Real Decreto 243/2022). Cada comunidad autónoma establece concreciones específicas en su currículo propio; conviene consultar la concreción de vuestra CCAA para ajustar la programación al centro.

Composición tipográfica con Fraunces y Switzer. Generado con Astro y paged.js. Comentarios, erratas y propuestas: hola@profedeeconomia.es.

Índice general · 12 unidades

Contenido

  1. 01
    La economía como ciencia social Empezamos por la pregunta más básica: ¿por qué existe la economía como disciplina? La respuesta corta es la escasez. La larga ocupa esta unidad y, en realidad, todo el curso.
  2. 02
    La toma de decisiones económicas Toda elección tiene un coste oculto: lo que dejamos de hacer. Toda decisión está condicionada por sesgos que ni siquiera detectamos. Esta unidad enseña a decidir mejor —y a reconocer por qué tantas veces decidimos mal.
  3. 03
    Planificación financiera personal Nadie nos enseña a manejar el dinero, pero todos vamos a tener que hacerlo durante sesenta años. Esta unidad cubre lo que un manual decente de bachillerato debería dejar fijado antes de que un alumno firme su primera nómina, su primer préstamo o su primera hipoteca.
  4. 04
    Microeconomía I: oferta, demanda y mercado El precio no lo fija ni quien produce ni quien compra. Lo fija el encuentro entre los dos en un sitio que llamamos mercado. Entender cómo se mueve ese precio cuando cambia el mundo es el corazón del análisis microeconómico.
  5. 05
    Microeconomía II: elasticidad y aplicaciones Saber que el precio sube no es bastante. Hace falta saber **cuánto** se mueve la cantidad cuando lo hace, **quién** soporta realmente el cambio y **cuánto bienestar** queda destruido por el camino. La elasticidad pone número a esas preguntas.
  6. 06
    Microeconomía III: fallos de mercado El mercado coordina millones de decisiones sin que nadie las dirija, pero a veces falla. Esta unidad estudia cuándo y por qué la mano invisible deja huecos —externalidades, bienes públicos, información asimétrica, poder de mercado— y bajo qué condiciones el Estado puede taparlos sin abrir otros mayores.
  7. 07
    Macroeconomía I: agentes, flujo circular e indicadores Hasta aquí hemos mirado la economía a ras de suelo: un consumidor, una empresa, un mercado. Ahora subimos a vista de pájaro. Una economía completa son millones de decisiones que se cruzan, y para entenderlas hace falta un mapa de agentes y un puñado de indicadores bien elegidos.
  8. 08
    Macroeconomía II: modelo AD-AS y ciclos económicos El modelo AD-AS es la mejor herramienta de la que disponemos para entender por qué un país crece o se hunde, por qué los precios suben tras un shock energético, por qué una recesión puede ser breve o larga. Esta unidad construye ese modelo pieza a pieza y lo usa para leer la historia económica de España de los últimos quince años.
  9. 09
    Mercado de trabajo y desempleo El trabajo no es una mercancía más, pero los economistas lo analizan con las mismas herramientas que usamos para los tomates: oferta, demanda y un precio que se llama salario. Saber leer ese mercado es la diferencia entre entender una recesión y limitarse a sufrirla.
  10. 10
    Sistema financiero, dinero y banca El dinero no es solamente lo que tenemos en el bolsillo: es una institución social, un derecho contable y, en gran medida, una creación de la propia banca. Entender cómo se crea el dinero y cómo se mueve por el sistema financiero es entender uno de los engranajes más invisibles —y más poderosos— de cualquier economía moderna.
  11. 11
    Políticas económicas: fiscal y monetaria Una vez entendido cómo se mide la economía y cómo se mueven sus agregados, llega la pregunta política: ¿qué puede hacer el Estado cuando el ciclo se tuerce, los precios se disparan o el paro crece? Esta unidad responde con dos palancas —fiscal y monetaria— y con la prudencia que su uso exige.
  12. 12
    Globalización, UE y retos contemporáneos Cerramos el curso mirando lo grande: cómo se enlazan las economías nacionales, qué arquitectura sostiene la Unión Europea y qué retos —digitalización, transición ecológica, demografía, desigualdad— tendrá que abordar la generación que ahora cursa Bachillerato.
Unidad 1 · Bloc A
01

La economía como ciencia social

Empezamos por la pregunta más básica: ¿por qué existe la economía como disciplina? La respuesta corta es la escasez. La larga ocupa esta unidad y, en realidad, todo el curso.

Duración
5-6 sesiones · 1,5 semanas
Conceptos clave
economía · escasez · necesidades · bienes y servicios · factores de producción · frontera de posibilidades de producción
Objetivos de la unidad
  • · Definir la economía como ciencia social que estudia el problema de la escasez y la asignación de recursos.
  • · Diferenciar necesidades, bienes y servicios, factores productivos y agentes económicos.
  • · Explicar la frontera de posibilidades de producción como modelo básico de eficiencia y coste de oportunidad.
  • · Comparar los sistemas económicos —de mercado, planificación central y mixto— identificando ventajas e inconvenientes.
  • · Reconocer el método científico aplicado a la economía, distinguiendo economía positiva y normativa y comprendiendo el papel de la modelización y la evidencia empírica.

Tiempo estimado de lectura: ~25 min · Saberes LOMLOE: A.1, A.3, A.6 · Pre-requisitos: ninguno (primera unidad).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Definir la economía como ciencia social de la elección bajo escasez y distinguir las definiciones de Robbins y Samuelson.
  • Diferenciar necesidades, bienes y servicios, los cuatro factores productivos y los agentes económicos.
  • Interpretar la frontera de posibilidades de producción como modelo de eficiencia y de coste de oportunidad.
  • Comparar los tres sistemas económicos —mercado, planificación central y mixto— con sus ventajas e inconvenientes.
  • Aplicar el método científico a la economía y separar economía positiva de economía normativa.

Si tuviéramos recursos ilimitados —tiempo infinito, materias primas inagotables, energía gratuita, una población dispuesta a trabajar sin límite— la economía no existiría como disciplina. No habría que decidir qué producir ni cuánto, ni a quién destinar las cosechas, ni si subir o bajar los tipos de interés. La pregunta qué hacer con lo que hay solo tiene sentido cuando lo que hay es limitado frente a unas necesidades y deseos que, en cambio, no lo son. Esa tensión —recursos finitos frente a aspiraciones casi infinitas— es lo que llamamos escasez, y es la razón de ser de la economía.

Esta primera unidad fija el suelo conceptual del curso. Antes de hablar de oferta y demanda, de PIB o de política monetaria, conviene tener claro qué pregunta intenta responder la economía, con qué herramientas y dentro de qué marcos institucionales. Si esos tres cimientos quedan firmes, todo lo que viene después se entiende mejor; si no, cada unidad sucesiva se acumula como conceptos sueltos sin un hilo común.

El RD 243/2022 sitúa estos contenidos en los saberes A.1 (escasez, necesidades, bienes, modelización), A.3 (sistemas económicos) y A.6 (método científico aplicado a la economía). Son los tres ladrillos que ningún manual serio puede saltarse.

¿Qué es la economía?

A lo largo de la historia, los economistas han ofrecido definiciones distintas de su propia disciplina, y conviene conocerlas porque cada una ilumina un ángulo diferente del problema. Las dos más influyentes —y las que la mayoría de manuales de bachillerato españoles recogen— son las de Lionel Robbins y Paul Samuelson.

Robbins: la economía como ciencia de la elección bajo escasez

En 1932, el economista británico Lionel Robbins publicó An Essay on the Nature and Significance of Economic Science, donde acuñó la definición que sigue siendo hoy la más aceptada:

La definición tiene tres elementos que conviene desmenuzar. Fines: las necesidades y aspiraciones de las personas, que son múltiples y jerarquizables. Medios escasos: los recursos —tiempo, dinero, materias primas, talento— de los que se dispone, siempre limitados. Usos alternativos: cada recurso se puede destinar a satisfacer fines distintos, y dedicarlo a uno implica renunciar a otros. La economía es, en esencia, la ciencia que estudia cómo se hacen estas elecciones, tanto a nivel individual como colectivo.

Lionel Robbins en el acto de apertura del edificio Lionel Robbins de la London School of Economics, 27 de julio de 1978.
Lionel Robbins (1898-1984) en la London School of Economics, 1978. Su Essay on the Nature and Significance of Economic Science (1932) fijó la definición de economía más aceptada del siglo XX. Foto: LSE Library, sin restricciones de copyright conocidas vía Wikimedia Commons

Samuelson: el qué, el cómo y el para quién

Paul Samuelson, premio Nobel de Economía en 1970, reformuló la pregunta en términos que se han hecho clásicos en los manuales de bachillerato. Toda sociedad, dice Samuelson, debe responder a tres preguntas básicas:

Retrato fotográfico de Paul Samuelson, economista estadounidense y autor del manual Economía.
Paul Samuelson (1915-2009), primer economista estadounidense en recibir el premio Nobel de Economía (1970). Su manual Economía, editado por primera vez en 1948, ha formado a varias generaciones de estudiantes en todo el mundo. Foto: Bernard Gotfryd, dominio público vía Wikimedia Commons

Las tres preguntas están conectadas. Lo que se produce condiciona cómo se produce; cómo se produce condiciona quién se beneficia; y la distribución de la renta condiciona, a su vez, qué se demanda y, por tanto, qué se produce. Esta circularidad es uno de los rasgos distintivos de la economía como ciencia: los efectos retroalimentan las causas.

Microeconomía y macroeconomía

Tradicionalmente la economía se divide en dos grandes ramas según el nivel de agregación al que mira.

La distinción es útil pero no estanca: lo que ocurre en el plano macro es la suma de millones de decisiones micro, y los grandes agregados condicionan, a su vez, las decisiones individuales. Un manual moderno integra las dos perspectivas constantemente.

Necesidades, bienes y factores productivos

Para que la definición de Robbins sea operativa hay que precisar qué entendemos exactamente por fines y por medios. La primera tarea de un manual de economía es fijar este vocabulario básico.

Las necesidades humanas

Una necesidad es una sensación de carencia que la persona intenta satisfacer. Las necesidades son múltiples, jerarquizables, sustituibles y, en conjunto, ilimitadas: cuando se cubre una, suelen aparecer otras. Esa expansión continua del conjunto de necesidades —junto con la finitud de los recursos— es lo que da contenido al problema económico.

Una clasificación habitual, tomada de Abraham Maslow (1943), las ordena en cinco niveles que conviene presentar con prudencia (no son una jerarquía estricta y la propia investigación posterior ha matizado el modelo):

Para el análisis económico interesa una distinción más operativa: necesidades primarias (vitales, sin las que la vida es imposible) frente a necesidades secundarias (que mejoran la calidad de vida pero no son imprescindibles). La frontera, eso sí, es cultural e histórica: lo que en el siglo XIX era un lujo —el acceso a agua corriente, por ejemplo— hoy se considera básico en la Europa occidental.

Bienes y servicios

Los bienes son objetos tangibles que satisfacen necesidades (una manzana, un automóvil, un libro). Los servicios son actividades no tangibles que cumplen la misma función (una consulta médica, una clase de matemáticas, un viaje en tren). En las economías desarrolladas los servicios pesan cada vez más: en España aportan en torno al 74 % del PIB según el INE (Contabilidad Nacional Anual 2024, publicada en septiembre de 2025).

Vista interior del Mercado Central de Valencia, con puestos de frutas y verduras y compradores recorriendo el pasillo central.
Mercado Central de Valencia. Más de 200 puestos coordinan diariamente oferta y demanda de bienes perecederos: el ejemplo más antiguo y tangible del problema económico básico. Foto: Diego Delso, CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons

Conviene distinguir además entre varios tipos de bienes:

Otra clasificación útil distingue entre bienes de consumo (destinados a satisfacer necesidades de forma directa, como un yogur o una camiseta), bienes de capital o de inversión (utilizados para producir otros bienes, como una máquina industrial o un camión de reparto) y bienes intermedios (incorporados a un proceso productivo, como la harina que se usará para hacer pan).

Los factores de producción

Para producir bienes y servicios hace falta combinar recursos productivos o factores de producción. La tradición clásica distinguía tres; los manuales modernos suelen añadir un cuarto.

Los cuatro factores

Recursos con los que toda economía produce

  1. Tierra (o recursos naturales). Incluye el suelo agrícola, los recursos minerales, los recursos energéticos, el agua, los bosques y, en sentido amplio, todos los recursos que la naturaleza pone a disposición. Su característica distintiva es que son, en su mayoría, agotables y geográficamente fijos.
  2. Trabajo. El esfuerzo humano —físico e intelectual— aplicado a la producción. Su retribución son los salarios. La cantidad y, sobre todo, la calidad del factor trabajo (formación, salud, experiencia) es lo que llamamos capital humano, decisivo para el crecimiento de las economías modernas.
  3. Capital. Los bienes producidos por el ser humano que sirven para producir otros bienes: máquinas, edificios, infraestructuras, herramientas, software. No es lo mismo que el dinero (que se llama capital financiero). Su retribución son los intereses y, en sentido amplio, los beneficios reinvertidos.
  4. Iniciativa empresarial. La capacidad de combinar los otros tres factores asumiendo el riesgo del fracaso. Sin esa función organizadora, los demás factores serían recursos pasivos. Su retribución son los beneficios empresariales. Algunos manuales clásicos no la consideran un cuarto factor separado, pero el currículo LOMLOE la integra explícitamente.

A esta lista, la economía contemporánea añade cada vez con más fuerza otros factores: la tecnología (que algunos tratan como cuarto factor en lugar de la iniciativa empresarial), el conocimiento y los datos. Para el bachillerato basta con dominar los cuatro clásicos.

La frontera de posibilidades de producción

Ya tenemos los ingredientes: necesidades por un lado, recursos limitados por otro. La pregunta operativa es: ¿qué combinaciones de producción son posibles con los recursos disponibles? Para responder, los economistas usan el modelo más sencillo y a la vez más potente del primer curso: la frontera de posibilidades de producción (FPP).

Definición y supuestos

La FPP es una representación gráfica que muestra todas las combinaciones eficientes de dos bienes que una economía puede producir empleando plenamente sus recursos disponibles y la tecnología existente. Para que el modelo funcione como herramienta didáctica se imponen tres supuestos:

Imaginemos una economía hipotética —llamémosla Alfa— que solo produce dos bienes: trigo y ordenadores. Si dedica todos sus recursos al trigo, puede producir 100 toneladas y cero ordenadores. Si los dedica todos a ordenadores, puede producir 50 ordenadores y cero trigo. Entre ambos extremos hay infinitas combinaciones intermedias, y unirlas sobre un plano cartesiano da una curva: la FPP.

Eficiencia, ineficiencia e inalcanzabilidad

Los puntos sobre la curva son eficientes: representan combinaciones en las que toda la capacidad productiva está aprovechada. Los puntos por debajo de la curva son técnicamente posibles pero ineficientes: indican que hay recursos infrautilizados (paro, capacidad ociosa, materias primas sin emplear). Los puntos por encima de la curva son inalcanzables con los recursos y tecnología actuales: hacen falta avances productivos para llegar a ellos.

Esta tripartición —eficiente / ineficiente / inalcanzable— es probablemente la idea más útil de toda la unidad. La economía no se limita a decir lo que se produce: dice lo que se podría producir y lo que se está dejando de producir por mala asignación de recursos.

Frontera de posibilidades de producción Curva cóncava al origen que representa las combinaciones máximas de dos bienes. Los puntos sobre la curva son eficientes, los interiores indican subutilización de recursos y los exteriores son inalcanzables con la tecnología actual. 0 Y X BIEN Y · cañones BIEN X · mantequilla A Producción eficiente B Subutilización C Inalcanzable FPP
Frontera de posibilidades de producción: tres puntos posibles según la eficiencia productiva.

Coste de oportunidad

Sobre la FPP se hace visible un concepto que recorre toda la economía: el coste de oportunidad. Si la economía Alfa está produciendo en un punto eficiente y decide producir más ordenadores, necesariamente tiene que producir menos trigo. La cantidad de trigo a la que se renuncia para obtener una unidad adicional de ordenadores es el coste de oportunidad de esa unidad de ordenadores.

El coste de oportunidad explica por qué la FPP es habitualmente cóncava y no una línea recta: a medida que una economía se especializa en producir más de un bien, los recursos disponibles para ese bien son cada vez menos adecuados (la tierra que mejor se da al trigo ya se está usando; las personas con más habilidad para fabricar ordenadores ya están en eso). Por eso, cada unidad adicional cuesta proporcionalmente más en términos de la otra. A esto se le llama ley de los costes de oportunidad crecientes.

Crecimiento económico: desplazamientos de la FPP

Si los recursos aumentan (crece la población activa, se descubre un nuevo yacimiento, se acumula capital) o la tecnología mejora (un nuevo método permite producir más con lo mismo), la FPP se desplaza hacia fuera: lo que antes era inalcanzable pasa a ser posible. Esto es, en términos formales, crecimiento económico.

El crecimiento no afecta por igual a todos los bienes: una mejora tecnológica concentrada en uno de los dos sectores produce un desplazamiento sesgado, no paralelo. Esta sutileza explica por qué algunas economías crecen mucho en algunos sectores y se estancan en otros (los servicios y el sector industrial avanzado han crecido enormemente en España en cuatro décadas; la agricultura tradicional, mucho menos).

Los agentes económicos y el flujo circular

Antes de pasar a sistemas económicos conviene fijar quiénes son los agentes que toman decisiones en una economía. La clasificación clásica distingue tres tipos:

A escala internacional aparece un cuarto agente, el sector exterior, que recoge las relaciones con el resto del mundo (exportaciones, importaciones, movimientos de capital). Lo veremos en detalle en las unidades de macroeconomía.

Las relaciones entre estos agentes se representan mediante el flujo circular de la renta: las familias venden factores a las empresas y reciben rentas (salarios, intereses, beneficios); con esas rentas compran bienes y servicios a las empresas; el sector público interviene con impuestos y gasto público. Es un esquema que veremos con detalle en la Unidad 7 al introducir la macroeconomía, pero conviene tenerlo en mente desde ahora: ningún agente económico actúa en el vacío.

Los sistemas económicos

Las tres preguntas de Samuelson —qué, cómo y para quién producir— las resuelve cada sociedad mediante un conjunto de instituciones que llamamos sistema económico. La forma concreta en que una sociedad organiza la producción y la distribución determina su sistema. Históricamente y conceptualmente se distinguen tres modelos puros, ninguno de los cuales existe en estado químicamente puro hoy.

Sistema de mercado (capitalista)

En un sistema de mercado, las tres preguntas se resuelven por la interacción descentralizada de millones de decisiones individuales coordinadas por los precios. La propiedad privada de los medios de producción, la libre iniciativa empresarial y la competencia son sus pilares institucionales.

La intuición clásica viene de Adam Smith y su célebre metáfora de la mano invisible (La riqueza de las naciones, 1776): cuando cada agente persigue su propio interés en un marco competitivo, los precios actúan como señales que coordinan la producción y el consumo sin necesidad de un planificador central. Si un bien escasea, su precio sube; el alza atrae a más productores y disuade a parte de los consumidores; el equilibrio se restablece. Es el mecanismo que veremos formalizado en la Unidad 4.

Retrato póstumo de Adam Smith conocido como retrato de Muir, óleo sobre lienzo de hacia 1800.
Adam Smith (1723-1790) en el retrato póstumo de Muir, c. 1800. Su Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (1776) inauguró la economía clásica y fijó la idea de la mano invisible. Pintor desconocido, dominio público vía Wikimedia Commons

Ventajas habitualmente reconocidas: alta eficiencia asignativa, fuertes incentivos a la innovación, libertad económica y respuesta rápida a cambios en las preferencias.

Inconvenientes habitualmente reconocidos: desigualdades de renta y riqueza, ciclos económicos y crisis recurrentes, fallos de mercado (externalidades, monopolios, bienes públicos infraproveídos) y posible deterioro ambiental cuando los precios no internalizan los costes sociales.

Sistema de planificación central (economía planificada)

En el modelo opuesto, las tres preguntas las responde una autoridad central —típicamente el Estado— mediante planes que asignan recursos, fijan producciones y, en muchos casos, fijan precios y salarios. La propiedad pública o colectiva de los medios de producción es su rasgo central.

El referente histórico más importante fue la Unión Soviética (1922-1991) y sus economías satélites del Comecon. Otros casos: la China maoísta antes de las reformas de Deng Xiaoping (1978), Cuba en buena parte de su historia revolucionaria, Corea del Norte hoy.

Ventajas teóricas: posibilidad de orientar los recursos hacia objetivos colectivos (educación, sanidad, vivienda, defensa), control sobre las desigualdades, capacidad de acumulación para el crecimiento acelerado en fases iniciales.

Inconvenientes prácticos (documentados en la literatura económica posterior a 1991): falta de información dispersa que sí transmiten los precios de mercado, incentivos débiles a la productividad y a la innovación, escasez crónica de bienes de consumo, asignaciones ineficientes y, en algunos casos, restricciones graves a la libertad individual. Casi todas las economías planificadas históricas han evolucionado hacia formas mixtas o de mercado.

Sistema mixto

Es el modelo dominante hoy en el mundo: combina mercados como mecanismo principal de asignación con intervención pública correctora. Los Estados modernos —España, Alemania, Francia, Japón, Estados Unidos, en distinta proporción— son economías mixtas. La discusión política contemporánea no es entre mercado puro y planificación pura, sino sobre qué grado de intervención pública es deseable y bajo qué fórmulas.

El sector público desempeña en estos sistemas varias funciones complementarias:

El modelo social europeo —y dentro de él, el Estado del bienestar español, articulado por la Constitución de 1978 y desarrollado especialmente desde los años ochenta— es una variante particular de economía mixta con peso relativamente alto del gasto público social (en torno al 45 % del PIB en gasto público total según AIReF y Eurostat, 2024).

El método científico aplicado a la economía

La economía es una ciencia social. Ciencia, porque aspira a explicar fenómenos mediante teorías contrastables con la evidencia empírica. Social, porque su objeto de estudio son comportamientos humanos en contexto, no leyes físicas inmutables. Esto le da al método de la economía algunas peculiaridades que conviene reconocer.

Las fases del método científico

Los manuales clásicos describen el método científico en cuatro fases que la economía adapta a su objeto de estudio:

Pasos

El método científico en economía

  1. Observación de un fenómeno económico (paro elevado en una región, subida persistente de los precios, etc.). La fase de recolección de datos —antes hecha con encuestas manuales, hoy con grandes bases administrativas y de transacción— es la base de todo análisis.
  2. Formulación de hipótesis sobre las causas y mecanismos que explican el fenómeno. Una hipótesis económica suele tomar la forma si X, entonces Y, dentro de un determinado contexto institucional.
  3. Modelización: construcción de una representación simplificada del fenómeno que permite analizar las relaciones entre variables. Los modelos económicos (oferta-demanda, FPP, AD-AS) son intencionadamente simples; su validez se juzga por su utilidad explicativa, no por su realismo descriptivo.
  4. Contrastación empírica: comparación de las predicciones del modelo con los datos observados. Si el modelo predice bien, lo aceptamos provisionalmente; si predice mal, lo modificamos o lo descartamos.

Modelización: el arte de simplificar bien

Los modelos económicos son abstracciones deliberadas. Cuando se dibuja una FPP con solo dos bienes, todos sabemos que ninguna economía real produce solo dos bienes; el modelo no aspira a ser realista, aspira a ser útil para ilustrar el principio de coste de oportunidad. Lo mismo ocurre con la oferta y la demanda (Unidad 4) o con el modelo AD-AS (Unidad 8): simplificaciones que sacrifican detalle para ganar claridad.

El economista británico Joan Robinson lo expresó memorablemente: «Un modelo que tuviera en cuenta todos los detalles de la realidad sería tan complejo como la realidad misma y, por tanto, igual de incomprensible». La calidad de un economista se mide en buena parte por su capacidad de elegir qué simplificar y qué no.

Economía positiva y economía normativa

Toda discusión económica mezcla habitualmente dos tipos de afirmaciones que conviene distinguir con cuidado.

La distinción no implica que la economía normativa sea menos legítima que la positiva: las decisiones de política económica son necesariamente normativas porque eligen entre objetivos (¿más empleo o menos inflación?, ¿más eficiencia o más equidad?). Lo que sí exige el rigor científico es no presentar como positivo lo que es normativo: confundir ambos planos es la fuente de mucha mala discusión pública.

Un ejemplo claro: durante décadas el manual estándar afirmaba que subir el salario mínimo necesariamente destruía empleo. En 1994, Card y Krueger compararon restaurantes de Nueva Jersey y Pensilvania y mostraron que el empleo no cayó. El estudio —parte de la credibility revolution premiada con el Nobel 2021— obligó a la profesión a matizar afirmaciones que se daban por evidentes (lo desarrollaremos en la Unidad 9). Moraleja: en economía, lo positivo depende del diseño empírico tanto como de la teoría.

Experimentos en economía

Durante mucho tiempo se pensó que la economía no podía hacer experimentos: a diferencia de la química o la biología, no se puede recrear una economía en un laboratorio. La situación ha cambiado profundamente en las últimas dos décadas.

Esta apertura metodológica ha hecho que la economía contemporánea esté mucho más basada en evidencia empírica de lo que estaba hace una generación. Conviene transmitirlo al alumnado: la economía no es solo teorías abstractas; es también un trabajo intensivo con datos.

Las dificultades específicas del método económico

A diferencia de las ciencias naturales, la economía se enfrenta a tres dificultades estructurales que conviene reconocer con honestidad:

Estas dificultades no invalidan a la economía como ciencia, pero sí explican por qué entre economistas serios hay desacuerdos legítimos sobre cuestiones empíricas en las que en física, por ejemplo, habría consenso pleno.

Conexión con el resto del curso

Lo visto en esta unidad funciona como mapa de las once siguientes. La escasez y la elección (Unidad 2) extiende la lógica de Robbins a las decisiones individuales reales, incluyendo desviaciones de la racionalidad (economía del comportamiento). La planificación financiera personal (Unidad 3) lleva la teoría de la elección al terreno doméstico. Los Bloques B y C (Unidades 4-10) desarrollan microeconomía y macroeconomía como dos formas distintas de mirar el mismo problema económico. Las políticas económicas (Unidad 11) muestran cómo el sector público interviene en una economía mixta. Y la Unidad 12 cierra el curso con los retos contemporáneos —globalización, sostenibilidad, digitalización, desigualdad— en los que se juegan las grandes decisiones colectivas del siglo XXI.

Glosario

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunas lecturas y recursos para ir más allá:

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar la unidad:

  1. La definición de Robbins presenta la economía como ciencia de la elección, no del dinero. ¿Qué decisiones puramente personales (tu tiempo libre, tus estudios) tienen estructura económica aunque no haya dinero de por medio?
  2. Los sistemas económicos puros no existen. ¿Qué grado de intervención pública te parece deseable y por qué? ¿Es esta una pregunta de economía positiva o normativa?
  3. Un punto por debajo de la FPP indica recursos ociosos. ¿Qué recursos crees que la economía española está infrautilizando hoy y qué impide aprovecharlos?
  4. Joan Robinson decía que un modelo realista hasta el último detalle sería tan incomprensible como la realidad. ¿Dónde está, en tu opinión, la frontera entre “simplificar útilmente” y “simplificar engañando”?

Bibliografía

  1. Real Decreto 243/2022, de 5 de abril, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas del Bachillerato (BOE‑A‑2022‑5521), anexo II — Economía.
  2. Robbins, L. (1932). An Essay on the Nature and Significance of Economic Science. Macmillan.
  3. Samuelson, P. A. y Nordhaus, W. D. (2019). Economía. 19.ª edición. McGraw‑Hill.
  4. Mankiw, N. G. (2024). Principios de economía. 10.ª edición. Cengage Learning.
  5. Krugman, P., Wells, R. y Graddy, K. (2023). Fundamentos de economía. 4.ª edición. Reverté.
  6. Card, D. y Krueger (1994). Minimum Wages and Employment. American Economic Review, 84(4). [Se desarrolla en Unidad 9.]
  7. Instituto Nacional de Estadística (2025). Contabilidad Nacional Anual de España. Serie 1995‑2024.
  8. Banco de España (2021). El crecimiento de la economía española 1980‑2020: factores determinantes y perspectivas. Documentos Ocasionales.
Unidad 2 · Bloque A
02

La toma de decisiones económicas

Toda elección tiene un coste oculto: lo que dejamos de hacer. Toda decisión está condicionada por sesgos que ni siquiera detectamos. Esta unidad enseña a decidir mejor —y a reconocer por qué tantas veces decidimos mal.

Duración
5-6 sesiones · 1,5 semanas
Conceptos clave
racionalidad acotada · coste de oportunidad · costes hundidos · análisis marginal · incentivos · teoría de juegos
Objetivos de la unidad
  • · Aplicar el concepto de coste de oportunidad y de coste hundido a decisiones cotidianas y empresariales.
  • · Realizar un análisis marginal sencillo comparando ingreso marginal y coste marginal.
  • · Explicar el dilema del prisionero como modelo básico de teoría de juegos e identificar situaciones reales con esa estructura.
  • · Reconocer al menos cinco sesgos cognitivos sistemáticos descritos por Kahneman y Tversky y conectarlos con decisiones económicas reales.
  • · Distinguir la racionalidad clásica de la racionalidad acotada (Herbert Simon) y argumentar las implicaciones para la política económica.

Tiempo estimado de lectura: ~25 min · Saberes LOMLOE: A.2, A.5 · Pre-requisitos: Unidad 1 (qué es la economía y la escasez).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Aplicar el coste de oportunidad y los costes hundidos a decisiones cotidianas y empresariales.
  • Resolver un análisis marginal sencillo comparando beneficio marginal y coste marginal.
  • Explicar el dilema del prisionero y reconocer su estructura en situaciones económicas reales.
  • Identificar al menos cinco sesgos cognitivos sistemáticos de Kahneman y Tversky en decisiones reales.
  • Distinguir racionalidad clásica de racionalidad acotada (Simon) y entender cómo los nudges aprovechan los sesgos.

La economía, antes de ser una ciencia de mercados, indicadores y políticas públicas, es una ciencia de decisiones. Cada vez que alguien compra un café en lugar de otro, decide estudiar dos horas más o jugar a la consola, acepta un empleo o lo rechaza, ahorra o gasta, está resolviendo —consciente o inconscientemente— un problema económico. El modo en que tomamos esas decisiones, individuales y colectivas, es lo que esta unidad trata de explicar.

Durante casi dos siglos, la economía partió del supuesto de que el ser humano decide de forma racional: con información completa, capacidad de cálculo ilimitada y preferencias estables. Ese modelo, llamado homo economicus, fue muy útil para construir teoría, pero falla cuando se contrasta con la realidad. Las últimas décadas de investigación —psicología cognitiva, economía experimental, neurociencia— han mostrado que decidimos peor de lo que pensamos, que cometemos errores sistemáticos y que esos errores son tan predecibles que ya se han convertido en un campo propio: la economía del comportamiento.

Esta unidad recorre las dos miradas. Primero, las herramientas clásicas que cualquier estudiante de economía debe dominar: coste de oportunidad, costes hundidos, análisis marginal, incentivos, teoría de juegos. Después, la mirada moderna: por qué la racionalidad humana es acotada y qué sesgos cognitivos explican nuestras decisiones reales. Es una de las unidades más útiles del curso fuera del aula: lo que aquí se aprende sirve para decidir mejor en la propia vida.

El problema económico básico: elegir bajo escasez

En la Unidad 1 vimos que la economía nace del desajuste entre necesidades ilimitadas y recursos limitados. Esa tensión obliga a elegir, y elegir implica, inevitablemente, renunciar. Toda decisión económica es, en el fondo, una elección entre alternativas con valor.

El modelo clásico supone que el agente económico —consumidor, empresa o gobierno— resuelve ese problema en tres pasos:

  1. Identifica las alternativas disponibles. ¿Qué puedo hacer con este dinero, este tiempo, este recurso?
  2. Valora cada alternativa según los beneficios y costes esperados.
  3. Elige la alternativa que maximiza el bienestar, el beneficio o la utilidad, según el caso.

Sobre el papel, el procedimiento es impecable. En la práctica, casi nadie decide así. Y, sin embargo, conocer el modelo es imprescindible: solo entendiendo cómo debería decidir un agente racional podemos medir cuánto se aleja de ese ideal y por qué.

Racionalidad clásica y homo economicus

La racionalidad económica clásica asume tres supuestos fuertes sobre quien decide:

Ese personaje teórico —el homo economicus— no existe, pero ha sido tremendamente productivo: la mayor parte de la teoría microeconómica que veremos a partir de la Unidad 4 (oferta, demanda, elasticidad, eficiencia) se construye sobre él. Como decía George Box, «todos los modelos son falsos; algunos son útiles».

El coste de oportunidad: lo que dejamos de hacer

De todos los conceptos que la economía aporta al pensamiento cotidiano, el coste de oportunidad es probablemente el más valioso. Su definición es engañosamente simple: el coste de oportunidad de una decisión es el valor de la mejor alternativa a la que renunciamos al tomarla.

Cuando un estudiante decide pasar la tarde estudiando, el coste de oportunidad no es solo el dinero del bocadillo y del transporte; es también el valor de las dos horas de descanso, de la película que no verá o del rato con sus amigas. Cuando una persona decide estudiar un grado universitario en lugar de incorporarse al mercado laboral, el coste de oportunidad incluye el salario que habría cobrado durante esos cuatro años, no solo el precio de las matrículas. Cuando un país destina 10.000 millones a infraestructura ferroviaria, el coste de oportunidad es lo que habría podido hacer con ese dinero: sanidad, educación, defensa, reducción de impuestos.

Por qué cuesta verlo

El coste de oportunidad es invisible. Las facturas que pagamos las vemos en el extracto del banco; lo que dejamos de hacer no aparece en ningún sitio. Por eso una decisión que parece gratis«total, ya he pagado el gimnasio, voy a usarlo»— suele tener un coste de oportunidad importante: el tiempo que dedicamos a algo que no nos aporta podría dedicarse a algo que sí.

Los manuales clásicos llaman a esto pensamiento en márgenes o pensamiento económico. Es uno de los hábitos mentales más útiles que un curso de economía puede formar: ante cada decisión, preguntar ¿qué estoy dejando de hacer al elegir esto?

Costes contables vs costes económicos

Una pequeña empresaria que dirige su propio negocio probablemente cobra un salario que se paga a sí misma. Pero el coste real de su trabajo no es solo ese salario contable: es el sueldo más alto que habría cobrado en otro empleo. Si su negocio le reporta 25.000 € al año y, trabajando para otra empresa, habría cobrado 35.000 €, el coste de oportunidad anual es de 10.000 € que el balance contable nunca refleja.

A esa diferencia entre lo que se paga (coste contable) y lo que se sacrifica (coste económico) los manuales la llaman beneficio económico frente a beneficio contable. Una empresa puede ser rentable contablemente y, sin embargo, destruir valor económico si su propietario habría ganado más con sus recursos en otra actividad.

Los costes hundidos: lo que ya no podemos cambiar

El segundo concepto fundamental es la cara opuesta del coste de oportunidad. Los costes hundidos (sunk costs) son los gastos ya realizados que no pueden recuperarse, decidamos lo que decidamos ahora. Y la regla económica es radical: los costes hundidos no deben influir en las decisiones futuras.

El ejemplo clásico: alguien compra una entrada de cine no reembolsable por 9 €. A la hora de salir, está lloviendo a cántaros, hace frío y la película ya no le hace ilusión. ¿Debe ir? El razonamiento intuitivo dice «ya he pagado, sería tirar el dinero». El razonamiento económico dice otra cosa: los 9 € están perdidos haga lo que haga; la decisión real es entre «ver la película mojándome y cogiendo frío» o «quedarme cómodamente en casa». Si la segunda opción le aporta más bienestar, esa es la decisión racional. Los 9 € son irrelevantes.

La falacia del coste hundido

A la tendencia psicológica de seguir invirtiendo en proyectos que no funcionan porque ya hemos invertido mucho la llamamos falacia del coste hundido (sunk cost fallacy). Aparece en todas partes:

La pregunta económica correcta nunca es ¿cuánto he invertido?, sino ¿qué decisión, a partir de hoy, maximiza mi bienestar futuro? Cualquier otra cosa es psicología, no economía.

Avión supersónico Concorde de British Airways (matrícula G-BOAC) despegando, con su característico morro inclinado y alas en delta.
El Concorde de British Airways en operación. Treinta años de vuelos comerciales sin generar nunca beneficios: el caso canónico que la economía conductual conoce como Concorde fallacy. Foto: Eduard Marmet, CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons

El análisis marginal: pensar en la siguiente unidad

El tercer pilar del pensamiento económico es el análisis marginal. Su idea central es que las buenas decisiones rara vez se toman comparando totales: se toman comparando incrementos. No preguntamos ¿debo producir o no producir?, sino ¿debo producir una unidad más? No preguntamos ¿debo estudiar o no estudiar?, sino ¿debo dedicar una hora más al examen de mañana?

La regla general del análisis marginal es directa: una acción merece la pena mientras el beneficio marginal de la siguiente unidad sea mayor o igual que su coste marginal. Si producir una unidad más añade 12 € de ingresos y solo 8 € de costes, conviene producirla. Si añade 12 € de ingresos pero 15 € de costes, no conviene.

Por qué los totales engañan

Imaginemos una empresa que produce mochilas. Vender 1.000 mochilas le reporta 30.000 € de ingresos y le cuesta 20.000 €: gana 10.000 €. Vender 1.100 mochilas le reporta 32.500 € y le cuesta 23.500 €: gana 9.000 €. Mirando totales, «ambas opciones dan beneficios». Mirando márgenes, las 100 mochilas adicionales aportan 2.500 € de ingreso marginal y 3.500 € de coste marginal: producirlas destruye 1.000 € de beneficio. El análisis marginal lo detecta de inmediato; el análisis por totales requiere comparar resultados finales.

Ejercicio resuelto 2.1

¿Cuántas horas estudiar para el examen de selectividad?

Enunciado

Marta prepara el examen de Economía de selectividad. Estima la siguiente tabla de puntos adicionales que ganaría en el examen por cada hora extra de estudio (su beneficio marginal expresado en puntos). El coste de cada hora es el valor que ella concede al tiempo de ocio sacrificado: 0,4 puntos equivalentes por hora.

Hora de estudioPuntos extra esperados (BMg)Coste por hora (CMg)
1.ª1,80,4
2.ª1,20,4
3.ª0,80,4
4.ª0,50,4
5.ª0,30,4
6.ª0,10,4

¿Cuántas horas debería estudiar Marta esa tarde para maximizar su rendimiento neto?

Solución

  1. Aplicamos la regla del análisis marginal: estudiar una hora más merece la pena mientras BMg ≥ CMg.
  2. Comparamos hora a hora.
    • 1.ª hora: BMg = 1,8 > CMg = 0,4 → estudiar.
    • 2.ª hora: BMg = 1,2 > 0,4 → estudiar.
    • 3.ª hora: BMg = 0,8 > 0,4 → estudiar.
    • 4.ª hora: BMg = 0,5 > 0,4 → estudiar (justo).
    • 5.ª hora: BMg = 0,3 < 0,4 → detenerse.
    • 6.ª hora: BMg = 0,1 < 0,4 → no estudiar.
  3. Marta debe estudiar 4 horas. La quinta hora destruye más valor del que aporta.
  4. Beneficio neto total: (1,8 + 1,2 + 0,8 + 0,5) − (4 × 0,4) = 4,3 − 1,6 = 2,7 puntos netos.
  5. Si decidiera estudiar 6 horas «por si acaso», el beneficio neto bajaría a (1,8 + 1,2 + 0,8 + 0,5 + 0,3 + 0,1) − (6 × 0,4) = 4,7 − 2,4 = 2,3 puntos netos. Estudiar de más empeora el resultado.
  6. Conclusión: el rendimiento marginal del estudio es decreciente (cada hora extra aporta menos) y existe un punto óptimo más allá del cual conviene dejarlo. La intuición «cuanto más, mejor» es económicamente errónea.

Las decisiones empresariales se toman al margen

En la Unidad 7 veremos que la decisión clásica de la empresa —¿cuánto producir?— se resuelve con esta misma regla: producir mientras el ingreso marginal sea mayor o igual al coste marginal. En la Unidad 11 veremos que la política monetaria también razona al margen: subir un tipo de interés cuando el beneficio marginal sobre la inflación sea mayor que el coste marginal sobre el empleo. El análisis marginal no es un truco técnico: es la lógica común de buena parte de la teoría económica.

Los incentivos: el motor silencioso de las decisiones

Si hay una idea que distingue al economista del resto de las ciencias sociales, es la convicción de que la gente responde a incentivos. Cambia los incentivos y cambiarás el comportamiento, aunque las personas, los valores y las instituciones sean los mismos. Esta intuición —desarrollada por Gary Becker en los años setenta y popularizada después por Steven Levitt en Freakonomics— ha resultado tan productiva que la economía la ha exportado al estudio del crimen, la educación, la salud, la política y la familia.

Un incentivo es cualquier estímulo que altera el coste o el beneficio de una acción. Pueden ser:

Cuidado con los incentivos perversos

La advertencia importante: los incentivos mal diseñados producen efectos contrarios a los que se buscaba. Si una escuela paga a sus profesores en función del aprobado de sus alumnos, puede bajar el nivel de los exámenes. Si una farmacéutica premia a sus comerciales por número de visitas a médicos, los comerciales harán muchas visitas cortas e ineficaces. Si una administración mide a sus hospitales por tiempo medio de espera, los hospitales aprenderán a gestionar la lista —retrasar diagnósticos, derivar casos— en lugar de mejorar la atención.

Los economistas llaman a este fenómeno ley de Goodhart: «cuando una medida se convierte en objetivo, deja de ser una buena medida». Diseñar incentivos es difícil; mal diseñados, son contraproducentes.

Teoría de juegos: cuando mi decisión depende de la tuya

Hasta aquí hemos hablado de decisiones individuales: una persona, una empresa o un gobierno que decide ante alternativas fijas. Pero muchas decisiones económicas reales tienen una característica adicional: el resultado de mi elección depende también de lo que decidan los demás. Si rebajo el precio de mi producto, el resultado depende de si mis competidores también lo rebajan. Si decido no estudiar para un trabajo en grupo, el resultado depende de si mis compañeros sí estudian. Estas situaciones se llaman estratégicas y la rama que las estudia es la teoría de juegos.

La teoría de juegos —desarrollada por John von Neumann y Oskar Morgenstern en 1944 y ampliada por John Nash, premio Nobel en 1994— analiza decisiones interdependientes mediante tres elementos: los jugadores, las estrategias disponibles para cada uno y los pagos que recibe cada jugador según la combinación de estrategias elegidas.

Retrato fotográfico en blanco y negro del matemático John Forbes Nash Jr., autor del concepto de equilibrio que lleva su nombre.
John Forbes Nash Jr. (1928-2015), Premio Nobel de Economía en 1994 por su tesis doctoral de 28 páginas sobre equilibrios en juegos no cooperativos. Foto: Peter Badge / Typos1, CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons

El dilema del prisionero

El juego más famoso —y más útil pedagógicamente— es el dilema del prisionero. Su versión clásica: dos sospechosos de un atraco son detenidos e interrogados por separado. La policía no tiene pruebas suficientes para condenarlos por el delito grave, solo por una falta menor. A cada uno le ofrecen el mismo trato:

La matriz de pagos (años de cárcel para cada uno; menos años es mejor) queda así:

B callaB confiesa
A callaA: 1, B: 1A: 10, B: 0
A confiesaA: 0, B: 10A: 5, B: 5

Analicemos qué le conviene a A. Si B calla, a A le conviene confesar (0 años en lugar de 1). Si B confiesa, a A también le conviene confesar (5 años en lugar de 10). Es decir: pase lo que pase, a A le conviene confesar. Confesar es lo que los teóricos llaman una estrategia dominante. Por simetría, a B también le conviene confesar.

El resultado es paradójico: ambos confiesan y reciben 5 años cada uno, cuando si hubieran cooperado (callando ambos) habrían recibido solo 1 año. La búsqueda del interés individual produce un resultado colectivamente peor. A esa configuración estable —ninguno tiene incentivo a desviarse unilateralmente— la llamamos equilibrio de Nash.

Dilemas del prisionero en la vida real

Esta estructura aparece por todas partes en la realidad económica:

Cuando un dilema del prisionero se repite indefinidamente —no es una jugada única—, la cooperación se vuelve posible. Robert Axelrod demostró en los años ochenta que estrategias simples como «hago lo que tú hiciste en la jugada anterior» (estrategia tit for tat) son las más exitosas a largo plazo. Esa es la base teórica de por qué confiamos en proveedores habituales, repetimos clientes y mantenemos vínculos profesionales: porque la repetición convierte el dilema en cooperación.

Ejercicio resuelto 2.2

Dilema del prisionero numérico: guerra de precios entre dos gasolineras

Enunciado

Dos gasolineras vecinas, Repsa y Cepso, deciden cada mes si mantienen el precio alto (cooperar) o lo bajan (competir). La matriz recoge el beneficio mensual de cada una, en miles de euros (más es mejor):

Cepso precio altoCepso precio bajo
Repsa precio altoRepsa: 8, Cepso: 8Repsa: 2, Cepso: 10
Repsa precio bajoRepsa: 10, Cepso: 2Repsa: 5, Cepso: 5

a) Hallar la estrategia dominante de cada gasolinera y el equilibrio de Nash en una jugada única. b) ¿Cuál sería el resultado cooperativo y por qué no es estable? c) Si el juego se repite indefinidamente y ambas aplican tit for tat, ¿qué resultado por periodo cabe esperar?

Solución

  1. Estrategia dominante de Repsa. Si Cepso pone precio alto, a Repsa le conviene bajar (10 > 8). Si Cepso pone precio bajo, a Repsa también le conviene bajar (5 > 2). Bajar es estrategia dominante para Repsa.
  2. Por simetría, bajar también es la estrategia dominante de Cepso.
  3. Equilibrio de Nash (jugada única): ambas bajan el precio y ganan 5 cada una (casilla inferior derecha). Ninguna mejora desviándose unilateralmente.
  4. Resultado cooperativo: si ambas mantuvieran el precio alto ganarían 8 cada una, mejor para las dos. Pero no es estable: cada una tiene la tentación de bajar para llevarse 10 mientras la otra se queda en 2. La búsqueda del interés individual lleva a un resultado (5, 5) peor que el cooperativo (8, 8).
  5. Juego repetido con tit for tat. Si cada gasolinera empieza cooperando (precio alto) y replica en cada periodo lo que hizo la rival en el anterior, la desviación se castiga al mes siguiente. Como la pérdida futura de provocar la guerra de precios (caer de 8 a 5 indefinidamente) supera la ganancia puntual de un mes a 10, la cooperación se sostiene: el resultado esperado es (8, 8) por periodo. La repetición convierte el dilema en cooperación, igual que ocurre en los cárteles tácitos reales —y por eso la CNMC vigila la coordinación entre competidores—.

Eficiencia, riesgo e incertidumbre

Antes de pasar al lado oscuro de la racionalidad humana, conviene fijar dos conceptos que vertebran el resto del curso.

La eficiencia económica se da cuando los recursos se asignan de forma que no es posible mejorar la situación de alguien sin empeorar la de otro. Esta definición —debida al economista italiano Vilfredo Pareto— se llama eficiencia paretiana. Una asignación es ineficiente cuando podríamos reorganizarla y dejar a alguien mejor sin perjudicar a nadie. La búsqueda de la eficiencia es uno de los criterios fundamentales del análisis económico, aunque conviene recordar que una asignación puede ser eficiente y profundamente injusta: la justicia distributiva es un criterio distinto, no contenido en la eficiencia.

El riesgo y la incertidumbre son dos conceptos parecidos pero distintos, una distinción que debemos a Frank Knight (1921). Hay riesgo cuando conocemos las probabilidades de los distintos resultados posibles (lanzar un dado, jugar a la ruleta, vender un producto cuya demanda histórica conocemos). Hay incertidumbre cuando ni siquiera conocemos las probabilidades (¿qué pasará con el mercado laboral dentro de quince años? ¿cómo afectará la inteligencia artificial a mi sector?). El primer caso se puede modelar con cálculo de probabilidades; el segundo, no. La mayor parte de las grandes decisiones económicas se toman bajo incertidumbre, no bajo riesgo.

La racionalidad acotada: cuando decidir cuesta

Pasemos ahora a la segunda mitad de la unidad: la mirada moderna sobre cómo decidimos realmente. El primer paso lo dio en los años cincuenta el economista y psicólogo Herbert Simon, que sustituyó la hipótesis de racionalidad ilimitada por la idea de racionalidad acotada (bounded rationality).

La idea de Simon es sencilla y demoledora: las personas no maximizan, satisfacen. No exploran todas las alternativas posibles para escoger la óptima; exploran hasta encontrar una alternativa suficientemente buena y se detienen. Lo hacen porque buscar tiene un coste —tiempo, esfuerzo cognitivo, oportunidades perdidas— y porque su capacidad de procesar información es limitada.

Simon llamó a este comportamiento satisficing, palabra acuñada por él combinando satisfy y suffice. La consecuencia teórica fue enorme: si las personas no maximizan, los modelos económicos basados en maximización fallan en muchas predicciones. Simon recibió el Premio Nobel de Economía en 1978 por este giro.

Retrato pintado al óleo de Herbert A. Simon, sentado, con expresión serena, parte de la colección de Carnegie Mellon University.
Herbert A. Simon (1916-2001), Premio Nobel de Economía en 1978 por la teoría de la racionalidad acotada. Retrato de Richard Rappaport, Carnegie Mellon University. Imagen: Richard Rappaport, CC BY 3.0 vía Wikimedia Commons

Los manuales clásicos de economía siguen, en buena medida, asumiendo racionalidad completa. Pero los teóricos modernos han ido incorporando la racionalidad acotada en campos como la economía financiera (por qué los inversores cometen errores sistemáticos), la organización industrial (por qué las empresas se parecen tanto en lugar de optimizar) y la política económica (por qué algunos incentivos no funcionan como prevé el modelo). Todo esto desemboca, ya en los años setenta, en el campo que ha revolucionado la economía contemporánea: la economía del comportamiento.

Economía del comportamiento: el legado de Kahneman y Tversky

Si Simon abrió la puerta, Daniel Kahneman y Amos Tversky la cruzaron con todas las consecuencias. Ambos eran psicólogos —no economistas— que, en una colaboración intensa que duró décadas, demostraron experimentalmente que los seres humanos cometemos errores sistemáticos y predecibles al tomar decisiones bajo incertidumbre. El trabajo es tan importante que Kahneman recibió el Premio Nobel de Economía en 2002, siendo psicólogo de formación.

Retrato fotográfico del psicólogo Daniel Kahneman, con cabello blanco, mirando ligeramente fuera de cámara.
Daniel Kahneman (1934-2024), psicólogo israelí-estadounidense, Premio Nobel de Economía en 2002 por su trabajo con Amos Tversky sobre el juicio humano y la toma de decisiones bajo incertidumbre. Foto: Eirik Solheim / nrkbeta, CC BY-SA 2.0 vía Wikimedia Commons

Su síntesis para el gran público —el libro Pensar rápido, pensar despacio (2011)— se ha convertido en una de las obras más influyentes de la divulgación científica contemporánea. La idea central es que nuestro cerebro funciona con dos sistemas mentales que cooperan, pero que tienen lógicas distintas.

Sistema 1 y Sistema 2

Kahneman propone que nuestro pensamiento se reparte entre dos sistemas:

La mayoría de nuestras decisiones las toma el Sistema 1; el Sistema 2 solo entra cuando el primero no sabe responder o cuando hacemos un esfuerzo consciente. El problema es que el Sistema 1, rapidísimo y eficientísimo, comete errores predecibles. Esos errores son los sesgos cognitivos.

Heurísticas: atajos mentales

Las heurísticas son atajos mentales que el Sistema 1 utiliza para tomar decisiones rápidas sin agotar recursos cognitivos. Suelen funcionar; cuando fallan, fallan de manera sistemática. Kahneman y Tversky identificaron varias, pero las dos más importantes para la economía son las siguientes.

Heurística de disponibilidad. Juzgamos la probabilidad de un suceso por la facilidad con la que recordamos ejemplos. Si los medios cubren intensamente accidentes de avión, sobreestimamos su frecuencia y subestimamos la del coche, mucho más mortífero. Si recordamos vívidamente a un amigo enriquecido con criptomonedas, sobreestimamos la probabilidad de hacernos ricos con ellas; los miles de inversores que perdieron dinero no son tan vívidos en nuestra memoria. Esta heurística explica muchas decisiones financieras: invertimos en lo que recordamos, no en lo que es estadísticamente prometedor.

Heurística de representatividad. Juzgamos si algo pertenece a una categoría por cuánto se parece al estereotipo de esa categoría, ignorando frecuencias reales. Si nos describen a alguien tímido, cuidadoso y aficionado a los puzles, tenderemos a pensar que es bibliotecario, aunque haya cien veces más comerciales tímidos que bibliotecarios tímidos. En economía, esta heurística explica por qué confundimos empresa que parece de éxito con empresa que es de éxito.

Cinco sesgos cognitivos esenciales

De los más de cien sesgos catalogados, conviene dominar al menos cinco que aparecen una y otra vez en decisiones económicas.

Sesgos esenciales

Cinco sesgos cognitivos sistemáticos

  1. Sesgo de anclaje. Damos un peso desproporcionado al primer dato que recibimos. En negociaciones, la primera cifra puesta sobre la mesa condiciona toda la conversación posterior, aunque sea arbitraria. En tiendas, un precio inicial alto tachado hace parecer barato cualquier precio posterior. Tversky y Kahneman demostraron que incluso números aleatorios obtenidos con una ruleta sesgan estimaciones posteriores que no tienen nada que ver con la ruleta.
  2. Aversión a la pérdida. Las pérdidas duelen aproximadamente el doble de lo que disfrutamos las ganancias equivalentes. Perder 100 € genera más malestar que la felicidad de ganar 100 €. Kahneman y Tversky formalizaron esta asimetría en la Teoría Prospectiva (Prospect Theory, 1979), uno de los pilares de la economía conductual. Explica por qué nos cuesta tanto vender una acción a pérdidas, por qué pagamos seguros que estadísticamente nos cuestan dinero y por qué los políticos prefieren no quitar subsidios existentes aunque sean ineficientes.
  3. Sesgo de confirmación. Buscamos y recordamos información que confirma nuestras creencias previas e ignoramos la que las contradice. En inversión, leemos los análisis que avalan nuestra decisión y descartamos los críticos. En política económica, valoramos los datos que respaldan nuestra ideología y desconfiamos de los demás. Es uno de los sesgos más estudiados precisamente porque opera sin que nos demos cuenta.
  4. Efecto framing (encuadre). Las decisiones cambian según cómo se presenten las opciones, aunque la sustancia sea idéntica. Una operación médica con «90 % de supervivencia» se acepta más que la misma operación con «10 % de mortalidad». Una hamburguesa con «75 % magra» se compra más que la misma con «25 % de grasa». Las empresas, los gobiernos y los medios saben encuadrar; los consumidores rara vez lo detectamos.
  5. Sesgo de exceso de confianza. Sobreestimamos sistemáticamente nuestras capacidades, conocimientos y probabilidades de éxito. El 80 % de los conductores se cree mejor que la media. El 90 % de los emprendedores cree que su empresa estará entre el 10 % que sobrevive. Es uno de los sesgos más persistentes y explica buena parte de las burbujas financieras, los proyectos empresariales fallidos y los pronósticos demasiado optimistas.

Teoría Prospectiva: la curva de la pérdida

El gran modelo formal que Kahneman y Tversky aportaron a la economía es la Teoría Prospectiva (1979). Su idea central, ya mencionada, es que valoramos asimétricamente ganancias y pérdidas. La función de valor que proponen tiene tres rasgos esenciales:

Esta curva explica muchas decisiones reales: por qué preferimos una ganancia segura a una incierta de mayor valor esperado, pero una pérdida incierta a una pérdida segura del mismo valor esperado. Por qué los inversores mantienen acciones perdedoras y venden las ganadoras (justo al revés de lo que aconsejaría la teoría clásica). Por qué los planes de pensiones con suscripción automática (opt-out) tienen tasas de participación mucho más altas que los de suscripción voluntaria (opt-in).

Función de valor de la Teoría Prospectiva Curva de valor en forma de S asimétrica de Kahneman y Tversky, centrada en un punto de referencia. Es cóncava en las ganancias y convexa y más pronunciada en las pérdidas, lo que ilustra la aversión a la pérdida: perder duele más de lo que agrada ganar la misma cantidad. x PÉRDIDAS GANANCIAS VALOR PERCIBIDO v Cóncava: cada euro extra de ganancia aporta menos satisfacción que el anterior (utilidad marginal decreciente). Ante ganancias seguras, tendemos a ser cautos y aceptarlas. Más pronunciada que la de ganancias: una pérdida duele aproximadamente el doble de lo que agrada ganar lo mismo. Ante pérdidas, asumimos más riesgo con tal de no aceptarlas. No valoramos la riqueza total, sino los cambios respecto a este punto (lo que ya tenemos). Por eso una misma cantidad se vive como ganancia o pérdida según la referencia de partida. Punto de referencia +x −x Ganancias (cóncava) Pérdidas (convexa y más pronunciada) La pérdida de x duele más de lo que agrada ganar x
La función de valor es cóncava en las ganancias y convexa —y más pronunciada— en las pérdidas: una pérdida duele más de lo que agrada una ganancia equivalente. Todo se mide respecto a un punto de referencia, no en términos absolutos. Fuente: Kahneman y Tversky (1979), Prospect Theory

Richard Thaler y los nudges: arquitectura de elección

La racionalidad acotada y los sesgos cognitivos no son curiosidades de laboratorio: están detrás de muchas decisiones de política pública contemporánea. Richard Thaler —Premio Nobel de Economía en 2017— llevó el legado de Kahneman al diseño institucional. Su tesis es que, si la gente no decide racionalmente, los gobiernos pueden ayudar a mejorar la decisión sin restringir la libertad, mediante lo que él y Cass Sunstein llamaron en 2008 nudges (empujones) y, en español, arquitectura de elección.

Un nudge no es una prohibición ni un impuesto: es un cambio en la forma de presentar las opciones que aprovecha los sesgos para empujar al ciudadano hacia la decisión socialmente preferible, conservando siempre su libertad para hacer lo contrario.

Nudges aplicados en España

Más allá del laboratorio, varios ejemplos cotidianos en España muestran cómo la economía del comportamiento ya estructura decisiones públicas:

La cuestión ética es relevante: ¿hasta dónde puede el Estado empujarnos hacia decisiones que considera mejores para nosotros? Críticos como Cass Sunstein han matizado que el nudge debe ser transparente, evitable y orientado al bienestar del propio sujeto, no a recaudación o control. Lo que sí parece claro es que no decidir cómo se presentan las opciones es ya una decisión: alguien diseña la arquitectura. Si no lo hace el regulador, lo hará el mercado, y no necesariamente con nuestros intereses en mente.

Conexión con las siguientes unidades

Lo aprendido aquí no es ornamento: vertebra el resto del curso. El coste de oportunidad reaparecerá en la decisión del consumidor (Unidad 4), en la decisión del ahorrador (Unidad 3) y en la elección entre alternativas de inversión pública (Unidad 11). El análisis marginal es la herramienta central de la teoría del consumidor y del productor (Unidades 4 y 7). Los incentivos y la teoría de juegos vuelven a aparecer al estudiar el comportamiento de los mercados oligopolísticos (Unidad 6) y las negociaciones internacionales (Unidad 12). Y la economía del comportamiento condiciona cómo entendemos hoy la educación financiera personal (Unidad 3), las decisiones de los inversores (Unidad 10) y el diseño de la política económica (Unidad 11). Conviene volver a esta unidad cada vez que aparezca uno de estos hilos.

Glosario

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunas lecturas y recursos para ir más allá:

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar la unidad:

  1. Identifica una decisión reciente tuya en la que cayeras en la falacia del coste hundido (“ya he llegado hasta aquí, no puedo dejarlo ahora”). ¿Qué habrías hecho aplicando el análisis marginal puro?
  2. Las apps que usas a diario explotan tus sesgos (notificaciones, autorrenovación, “antes 99 €, ahora 39 €”). ¿Hasta qué punto eres libre al decidir dentro de ellas? ¿Debería regularse?
  3. El sistema español de donación de órganos por opt-out salva vidas aprovechando la inercia. ¿Es legítimo que el Estado diseñe la opción por defecto pensando por nosotros? ¿Dónde pondrías el límite del nudge?
  4. El dilema del prisionero explica desde los cárteles hasta el cambio climático. ¿Por qué crees que es tan difícil cooperar cuando el beneficio colectivo es evidente? ¿Qué mecanismos lo facilitan?

Bibliografía

  1. Kahneman, D. (2011). Pensar rápido, pensar despacio. Debate.
  2. Kahneman, D. y Tversky, A. (1979). Prospect Theory: An Analysis of Decision under Risk. Econometrica, 47(2).
  3. Simon, H. A. (1955). A Behavioral Model of Rational Choice. Quarterly Journal of Economics, 69(1).
  4. Thaler, R. H. y Sunstein, C. R. (2008). Nudge: Improving Decisions about Health, Wealth, and Happiness. Yale University Press.
  5. Axelrod, R. (1984). The Evolution of Cooperation. Basic Books.
  6. Nash, J. F. (1950). Equilibrium Points in N-Person Games. Proceedings of the National Academy of Sciences, 36(1).
  7. Knight, F. H. (1921). Risk, Uncertainty, and Profit. Houghton Mifflin.
  8. Arkes, H. R. y Blumer, C. (1985). The Psychology of Sunk Cost. Organizational Behavior and Human Decision Processes, 35(1).
  9. Levitt, S. D. y Dubner, S. J. (2005). Freakonomics. William Morrow.
  10. Real Decreto 243/2022, de 5 de abril, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas del Bachillerato (BOE‑A‑2022‑5521).
Unidad 3 · Bloque A
03

Planificación financiera personal

Nadie nos enseña a manejar el dinero, pero todos vamos a tener que hacerlo durante sesenta años. Esta unidad cubre lo que un manual decente de bachillerato debería dejar fijado antes de que un alumno firme su primera nómina, su primer préstamo o su primera hipoteca.

Duración
6-7 sesiones · 2 semanas
Conceptos clave
ahorro · inversión · consumo · presupuesto personal · interés compuesto · productos financieros
Objetivos de la unidad
  • · Elaborar un presupuesto personal con ingresos, gastos fijos y gastos variables.
  • · Aplicar la fórmula del interés compuesto y comprender el efecto acumulativo del tiempo sobre el ahorro.
  • · Comparar productos financieros básicos (cuentas, depósitos, fondos, acciones, bonos) según su rentabilidad, riesgo, liquidez y plazo.
  • · Distinguir hipoteca y préstamo personal y calcular una cuota mensual aproximada con TIN y TAE.
  • · Reconocer el seguro como instrumento de transferencia del riesgo y diferenciar sus modalidades principales.

Tiempo estimado de lectura: ~25 min · Saberes LOMLOE: A.4 · Pre-requisitos: Unidades 1-2 (escasez y decisiones económicas; coste de oportunidad e interés).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Elaborar un presupuesto personal distinguiendo ingresos, gastos fijos y gastos variables.
  • Aplicar la fórmula del interés compuesto y entender por qué el tiempo manda más que el capital aportado.
  • Comparar productos financieros básicos por rentabilidad, riesgo, liquidez y plazo.
  • Diferenciar hipoteca y préstamo personal y calcular una cuota mensual con TIN, TAE y Euribor.
  • Reconocer el seguro como instrumento de transferencia del riesgo y decidir cuándo merece la pena contratarlo.

La planificación financiera personal es la rama de la economía que más directamente afecta al alumnado. A diferencia del PIB, las elasticidades o los modelos AD-AS, todo el que termina el bachillerato va a manejar dinero todos los días durante el resto de su vida. Y, sin embargo, es la parte que peor cubren la mayoría de manuales: tres páginas con un gráfico de la pirámide de Maslow y media tabla con productos financieros. Esta unidad va en otra dirección. Lo que sigue es lo que un alumno debería entender antes de abrir su primera cuenta, firmar su primer préstamo o pedirse su primera hipoteca.

El currículo LOMLOE pide algo concreto: aprender a planificar y gestionar las decisiones financieras personales —inversión, ahorro y consumo—, entender el papel del dinero y los bancos, conocer cómo funcionan los productos financieros más habituales —préstamos, hipotecas y sus sustitutos—, y comprender la utilidad de los seguros. Lo recorreremos en este orden: primero el presupuesto, luego la magia del interés compuesto, después los productos financieros y, por último, los seguros y la deuda hipotecaria.

El presupuesto personal: lo básico antes de cualquier otra cosa

Antes de hablar de productos financieros, fondos indexados o tipos de interés, conviene fijar la herramienta más simple y la más infrautilizada: el presupuesto personal. Un presupuesto es, sin más, un registro ordenado de los ingresos que entran y los gastos que salen en un periodo, normalmente un mes. Sin presupuesto, hablar de ahorrar o invertir es como hablar de adelgazar sin pesarse: una vaguedad sin tracción.

Ingresos, gastos fijos y gastos variables

Un presupuesto bien hecho distingue tres bloques:

La diferencia entre ingresos y gastos es lo que el presupuesto llama capacidad de ahorro. Cuando es positiva, queda dinero para destinar al ahorro o la inversión; cuando es negativa, el saldo se cubre con deuda, lo que a medio plazo es insostenible.

La regla 50-30-20

Una heurística sencilla, popularizada por la senadora estadounidense Elizabeth Warren, propone repartir los ingresos netos en tres bloques:

No es una ley, sino una referencia. En el contexto español de 2025-2026, con salarios medios todavía contenidos y alquileres altos en las grandes ciudades, esa distribución resulta optimista para muchas personas jóvenes. Pero es una buena vara de medir: si las necesidades superan el 70 % del ingreso, hay un problema estructural (vivienda demasiado cara o ingresos demasiado bajos para el coste de vida).

El fondo de emergencia

Antes de invertir nada, la recomendación estándar es construir un fondo de emergencia equivalente a entre tres y seis meses de gastos. Sirve para cubrir imprevistos —una avería del coche, un mes sin trabajo, una reparación urgente— sin tener que recurrir a una tarjeta de crédito o a un préstamo personal de alto interés. Conviene tenerlo en un producto líquido (cuenta remunerada o depósito con cancelación gratuita), no invertido en bolsa, precisamente porque su utilidad es estar disponible cuando lo necesites, no rentabilizar.

El interés compuesto: la octava maravilla del mundo

Si hay un concepto que merece quedarse fijado para siempre de esta unidad, es el interés compuesto. No es una curiosidad técnica: es la pieza que explica por qué empezar a ahorrar a los 20 años vale literalmente diez veces más que empezar a los 40, y por qué la deuda de tarjeta a un 24 % anual destroza a quien la arrastra.

Interés simple vs. interés compuesto

La fórmula del capital final con interés compuesto es:

Cf = Ci · (1 + i)^n

Donde Ci es el capital inicial, i el tipo de interés del periodo expresado en tanto por uno y n el número de periodos. La aparente simplicidad de la fórmula esconde un comportamiento profundamente no lineal: el capital crece de forma exponencial, no lineal. Y el factor que más manda en el largo plazo no es el tipo de interés ni el capital aportado, sino el tiempo.

Interés simple frente a interés compuesto Crecimiento de 100 euros al 10 % anual durante 30 años. La línea del interés simple crece de forma recta hasta 400 euros; la del interés compuesto se curva hacia arriba y supera los 1.700 euros, mostrando que el plazo es la variable más poderosa del ahorro. 100 € AL 10 % ANUAL · CRECIMIENTO A 30 AÑOS 0 5 10 15 20 25 30 0 € 400 € 800 € 1.200 € 1.600 € AÑOS TRANSCURRIDOS CAPITAL ACUMULADO Los intereses se calculan siempre sobre el capital inicial (100 €), así que cada año se suma la misma cantidad fija. Por eso crece en línea recta. Cada año los intereses se suman al capital y el año siguiente también generan intereses («interés sobre interés»). Por eso la curva se dispara: es la fuerza que hace crecer el ahorro a largo plazo, y también la deuda de las tarjetas. Interés simple 400 € Interés compuesto 1.745 € Mismo dinero, mismo interés: a 30 años el compuesto multiplica por más de 4 lo que da el simple.
Con el mismo capital y el mismo tipo de interés, el interés simple crece en línea recta mientras el compuesto se dispara: la brecha entre ambos se ensancha cada año. Esa distancia creciente es la fuerza del interés compuesto. Fuente: Elaboración propia

El ejemplo de los 100 euros

Imaginemos que invertimos 100 € hoy a un 5 % anual y los dejamos quietos durante 30 años. ¿Cuánto tendremos al final?

Cf = 100 · (1,05)^30 = 100 · 4,322 = 432,19 €

Sin haber añadido ni un euro más, los 100 € iniciales se han convertido en 432 €. La diferencia entre los 100 y los 432 son los intereses acumulados: 332 € de pura magia matemática, sin esfuerzo adicional. Si en lugar de 30 años fueran 40, el resultado sería 704 €; a 50 años, 1.146 €. Y si en lugar del 5 % el rendimiento fuera del 8 % anual (la rentabilidad histórica media de la bolsa global a largo plazo, ajustada por inflación), los 100 € se convertirían en 1.006 € a los 30 años. Diez veces el capital de partida.

Retrato fotográfico en blanco y negro de Albert Einstein, realizado por Orren Jack Turner en Princeton hacia 1947.
Albert Einstein, a quien la sabiduría popular financiera atribuye, sin pruebas documentales, la sentencia sobre el interés compuesto como «octava maravilla del mundo». La paternidad incierta de la cita no le quita razón al contenido. Foto: Orren Jack Turner, Princeton, dominio público vía Wikimedia Commons
Ejercicio resuelto 3.1

El poder del tiempo: dos hermanos, mismo capital, distinto resultado

Enunciado

Dos hermanos, Ana y Bruno, deciden ahorrar para su jubilación. Ambos aportan 2.000 € al año y obtienen una rentabilidad media del 7 % anual (compuesto).

  • Ana empieza a los 20 años y aporta los 2.000 € anuales durante 10 años. Después no aporta más, pero deja el capital invertido hasta los 65 años.
  • Bruno empieza a los 30 años y aporta los 2.000 € anuales sin parar durante 35 años, hasta los 65 años.

¿Quién tendrá más capital a los 65 años?

Solución

  1. Aportaciones totales de cada uno:

    • Ana: 2.000 € × 10 años = 20.000 € aportados.
    • Bruno: 2.000 € × 35 años = 70.000 € aportados.
  2. Capital acumulado por Ana. Sus aportaciones se capitalizan al 7 % anual y, tras los 10 años de aportes, el capital sigue creciendo 35 años más sin nuevas entradas. El cálculo combina dos fases (renta de aportación + capitalización pura):

    • Tras los 10 primeros años, el capital acumulado es aproximadamente 27.633 € (renta anual capitalizada al 7 %).
    • Esos 27.633 € se dejan crecer otros 35 años al 7 %: 27.633 · (1,07)^35 = 27.633 · 10,68 ≈ 295.000 €.
  3. Capital acumulado por Bruno. Aporta 2.000 € al año durante 35 años al 7 % (renta constante capitalizada):

    • Capital acumulado ≈ 276.000 €.
  4. Comparación:

    • Ana, con 20.000 € aportados, termina con 295.000 €.
    • Bruno, con 70.000 € aportados (3,5 veces más), termina con 276.000 €.
    • Ana acaba con más dinero pese a haber aportado tres veces y media menos.
  5. Lección práctica: el factor decisivo del interés compuesto no es cuánto aportas, sino cuánto tiempo dejas que el dinero trabaje. Empezar a invertir a los 20 años con poca cantidad es financieramente más eficiente que empezar a los 30 con mucha. Esta es la justificación matemática de por qué cualquier plan de jubilación —público o privado— recomienda empezar pronto, aunque sean cantidades pequeñas.

Productos financieros: rentabilidad, riesgo, liquidez

Fachada neoclásica del Palacio de la Bolsa de Madrid, en la Plaza de la Lealtad, sede histórica de la Bolsa de Madrid.
El Palacio de la Bolsa de Madrid, inaugurado en 1893 en la Plaza de la Lealtad. Sede histórica donde se negociaron durante más de un siglo las acciones del IBEX 35 antes de la migración al sistema electrónico SIBE. Foto: Luis García (Zaqarbal), CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons

Los bancos y los mercados ofrecen una variedad amplia de productos para guardar o hacer crecer el dinero. La pregunta práctica para decidir entre ellos no es «¿cuál es el mejor?», sino «¿cuál es el adecuado para qué dinero y para qué plazo?». Para responderla hay que evaluar cada producto en cuatro dimensiones:

La regla básica del sistema financiero es que rentabilidad y riesgo van de la mano: ningún producto ofrece alta rentabilidad sin asumir riesgo proporcional. Si alguien ofrece «5 % seguro y sin riesgo» cuando los depósitos bancarios pagan el 2 %, hay gato encerrado.

Tabla comparativa de productos básicos

ProductoRentabilidad esperadaRiesgoLiquidezPlazo recomendado
Cuenta corriente0 %Muy bajo (FGD hasta 100.000 €)InmediataOperativa diaria
Cuenta remunerada1-3 %Muy bajo (FGD hasta 100.000 €)Inmediata o pocos díasFondo de emergencia
Depósito a plazo2-4 %Muy bajo (FGD hasta 100.000 €)Baja (penalización por cancelación)6 meses – 3 años
Bonos del Estado2-4 %Bajo (riesgo país)Media (mercado secundario)3 – 10 años
Fondo de inversión indexado6-8 % medio a largo plazoMedio (volatilidad de mercado)Alta (reembolso en días)10 años o más
Acciones individualesVariable (puede ser negativa)AltoAlta (mercados líquidos)10 años o más, con diversificación
CriptoactivosMuy variableMuy altoVariableEspeculativo, no se considera ahorro

Notas a la tabla:

Cuentas, depósitos y bonos

Fondos de inversión y acciones

Vista exterior de las Torres Kio (Puerta de Europa) en la Plaza de Castilla de Madrid, sede corporativa que albergó a Bankia.
Las Torres Kio en la Plaza de Castilla, sede corporativa de Bankia. La entidad colocó entre 2009 y 2011 participaciones preferentes a particulares por valor superior a 22.000 millones de euros. Foto: Marco Pagni, CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons

Hipotecas y préstamos personales: TIN, TAE y Euribor

La deuda no es ni mala ni buena en abstracto: depende de para qué se usa y bajo qué condiciones. La regla práctica es que la deuda productiva —la que financia algo que genera valor o ingresos a largo plazo, como la vivienda habitual o la formación— puede tener sentido económico. La deuda de consumo —la que financia gasto corriente como ropa, viajes o electrónica— suele ser una decisión financiera mala porque paga intereses por bienes que pierden valor inmediatamente.

Préstamo personal vs. hipoteca

TIN, TAE y Euribor

Tres términos básicos para no perderse al comparar ofertas:

El Euribor y el shock de 2022-2023

Ejercicio resuelto 3.2

Cuota mensual aproximada de una hipoteca

Enunciado

Una pareja quiere comprar un piso en Valencia por 200.000 €. Aportan una entrada del 20 % (40.000 €) y necesitan financiar 160.000 € con una hipoteca a 25 años. El banco ofrece un tipo fijo del 3,5 % TIN (TAE del 3,9 % incluyendo seguros vinculados).

a) Calcular la cuota mensual aproximada. b) Calcular el total de intereses pagados durante toda la vida del préstamo. c) ¿Cuánto subiría la cuota si el tipo aplicado fuera del 5 % en lugar del 3,5 %?

Solución

  1. Datos del préstamo:

    • Capital C = 160.000 €
    • Plazo n = 25 años × 12 = 300 cuotas
    • Tipo nominal anual: 3,5 % → tipo mensual i = 3,5 % / 12 = 0,002917
  2. Cuota mensual (fórmula francesa estándar):

    Cuota = C · i / (1 − (1 + i)^(−n))
    • Numerador: 160.000 · 0,002917 = 466,67
    • Denominador: 1 − (1,002917)^(−300) = 1 − 0,4178 = 0,5822
    • Cuota = 466,67 / 0,5822 ≈ 801 €/mes
  3. Coste total y intereses:

    • Pagado al banco: 801 € × 300 cuotas = 240.300 €
    • Capital devuelto: 160.000 €
    • Intereses totales: 240.300 − 160.000 = 80.300 €
    • Es decir, durante 25 años se paga al banco un 50 % más del precio original del piso.
  4. Escenario con tipo del 5 %:

    • Tipo mensual = 5 % / 12 = 0,004167
    • Cuota ≈ 935 €/mes, unos 134 € más cada mes.
    • Intereses totales: 935 × 300 − 160.000 = 120.500 € (40.000 € más que en el escenario al 3,5 %).
  5. Conclusión práctica: cada punto porcentual de TIN en una hipoteca de 25 años se traduce en aproximadamente 80-100 € más de cuota mensual y 25.000-30.000 € más de intereses totales. Por eso negociar bien el tipo —y leer la TAE, no solo el TIN— marca diferencias enormes a lo largo de la vida del préstamo.

Cómo se solicita una hipoteca

El proceso de la hipoteca

De la búsqueda del piso a la entrega de llaves

  1. Análisis previo de capacidad de pago. Antes de mirar pisos, calcular cuánta cuota mensual podemos asumir. Regla del Banco de España: la cuota no debería superar el 30-35 % de los ingresos netos del hogar.
  2. Búsqueda del inmueble y reserva. Identificar la vivienda y firmar un contrato de arras (señal del 5-10 % del precio) que reserva la operación durante 2-3 meses.
  3. Solicitud de la hipoteca en varios bancos. Pedir ofertas vinculantes (FEIN) en al menos 3-4 entidades para comparar TAE. La oferta es válida durante 30 días.
  4. Tasación y aprobación. El banco encarga una tasación oficial del inmueble (coste 300-500 €). Con la tasación, decide si concede el préstamo y por qué importe (típicamente hasta el 80 % del valor de tasación o de compraventa, el menor de los dos).
  5. Firma ante notario. En España, desde 2019, el cliente debe pasar antes por el notario para una acta de transparencia gratuita donde se le explican las cláusulas. Diez días después, firma de la escritura de compraventa y de la hipoteca.
  6. Inscripción y entrega. La escritura se inscribe en el Registro de la Propiedad. Las llaves se entregan el mismo día de la firma.

Los seguros: transferir el riesgo a cambio de una prima

La última pieza de la planificación financiera personal son los seguros. Su lógica es simple: a cambio de pagar una prima periódica (mensual, anual), el asegurado transfiere el riesgo de un evento improbable pero costoso a una compañía aseguradora, que se compromete a cubrir los daños si el evento ocurre.

Los seguros no son una inversión —no buscan rentabilidad—, sino una herramienta de gestión del riesgo: aceptamos perder con seguridad una pequeña cantidad (la prima) a cambio de evitar la posibilidad de una pérdida catastrófica (incendio de la casa, accidente grave, gastos médicos en el extranjero).

Tipos básicos de seguros

Cuándo tiene sentido contratar y cuándo no

La pregunta clave para decidir si un seguro merece la pena es: ¿podría asumir económicamente el siniestro si ocurriera?

La regla práctica: asegurar lo grande y autoasegurar lo pequeño. El seguro existe para evitar la ruina, no para cubrir cada pequeña incomodidad.

El papel del Banco de España y la educación financiera

Detalle de la verja de hierro forjado del edificio del Banco de España, con las letras «BE» entrelazadas en el centro del óvalo decorativo.
Verja del edificio histórico del Banco de España (Plaza de Cibeles, Madrid), con las letras «BE» entrelazadas en el motivo decorativo. La institución, integrada en el Eurosistema desde 1999, conserva en Madrid la sede que albergó la política monetaria nacional durante más de un siglo. Foto: GFreihalter, CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons

El Banco de España es el banco central nacional, integrado desde 1999 en el Eurosistema. Sus funciones principales son ejecutar la política monetaria del BCE en territorio español, supervisar las entidades financieras y promover la estabilidad del sistema. Pero también tiene una función menos visible y especialmente relevante para esta unidad: la educación financiera ciudadana.

Desde 2008, el Banco de España y la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) coordinan el Plan de Educación Financiera, cuya cara pública más conocida es la web Finanzas para Todos (finanzasparatodos.es). El plan reconoce algo que el sistema educativo español todavía no resuelve bien: la mayoría de la población adulta no sabe calcular un interés compuesto, no entiende qué es la TAE y no sabe distinguir un fondo de gestión activa de uno indexado. Las consecuencias —desde el episodio de las preferentes hasta el sobreendeudamiento con tarjetas revolving— son sociales y costosas.

Algunos recursos públicos imprescindibles para citar en clase:

Datos para situar la realidad económica española (mayo de 2026)

Antes de cerrar la unidad, conviene fijar algunos órdenes de magnitud del contexto español que el alumnado debería poder citar con soltura:

Glosario

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunos recursos —muchos de ellos públicos y gratuitos— para ir más allá:

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar la unidad:

  1. La regla 50-30-20 es difícil de cumplir para muchos jóvenes en España por el precio de la vivienda. ¿Es un problema de educación financiera individual o un problema económico estructural? ¿Qué se puede hacer en cada nivel?
  2. El interés compuesto premia empezar pronto, pero a los 20 años casi nadie piensa en la jubilación. ¿Cómo se diseñaría un nudge (Unidad 2) para que la gente joven ahorrara más sin obligarla?
  3. El caso de las preferentes muestra que firmar lo que no se entiende sale caro. ¿De quién es la responsabilidad: del cliente que firma, del banco que vende o del regulador que supervisa? Argumenta.
  4. Una hipoteca a 30 años atraviesa varios ciclos de tipos. Con la información de la unidad, ¿elegirías tipo fijo o variable? ¿Qué información adicional necesitarías para decidir mejor?

Bibliografía

  1. Banco de España (2024). Boletín Estadístico. Madrid. (bde.es)
  2. Banco de España y CNMV (2008-actualidad). Plan de Educación Financiera — Finanzas para Todos. (finanzasparatodos.es)
  3. Banco de España (2022). Encuesta Financiera de las Familias (EFF) 2020. Estudios Económicos.
  4. INE — Instituto Nacional de Estadística (2024). Encuesta Anual de Estructura Salarial 2023. (ine.es)
  5. Mishkin, F. S. (2022). The Economics of Money, Banking and Financial Markets (13.ª ed.). Pearson.
  6. Bodie, Z., Kane, A. y Marcus, A. J. (2023). Investments (13.ª ed.). McGraw-Hill.
  7. Real Decreto 126/2026, de 18 de febrero, por el que se fija el salario mínimo interprofesional para 2026 (BOE‑A‑2026‑3815).
  8. CNMV — Comisión Nacional del Mercado de Valores. Guía informativa: qué debes saber antes de invertir. (cnmv.es)
  9. Tribunal Supremo (2017-2019). Sentencias sobre comercialización de participaciones preferentes. CENDOJ.
Unidad 4 · Bloque B
04

Microeconomía I: oferta, demanda y mercado

El precio no lo fija ni quien produce ni quien compra. Lo fija el encuentro entre los dos en un sitio que llamamos mercado. Entender cómo se mueve ese precio cuando cambia el mundo es el corazón del análisis microeconómico.

Duración
7-8 sesiones · 2,5 semanas
Conceptos clave
ley de la demanda · ley de la oferta · equilibrio de mercado · precio de equilibrio · exceso de demanda · exceso de oferta
Objetivos de la unidad
  • · Aplicar la ley de la demanda y la ley de la oferta a casos reales del mercado español.
  • · Distinguir un movimiento a lo largo de una curva de un desplazamiento de la curva.
  • · Identificar los cinco factores principales que desplazan la demanda y los que desplazan la oferta.
  • · Encontrar el equilibrio de mercado gráfica y algebraicamente a partir de funciones lineales.
  • · Reconocer las cuatro estructuras de mercado básicas con ejemplos españoles actuales.

Tiempo estimado de lectura: ~25 min · Saberes LOMLOE: B.1 · Pre-requisitos: Unidad 1 (mercados como sistema de asignación).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Aplicar la ley de la demanda y la ley de la oferta a casos reales del mercado español.
  • Distinguir un movimiento a lo largo de la curva de un desplazamiento de la curva.
  • Identificar los cinco factores que desplazan la demanda y los cinco que desplazan la oferta.
  • Calcular el equilibrio de mercado gráfica y algebraicamente con funciones lineales.
  • Reconocer las cuatro estructuras de mercado con ejemplos españoles actuales.

Hasta aquí hemos hablado de decisiones individuales: cómo elige una persona, cómo planifica un ahorrador, cómo razona un consumidor con racionalidad acotada. Ahora cambiamos de escala. Un mercado no es la suma aritmética de decisiones aisladas: es el encuentro coordinado entre muchas personas que quieren comprar y muchas que quieren vender un mismo bien o servicio. De ese encuentro emerge una cifra —el precio— que ninguna de las partes ha fijado individualmente pero que todas terminan respetando.

Esta unidad presenta el modelo más célebre de la teoría económica: oferta y demanda. Es una simplificación deliberada de la realidad —los mercados reales rara vez se comportan con esta limpieza— pero es la herramienta que permite predecir la dirección del cambio cuando ocurre algo nuevo en el mundo. Cuando sube el precio del aceite de oliva, cuando bajan los smartphones, cuando se dispara el alquiler en Madrid: en todos los casos hay una historia de oferta y demanda detrás. Aprenderla bien aquí es la base de las Unidades 5 (elasticidad) y 6 (fallos de mercado).

El mercado: definición y tipos

Un mercado es cualquier institución —física, virtual, formal o informal— que pone en contacto a quienes ofrecen un bien o servicio con quienes lo demandan, y que permite que entre ellos se acuerden un precio y una cantidad. Esa definición, deliberadamente amplia, abarca tanto el mercado central de una ciudad como Amazon, la Bolsa de Madrid, una subasta de pescado en Vigo o el grupo de WhatsApp donde un vecindario vende cosas de segunda mano.

Lo que un mercado hace

Todos los mercados, por distintos que parezcan, cumplen tres funciones:

Tipos de mercado según el grado de competencia

Los economistas clasifican los mercados según cuántos vendedores hay y cómo de parecido es lo que venden. Esta clasificación da las cuatro estructuras de mercado básicas, que veremos en profundidad al final de la unidad: competencia perfecta, competencia monopolística, oligopolio y monopolio. El modelo de oferta-demanda que estudiamos a continuación describe con precisión el primero —competencia perfecta— y sirve como aproximación útil para los demás.

Retrato fotográfico de Alfred Marshall, economista inglés, hacia 1921.
Alfred Marshall (1842-1924) fotografiado en 1921, tres años antes de su muerte. Sus *Principios de economía* (1890) formalizaron por primera vez el cruce de las curvas de oferta y demanda que hoy llena todos los manuales. Foto: Emery Walker, 1921, dominio público vía Wikimedia Commons

La demanda

La demanda de un bien es la cantidad que los consumidores están dispuestos a comprar —y pueden pagar— a cada precio posible, durante un periodo determinado y en un mercado concreto. Dos matices son importantes: dispuestos (querer comprar) y pueden pagar (tener capacidad económica). Un adolescente que quiere un coche eléctrico no forma parte de la demanda hasta que tiene los 35 000 € para pagarlo.

La ley de la demanda

La regularidad empírica más sólida de la microeconomía es la ley de la demanda: cuando el precio de un bien sube, la cantidad demandada baja; cuando el precio baja, la cantidad demandada sube. Es una relación inversa entre precio y cantidad, y se cumple en casi todos los mercados imaginables.

¿Por qué? Por dos razones simultáneas:

Los dos efectos empujan en la misma dirección y por eso la ley de la demanda es tan robusta. Hay excepciones documentadas (bienes Giffen, bienes de Veblen, bienes de estatus) pero son raras y las trataremos brevemente en la Unidad 5.

La tabla y la curva de demanda

La forma más directa de representar la demanda es una tabla que enumera, para cada precio, la cantidad que los consumidores demandan. Imaginemos el mercado mensual de entradas de cine en una ciudad mediana:

Precio (€/entrada)Cantidad demandada (entradas/mes)
128 000
1012 000
818 000
626 000
436 000

La tabla cumple la ley de la demanda: a precios más altos, menos entradas; a precios más bajos, más. Si trasladamos la tabla a un eje cartesiano con el precio en vertical y la cantidad en horizontal, los cinco puntos quedan alineados a lo largo de una línea descendente de izquierda a derecha: esa es la curva de demanda. En este libro la dibujaremos como una recta para simplificar; en la realidad puede ser más curva, pero la dirección descendente se mantiene siempre.

Algebraicamente, la curva de demanda del ejemplo se aproxima por la función lineal Q_d = 60 000 − 4 000·P: cada euro adicional reduce la demanda en 4 000 entradas mensuales.

Demanda individual vs demanda de mercado

La curva que acabamos de dibujar es la demanda agregada del mercado: la suma horizontal de las demandas individuales de todos los consumidores. Cada uno tiene su propia curva —algunos siguen comprando aunque suba el precio, otros desaparecen del mercado en cuanto sube un euro—. Sumadas, todas ellas dan la demanda del mercado.

La oferta

La oferta de un bien es la cantidad que los productores están dispuestos a vender a cada precio posible, durante un periodo determinado y en un mercado concreto. De nuevo, dos matices: dispuestos (querer producir y vender) y capaces (tener los recursos para hacerlo). Un panadero que quisiera fabricar 10 000 barras al día pero solo tiene un horno para 800 no forma parte de la oferta por encima de esa cifra.

La ley de la oferta

La ley de la oferta establece una relación directa entre precio y cantidad: cuando el precio sube, los productores ofrecen más; cuando el precio baja, ofrecen menos. La intuición es clara: a precios altos, vender resulta más rentable; entran al mercado productores marginales que antes no compensaban; los existentes amplían capacidad. A precios bajos, los productores menos eficientes salen del mercado y los demás reducen la producción.

La curva de oferta, por tanto, es ascendente de izquierda a derecha: a más precio, más cantidad ofrecida. Una formulación lineal típica sería Q_o = a + b·P, con b positivo.

Oferta individual vs oferta de mercado

Como en la demanda, la oferta de mercado es la suma horizontal de las ofertas de todos los productores. Si una panadería ofrece 800 barras al día a 1,50 € y otra ofrece 1 200, la oferta de mercado a ese precio es 2 000 barras.

El equilibrio de mercado

Si dibujamos en el mismo gráfico la curva de demanda (descendente) y la de oferta (ascendente), las dos curvas se cruzan en un único punto. Ese punto es el equilibrio de mercado: el precio al que los consumidores quieren comprar exactamente la misma cantidad que los productores quieren vender. Lo llamamos precio de equilibrio (P*) y cantidad de equilibrio (Q*).

Por qué el mercado tiende al equilibrio

¿Qué pasa si el precio está por encima del equilibrio? Los productores quieren vender más de lo que los consumidores quieren comprar. Aparece un exceso de oferta (también llamado excedente): existencias que se quedan sin vender. Los productores, al ver que no colocan su producto, bajan el precio para deshacerse del stock. El precio cae hasta tocar el equilibrio.

¿Y si el precio está por debajo del equilibrio? Los consumidores quieren comprar más de lo que los productores quieren vender. Aparece un exceso de demanda (también llamado escasez): colas, agotamientos, lista de espera. Los consumidores compiten entre sí, los productores se dan cuenta de que pueden cobrar más, y el precio sube hasta el equilibrio.

El mercado, en este modelo, es un mecanismo autocorrectivo: cualquier desviación del precio respecto del equilibrio genera presiones que lo devuelven al equilibrio. Esta propiedad —la estabilidad del equilibrio— es lo que hace tan poderoso al modelo de oferta y demanda.

Equilibrio en un mercado competitivo Cruce de la curva de demanda descendente y la curva de oferta ascendente. El punto de equilibrio E* determina el precio P* y la cantidad Q*. 0 Q P CANTIDAD PRECIO D O E* P* Q*
Equilibrio en un mercado competitivo: precio y cantidad determinados por la intersección de oferta y demanda.
Ejercicio resuelto 4.1

Cálculo algebraico del equilibrio de mercado

Enunciado

En el mercado mensual de un cierto modelo de auriculares inalámbricos, las funciones de demanda y oferta son lineales:

  • Demanda: Q_d = 100 − 2P
  • Oferta: Q_o = 20 + 3P

(P en euros, Q en miles de unidades mensuales.)

a) Calcular el precio y la cantidad de equilibrio. b) ¿Qué ocurre si el Gobierno fija un precio máximo de 12 € por auriculares con el objetivo de hacerlos más accesibles? Calcular el exceso de demanda resultante.

Solución

  1. En el equilibrio se cumple Q_d = Q_o. 100 − 2P = 20 + 3P 100 − 20 = 3P + 2P 80 = 5P P* = 16 €.
  2. Sustituimos en cualquiera de las dos funciones para obtener la cantidad: Q* = 100 − 2·16 = 68 mil unidades/mes (o equivalentemente 20 + 3·16 = 68). El equilibrio es (P* = 16 €, Q* = 68 000 unidades/mes).
  3. Con un precio máximo legal de 12 € (por debajo del equilibrio):
    • Cantidad demandada a P = 12: Q_d = 100 − 2·12 = 76 mil unidades.
    • Cantidad ofrecida a P = 12: Q_o = 20 + 3·12 = 56 mil unidades.
  4. Exceso de demanda = Q_d − Q_o = 76 − 56 = 20 mil unidades/mes. Aparecen 20 000 consumidores al mes que querrían comprar al precio fijado pero no encuentran producto.
  5. Consecuencias previsibles: colas, listas de espera, posible mercado negro, deterioro de la calidad o reducción del servicio postventa. El control de precios, salvo emergencias muy concretas, suele empeorar el problema que pretende resolver. (Veremos casos reales —topes al alquiler— en la Unidad 5.)

Movimientos a lo largo de la curva vs desplazamientos de la curva

Este es uno de los puntos donde el alumnado se confunde más a menudo en los exámenes. La distinción es crucial y conviene fijarla bien antes de avanzar.

Movimiento a lo largo de la curva

Ocurre cuando cambia el precio del propio bien y, en consecuencia, cambia la cantidad demandada u ofrecida sin que cambie la curva. Pasamos de un punto a otro sobre la misma curva. Si el precio del cine sube de 8 € a 10 €, nos movemos de (8 €, 18 000) a (10 €, 12 000): es un movimiento a lo largo de la curva de demanda, no un cambio de curva.

Desplazamiento de la curva

Ocurre cuando cambia cualquier otro factor distinto del precio del bien. La curva entera se desplaza —a la derecha si la demanda u oferta aumenta a todos los precios, a la izquierda si disminuye—. En ese caso aparece un nuevo equilibrio distinto del anterior.

La regla mnemotécnica es directa: si cambia el precio del bien, nos movemos sobre la curva; si cambia cualquier otra cosa, la curva se desplaza.

Los cinco factores que desplazan la demanda

Los cinco factores que desplazan la oferta

Vista de un olivar en la provincia de Jaén, con hileras de olivos extendiéndose hasta el horizonte bajo cielo despejado.
Olivar en la provincia de Jaén, vista desde la ventana de un cortijo abandonado. Andalucía concentra más del 80 % de la producción nacional de aceite de oliva; cuando una sequía afecta a esta tierra, el precio mundial del aceite se mueve en cuestión de meses. Foto: Veinticuatro de Jahén, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons
Ejercicio resuelto 4.2

Análisis de desplazamientos: el mercado de alquiler en Madrid

Enunciado

Entre 2020 y 2025, el precio medio del alquiler en Madrid pasó de unos 15 €/m²/mes a más de 22 €/m²/mes (idealista/INE, cierre 2025). Simultáneamente, los datos del INE indican que el número de viviendas en alquiler residencial se mantuvo o incluso bajó ligeramente. Analizar la situación con el modelo de oferta y demanda:

a) Identificar qué factores han desplazado la demanda de alquiler en Madrid en este periodo. b) Identificar qué factores han desplazado (o no han desplazado) la oferta. c) ¿Es coherente la subida simultánea de precio y la caída de cantidad con un desplazamiento de la oferta o de la demanda?

Solución

  1. Factores que han desplazado la demanda a la derecha:
    • Crecimiento poblacional: Madrid sumó más de 250 000 habitantes entre 2020 y 2025 (INE, Padrón Continuo).
    • Llegada masiva de nómadas digitales y trabajadores de remoto extranjeros tras la pandemia.
    • Expectativas de seguir subiendo de precio (compras y alquileres preventivos).
    • Aumento de hogares unipersonales (factor estructural).
  2. Factores que han afectado a la oferta:
    • Traspaso de pisos de alquiler residencial a alquiler turístico (reduce oferta de larga duración).
    • Encarecimiento de la construcción (costes de producción más altos).
    • Cierta regulación restrictiva (incertidumbre normativa, retención de pisos).
    • Resultado neto: la oferta probablemente se ha desplazado ligeramente a la izquierda.
  3. Coherencia con el modelo: si la demanda sube y la oferta cae o se mantiene, el precio de equilibrio sube y la cantidad puede mantenerse o caer ligeramente —exactamente lo observado—. Si solo se hubiese movido la demanda al alza, esperaríamos precio y cantidad subiendo a la vez. La caída ligera de cantidad confirma que la oferta también se ha desplazado a la izquierda.
  4. Conclusión pedagógica: el modelo permite descartar explicaciones. La narrativa de «es solo culpa de los fondos buitre» no encaja con los datos si miramos las cantidades; la realidad es una combinación de presión por el lado de la demanda y restricción por el lado de la oferta. La política pública eficaz debe actuar sobre ambos lados.

Cómo cambia el equilibrio cuando se desplaza una curva

El gran valor analítico del modelo es que permite predecir la dirección del cambio cuando una de las dos curvas se desplaza. Resumimos los cuatro casos básicos:

Los 4 desplazamientos

Efecto de cada desplazamiento sobre el equilibrio

  1. Aumenta la demanda (curva D a la derecha). Sube P*, sube Q*. Ejemplo: campaña publicitaria exitosa, llegada de turistas, mejora de la renta para un bien normal.
  2. Cae la demanda (curva D a la izquierda). Baja P*, baja Q*. Ejemplo: escándalo sanitario sobre un alimento, recesión económica para bienes de lujo.
  3. Aumenta la oferta (curva O a la derecha). Baja P*, sube Q*. Ejemplo: avance tecnológico (smartphones), entrada de nuevos competidores (Ouigo).
  4. Cae la oferta (curva O a la izquierda). Sube P*, baja Q*. Ejemplo: sequía en aceite de oliva, subida del coste de la energía en fábricas.

Cuando se mueven las dos curvas a la vez —caso frecuente en la realidad— una de las dos variables del equilibrio queda indeterminada sin información adicional sobre cuál de las dos se mueve más. Por eso el análisis profesional combina el modelo con datos empíricos sobre la magnitud de cada desplazamiento.

Ejercicio resuelto 4.3

Desplazamiento simultáneo de las dos curvas: qué variable queda indeterminada

Enunciado

En el mercado español de coches eléctricos durante 2024-2026 ocurren dos cosas a la vez:

  • Por el lado de la demanda: los planes públicos de ayuda (Plan MOVES) y la mayor conciencia ambiental aumentan el número de compradores. La demanda se desplaza a la derecha.
  • Por el lado de la oferta: la caída del precio de las baterías y las nuevas gigafactorías abaratan la producción. La oferta también se desplaza a la derecha.

a) ¿Qué le ocurre con seguridad a la cantidad de equilibrio? b) ¿Qué le ocurre al precio de equilibrio? c) Formula la regla general de los desplazamientos simultáneos.

Solución

  1. Cantidad de equilibrio. Un aumento de la demanda eleva Q*; un aumento de la oferta también eleva Q*. Como ambos desplazamientos empujan la cantidad en la misma dirección, la cantidad de equilibrio sube con seguridad. Más coches eléctricos vendidos: es lo que confirman los datos de matriculaciones.
  2. Precio de equilibrio. Aquí los dos efectos se contrarrestan: el aumento de la demanda tiende a subir P*, pero el aumento de la oferta tiende a bajarlo. El resultado depende de cuál de los dos desplazamientos sea mayor:
    • Si la oferta crece más que la demanda → el precio baja.
    • Si la demanda crece más que la oferta → el precio sube.
    • Si ambos crecen por igual → el precio se mantiene. Por tanto, el precio queda indeterminado sin datos sobre la magnitud relativa de cada desplazamiento. (En el caso real de los coches eléctricos, el abaratamiento de baterías ha pesado más, y el precio ha tendido a bajar mientras la cantidad se disparaba.)
  3. Regla general. Cuando las dos curvas se desplazan a la vez, queda determinada con seguridad la variable sobre la que ambos efectos empujan en el mismo sentido, y queda indeterminada la variable sobre la que los efectos se oponen. Conocer la dirección de los desplazamientos no basta: hay que conocer también su magnitud relativa. Este es el motivo por el que el análisis económico serio nunca se queda en el gráfico: necesita datos empíricos.

Las cuatro estructuras de mercado

El modelo de oferta y demanda que acabamos de ver describe con precisión la competencia perfecta. Los mercados reales rara vez lo son. Conviene distinguir las cuatro estructuras clásicas según el número de empresas y el grado de diferenciación del producto.

Competencia perfecta

Muchas empresas, producto homogéneo, libre entrada y salida. Ninguna empresa es lo bastante grande para influir en el precio: todas son precio-aceptantes. El comprador es indiferente entre comprarle a uno u otro porque el producto es el mismo. Información transparente, sin barreras de entrada.

El ejemplo más próximo en España son los mercados agrícolas mayoristas —Mercabarna, Mercamadrid—: miles de productores de tomate, manzana o naranja venden un producto esencialmente intercambiable a un precio que se forma por el cruce de oferta y demanda diaria. Ningún productor individual puede subir su precio por encima del de mercado sin perder todas sus ventas. La competencia perfecta es más una referencia teórica que una realidad cotidiana, pero la aproximación es útil para entender muchos mercados de materias primas.

Puesto de venta de fruta y verdura en una nave mayorista de Mercamadrid, con cajas apiladas y precios visibles.
Puesto mayorista en Mercamadrid, el segundo mercado de fruta y hortalizas más grande del mundo. Cientos de operadores venden producto homogéneo a comerciantes que pueden comparar precios al instante: la aproximación más cercana a la competencia perfecta que se ve en una ciudad española. Foto: Esferadeoro, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

Monopolio

Una sola empresa, sin sustitutos cercanos, barreras de entrada altas. La empresa monopolista decide el precio que más le conviene: es precio-fijadora. El monopolio puede surgir por concesión legal (monopolios públicos), por control de un recurso clave, por patentes o por economías de escala que hacen inviable que entre otro competidor.

Casos puros de monopolio quedan pocos. Históricamente, Renfe mantuvo durante décadas un cuasi-monopolio en la alta velocidad ferroviaria española: la única forma de cruzar Madrid-Barcelona en tren rápido era el AVE de Renfe. Desde 2021 ese monopolio se ha roto con la entrada de Ouigo (filial de SNCF francesa) y Iryo (Trenitalia + Air Nostrum + Globalvia), pasando a una estructura de oligopolio con tres operadores. Otros casos próximos al monopolio en España: Adif en la gestión de infraestructura ferroviaria, Aena en la gestión de aeropuertos comerciales, distribuidoras eléctricas en su zona geográfica.

Tren de alta velocidad Renfe AVE serie 103 estacionado en un andén de la estación de Girona.
Un AVE serie 103 de Renfe en Girona. Durante casi dos décadas, todo viajero que cruzaba España en alta velocidad lo hacía en uno de estos trenes; desde 2021 comparte vías con Ouigo e Iryo, transformando un monopolio en oligopolio. Foto: Robot8A, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

Oligopolio

Pocas empresas grandes, mucho poder de mercado, producto homogéneo o diferenciado. Las decisiones de cada una afectan al resto. Hay barreras de entrada significativas (capital, regulación, marca). Los oligopolios son extremadamente comunes en la economía española.

El ejemplo más nítido es el mercado eléctrico minorista: Iberdrola (33,6 % de puntos de suministro), Endesa (32,6 %) y Naturgy (14,6 %) concentraban en 2024 más del 80 % del mercado doméstico de electricidad en España (CNMC, Informe de Supervisión de los Mercados Minoristas 2024). En cuota de ventas de energía, Endesa lidera con el 28 %, Iberdrola el 23 % y Naturgy el 8 %. Aunque existen decenas de comercializadoras pequeñas, las decisiones de precio y oferta de las tres grandes marcan el ritmo del mercado. Otros oligopolios españoles relevantes: telefonía móvil (Telefónica/Movistar, Vodafone, Orange/MásMóvil-Digi), banca (Santander, BBVA, CaixaBank), distribución de combustibles (Repsol, Cepsa/Moeve, BP).

En un oligopolio, las empresas pueden competir agresivamente (guerras de precios), coordinarse tácitamente (líder de precios) o, en casos ilegales, colusionar: pactar precios o repartirse el mercado. La CNMC vigila y sanciona estos casos —el cártel de los fabricantes de coches por intercambio de información comercial sensible (2015-2021) es un caso reciente.

Competencia monopolística

Muchas empresas, producto diferenciado, libre entrada. Es la estructura más extendida en sectores de consumo: cada empresa vende un producto parecido pero no idéntico al de las demás, lo que le permite cierto margen para fijar precio (un mini-monopolio sobre su versión del producto) sin escapar de la presión de la competencia.

El ejemplo cotidiano es el supermercado: Mercadona, Lidl, Carrefour, Dia, Alcampo, Aldi, Eroski compiten en el mismo terreno pero con propuestas diferenciadas —Mercadona apuesta por la marca propia consolidada, Lidl por precios bajos en surtido reducido, Carrefour por amplitud de gama, Dia por proximidad—. Hay decenas de actores, pero el liderazgo cuantitativo está concentrado: Mercadona ronda el 27 % del mercado, Carrefour el 9 %, Lidl el 7 %. La competencia es real —ningún supermercado puede subir precios bruscamente sin perder clientes— pero el producto está diferenciado por marca, calidad percibida, ubicación y servicio. Otros ejemplos típicos: restauración, peluquerías, librerías, ropa de calle.

Resumen comparado

EstructuraNº de empresasProductoPoder de fijar precioEjemplo español
Competencia perfectaMuchísimasHomogéneoNuloProductores de naranjas en Mercabarna
Competencia monopolísticaMuchasDiferenciadoBajoMercadona vs Lidl vs Carrefour (distribución alimentaria)
OligopolioPocasHomogéneo o diferenciadoAltoIberdrola, Endesa, Naturgy (electricidad)
MonopolioUnaSin sustitutosTotalRenfe AVE (hasta 2021), Aena

Conexión con las próximas unidades

Esta unidad sienta las bases para todo el Bloque B. En la Unidad 5 aprenderemos a medir cuánto responde la demanda y la oferta a un cambio de precio —la elasticidad— y usaremos esa medida para entender por qué subir el IVA del tabaco recauda mucho y subir el IVA del pan recauda poco. En la Unidad 6 veremos los fallos de mercado: situaciones en las que el equilibrio que produce el mercado no es socialmente deseable (externalidades, bienes públicos, poder de mercado, información asimétrica) y la intervención pública puede mejorar el resultado.

Glosario

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunas lecturas y recursos para ir más allá:

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar la unidad:

  1. El modelo de oferta y demanda predice que un precio máximo al alquiler genera escasez. ¿Por qué crees que, pese a ello, muchos gobiernos lo aplican? ¿Qué pesa más, la eficiencia o la equidad?
  2. El precio del aceite se multiplicó por tres sin que nadie cambiara sus gustos. ¿Te parece “justo” que una sequía dispare el precio de un alimento básico? ¿Quién debería intervenir, si alguien?
  3. Mercadona tiene casi un 30 % de cuota pero no es monopolio. ¿Qué prueba usarías tú para decidir si un mercado es “demasiado concentrado”? ¿Basta con la cuota de mercado?
  4. En el caso de los desplazamientos simultáneos, conocer la dirección no basta: hace falta la magnitud. ¿Qué dice esto sobre el papel de los datos frente a la teoría en economía?

Bibliografía

  1. Marshall, A. (1890). Principles of Economics. Macmillan.
  2. Mankiw, N. G. (2021). Principios de economía (9.ª ed.). Cengage Learning.
  3. Krugman, P. y Wells, R. (2019). Microeconomía (5.ª ed.). Reverté.
  4. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Informes mensuales del mercado del aceite de oliva — series 2021-2024.
  5. INE. Índice de precios del alquiler de vivienda y Encuesta continua de hogares — Madrid, 2020-2024.
  6. CNMC. Informe anual de supervisión de los mercados eléctricos minoristas — ediciones 2022-2024.
  7. RD 243/2022, de 5 de abril, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas del Bachillerato (BOE-A-2022-5521).
Unidad 5 · Bloque B
05

Microeconomía II: elasticidad y aplicaciones

Saber que el precio sube no es bastante. Hace falta saber **cuánto** se mueve la cantidad cuando lo hace, **quién** soporta realmente el cambio y **cuánto bienestar** queda destruido por el camino. La elasticidad pone número a esas preguntas.

Duración
5-6 sesiones · 1,5 semanas
Conceptos clave
elasticidad precio de la demanda · elasticidad renta · elasticidad cruzada · elasticidad precio de la oferta · bienes elásticos vs inelásticos · ingresos totales y elasticidad
Objetivos de la unidad
  • · Calcular e interpretar las tres elasticidades de la demanda (precio, renta y cruzada).
  • · Relacionar la elasticidad-precio de la demanda con la variación de los ingresos totales.
  • · Calcular el excedente del consumidor y del productor en un mercado simple.
  • · Analizar los efectos sobre el bienestar de precios máximos, precios mínimos e impuestos, identificando el peso muerto.
  • · Reconocer aplicaciones reales de estos modelos (alquiler con precio máximo, salario mínimo, impuestos al tabaco y al azúcar).

Tiempo estimado de lectura: 35-40 min · Saberes LOMLOE: B.2, B.3 · Pre-requisitos: Unidad 4 (oferta, demanda y equilibrio de mercado).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Calcular las tres elasticidades de la demanda (precio, renta y cruzada) y la elasticidad de la oferta, e interpretar su signo y magnitud.
  • Predecir cómo varía el ingreso total de una empresa cuando cambia el precio, según la demanda sea elástica o inelástica.
  • Medir el excedente del consumidor y del productor en un mercado simple y calcular el peso muerto de una intervención.
  • Analizar los efectos sobre el bienestar de precios máximos, precios mínimos e impuestos, con casos reales (alquiler, salario mínimo, tabaco, azúcar).

En la unidad anterior vimos qué mueven la oferta y la demanda. En esta vamos a precisar cuánto. Que la cantidad demandada caiga cuando sube el precio es trivial; la pregunta interesante es cuánto cae y, sobre todo, cuánto cae en relación a cuánto ha subido el precio. Esa proporción —cuánto se mueve la cantidad por cada 1 % que se mueve el precio— se llama elasticidad, y es probablemente el concepto más útil de toda la microeconomía aplicada.

Esta unidad cubre dos saberes del Bloque B que van de la mano: la elasticidad (B.2) como herramienta para medir la sensibilidad de los mercados, y el análisis coste-beneficio en términos de bienestar (B.3) que utiliza los excedentes del consumidor y del productor para juzgar si una intervención pública mejora o empeora la situación. El hilo entre las dos partes es claro: sin saber la elasticidad de un mercado, no se puede prever el efecto sobre el bienestar de un precio máximo, un salario mínimo o un impuesto.

La elasticidad-precio de la demanda

La elasticidad-precio de la demanda (Epd) mide cuánto varía porcentualmente la cantidad demandada de un bien ante una variación porcentual de su precio. Su fórmula básica es:

E_p^d = %ΔQ / %ΔP

Como la curva de demanda tiene pendiente negativa, una subida de precio (ΔP > 0) provoca una caída de cantidad (ΔQ < 0), y el cociente sale negativo. Por convención casi universal, en clase trabajamos con el valor absoluto —el signo se da por descontado— y la comparamos con 1.

Método del punto medio

Calcular el porcentaje de variación de Q dividiendo entre Qinicial y de P entre Pinicial da un resultado distinto si subimos el precio que si lo bajamos. Para evitar esa asimetría, los manuales usan el método del punto medio (también llamado fórmula del arco):

E_p^d = [ (Q₂ − Q₁) / ((Q₁ + Q₂)/2) ]  /  [ (P₂ − P₁) / ((P₁ + P₂)/2) ]

Es decir: el porcentaje se calcula sobre la media de los dos valores, no sobre el inicial. Con esto, mover el precio de 10 a 12 da la misma elasticidad que moverlo de 12 a 10.

Clasificación de los bienes según su elasticidad

Una vez calculado el valor absoluto de Epd, lo comparamos con la unidad:

Los cuatro casos extremos de la elasticidad-precio Cuatro mini-gráficos que ilustran demanda perfectamente inelástica, inelástica, elástica y perfectamente elástica. Perfectamente inelástica Q P D ε = 0 Inelástica Q P D 0 < ε < 1 Elástica Q P D ε > 1 Perfectamente elástica Q P D ε = ∞
Los cuatro casos extremos de la elasticidad-precio de la demanda.

Qué determina que una demanda sea más o menos elástica

Cuatro factores explican la mayor parte de las diferencias entre bienes:

Elasticidades reales que conviene memorizar

A modo de orientación, estos son valores de elasticidad-precio estimados en estudios empíricos para bienes habituales en España y la UE:

Bien o servicioEpd (aprox.)Clasificación
Pan y cereales0,2Muy inelástico
Electricidad doméstica0,3Inelástico
Tabaco (corto plazo)0,4Inelástico
Tabaco (largo plazo)0,8Inelástico, casi unitario
Bebidas azucaradas0,9Casi unitario
Carne de ternera1,1Ligeramente elástico
Restaurantes1,5Elástico
Viajes en avión por ocio1,8Elástico
Marcas concretas de cereal3,0Muy elástico

La regla intuitiva: cuanto más necesario y menos sustituible, más cerca del 0; cuanto más prescindible o más sustituible, más por encima del 1.

Fachada de un estanco español con el rótulo amarillo y rojo característico de Tabacalera y la palabra «Tabacos».
Estanco en Ceuta. El tabaco es el ejemplo canónico de demanda inelástica: un impuesto que duplica el precio apenas reduce el consumo a corto plazo, lo que lo convierte a la vez en herramienta recaudatoria y disuasoria. Foto: CarlosVdeHabsburgo, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

Elasticidad e ingresos totales

El ingreso total que recibe una empresa por un producto es IT = P · Q. Cuando sube el precio, P empuja al alza; pero Q cae. Quien gana o pierde la pulsa depende de la elasticidad:

Ejercicio resuelto 5.1

Elasticidad-precio por el método del punto medio

Enunciado

Una panadería del centro de Valencia vende su pan de masa madre a 3,00 €/barra y vende 400 barras al día. Decide subir el precio a 3,60 €/barra y observa que las ventas caen a 360 barras al día.

a) Calcular la elasticidad-precio de la demanda por el método del punto medio. b) Clasificar la demanda. c) ¿Qué pasa con el ingreso total? ¿Acertó la panadería al subir el precio?

Solución

  1. Variación de cantidad: ΔQ = 360 − 400 = −40 barras. Media de cantidades: (400 + 360)/2 = 380. Variación porcentual: −40/380 = −10,53 %.
  2. Variación de precio: ΔP = 3,60 − 3,00 = +0,60 €. Media de precios: (3,00 + 3,60)/2 = 3,30 €. Variación porcentual: 0,60/3,30 = +18,18 %.
  3. Aplicamos la fórmula del punto medio: Epd = −10,53 % / 18,18 % = −0,58 → en valor absoluto, 0,58.
  4. Como |E| = 0,58 < 1, la demanda es inelástica.
  5. Ingreso total antes: 3,00 · 400 = 1.200 €/día. Ingreso total después: 3,60 · 360 = 1.296 €/día. La diferencia es +96 €/día → la panadería acertó al subir el precio: en un bien inelástico, subir P aumenta IT.
  6. Limitación importante. Si la subida continuase, la elasticidad podría crecer (los clientes encuentran sustitutos). La regla «subir precio en inelásticos» funciona en márgenes razonables, no indefinidamente.

Las otras dos elasticidades de la demanda

La elasticidad-precio no es la única que se mide. Las otras dos elasticidades clásicas son la elasticidad-renta y la elasticidad cruzada.

Elasticidad-renta de la demanda (Ey)

Mide la sensibilidad de la cantidad demandada de un bien ante variaciones de la renta del consumidor:

E_y = %ΔQ / %ΔY

Según su signo y magnitud, clasificamos los bienes:

La elasticidad-renta es clave para entender el crecimiento de los sectores: cuando un país se enriquece, la demanda de bienes de lujo crece más rápido que la del PIB, y la de bienes inferiores se estanca o cae.

Elasticidad cruzada de la demanda (Exy)

Mide cómo varía la cantidad demandada del bien X ante una variación del precio del bien Y:

E_xy = %ΔQ_x / %ΔP_y

El signo lo dice todo:

La elasticidad cruzada es la herramienta que usan las autoridades de competencia para definir mercados relevantes: si dos productos tienen elasticidad cruzada alta, están en el mismo mercado.

Elasticidad-precio de la oferta

Simétricamente, la elasticidad-precio de la oferta (Eps) mide cómo varía la cantidad ofrecida ante una variación del precio:

E_p^s = %ΔQ_s / %ΔP

Como la oferta tiene pendiente positiva, el cociente es positivo. La oferta es elástica si las empresas pueden expandir rápidamente la producción (industrias manufactureras con capacidad ociosa, software) e inelástica si tropieza con cuellos de botella (vivienda en suelo urbano escaso, vino con denominación de origen, oro extraído de minas). El horizonte temporal vuelve a importar: a corto plazo la oferta es casi siempre más inelástica que a largo plazo, porque hace falta tiempo para construir fábricas, abrir minas o plantar viñedos.

Vista general de la refinería de CEPSA en Santa Cruz de Tenerife, con torres de destilación, antorchas y depósitos de almacenamiento sobre el litoral.
Refinería de CEPSA en Santa Cruz de Tenerife. Construir una refinería nueva exige diez años y miles de millones de euros, por lo que la oferta mundial de gasolina es muy inelástica a corto plazo: cuando sube el precio del crudo, la cantidad ofrecida apenas reacciona en meses. Foto: Benjamín Núñez González, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

Excedente del consumidor y del productor

Hasta aquí hemos medido cantidades y precios. Para juzgar si un mercado funciona bien —si una intervención del Estado mejora o empeora la situación— necesitamos medir bienestar. La herramienta es el excedente.

El excedente del consumidor (EC)

Cada consumidor tiene una disposición máxima a pagar por el bien: lo que estaría dispuesto a desembolsar antes de quedarse sin él. La curva de demanda no es más que la suma ordenada de esas disposiciones a pagar: el primer consumidor pagaría hasta 10 €, el segundo hasta 8 €, y así sucesivamente. En el mercado, sin embargo, todos pagan el mismo precio de equilibrio.

El excedente del consumidor es la diferencia entre lo que el consumidor estaba dispuesto a pagar y lo que efectivamente paga. Gráficamente, es el área comprendida entre la curva de demanda y el precio de equilibrio, hasta la cantidad intercambiada. Es el equivalente monetario al «trato bueno» que se llevan los consumidores agregadamente.

El excedente del productor (EP)

Simétricamente, cada empresa tiene un coste marginal mínimo al que estaría dispuesta a vender. La curva de oferta es la suma ordenada de esos costes. En el mercado, todas venden al mismo precio de equilibrio.

El excedente del productor es la diferencia entre el precio cobrado y el coste mínimo. Gráficamente, es el área comprendida entre el precio de equilibrio y la curva de oferta, hasta la cantidad intercambiada.

El bienestar total y la eficiencia

La suma EC + EP se llama excedente total o bienestar agregado del mercado. El primer teorema de la economía del bienestar afirma que, en condiciones idealizadas (competencia perfecta, sin fallos de mercado), el equilibrio competitivo maximiza el excedente total: cualquier desviación —un precio impuesto, un impuesto, un monopolio— reduce el bienestar agregado. La parte de bienestar que se destruye y no la captura nadie se llama pérdida de eficiencia o peso muerto (en inglés, deadweight loss).

Pérdida de eficiencia (peso muerto) de un impuesto Mercado con oferta y demanda en el que un impuesto introduce una cuña fiscal que reduce la cantidad intercambiada. Se sombrean el excedente del consumidor, el excedente del productor y la recaudación, y se resalta el triángulo del peso muerto, el bienestar que deja de generarse. Excedente del consumidor: la diferencia entre lo que los compradores estaban dispuestos a pagar y lo que pagan de verdad. Con el impuesto, esta zona se reduce. Excedente del productor: la diferencia entre el precio que reciben los vendedores y el mínimo al que estarían dispuestos a vender. El impuesto también lo recorta. Lo que recauda el Estado: el impuesto por unidad multiplicado por las unidades que se siguen vendiendo (Qt). Es una transferencia, no una pérdida: ese dinero financia el gasto público. El peso muerto: bienestar que desaparece sin que lo gane nadie. Son los intercambios que habrían beneficiado a comprador y vendedor pero que el impuesto impide que ocurran. 0 Q P CANTIDAD PRECIO P* Pc Pp Qt Q* E* D O EC EP Recaudación Peso muerto (pérdida de eficiencia)
Un impuesto introduce una cuña entre el precio que paga el consumidor (Pc) y el que recibe el productor (Pp), y reduce la cantidad de Q* a Qt. El excedente del consumidor y del productor se encogen, parte se convierte en recaudación, y el triángulo del peso muerto es el valor que ya nadie capta. Fuente: Elaboración propia

Aplicaciones: precios máximos, mínimos e impuestos

Con los excedentes y la elasticidad sobre la mesa, podemos analizar las tres intervenciones públicas clásicas en mercados concretos. La estructura del razonamiento es siempre la misma: identificar el equilibrio sin intervención, medir EC y EP, introducir la intervención, recalcular y comparar.

Precio máximo: el caso del alquiler

Un precio máximo (también llamado precio tope o price ceiling) es un precio legal por encima del cual no se puede vender un bien. Tiene sentido económico solo si se fija por debajo del precio de equilibrio; si se fija por encima, no tiene efecto.

Cuando el precio máximo es inferior al de equilibrio, ocurre lo siguiente:

El caso más estudiado es el control del alquiler. Berlín aprobó en 2020 un techo a los alquileres (Mietendeckel) que el Tribunal Constitucional alemán anuló en 2021 por exceso de competencias del Land. Cataluña aprobó en 2024 una nueva ley de zonas tensionadas que limita los alquileres en mercados con precios crecientes; la evidencia preliminar muestra una caída de la oferta de alquiler de larga duración y un desplazamiento hacia alquiler turístico, igual que ocurrió en San Francisco años antes.

Manifestación multitudinaria en Berlín el 15 de abril de 2021 reclamando un techo nacional al alquiler tras la anulación del Mietendeckel, con pancartas y carteles reivindicativos.
Manifestación en Berlín del 15 de abril de 2021, días después de la anulación del Mietendeckel por el Tribunal Constitucional alemán. Cuando un precio máximo deja de aplicarse, los precios se realinean con el equilibrio y reabren el debate político sobre cómo redistribuir el excedente del mercado. Foto: Leonhard Lenz, CC0 (dominio público) vía Wikimedia Commons

Precio mínimo: el caso del salario mínimo

Un precio mínimo (también llamado price floor) es un precio legal por debajo del cual no se puede vender un bien o servicio. Solo tiene efecto si se fija por encima del precio de equilibrio.

Aplicado al mercado de trabajo, el precio es el salario. Un salario mínimo por encima del salario de equilibrio implica:

El debate empírico sobre el salario mínimo es uno de los más vivos de la economía contemporánea, y aquí basta con anticiparlo: el estudio canónico de Card y Krueger (1994) sobre Nueva Jersey encontró efectos muy pequeños sobre el empleo, contradiciendo la teoría más sencilla. La realidad es que el efecto depende de la elasticidad de la demanda de trabajo en cada segmento y de cuánto se aleja el mínimo del salario de equilibrio. El caso completo —España 2019-2026, evidencia internacional, debate Banco de España vs AIReF— se desarrolla en la Unidad 9 (mercado de trabajo).

En clave de modelo, basta con retener que el SMI español ha pasado de 735,90 €/mes en 2018 a 1.221 €/mes en 14 pagas en 2026 (RD 126/2026): una subida del 66 % en ocho años. Es un caso real de precio mínimo notablemente por encima del salario de equilibrio en algunos segmentos (jóvenes sin cualificación, sector agrícola, servicio doméstico) y muy por debajo en otros (cualificados urbanos). El efecto agregado depende de la mezcla.

Impuestos sobre el consumo y peso muerto

Un impuesto unitario (por ejemplo, un impuesto especial sobre el tabaco o sobre las bebidas azucaradas) introduce una cuña fiscal entre el precio que paga el consumidor (Pc) y el precio que recibe el productor (Pp): P_c − P_p = t, donde t es el impuesto por unidad.

El impuesto desplaza la curva de oferta hacia arriba en la cuantía t. En el nuevo equilibrio:

Cómo se reparte el impuesto: el principio de incidencia. El reparto del impuesto entre consumidores y productores no depende de a quién se lo cobre formalmente la administración, sino de las elasticidades:

Cuándo el peso muerto es pequeño. Cuanto más inelástica sea la demanda (o la oferta), menor es la pérdida de eficiencia, porque la cantidad apenas cae con el impuesto. Por eso los impuestos sobre el tabaco recaudan mucho con poco peso muerto: la demanda es inelástica. Lo mismo ocurre con impuestos sobre alcohol y bebidas azucaradas en horizontes cortos.

Cuándo el impuesto tiene un objetivo extrafiscal. Cuando un bien genera externalidades negativas (tabaco, azúcar, emisiones de CO₂), el peso muerto del impuesto puede ser pequeño o incluso negativo —el impuesto mejora el bienestar al reducir el consumo de un bien socialmente costoso—. Son los llamados impuestos pigouvianos, que veremos con detalle en la Unidad 6.

Ejercicio resuelto 5.2

Excedentes y peso muerto de un impuesto al tabaco

Enunciado

En un mercado simplificado, la demanda y la oferta de cajetillas de tabaco están dadas por:

  • Demanda: P = 12 − 0,02 · Q (con Q en miles de cajetillas/día y P en €)
  • Oferta: P = 2 + 0,03 · Q

El gobierno introduce un impuesto especial de t = 1 €/cajetilla, que se traslada como un desplazamiento vertical de la curva de oferta hacia arriba.

a) Calcular el equilibrio inicial (P*, Q*) y el excedente total inicial. b) Calcular el nuevo equilibrio con el impuesto (Pc, Pp, Qt). c) Calcular la recaudación y el peso muerto.

Solución

  1. Equilibrio inicial. Igualamos 12 − 0,02·Q = 2 + 0,03·Q → 10 = 0,05·Q → Q* = 200 mil cajetillas/día. P* = 12 − 0,02·200 = 8 €/cajetilla.
  2. Excedente del consumidor inicial. Precio máximo de la demanda (cuando Q = 0): P = 12 €. EC = base · altura / 2 = 200 · (12 − 8) / 2 = 400 mil €/día.
  3. Excedente del productor inicial. Precio mínimo de la oferta (cuando Q = 0): P = 2 €. EP = 200 · (8 − 2) / 2 = 600 mil €/día.
  4. Excedente total inicial. EC + EP = 400 + 600 = 1.000 mil €/día = 1 millón €/día.
  5. Equilibrio con impuesto. La nueva oferta es P = 2 + 0,03·Q + 1 = 3 + 0,03·Q. Igualamos con la demanda: 12 − 0,02·Q = 3 + 0,03·Q → 9 = 0,05·Q → Qt = 180 mil cajetillas/día. Pc = 12 − 0,02·180 = 8,40 € (lo que paga el consumidor). Pp = Pc − t = 8,40 − 1 = 7,40 € (lo que recibe el productor). Diferencia: 1 € = t, correcto.
  6. Reparto del impuesto. Consumidores: pagan 0,40 € más por cajetilla (de 8 € a 8,40 €). Productores: reciben 0,60 € menos (de 8 € a 7,40 €). El productor soporta el 60 % del impuesto porque la oferta (pendiente 0,03) es más inelástica que la demanda (pendiente 0,02) en este mercado simplificado.
  7. Recaudación. R = t · Qt = 1 · 180 = 180 mil €/día.
  8. Peso muerto. PM = (1/2) · t · (Q* − Qt) = (1/2) · 1 · (200 − 180) = 10 mil €/día.
  9. Comprobación de bienestar. ECnuevo = 180 · (12 − 8,40)/2 = 324. EPnuevo = 180 · (7,40 − 2)/2 = 486. Suma: 324 + 486 + 180 (Estado) + 10 (PM) = 1.000. Antes del impuesto el millón estaba todo en consumidores y productores; tras el impuesto, 10 mil €/día han desaparecido: nadie los gana.
Ejercicio resuelto 5.3

Precio máximo en el alquiler: escasez y peso muerto

Enunciado

El mercado de alquiler de un barrio tensionado tiene las siguientes curvas (Q en miles de viviendas, P en €/mes):

  • Demanda: P = 1.600 − 0,5 · Q
  • Oferta: P = 400 + 0,5 · Q

El ayuntamiento, para «proteger a los inquilinos», fija un precio máximo de 800 €/mes.

a) Calcular el equilibrio sin intervención (P*, Q*). b) Calcular la cantidad ofrecida, la demandada y la escasez al precio máximo. c) Calcular el peso muerto que genera la medida.

Solución

  1. Equilibrio sin intervención. Igualamos 1.600 − 0,5·Q = 400 + 0,5·Q → 1.200 = Q → Q* = 1.200 mil viviendas. P* = 1.600 − 0,5·1.200 = 1.000 €/mes.
  2. Al precio máximo de 800 € (por debajo del equilibrio, así que tiene efecto):
    • Cantidad ofrecida: 800 = 400 + 0,5·Qs → Qs = 800 mil viviendas. Es la cantidad realmente alquilada, porque la oferta es el lado corto del mercado.
    • Cantidad demandada: 800 = 1.600 − 0,5·Qd → Qd = 1.600 mil viviendas.
    • Escasez = Qd − Qs = 1.600 − 800 = 800 mil viviendas que buscan alquiler y no lo encuentran. Es la raíz de las listas de espera y el mercado negro.
  3. Peso muerto. Se reduce la cantidad intercambiada de 1.200 a 800 (caída de 400 mil viviendas). El peso muerto es el triángulo entre la curva de demanda y la de oferta sobre ese tramo no transado. En Q = 800, la demanda valora la vivienda en 1.600 − 0,5·800 = 1.200 € y la oferta la produciría a 400 + 0,5·800 = 800 €. La «cuña» máxima de valor perdido es 1.200 − 800 = 400 €. PM = (1/2) · base · altura = (1/2) · (1.200 − 800) mil · (1.200 − 800) € = (1/2) · 400 · 400 = 80.000 mil €/mes = 80 millones €/mes.
  4. Lectura. La medida ayuda a quienes consiguen alquiler barato (pagan 800 € por algo que valoran más), pero deja fuera a 800 mil hogares y destruye 80 millones de euros mensuales de bienestar que nadie captura. Es el patrón empírico del control de alquileres que vimos en el texto: precios bajos para unos pocos, escasez para muchos.
Procedimiento

Análisis de una intervención pública en un mercado

  1. Identificar el equilibrio sin intervención. Calcular P* y Q* igualando oferta y demanda. Dibujar el gráfico.
  2. Calcular EC y EP iniciales. Áreas de los triángulos entre la curva y el precio de equilibrio.
  3. Introducir la intervención. Trazar la línea horizontal del precio máximo/mínimo, o desplazar la oferta por el impuesto.
  4. Recalcular cantidad intercambiada. Será la menor entre la cantidad demandada y la ofrecida al precio relevante.
  5. Recalcular EC, EP, recaudación (si hay impuesto) y peso muerto. El peso muerto es el triángulo que queda «atrapado» entre las dos curvas y la nueva cantidad.
  6. Interpretar. ¿Quién gana, quién pierde, cuánto bienestar se destruye, qué efectos secundarios prácticos cabe esperar (escasez, mercado negro, paro, cambio de composición)?

Conexión con las próximas unidades

La elasticidad y los excedentes vuelven a aparecer en la Unidad 6 (fallos de mercado y externalidades, donde formalizaremos los impuestos pigouvianos), en la Unidad 9 (mercado de trabajo, donde el salario mínimo y la elasticidad de la demanda de trabajo determinan el paro estructural) y en la Unidad 11 (políticas económicas, donde la elasticidad guía el diseño de los impuestos especiales y de los aranceles). Conviene tener estas herramientas asentadas antes de seguir.

Glosario

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunas lecturas y recursos para ir más allá:

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar la unidad:

  1. Si la demanda de tabaco es inelástica, ¿un impuesto al tabaco recauda mucho o poco? ¿Reduce mucho o poco el consumo? ¿Pueden ser ciertas las dos cosas a la vez, y qué dice eso del objetivo del impuesto?
  2. El control de alquileres protege a quien ya tiene un piso alquilado, pero perjudica a quien lo busca. ¿Quién «gana» y quién «pierde» con la medida? ¿Por qué crees que sigue siendo políticamente popular pese a la evidencia económica?
  3. La incidencia de un impuesto depende de las elasticidades, no de a quién se lo cobre la ley. ¿Por qué entonces los gobiernos insisten en decir que «gravan a las empresas» y no a los consumidores? ¿Es solo comunicación política?

Bibliografía

  1. Mankiw, N. G. (2021). Principles of Economics (9ª ed.). Cengage. Capítulos 5, 6 y 8.
  2. Krugman, P. y Wells, R. (2018). Economics (5ª ed.). Worth Publishers. Capítulos 6 y 7.
  3. Banco de España (2022). El efecto del salario mínimo interprofesional sobre el empleo y la pobreza laboral en España. Documentos Ocasionales nº 2210.
  4. AIReF (2023). Evaluación del impacto del Salario Mínimo Interprofesional 2018-2023.
  5. Card, D. y Krueger, A. (1994). «Minimum Wages and Employment: A Case Study of the Fast-Food Industry in New Jersey and Pennsylvania». American Economic Review, 84(4).
  6. Jensen, R. y Miller, N. (2008). «Giffen Behavior and Subsistence Consumption». American Economic Review, 98(4).
  7. Rogers, N. T. et al. (2023). «Impact of the UK soft drinks industry levy on health outcomes: a national observational study». The Lancet Public Health.
  8. INE. Encuesta de Presupuestos Familiares y Índice de Precios de Consumo.
  9. Reial Decret 243/2022, de 5 d’abril, pel qual s’estableixen l’ordenació i els ensenyaments mínims del Batxillerat. BOE núm. 82, 6 d’abril de 2022.
Unidad 6 · Bloque B
06

Microeconomía III: fallos de mercado

El mercado coordina millones de decisiones sin que nadie las dirija, pero a veces falla. Esta unidad estudia cuándo y por qué la mano invisible deja huecos —externalidades, bienes públicos, información asimétrica, poder de mercado— y bajo qué condiciones el Estado puede taparlos sin abrir otros mayores.

Duración
5-6 sesiones · 2 semanas
Conceptos clave
fallo de mercado · externalidad · bien público · bien común · free-rider · información asimétrica
Objetivos de la unidad
  • · Definir el concepto de fallo de mercado y enumerar los cuatro tipos principales reconocidos por la teoría económica.
  • · Identificar externalidades positivas y negativas con ejemplos reales y proponer instrumentos correctores (impuestos, subvenciones, mercados de derechos).
  • · Distinguir bienes públicos, privados, comunes y de club a partir de la matriz rivalidad × exclusión.
  • · Explicar los mecanismos de selección adversa y riesgo moral en mercados con información asimétrica (seguros, banca, mercado laboral).
  • · Argumentar cuándo procede la intervención pública para corregir un fallo y cuándo el remedio puede ser peor que la enfermedad (fallos de gobierno).

Tiempo estimado de lectura: 35-40 min · Saberes LOMLOE: B.4 · Pre-requisitos: Unidades 4 y 5 (mercado, equilibrio, elasticidad y excedentes).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Definir qué es un fallo de mercado y enumerar los cuatro tipos canónicos (externalidades, bienes públicos, información asimétrica, poder de mercado).
  • Identificar externalidades positivas y negativas y proponer instrumentos correctores (impuestos pigouvianos, subvenciones, regulación, mercados de derechos).
  • Clasificar los bienes en la matriz rivalidad × exclusión y explicar el problema del polizón y la tragedia de los comunes.
  • Distinguir selección adversa de riesgo moral en mercados con información asimétrica y argumentar cuándo conviene (o no) la intervención pública.

Las dos unidades anteriores nos han mostrado un mercado que funciona razonablemente bien. Oferta y demanda se cruzan, los precios transmiten información, los recursos fluyen hacia sus usos más valorados y la elasticidad ayuda a anticipar los efectos de un cambio impositivo o de una subida de costes. Es la versión del mercado que Adam Smith celebraba en 1776 con la metáfora de la mano invisible: nadie coordina, y sin embargo la coordinación ocurre.

Esta unidad estudia el reverso. Hay situaciones —numerosas, importantes, cotidianas— en las que el mercado, dejado a sí mismo, no alcanza el resultado eficiente. Producimos más contaminación de la que querríamos colectivamente, menos investigación básica de la que sería rentable a largo plazo, demasiados seguros para sanos y pocos para enfermos, demasiada concentración de poder en algunas plataformas digitales. La economía llama a esos huecos fallos de mercado, y son la principal justificación técnica de la intervención pública en la economía.

Conviene aclarar una cosa desde el principio. Hablar de fallo de mercado no es un juicio ideológico contra el mercado; es un diagnóstico técnico que identifica los supuestos bajo los cuales el modelo competitivo perfecto deja de cumplirse. Reconocer un fallo tampoco implica que el Estado deba intervenir automáticamente: la intervención también tiene costes, sesgos y efectos no deseados, como veremos en el último apartado.

¿Qué es un fallo de mercado?

Un fallo de mercado es una situación en la que la asignación de recursos resultante de la interacción libre de oferta y demanda no es eficiente en el sentido de Pareto. Recordamos de la Unidad 5 que una asignación es eficiente en sentido de Pareto cuando no es posible mejorar la situación de alguien sin empeorar la de otro; un fallo de mercado describe asignaciones en las que sí existen mejoras mutuamente beneficiosas que el mercado no logra implementar por sí solo.

Los cuatro grandes tipos de fallo, reconocidos desde mediados del siglo XX por la teoría económica del bienestar (Pigou, Samuelson, Arrow), son los siguientes:

  1. Externalidades: la actividad de un agente genera costes o beneficios sobre terceros que no participan de la transacción y que no se reflejan en el precio.
  2. Bienes públicos: bienes cuyo consumo no es rival ni excluible, lo que provoca infrasuministro privado.
  3. Información asimétrica: una de las partes de la transacción dispone de información relevante que la otra no tiene, distorsionando el equilibrio.
  4. Poder de mercado: un número reducido de agentes con capacidad de fijar el precio rompe el supuesto de competencia perfecta.

Hay además un quinto fallo que algunos manuales tratan aparte —los ciclos macroeconómicos y el desempleo involuntario— y que se estudiará dentro del Bloque C cuando entremos en macroeconomía. La distribución desigual de la renta, por su parte, no es un fallo de mercado en sentido estricto (un mercado puede ser eficiente y desigual a la vez), pero sí una motivación complementaria para la intervención pública que abordaremos en el Bloque D.

Conviene retener desde ya una distinción importante. Algunos fallos —externalidades, bienes públicos— son fallos de asignación: la cantidad producida del bien está sistemáticamente desviada del óptimo social. Otros —información asimétrica, poder de mercado— son fallos de funcionamiento: incluso cuando la cantidad agregada se aproxima al óptimo, el mecanismo mediante el cual se llega allí no es competitivo y genera transferencias de renta indebidas o exclusiones injustificadas. Los dos justifican intervención pública, pero los instrumentos correctores son distintos.

Externalidades

Una externalidad es un efecto —positivo o negativo— que la actividad de un agente económico produce sobre terceros que no participan en la transacción y que no se refleja en el precio. La fábrica que contamina el río, el vecino que pone música a las dos de la mañana, la persona que se vacuna y reduce la circulación de un virus, el inquilino que reforma el portal: todos generan efectos sobre otros que el mercado, por sí solo, no factura.

El concepto fue formalizado por el economista británico Arthur Cecil Pigou en The Economics of Welfare (1920). Pigou distinguía entre el coste privado (lo que paga quien produce) y el coste social (lo que paga la sociedad en su conjunto, incluyendo a los terceros afectados). Cuando ambos no coinciden, el mercado produce demasiado del bien con externalidad negativa y demasiado poco del bien con externalidad positiva.

Externalidades negativas

Son las más visibles y políticamente urgentes. La fábrica que emite CO₂ a la atmósfera no paga el coste climático que sus emisiones causan a la humanidad; ese coste se reparte entre todos. El resultado: como el coste privado es menor que el social, la empresa produce más de lo eficiente. Ejemplos cotidianos:

Externalidades positivas

Existen también externalidades positivas: actividades cuyo beneficio social excede el beneficio privado de quien las realiza. Sin intervención, el mercado las infraproducirá:

Instrumentos correctores: Pigou y Coase

La economía dispone de tres grandes familias de instrumentos para corregir externalidades.

Impuestos pigouvianos y subvenciones. Propuestos por Pigou (1920): se grava la actividad con externalidad negativa con un impuesto igual al daño marginal causado a terceros, y se subvenciona la actividad con externalidad positiva por el beneficio marginal que reporta. El precio de mercado, así corregido, vuelve a reflejar el coste o beneficio social y la cantidad producida se ajusta al óptimo. Ejemplos en España: el impuesto al CO₂ en hidrocarburos, los impuestos especiales sobre tabaco y alcohol, las subvenciones al transporte público o a la rehabilitación energética.

Regulación directa (normas y prohibiciones). El Estado fija un límite cuantitativo: emisiones máximas, prohibiciones de vertido, estándares de eficiencia obligatoria para vehículos o electrodomésticos. Es la herramienta más usada históricamente y la más fácil de comunicar, pero ignora que distintos agentes tienen distintos costes de reducción: una norma uniforme puede ser muy ineficiente comparada con un impuesto bien calibrado.

Mercados de derechos de emisión. Solución propuesta por el economista Ronald Coase en The Problem of Social Cost (1960), que le valió el Nobel en 1991. La idea: si los derechos de propiedad sobre el medio (el aire, el agua) están claramente asignados, las partes pueden negociar y alcanzar el resultado eficiente sin necesidad de intervención adicional. El EU ETS (Emissions Trading System) europeo funciona así desde 2005: la UE fija un techo de emisiones, reparte derechos a las empresas industriales y eléctricas, y permite que los compren y vendan entre ellas. Quien puede reducir emisiones barato lo hace y vende el derecho sobrante; quien tiene costes altos compra derechos. El precio del derecho de emisión, tras el pico de 90-100 €/tCO₂ alcanzado en 2023, se ha relajado en 2025-2026 a un rango de 65-75 €/tCO₂ debido a la incorporación del sector marítimo al esquema y a la mayor oferta de derechos; internaliza así parcialmente el coste climático.

La diferencia práctica entre un impuesto pigouviano y un mercado de derechos es sutil pero relevante. El impuesto fija el precio del daño y deja que el mercado determine la cantidad emitida; el sistema de derechos fija la cantidad total y deja que el mercado determine el precio. Si el objetivo prioritario es respetar un techo climático ineludible (por ejemplo, no superar 1,5 °C), el sistema de derechos da más seguridad sobre el resultado físico. Si el objetivo prioritario es proteger a la industria de subidas bruscas de costes, el impuesto da más previsibilidad sobre el coste. La decisión entre uno y otro es, por tanto, técnica y política a la vez.

Emblema gigante de Volkswagen sobre la central térmica de la fábrica matriz de Wolfsburg (Alemania).
El logotipo de Volkswagen sobre la central térmica de la planta matriz en Wolfsburg. En 2015 se descubrió que 11 millones de vehículos de la marca llevaban un software trampa para falsear las pruebas de emisiones: el caso paradigmático de externalidad negativa multiplicada por engaño deliberado. Foto: High Contrast, CC BY 3.0 DE vía Wikimedia Commons

Bienes públicos y bienes comunes

El segundo gran fallo de mercado nace de las propiedades físicas de algunos bienes. El economista Paul Samuelson formalizó la teoría de los bienes públicos en The Pure Theory of Public Expenditure (1954) con dos criterios técnicos.

Cruzando estos dos criterios obtenemos cuatro tipos de bienes, en una matriz que toda manual de economía pública reproduce y que la politóloga Elinor Ostrom (Nobel 2009) popularizó como herramienta de análisis institucional:

ExcluibleNo excluible
RivalBien privadoBien común (commons)
No rivalBien de clubBien público puro
Matriz de bienes: rivalidad y exclusión Matriz dos por dos que clasifica los bienes según sean rivales o no en el consumo y excluibles o no. Combina cuatro tipos: bienes privados (rival y excluible), bienes de club (no rival y excluible), recursos comunes (rival y no excluible) y bienes públicos puros (no rival y no excluible), con un ejemplo en cada cuadrante. Excluible No excluible EXCLUSIÓN Rival No rival RIVALIDAD Rival y excluible: lo que consume una persona ya no lo consume otra, y se puede cobrar un precio. Es el caso normal de mercado, donde el precio reparte los bienes. Bien privado Rival · Excluible Ej.: una manzana, un corte de pelo Rival pero no excluible: nadie puede impedir su uso, pero cada uso resta a los demás. Lleva a la «tragedia de los comunes» (sobrepesca, sobrepastoreo) si no se regula su acceso. Recurso común Rival · No excluible Ej.: caladero de pesca, pastizal comunal No rival pero excluible: muchos pueden disfrutarlo a la vez sin estorbarse, pero hace falta pagar o tener acceso (suscripción, peaje). El mercado sí puede proveerlo. Bien de club No rival · Excluible Ej.: Netflix, autopista de peaje No rival y no excluible: una persona más no reduce el bien y no se puede impedir su uso. Por eso aparece el problema del polizón y el mercado no los provee: los financia el Estado. Bien público puro No rival · No excluible Ej.: defensa nacional, un faro, el alumbrado
Cruzando rivalidad (¿el consumo de uno reduce el de otro?) y exclusión (¿se puede impedir consumir a quien no paga?) obtenemos cuatro tipos de bienes. El mercado asigna bien los privados, pero falla con los comunes (sobreexplotación) y, sobre todo, con los públicos puros (problema del polizón). Fuente: Samuelson (1954); Ostrom (1990)

Las cuatro casillas

Bien privado. Rival y excluible. El caso estándar del mercado: una manzana, un corte de pelo, una hora de trabajo. El mercado los asigna habitualmente con eficiencia y no necesita corrección.

Bien de club. No rival pero excluible. Una vez producido, mucha gente puede consumirlo sin estorbarse, pero se puede cobrar entrada: Netflix, una piscina municipal con abono, un programa informático con licencia, una autopista de peaje. El mercado puede producirlos, aunque a veces con infraproducción si el coste fijo es muy alto.

Bien común (common-pool resource). Rival pero no excluible. El pastizal comunal donde varios ganaderos llevan sus vacas, el caladero de pesca, el agua de un acuífero compartido, los suelos forestales. La rivalidad genera tensión (lo que tú consumes ya no puedo consumirlo yo), pero al no haber exclusión nadie se siente propietario y todos sobreexplotan. Es el problema clásico de la tragedia de los comunes.

Bien público puro. Ni rival ni excluible. El ejemplo de manual es la defensa nacional: si el ejército protege el territorio, protege a todos los habitantes sin que el coste marginal de añadir un beneficiario sea positivo, y no se puede excluir del beneficio a quien no pague impuestos. Otros: el alumbrado público, un faro marítimo señalando una costa, la investigación básica una vez publicada, la estabilidad macroeconómica, el conocimiento científico abierto.

Faro de Chipiona (Cádiz), torre de 62 metros sobre la costa atlántica andaluza, reflejado en la pleamar.
El faro de Chipiona, en la provincia de Cádiz, es el más alto de España (62 metros) y guía la entrada al estuario del Guadalquivir desde 1869. Un faro es el ejemplo clásico de bien público puro: su luz no se gasta porque la mire un barco más y no se puede impedir que la vean los buques que no han pagado tasas portuarias. Foto: Diego Delso, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

El problema del polizón (free-rider)

Los bienes públicos puros plantean un problema específico de financiación. Si pregunto a cada ciudadano cuánto está dispuesto a pagar voluntariamente por la defensa nacional, todos tienen incentivo a declarar cero y esperar a que paguen los demás: la defensa se prestará igualmente y ellos disfrutarán gratis. Es el problema del polizón o free-rider problem. Resultado predecible: el mercado privado infraproduce gravemente los bienes públicos puros, y por eso casi todos los Estados los financian con impuestos coercitivos. Pagar impuestos no es una donación: es la forma técnica de superar el problema del polizón.

Retrato de la politóloga estadounidense Elinor Ostrom, primera mujer Premio Nobel de Economía (2009), durante el almuerzo de los Nobel en Estocolmo.
Elinor Ostrom (1933-2012) en el almuerzo de laureados de los Nobel en Estocolmo, diciembre de 2009. Fue la primera mujer en recibir el Premio Nobel de Economía, por su trabajo de cuarenta años documentando cómo las comunidades locales pueden gobernar bienes comunes sin recurrir ni a la privatización ni al control estatal. Foto: US Embassy Sweden (Flickr), CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons

Información asimétrica

El tercer gran fallo de mercado nace cuando una de las partes de una transacción dispone de información relevante que la otra no tiene. La microeconomía competitiva clásica suponía información perfecta y simétrica; en la práctica, el mundo está lleno de situaciones en las que el vendedor sabe más que el comprador (el dueño del coche usado sabe que tiene un fallo de motor) o el comprador sabe más que el vendedor (la persona que contrata un seguro de salud sabe si fuma).

El campo despegó en los años 70 con tres economistas que compartirían el Nobel en 2001: George Akerlof, Michael Spence y Joseph Stiglitz. Distinguieron dos problemas distintos según el momento en el que aparece la asimetría:

Selección adversa: el mercado de los limones

Retrato del economista estadounidense George Akerlof, Premio Nobel de Economía 2001, en Berkeley.
George Akerlof, Premio Nobel de Economía 2001, en la Universidad de California en Berkeley. Su artículo de 1970 The Market for Lemons mostró que la asimetría de información puede destruir un mercado entero, no solo distorsionarlo: cuando los compradores no distinguen calidad, los vendedores buenos se retiran. Foto: Yan Chi Vinci Chow (Flickr), CC BY 3.0 vía Wikimedia Commons

En 1970 Akerlof publicó un artículo titulado The Market for “Lemons” (los limones eran, en jerga estadounidense, los coches usados defectuosos). El argumento, simplificado:

Imagina un mercado de coches usados con dos tipos de vehículos: la mitad buenos (valor real 10.000 €) y la mitad malos (valor real 4.000 €). Los compradores no pueden distinguirlos a simple vista; los vendedores sí saben qué tienen. Un comprador racional ofrecerá como mucho el valor esperado: 7.000 €. A ese precio, los dueños de coches buenos retiran su coche del mercado (vale más quedárselo). Solo entran al mercado los coches malos. Los compradores, al verlo, ajustan su oferta a la baja… y el mercado se hunde. La asimetría de información hace que solo se transen los limones, perjudicando incluso a los vendedores de coches buenos que querían vender de verdad.

El mismo mecanismo afecta a:

¿Cómo combate el mercado la selección adversa? Mediante señalización (Spence, 1973): el agente informado emite señales costosas que solo le compensan si su tipo es bueno. El título universitario, la garantía de devolución, las revisiones técnicas obligatorias o la marca conocida funcionan como señales que reducen la asimetría. Y mediante screening o cribado: la parte desinformada diseña contratos que llevan al otro lado a revelar su tipo (un seguro con varias franquicias a elegir: el sano elige franquicia alta, el enfermo prefiere franquicia baja). Ambos mecanismos —señalización y screening— consumen recursos que en un mundo de información perfecta no harían falta, lo cual constituye precisamente la prueba del fallo de mercado: la asimetría tiene un coste real.

Riesgo moral

El riesgo moral aparece después del contrato: una vez asegurado, el comportamiento del asegurado cambia porque las consecuencias de su acción se trasladan a otro. Quien tiene seguro a todo riesgo del coche conduce con menos cuidado del que tendría si pagase de su bolsillo cualquier abolladura; el banco demasiado grande para caer asume riesgos excesivos porque sabe que, si quiebra, el Estado lo rescatará.

Mecanismos típicos de corrección:

Poder de mercado

El cuarto fallo aparece cuando una empresa, o un grupo pequeño de empresas, tiene capacidad de fijar el precio (no de aceptarlo, como en competencia perfecta). Recordamos del marco de la Unidad 4 las cuatro estructuras de mercado:

Cuando hay poder de mercado, la empresa con ese poder restringe la cantidad ofrecida y sube el precio por encima del coste marginal, capturando un excedente que en competencia habría correspondido al consumidor. El resultado: precios más altos, cantidades inferiores, pérdida irrecuperable de eficiencia (deadweight loss) y, a veces, freno a la innovación si el monopolista no siente la presión de la competencia.

Por qué surge el poder de mercado

Las razones son variadas y conviene distinguirlas:

Defensa de la competencia en España y la UE

La política pública responde con dos grandes familias de instrumentos. La primera es la regulación de sectores con monopolio natural mediante autoridades sectoriales que fijan tarifas, calidades y obligaciones de acceso a la red (CNMC en electricidad y telecomunicaciones, Banco de España para banca, CNMV para mercados de valores).

La segunda es la defensa de la competencia propiamente dicha. En España la lleva la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC); en la UE, la Dirección General de Competencia de la Comisión Europea. Sus instrumentos:

En los últimos años la UE ha multado con miles de millones de euros a las grandes tecnológicas: 2.420 M€ a Google en 2017 por favorecer su comparador de compras; 4.340 M€ en 2018 por imponer Android a fabricantes; 1.490 M€ en 2019 por abuso en el mercado publicitario. En 2024 entró en vigor la Digital Markets Act que designa explícitamente como gatekeepers a un puñado de plataformas (Alphabet, Apple, Meta, Amazon, Microsoft, ByteDance) y les impone obligaciones específicas de interoperabilidad y no autopreferencia. Apple ha sido sancionada en 2024 con 1.840 M€ por restringir la información que los servicios musicales rivales podían dar a sus usuarios sobre alternativas más baratas fuera de la App Store, y Meta afronta en paralelo procedimientos por su modelo de pagar o aceptar publicidad personalizada. El debate no es si estas plataformas son útiles —lo son— sino si su posición de gatekeeper permite extraer rentas que en un mercado competitivo no serían sostenibles.

¿Intervenir o no intervenir? Los fallos de gobierno

Hemos visto cuatro fallos del mercado y los instrumentos correctores típicos. La conclusión cómoda sería: identificado un fallo, intervenir. La economía moderna —desde la teoría de la public choice de James Buchanan (Nobel 1986) en adelante— advierte que esa inferencia es precipitada. La intervención pública tiene también sus fallos, y a veces el remedio es peor que la enfermedad. Conviene cerrar la unidad explicitando esos fallos de gobierno.

Tipos de fallos de gobierno

Ejemplos cotidianos de fallo de gobierno

Tres casos clásicos que ilustran cómo una intervención bienintencionada puede generar más distorsión que la que pretendía corregir.

El criterio práctico

La conclusión metodológica del análisis económico moderno es modesta y honesta: la intervención pública se justifica solo cuando se cumplen, de forma simultánea, tres condiciones.

Cuándo está justificada una intervención pública

    1. Hay un fallo de mercado identificado y cuantificado. No basta con que algo no nos guste; hay que demostrar que el mercado, dejado solo, produce un resultado ineficiente. La cuantificación es importante: ¿cuán grande es la pérdida de bienestar por el fallo?
    2. Existe un instrumento de intervención factible cuyo coste esperado es menor que el daño del fallo. Un impuesto, una subvención, una regulación, un mercado de derechos. El instrumento debe poder implementarse con la capacidad administrativa real del país, no solo en el papel.
    3. El riesgo de fallo de gobierno (captura, información limitada, rent-seeking) es razonablemente menor que el fallo de mercado que se quiere corregir. Si la intervención va a generar un fallo mayor, mejor convivir con el fallo original.

Este marco de tres condiciones es lo que en política económica se llama el enfoque comparativo institucional: no comparamos el mercado real con un Estado idealizado, ni el Estado real con un mercado idealizado, sino instituciones reales con instituciones reales. La decisión final raramente es intervenir o no intervenir; suele ser qué grado, qué instrumento y qué nivel de gobierno.

Glosario

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunas lecturas y recursos para ir más allá:

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar la unidad:

  1. ¿Por qué un impuesto pigouviano «bien calibrado» es tan difícil de fijar en la práctica? ¿Cómo se estima el daño marginal del CO₂, del ruido o del azúcar, y qué pasa si el regulador se equivoca por exceso o por defecto?
  2. Ostrom demostró que las comunidades pueden gobernar bienes comunes sin privatizarlos ni estatalizarlos. ¿Qué ejemplos cercanos (un grupo de WhatsApp de vecinos, una biblioteca, una huerta urbana) funcionan con sus principios? ¿Por qué unos sí y otros no?
  3. La defensa de la competencia «no protege a los competidores, sino al proceso competitivo». ¿Qué diferencia hay entre las dos cosas? ¿Puede una multa a una gran tecnológica acabar perjudicando al consumidor que la usa gratis?

Bibliografía

  1. Pigou, A. C. (1920). The Economics of Welfare. Macmillan.
  2. Samuelson, P. A. (1954). The Pure Theory of Public Expenditure. Review of Economics and Statistics, 36(4), 387-389.
  3. Coase, R. H. (1960). The Problem of Social Cost. Journal of Law and Economics, 3, 1-44.
  4. Hardin, G. (1968). The Tragedy of the Commons. Science, 162(3859), 1243-1248.
  5. Akerlof, G. A. (1970). The Market for “Lemons”: Quality Uncertainty and the Market Mechanism. Quarterly Journal of Economics, 84(3), 488-500.
  6. Spence, M. (1973). Job Market Signaling. Quarterly Journal of Economics, 87(3), 355-374.
  7. Stiglitz, J. E. y Weiss, A. (1981). Credit Rationing in Markets with Imperfect Information. American Economic Review, 71(3), 393-410.
  8. Ostrom, E. (1990). Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action. Cambridge University Press.
  9. Buchanan, J. M. y Tullock, G. (1962). The Calculus of Consent: Logical Foundations of Constitutional Democracy. University of Michigan Press.
  10. Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Memorias anuales 2020-2024. https://www.cnmc.es
  11. European Commission, DG Competition (2024). Annual Report on Competition Policy.
  12. Reglamento (UE) 2022/1925, Digital Markets Act, DOUE L 265/1.
Unidad 7 · Bloc C
07

Macroeconomía I: agentes, flujo circular e indicadores

Hasta aquí hemos mirado la economía a ras de suelo: un consumidor, una empresa, un mercado. Ahora subimos a vista de pájaro. Una economía completa son millones de decisiones que se cruzan, y para entenderlas hace falta un mapa de agentes y un puñado de indicadores bien elegidos.

Duración
6-7 sesiones · 2 semanas
Conceptos clave
macroeconomía · agentes económicos · familias · empresas · sector público · sector exterior
Objetivos de la unidad
  • · Distinguir los cuatro agentes económicos y describir sus relaciones en el flujo circular de la renta.
  • · Calcular el PIB por los tres métodos (producción, gasto y renta) y comprender su equivalencia contable.
  • · Diferenciar PIB nominal y PIB real y aplicar el deflactor para convertir uno en otro.
  • · Interpretar el IPC y calcular la tasa de inflación interanual a partir de la serie del INE.
  • · Definir tasa de paro y tasa de actividad según la metodología de la EPA española.
  • · Reconocer la estructura básica de la balanza de pagos y el significado de sus cuentas.

Tiempo estimado de lectura: 40-45 min · Saberes LOMLOE: C.1 · Pre-requisitos: Unidad 1 (agentes económicos y necesidades).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Distinguir los cuatro agentes económicos y describir el flujo circular de la renta con sus fugas y entradas.
  • Calcular el PIB por los tres métodos (gasto, producción y renta) y distinguir PIB nominal de PIB real usando el deflactor.
  • Interpretar el IPC y calcular la tasa de inflación interanual a partir de la serie del INE.
  • Definir y calcular la tasa de paro y la tasa de actividad según la metodología de la EPA, y leer la estructura básica de la balanza de pagos.

En las seis unidades anteriores hemos analizado decisiones individuales: cómo elige un consumidor, cómo fija precios una empresa, qué pasa cuando un mercado falla. A partir de aquí cambia la escala. La macroeconomía estudia la economía como un todo: la producción agregada de un país, el nivel general de precios, el empleo del conjunto de la población activa, las relaciones comerciales con el exterior. No es una suma aritmética de la microeconomía —ocurren fenómenos que solo existen en el plano agregado, como las recesiones o la inflación—, pero tampoco vive desconectada de ella: cada cifra macro es el resultado de millones de decisiones micro que se cruzan en mercados, contratos y administraciones.

Esta unidad fija el mapa que el resto del Bloque C va a recorrer. Primero, quiénes son los agentes que mueven la economía y cómo se relacionan (flujo circular). Después, cómo medimos lo que producen, los precios a los que lo hacen, cuánta gente está empleada y qué intercambiamos con el exterior. El nivel de exigencia es el habitual de un manual de bachillerato sólido: definiciones precisas, cálculos hechos con datos reales españoles (INE, Banco de España, Eurostat) y conciencia de las limitaciones de cada indicador.

El RD 243/2022 sitúa estos contenidos en el saber básico C.1 (macroeconomía, agentes económicos y flujo circular). La parte del modelo AD-AS, también englobada en C.1, se reserva a la Unidad 8 para no mezclar la contabilidad de la macro con su modelización dinámica.

¿Qué es la macroeconomía?

La macroeconomía es la rama de la economía que estudia los agregados —la producción total de un país, el nivel general de precios, el empleo, los tipos de interés, el saldo con el exterior— y las relaciones que los conectan. Donde la microeconomía pregunta ¿cómo se forma el precio del tomate en el mercado mayorista de Mercabarna?, la macroeconomía pregunta ¿por qué los precios del conjunto de la economía española suben un 3 % al año?. Las preguntas no son rivales; son complementarias.

La macroeconomía moderna nació como disciplina autónoma con la Gran Depresión (1929-1939) y la obra de John Maynard Keynes, Teoría general del empleo, el interés y el dinero (1936). Antes, la economía ortodoxa explicaba el paro como un desajuste temporal en mercados individuales; Keynes mostró que podía existir un equilibrio de subempleo agregado, que el mercado por sí solo no corregía, y que la política económica del Estado tenía un papel estabilizador. Casi todo el lenguaje macro contemporáneo —demanda agregada, multiplicador del gasto, propensión al consumo— procede de ese debate.

Harry Dexter White y John Maynard Keynes se saludan en la inauguración de la Junta de Gobernadores del Fondo Monetario Internacional, Savannah, marzo de 1946.
John Maynard Keynes (derecha), asesor del Tesoro británico, saluda a Harry Dexter White, del Tesoro de Estados Unidos, en la primera Junta de Gobernadores del FMI (Savannah, marzo de 1946). De la *Teoría general* (1936) y de Bretton Woods (1944) salieron tanto el vocabulario macroeconómico moderno como las instituciones que aún ordenan la economía mundial. Foto: International Monetary Fund, dominio público vía Wikimedia Commons

Los cuatro agentes económicos

En macroeconomía simplificamos los millones de personas y organizaciones que toman decisiones agrupándolas en cuatro grandes agentes. Cada uno cumple una función específica en el sistema y sus decisiones se cruzan en los mercados.

Las familias (o economías domésticas)

Las familias son la unidad básica de consumo y de oferta de trabajo. En las Cuentas Nacionales del INE se llaman hogares. Su comportamiento se resume en tres papeles:

Las empresas

Las empresas son las unidades productivas. Su función económica es combinar factores —trabajo, capital, tierra, conocimiento— para producir bienes y servicios que venden en los mercados de productos. Toman dos decisiones macroeconómicamente relevantes:

El sector público

El sector público agrupa todas las administraciones —Estado central, comunidades autónomas, entes locales y Seguridad Social— y desempeña en macroeconomía cuatro funciones fundamentales:

En España, el gasto público total representa en torno al 45,9 % del PIB (incluyendo transferencias); el consumo público que entra en el PIB ronda el 19 % (Eurostat, datos 2024 publicados en abril de 2025).

El sector exterior

El sector exterior —también llamado resto del mundo— recoge las relaciones de la economía con países terceros. Aparece en dos formas en el PIB:

España es una economía abierta: las exportaciones de bienes y servicios suponen alrededor del 39 % del PIB (Eurostat, datos 2024-2025), un porcentaje que ha crecido sostenidamente desde la entrada en la UE en 1986. Veremos el comercio internacional con más detalle en la Unidad 12.

El flujo circular de la renta

Las relaciones entre los cuatro agentes se representan habitualmente con un esquema conocido como flujo circular de la renta: un diagrama en el que se ve cómo el dinero circula entre familias, empresas, sector público y sector exterior a través de dos grandes circuitos paralelos.

El circuito básico (dos agentes, sin Estado ni exterior)

Empecemos por la versión simplificada con solo dos agentes. Las familias venden factores productivos —sobre todo trabajo— a las empresas; a cambio reciben rentas (salarios, intereses, beneficios). Con esas rentas, las familias compran bienes y servicios a las empresas; a cambio, las empresas reciben ingresos que sirven para pagar a los factores productivos. El circuito se cierra: lo que las empresas pagan en rentas vuelve a ellas en forma de gasto en consumo.

Esto, en su forma más pura, sería una economía cerrada sin ahorro ni inversión ni Estado: irreal, pero útil para ver la idea central. Toda renta generada en la producción se convierte en gasto que vuelve al circuito.

El circuito ampliado: fugas y entradas

En la realidad, parte del dinero se sale del circuito en cada vuelta (fugas) y parte entra desde fuera (entradas). Tres pares de fugas y entradas son los que conviene fijar:

Fugas y entradas

Los tres pares que cierran el flujo circular ampliado

  1. Ahorro / inversión. Las familias no consumen toda su renta: una parte la ahorran (fuga). Ese ahorro se canaliza a través del sistema financiero hacia las empresas, que lo usan para invertir (entrada). En equilibrio macroeconómico, ahorro e inversión se igualan a nivel agregado.
  2. Impuestos / gasto público. Las familias y las empresas pagan impuestos al sector público (fuga). El sector público devuelve ese dinero al circuito mediante gasto público y transferencias (entrada). Si gasta más de lo que ingresa, financia el déficit con deuda.
  3. Importaciones / exportaciones. Parte del gasto se va al extranjero pagando importaciones (fuga). Pero también entra dinero del extranjero pagando nuestras exportaciones (entrada). La diferencia entre ambas (X − M) es el saldo exterior.

Cuando las fugas (S + T + M) igualan a las entradas (I + G + X), la economía está en equilibrio macroeconómico. Esta identidad es uno de los andamiajes contables que sustentan el modelo AD-AS que verás en la Unidad 8.

Flujo circular de la renta con cuatro agentes Diagrama de los flujos monetarios entre familias, empresas, sector público y sector exterior: consumo, rentas, impuestos, gasto público, exportaciones e importaciones. AGENTE 1 Familias Consumidoras AGENTE 2 Empresas Productoras AGENTE 3 Sector público Estado · CCAA AGENTE 4 Sector exterior Resto del mundo Consumo · C Salarios, rentas Impuestos T Gasto G, transferencias Impuestos sociedades Importaciones M Exportaciones X PIB = C + I + G + (X − M)
Flujo circular de la renta con los cuatro agentes y los flujos principales.

El PIB: medir lo que produce un país

El indicador estrella de la macroeconomía es el Producto Interior Bruto (PIB). Es el más usado, el más criticado y el que más decisiones políticas determina. Conviene saber exactamente qué es, qué mide y, sobre todo, qué no mide.

Definición

Cada palabra cuenta. Valor monetario: se suma en euros, lo que obliga a usar precios de mercado. Bienes y servicios finales: solo los que se venden al consumidor final, no los intermedios, para no contar dos veces lo mismo. En el interior: dentro de las fronteras del país, sea cual sea la nacionalidad del propietario (a diferencia del PNB, que mide la producción de los nacionales esté donde esté). Durante un periodo: el PIB es una variable flujo, no una variable stock.

En España, el PIB superó los 1,59 billones de euros corrientes en 2024 (1.593.103 millones según la Contabilidad Nacional Anual del INE publicada en marzo de 2025) y, con un crecimiento real del 3,2 % ese año y en torno al 2,5-2,7 % en 2025, sigue siendo la décima economía mundial por tamaño y la cuarta de la zona euro.

Los tres métodos de cálculo

El PIB se puede calcular por tres caminos diferentes que, si las cuentas están bien hechas, dan exactamente el mismo resultado. La identidad entre los tres métodos no es una coincidencia: refleja que toda producción es simultáneamente gasto de quien la compra e ingreso de quien la vende. Es el reflejo contable del flujo circular.

Método del gasto

Suma todo lo que se gasta en bienes y servicios finales producidos en el país. Es el más intuitivo y el más usado en los manuales de bachillerato:

PIB = C + I + G + X − M

Donde:

Restamos las importaciones porque ya están incluidas en C, I y G: si una familia compra un coche francés, esa compra está dentro de C, pero no se ha producido en España y por tanto no debe contar como PIB español.

Método de la producción

Suma el Valor Añadido Bruto (VAB) de todos los sectores. El VAB de cada empresa es el valor de su producción menos el valor de los consumos intermedios (materias primas y servicios que ha tenido que comprar a otras empresas). Sumando solo el valor añadido evitamos la doble contabilización: la harina que el panadero compra al molinero solo cuenta una vez.

PIB = Σ VAB sectorial + Impuestos netos sobre productos

En España, la distribución sectorial del VAB en 2024 fue, según el INE: servicios 74,5 %, industria 15,4 %, construcción 6,9 %, agricultura, ganadería y pesca 2,4 %, energía y similares el resto.

Método de la renta

Suma todas las rentas que han generado los factores productivos al producir esos bienes y servicios:

PIB = Remuneración de asalariados + EBE + Impuestos netos sobre la producción

Donde la remuneración de asalariados son los sueldos brutos más cotizaciones empresariales, y el Excedente Bruto de Explotación (EBE) agrupa los beneficios empresariales y las rentas mixtas de los autónomos. En España, el reparto típico es de un 48 % para trabajo y un 41 % para excedente (el resto son impuestos netos), según las Cuentas Nacionales 2024.

Ejercicio resuelto 7.1

Calcular el PIB de un país por el método del gasto

Enunciado

Una pequeña economía hipotética presenta los siguientes datos al cierre del año (en millones de euros):

  • Consumo de las familias: 600
  • Inversión de las empresas: 180
  • Variación de existencias: 20
  • Consumo público: 220
  • Inversión pública: 30
  • Exportaciones de bienes y servicios: 250
  • Importaciones de bienes y servicios: 200
  • Pensiones pagadas por la Seguridad Social: 150

Calcula el PIB por el método del gasto e indica el saldo exterior.

Solución

  1. Identificamos qué entra en cada componente:

    • C = 600 (solo las familias).
    • I = 180 (inversión empresarial) + 20 (variación de existencias) = 200. La variación de existencias forma parte de la formación bruta de capital.
    • G = 220 (consumo público) + 30 (inversión pública) = 250. Las pensiones (150) NO entran: son transferencias, no producción nueva.
    • X − M = 250 − 200 = 50 (saldo exterior positivo).
  2. Aplicamos la identidad del gasto:

PIB = C + I + G + (X − M)
PIB = 600 + 200 + 250 + 50
PIB = 1.100 millones de euros
  1. Lecturas adicionales:
    • El saldo exterior es positivo (+50 millones): la economía exporta más de lo que importa. En las Cuentas Nacionales esto contribuye positivamente al PIB.
    • El consumo de las familias representa el 54,5 % del PIB, en línea con el peso típico en economías desarrolladas.
    • Las pensiones son cuantitativamente importantes (150 millones) pero no incrementan el PIB: solo redistribuyen renta entre agentes. Un error frecuente del alumnado es sumarlas en G.

PIB nominal, PIB real y deflactor

El PIB se puede expresar en dos formas distintas, y confundirlas es uno de los errores más típicos. La diferencia importa enormemente cuando se compara la economía de un año con la de otro.

PIB nominal frente a PIB real

Para comparar el tamaño de una economía a lo largo del tiempo —o el crecimiento entre dos años— siempre hay que usar PIB real. Comparar PIB nominales sería engañoso: España tenía un PIB nominal en 1990 de unos 320.000 millones de euros y en 2023 de 1,5 billones. Multiplicar por 4,7 el PIB nominal no significa que produzcamos 4,7 veces más: una parte muy importante de esa diferencia es solo subida de precios.

El deflactor del PIB

El deflactor del PIB es el índice de precios implícito que conecta el PIB nominal con el PIB real:

Deflactor del PIB = (PIB nominal / PIB real) × 100

Equivalentemente, el PIB real se obtiene deflactando el nominal:

PIB real = (PIB nominal / Deflactor) × 100

El deflactor toma valor 100 en el año base (por construcción) y se mueve por encima o por debajo en el resto. Es uno de los dos grandes índices de precios de una economía, junto con el IPC, y mide los precios de toda la producción nacional (incluida la inversión y las exportaciones), no solo la cesta de consumo.

Ejercicio resuelto 7.2

Convertir PIB nominal en PIB real con el deflactor

Enunciado

El país Beta presenta los siguientes datos del INE local. El año base es 2020 (deflactor = 100). Calcula el PIB real de cada año y la tasa de crecimiento del PIB real entre 2020 y 2023.

AñoPIB nominal (mill. €)Deflactor
20201.000100,0
20211.080103,5
20221.180109,2
20231.260113,8

Solución

  1. Aplicamos la fórmula PIB real = (PIB nominal / Deflactor) × 100 a cada año:

    • 2020: (1.000 / 100,0) × 100 = 1.000,0 mill. € (igual al nominal, lógico: es el año base).
    • 2021: (1.080 / 103,5) × 100 = 1.043,5 mill. €.
    • 2022: (1.180 / 109,2) × 100 = 1.080,6 mill. €.
    • 2023: (1.260 / 113,8) × 100 = 1.107,2 mill. €.
  2. Tasa de crecimiento del PIB nominal 2020-2023:

Δ% nominal = ((1.260 − 1.000) / 1.000) × 100 = 26,0 %
  1. Tasa de crecimiento del PIB real 2020-2023:
Δ% real = ((1.107,2 − 1.000) / 1.000) × 100 = 10,72 %
  1. Lecturas:
    • La economía ha crecido realmente un 10,7 % en tres años, no un 26 %. La diferencia (~15 puntos) corresponde a la subida de precios captada por el deflactor.
    • El deflactor pasa de 100 a 113,8: los precios agregados han subido un 13,8 % acumulado en el periodo.
    • Conviene comparar siempre PIB en términos reales: hablar de “el PIB creció un 26 %” sería incorrecto desde el punto de vista del bienestar productivo.

El PIB per cápita

Para comparar países de tamaño distinto se usa el PIB per cápita: el PIB dividido entre la población. Es una aproximación —imperfecta, pero útil— al nivel medio de renta de un país. En España, el PIB per cápita en 2024 fue de 32.587 € según el INE, frente a una media de la zona euro en torno a 40.500 €. La brecha con Alemania, Francia o Países Bajos sigue siendo significativa, y reducirla es uno de los grandes retos del modelo productivo español de los próximos años.

Lo que el PIB no mide

El PIB es un indicador agregado de producción de mercado y, como tal, deja fuera muchas cosas que importan al bienestar. No mide el trabajo doméstico no remunerado, ni la economía sumergida (estimada en torno al 17-20 % del PIB en España según los servicios de estudios), ni la distribución de la renta (un país puede tener un PIB per cápita alto y mucha desigualdad), ni la sostenibilidad ambiental de la producción, ni la salud, la educación o la libertad de su población. Por eso, junto al PIB se manejan indicadores complementarios como el IDH (PNUD) o los Indicadores de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Lo veremos en la Unidad 12.

Retrato fotográfico de Simon Kuznets, economista estadounidense de origen ruso, premio Nobel de Economía en 1971.
**Simon Kuznets** (1901-1985), arquitecto de la contabilidad nacional moderna. Encargado por el Congreso estadounidense en 1932 de construir el primer sistema de cuentas nacionales del país, ya en 1934 advirtió de que *«el bienestar de una nación difícilmente puede inferirse de una medida de la renta nacional»*. Recibió el Nobel en 1971. Foto: Associated Press, dominio público (PD-US-no notice) vía Wikimedia Commons
Retrato del senador Robert F. Kennedy sentado en su despacho de Washington, enero de 1965.
**Robert F. Kennedy** en su despacho del Senado en 1965. Tres años después, en el discurso de Kansas (18 de marzo de 1968), convirtió en sentencia política una idea técnica: que el PIB *«mide todo, excepto aquello que hace que la vida valga la pena»*. Fue asesinado tres meses más tarde, en plena campaña por las primarias demócratas. Foto: autor desconocido, dominio público (PD-US-no notice) vía Wikimedia Commons

El nivel de precios: IPC e inflación

Si el PIB mide cuánto se produce, el Índice de Precios de Consumo (IPC) mide cuánto cuesta vivir. Es el segundo gran indicador de la macroeconomía, el más presente en la prensa y el que afecta más directamente a la vida cotidiana: revisiones salariales, alquileres, pensiones y deuda hipotecaria se indexan al IPC.

Qué es el IPC

El IPC es un índice estadístico que mide la variación del precio de una cesta representativa de bienes y servicios de consumo adquiridos por los hogares. En España lo elabora el INE con frecuencia mensual, recogiendo más de 200.000 precios cada mes en unos 30.000 establecimientos de 177 municipios.

La cesta de la compra está formada actualmente por 955 artículos agrupados en 12 grandes grupos: alimentos y bebidas no alcohólicas, bebidas alcohólicas y tabaco, vestido y calzado, vivienda, menaje, sanidad, transporte, comunicaciones, ocio y cultura, enseñanza, hoteles-cafés-restaurantes y otros. La ponderación de cada grupo refleja el peso que tiene en el gasto medio de los hogares según la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF). Se revisa cada año.

IPC general, IPC subyacente, IPCA

Conviene distinguir varias versiones del IPC que se usan habitualmente:

La tasa de inflación

La inflación es la tasa de variación del IPC. La forma más habitual es la tasa interanual:

Tasa de inflación interanual = ((IPC mes actual − IPC mismo mes año anterior) / IPC mismo mes año anterior) × 100

En España, la inflación interanual media de los últimos años, según el INE, ha sido:

AñoIPC general (variación anual media)IPC subyacente
2021+3,1 %+0,8 %
2022+8,4 %+5,2 %
2023+3,5 %+6,0 %
2024+2,9 %+2,9 %
2025+2,3 %+2,2 %

La aceleración de 2022 fue la mayor en cuatro décadas, impulsada por el encarecimiento de la energía tras la invasión rusa de Ucrania y los cuellos de botella post-pandemia. Entre 2023 y 2025 se moderó gracias a las subidas de tipos del BCE primero y al posterior ciclo de bajadas iniciado en junio de 2024, la caída de los precios energéticos y, en parte, a las medidas fiscales del Gobierno (rebaja del IVA en alimentos básicos, descuentos al transporte público). En el primer trimestre de 2026 el IPC interanual se mueve en torno al 2 %, ya alineado con el objetivo del BCE.

Tres tipos de inflación

Por su intensidad se distinguen tres regímenes:

Empleo y desempleo: la EPA

El tercer gran indicador macro mide cuánta gente trabaja y cuánta no. En España se elabora trimestralmente mediante la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE, encuesta a unos 60.000 hogares cada trimestre con metodología armonizada por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) y Eurostat.

Fachada del edificio sede del Instituto Nacional de Estadística (INE) en el paseo de la Castellana de Madrid, con su característico revestimiento de paneles de colores numerados del 001 al 058.
Sede del **Instituto Nacional de Estadística** en el paseo de la Castellana, Madrid. De este edificio salen cada mes el IPC, cada trimestre la EPA y, una vez al año, la Contabilidad Nacional: las tres cifras que vertebran la lectura macroeconómica de España. El revestimiento de paneles numerados (001-058) es obra de Ruiz-Larrea y Gómez Gutiérrez (2008). Foto: Rick Ligthelm, CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons

Población activa, ocupada y parada

La metodología de la EPA define con precisión cada categoría —y conviene aprenderla bien porque las definiciones del lenguaje cotidiano y las técnicas no coinciden:

Tasa de paro y tasa de actividad

A partir de las categorías anteriores se construyen los dos indicadores clave:

Tasa de paro = (Parados / Población activa) × 100
Tasa de actividad = (Población activa / Población de 16 años o más) × 100

Datos españoles del primer trimestre de 2026 (INE, EPA T1-2026):

IndicadorValor T1-2026
Población activa24,5 millones
Población ocupada21,9 millones
Población parada2,5 millones
Tasa de paro10,4 %
Tasa de actividad59,0 %
Tasa de paro juvenil (16-24 años)24,8 %

España convive desde los años ochenta con tasas de paro estructuralmente más altas que la media de la UE: la media de la zona euro a principios de 2026 ronda el 6,2 %. Esa diferencia es uno de los grandes problemas del modelo laboral español y será objeto de la Unidad 9 (mercado de trabajo).

Ejercicio resuelto 7.3

Calcular la tasa de paro y la tasa de actividad con datos de la EPA

Enunciado

Una comunidad autónoma presenta los siguientes datos (en miles de personas) de la EPA de un trimestre:

  • Población total: 5.000
  • Población menor de 16 años: 800
  • Población ocupada: 1.890
  • Población parada (busca empleo y está disponible): 310
  • Estudiantes mayores de 16 años, jubilados y personas dedicadas al hogar sin remuneración: 2.000

a) Calcular la población en edad de trabajar, la población activa y la población inactiva. b) Calcular la tasa de paro y la tasa de actividad. c) Un nuevo trimestre, 50 mil parados dejan de buscar empleo desanimados y pasan a inactivos. Si la población ocupada no cambia, ¿qué pasa con la tasa de paro? Comentar la paradoja.

Solución

  1. Población en edad de trabajar (16 años o más) = 5.000 − 800 = 4.200 mil.
  2. Población activa = ocupados + parados = 1.890 + 310 = 2.200 mil.
  3. Población inactiva = en edad de trabajar − activos = 4.200 − 2.200 = 2.000 mil (coincide con estudiantes + jubilados + hogar, como debía ser).
  4. Tasa de paro = (parados / activos) × 100 = (310 / 2.200) × 100 = 14,1 %.
  5. Tasa de actividad = (activos / población de 16 años o más) × 100 = (2.200 / 4.200) × 100 = 52,4 %.
  6. Efecto desánimo. Si 50 mil parados pasan a inactivos: parados = 310 − 50 = 260; activos = 1.890 + 260 = 2.150. Nueva tasa de paro = (260 / 2.150) × 100 = 12,1 %. ¡La tasa de paro baja del 14,1 % al 12,1 % sin que nadie haya encontrado empleo! La explicación es que el desánimo reduce el numerador (parados) y el denominador (activos) a la vez. Es la trampa del efecto desánimo: una caída de la tasa de paro puede deberse a más empleo o, al contrario, a que la gente deja de buscar. Por eso conviene mirar siempre la tasa de actividad y el número absoluto de ocupados junto a la tasa de paro.

EPA frente a paro registrado

Conviene no confundir la EPA con el paro registrado del SEPE (antiguo INEM):

Las dos cifras suelen diferir entre 300.000 y 700.000 personas. Cuando un titular dice “el paro sube/baja”, conviene mirar de qué dato habla.

La balanza de pagos

El cuarto gran indicador macroeconómico mide las relaciones de una economía con el resto del mundo. La balanza de pagos es el documento contable que registra todas las operaciones económicas entre los residentes de un país y los del resto del mundo durante un periodo (habitualmente un año). En España la elabora el Banco de España con metodología del FMI.

Las tres grandes cuentas

La balanza de pagos se divide en tres cuentas principales que, por construcción, suman cero (con un cuarto componente de errores y omisiones):

Cuentas

Las tres cuentas de la balanza de pagos

  1. Cuenta corriente. Registra el comercio de bienes (balanza comercial), servicios (turismo, transporte, servicios profesionales), rentas (sueldos, dividendos e intereses entre residentes y no residentes) y transferencias corrientes (remesas, ayudas al desarrollo, fondos UE). Es la cuenta más vigilada: su saldo indica si el país vive con o de el exterior.
  2. Cuenta de capital. Recoge las transferencias de capital (sobre todo fondos estructurales de la UE y el grueso de los Next Generation EU) y operaciones con activos no producidos no financieros (patentes, derechos de autor).
  3. Cuenta financiera. Registra las variaciones de activos y pasivos financieros entre residentes y no residentes: inversión extranjera directa, inversión en cartera (acciones, bonos), préstamos internacionales, variación de las reservas del banco central.

El saldo de la cuenta corriente + cuenta de capital tiene que igualar (con signo opuesto) al de la cuenta financiera. Si un país tiene déficit en la cuenta corriente, necesita financiarlo con entrada de capital en la cuenta financiera (préstamos, inversión extranjera). Si tiene superávit, presta o invierte hacia fuera.

España, una economía con superávit exterior

Tras décadas de déficit por cuenta corriente, España presenta superávit por cuenta corriente desde 2012. En 2024, según el Banco de España, el saldo de la cuenta corriente fue de +47.000 millones de euros (≈ +3,0 % del PIB) y en 2025 se ha mantenido en niveles similares (en torno al 2,7-3 % del PIB), impulsado por dos motores:

El cambio estructural respecto al modelo previo a la crisis de 2008-2012 —cuando España tenía déficits por cuenta corriente del 9-10 % del PIB— es uno de los rasgos más importantes de la economía española actual y será objeto de análisis en la Unidad 12.

Conexión con las próximas unidades

Esta unidad sienta el vocabulario macroeconómico básico que las siguientes desarrollan. La Unidad 8 introduce el modelo AD-AS —demanda agregada y oferta agregada— para explicar por qué el PIB y los precios se mueven como lo hacen, y los ciclos económicos. La Unidad 9 profundiza en el mercado de trabajo (tipos de paro, brecha salarial, políticas de empleo). La Unidad 10 estudia el sistema financiero, el dinero y la banca, agentes esenciales para canalizar el ahorro hacia la inversión. La Unidad 11 completa el cuadro con las políticas económicas —fiscal y monetaria— que el sector público usa para estabilizar la economía. Y la Unidad 12 cierra el curso conectando todo con la globalización, la Unión Europea y los retos contemporáneos del modelo productivo español.

Glosario

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunas lecturas y recursos para ir más allá:

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar la unidad:

  1. Robert Kennedy decía que el PIB «mide todo excepto aquello que hace que la vida valga la pena». ¿Estás de acuerdo? ¿Qué cosas importantes para tu bienestar no aparecen en el PIB, y se podrían medir de otra forma?
  2. El efecto desánimo puede hacer que la tasa de paro baje sin que nadie encuentre empleo. ¿Por qué entonces seguimos usando la tasa de paro como indicador estrella? ¿Qué otros datos mirarías para saber si el mercado laboral va realmente bien?
  3. España lleva con superávit por cuenta corriente desde 2012 gracias al turismo. ¿Es una buena noticia depender tanto del turismo? ¿Qué riesgos tiene para una economía especializarse en un sector tan sensible a los shocks externos?

Bibliografía

  1. Real Decreto 243/2022, de 5 de abril, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas del Bachillerato (BOE‑A‑2022‑5521), anexo II — Economía.
  2. Instituto Nacional de Estadística (2024). Contabilidad Nacional Anual de España. Base 2015, revisión 2024.
  3. Instituto Nacional de Estadística (2024). Encuesta de Población Activa, tercer trimestre de 2024. Notas de prensa, octubre 2024.
  4. Instituto Nacional de Estadística (2024). Índice de Precios de Consumo, base 2021. Series mensuales y notas metodológicas.
  5. Banco de España (2024). Balanza de Pagos y Posición de Inversión Internacional de España, 2023. Informe anual.
  6. Banco de España (2024). Informe Anual 2024. Capítulos 1 y 2.
  7. Eurostat (2024). National accounts and GDP; Harmonised Index of Consumer Prices (HICP). Datos comparados UE-27.
  8. Mankiw, N. G. (2024). Principles of Economics. 10.ª edición. Cengage Learning. Caps. 23-24.
  9. Krugman, P., Wells, R. y Graddy, K. (2023). Essentials of Economics. 6.ª edición. Worth Publishers. Caps. 21-22.
  10. Keynes, J. M. (1936). The General Theory of Employment, Interest, and Money. Macmillan.
Unidad 8 · Bloque C
08

Macroeconomía II: modelo AD-AS y ciclos económicos

El modelo AD-AS es la mejor herramienta de la que disponemos para entender por qué un país crece o se hunde, por qué los precios suben tras un shock energético, por qué una recesión puede ser breve o larga. Esta unidad construye ese modelo pieza a pieza y lo usa para leer la historia económica de España de los últimos quince años.

Duración
7-8 sesiones · 2,5 semanas
Conceptos clave
demanda agregada (AD) · oferta agregada de corto plazo (SRAS) · oferta agregada de largo plazo (LRAS) · producción potencial · shock de demanda · shock de oferta
Objetivos de la unidad
  • · Construir gráficamente el modelo AD-AS distinguiendo los tres componentes (AD, SRAS, LRAS) y explicar la pendiente de cada curva con sus mecanismos económicos.
  • · Analizar los efectos sobre el nivel de precios (P) y la producción (Y) de los cuatro tipos de shocks (positivos y negativos de demanda y oferta) en el corto y en el largo plazo.
  • · Identificar las cuatro fases del ciclo económico (expansión, recesión, depresión, recuperación) y aplicar este esquema a la economía española entre 2008 y 2024.
  • · Distinguir crecimiento económico (PIB per cápita) de desarrollo económico (IDH) y enumerar los factores del crecimiento según el modelo de Solow.
  • · Interpretar la curva de Lorenz y calcular el índice de Gini a partir de datos sencillos, comparando España con economías de referencia.

Tiempo estimado de lectura: 45-50 min · Saberes LOMLOE: C.1, C.2 · Pre-requisitos: Unidad 7 (PIB, IPC, EPA y los indicadores macro).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Construir el modelo AD-AS (AD, SRAS, LRAS) y explicar la pendiente de cada curva con sus mecanismos económicos.
  • Analizar los efectos sobre precios y producción de los cuatro tipos de shocks (de demanda y de oferta, positivos y negativos), incluida la estanflación.
  • Identificar las cuatro fases del ciclo económico y aplicarlas a la economía española entre 2008 y 2024.
  • Distinguir crecimiento de desarrollo, enumerar los motores del modelo de Solow e interpretar la curva de Lorenz y el índice de Gini.

En la unidad anterior dejamos cuatro herramientas montadas sobre la mesa: el flujo circular de la renta, el PIB y sus tres enfoques, el IPC y la tasa de paro. Eran termómetros: nos dicen cómo está la economía en un momento concreto. Esta unidad da el siguiente paso. Aprenderemos a explicar por qué esos termómetros se mueven como se mueven, qué pasa cuando sube el precio del gas natural en un trimestre concreto, por qué la economía española se hundió en 2008 y se levantó —despacio— en 2014.

El instrumento central de la macroeconomía moderna para responder a esas preguntas es el modelo de demanda y oferta agregadas, conocido como modelo AD-AS (Aggregate Demand–Aggregate Supply). Es la traducción al plano macro del modelo de oferta y demanda que aprendiste en la Unidad 4: cambia el eje vertical (ya no es el precio de un bien, sino el nivel general de precios), cambia el eje horizontal (ya no es la cantidad de un bien, sino la producción real agregada de toda la economía) y aparece una curva adicional —la oferta agregada de largo plazo— que recuerda al modelo cuánto puede producir el país si está a pleno rendimiento.

Una nota antes de empezar. Esta unidad cuenta con un simulador interactivo de AD-AS disponible en /eco-1bach/recursos/simulador-ad-as/ donde puedes manipular shocks y ver los desplazamientos de las curvas en tiempo real. Está pensado para que primero leas el texto, después manipules el simulador con cada uno de los casos que se presentan y, por último, intentes anticipar qué pasaría con un shock que el manual no menciona. La intuición gráfica del AD-AS es de las que se asienta haciendo, no leyendo.

1. La demanda agregada (AD)

La demanda agregada es la cantidad total de bienes y servicios que las familias, las empresas, el sector público y el resto del mundo están dispuestos a comprar en una economía a cada nivel de precios. Su composición es exactamente la del PIB por el método del gasto que estudiamos en la Unidad 7:

$$ AD = C + I + G + (X - M) $$

donde C es el consumo de las familias, I la inversión privada, G el gasto público corriente y de capital, X las exportaciones y M las importaciones.

En el plano P–Y la curva de demanda agregada tiene pendiente negativa: cuando el nivel de precios sube, la cantidad demandada de bienes y servicios disminuye. Esta inclinación, sin embargo, no se explica por las mismas razones que la pendiente negativa de una demanda microeconómica (efectos sustitución e ingreso entre bienes). A nivel agregado todos los bienes y todos los precios se mueven juntos, así que hay que invocar tres mecanismos distintos.

1.1. Efecto riqueza (Pigou)

Cuando suben los precios, el valor real de los activos nominales que poseen las familias —dinero en efectivo, cuentas corrientes, bonos a tipo fijo— pierde poder adquisitivo. Las familias se sienten más pobres en términos reales y recortan consumo. El mecanismo lo formalizó Arthur Cecil Pigou en los años 40 y por eso se conoce como efecto Pigou o efecto riqueza real.

1.2. Efecto tipo de interés (Keynes)

Cuando suben los precios, las familias necesitan más dinero en efectivo para hacer las mismas compras cotidianas. Esa mayor demanda de dinero, con una oferta monetaria dada, presiona al alza el tipo de interés. Y con tipos más altos, la inversión empresarial (I) y el consumo de bienes duraderos a crédito (vehículos, vivienda) se encarecen y caen. Es el efecto Keynes.

1.3. Efecto tipo de cambio (Mundell-Fleming)

Si los precios internos suben más que los del resto del mundo, los productos españoles se vuelven relativamente más caros. Las exportaciones (X) caen y las importaciones (M) suben, así que el saldo exterior se reduce y la demanda agregada con él. Este canal funciona especialmente bien en economías muy abiertas como la española, donde el comercio exterior representa más del 70 % del PIB.

1.4. Qué desplaza la curva AD

Distinguir un movimiento a lo largo de la curva AD (causado por un cambio en P) de un desplazamiento de toda la curva es decisivo. La curva se desplaza cuando cambia alguno de sus componentes por motivos distintos al nivel de precios:

Un aumento de cualquier componente desplaza la AD hacia la derecha (más demanda a cada nivel de precios); una caída la desplaza a la izquierda.

2. La oferta agregada (AS)

La oferta agregada describe la cantidad total de bienes y servicios que las empresas del país están dispuestas a producir y vender a cada nivel de precios. La macroeconomía moderna —desde la síntesis neokeynesiana de los años 70— distingue dos curvas distintas según el horizonte temporal: la oferta de corto plazo (SRAS, short-run aggregate supply) y la oferta de largo plazo (LRAS, long-run aggregate supply). Esta distinción es la pieza más importante del modelo, porque permite explicar por qué un shock que sube los precios hoy puede dejar la producción intacta dentro de cinco años.

2.1. Oferta agregada de corto plazo (SRAS): pendiente positiva

La SRAS tiene pendiente positiva: a mayor nivel de precios, mayor cantidad ofertada. La intuición es la siguiente. En el corto plazo, algunos costes de las empresas son rígidos: los salarios están fijados en convenios colectivos, los alquileres en contratos plurianuales, las materias primas en contratos de suministro. Cuando suben los precios de venta, los costes no suben (o suben más despacio), así que el margen unitario aumenta y a las empresas les sale rentable producir más, contratar a tiempo parcial, ampliar turnos. Hay, además, un efecto de información imperfecta: los empresarios confunden inicialmente una subida del nivel general de precios con una subida del precio de su producto en particular y reaccionan produciendo más.

Los desplazamientos de la SRAS los provocan los costes de producción:

2.2. Oferta agregada de largo plazo (LRAS): vertical

A largo plazo, todos los costes (incluidos los salarios) se ajustan plenamente al nivel de precios. La distinción entre coste nominal y coste real se diluye, y la cantidad producida ya no depende del nivel de precios: depende de los factores productivos disponibles —capital físico K, trabajo L y tecnología A— y de su productividad. Esa cantidad es lo que llamamos producción potencial (Y*), también denominada PIB potencial o PIB de pleno empleo: la que la economía puede producir cuando todos los recursos están empleados a un ritmo sostenible sin generar presiones inflacionistas crecientes.

La curva LRAS es, por tanto, vertical en Y*. Solo se desplaza cuando cambian los factores que determinan la capacidad productiva del país:

Modelo AD-AS: equilibrio macroeconómico Cruce de demanda agregada descendente, oferta agregada de corto plazo ascendente y oferta agregada de largo plazo vertical en la producción potencial Y*. Determina el nivel de precios de equilibrio P* y la producción real Y*. 0 Y P PRODUCCIÓN REAL NIVEL DE PRECIOS AD SRAS LRAS E P* Y* producción potencial
Modelo AD-AS: equilibrio macroeconómico de corto y largo plazo.

3. Equilibrio macroeconómico y shocks

El equilibrio de corto plazo es el punto donde se cruzan AD y SRAS. Determina un nivel de precios y una producción que pueden coincidir o no con la producción potencial. El equilibrio de largo plazo es el punto donde las tres curvas se cruzan a la vez: la economía produce Y* sin tensiones inflacionistas ni capacidad ociosa. El interés del modelo está en analizar cómo un shock —es decir, un cambio inesperado que desplaza alguna curva— mueve la economía fuera de ese equilibrio y cómo vuelve (o no) a él.

Llamamos shock de demanda a un desplazamiento de la AD y shock de oferta a un desplazamiento de la SRAS (o, más raramente, de la LRAS). Y diferenciamos entre shock positivo (la curva se desplaza a la derecha, más demanda u oferta) y shock negativo (la curva se desplaza a la izquierda). Combinamos los dos ejes y obtenemos los cuatro casos canónicos.

3.1. Shock positivo de demanda

La AD se desplaza a la derecha (por ejemplo, un plan de inversión pública o una caída de tipos del BCE). En el corto plazo, sube P y sube Y: la economía se sobrecalienta, con producción por encima de Y* y paro por debajo del NAIRU. A largo plazo, los salarios y los costes se ajustan al nuevo nivel de precios, la SRAS se desplaza a la izquierda y la economía vuelve a Y*. El efecto duradero del shock es solo sobre los precios: la AD-AS predice que una expansión monetaria o fiscal sostenida termina traducida íntegramente en inflación a largo plazo. Es lo que llamamos neutralidad del dinero a largo plazo.

3.2. Shock negativo de demanda

La AD se desplaza a la izquierda (caída del consumo, derrumbe de la confianza empresarial, contracción presupuestaria). En el corto plazo, bajan P y baja Y: la economía entra en recesión, con producción por debajo de Y* y paro elevado. Si los precios y los salarios fuesen perfectamente flexibles, los costes caerían, la SRAS se desplazaría a la derecha y la economía volvería a Y*. Pero los salarios no caen con la misma facilidad con la que suben (es la rigidez nominal a la baja descrita por Keynes), así que el ajuste por la oferta puede tardar años o no llegar a producirse sin intervención. Esta asimetría es la razón principal por la que las recesiones son tan dañinas y por la que la mayoría de gobiernos responden con política fiscal o monetaria expansiva.

3.3. Shock positivo de oferta

La SRAS se desplaza a la derecha (por ejemplo, una caída del precio del petróleo, una mejora tecnológica, una reforma que reduce costes laborales unitarios). El resultado es el sueño macroeconómico: bajan P y sube Y al mismo tiempo. La economía produce más a menores precios. Es lo que vivió Estados Unidos en la segunda mitad de los años noventa con la digitalización, o la economía global durante el auge de la globalización 1995-2008, cuando la integración de China en el comercio mundial inyectó decenas de millones de trabajadores baratos en el sistema productivo.

3.4. Shock negativo de oferta (estanflación)

La SRAS se desplaza a la izquierda (encarecimiento del petróleo, ruptura de cadenas de suministro, subida brusca de salarios por encima de la productividad). Sube P y baja Y: a la vez. Es el caso más temido por los bancos centrales, porque las dos variables que querrían controlar se mueven en direcciones opuestas: si suben tipos para contener la inflación, profundizan la recesión; si bajan tipos para estimular la actividad, retroalimentan la inflación. Esta combinación de inflación con estancamiento se llama estanflación y fue el rasgo distintivo de los años 70 tras los dos shocks del petróleo (1973 OPEP, 1979 revolución iraní). Volvió a aparecer en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania.

Pumpjack (caballito de bombeo) extrayendo petróleo junto al flanco de un anticlinal, con la silueta de la maquinaria recortada sobre un cielo azul intenso.
Un *pumpjack* extrae crudo en un yacimiento estadounidense. Cuando el precio del barril Brent pasó de 75 a 120 dólares entre marzo y agosto de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, la SRAS de toda la economía europea se desplazó hacia la izquierda: subieron los precios y se desaceleró la producción a la vez. Foto: Michael C. Rygel, CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons
Ejercicio resuelto 8.1

Shock petrolero sobre la economía española en 2022

Enunciado

Tras la invasión rusa de Ucrania (febrero 2022), el precio del gas natural TTF europeo se multiplicó por seis entre marzo y agosto, y el precio medio del petróleo Brent pasó de 75 a 120 dólares por barril. Analiza, usando el modelo AD-AS, el impacto sobre la economía española de corto plazo en términos de nivel de precios (P) y producción (Y). Justifica si la respuesta del BCE (subida de tipos de 0 a 4,5 % entre julio de 2022 y septiembre de 2023) fue coherente con el modelo.

Datos

  • IPC España: 5,8 % interanual en febrero 2022 → 10,8 % en julio 2022 (máximo desde 1985).
  • PIB real España 2022: +5,8 % (efecto rebote post-COVID); 2023: +2,7 % (revisado); 2024: +3,2 %; 2025: en torno al +2,5-2,7 % (proyección Banco de España).
  • Tipo BCE refinanciación: 0,00 % en junio 2022 → 4,50 % en septiembre 2023 → ciclo de bajadas iniciado en junio 2024, situándose en torno al 2,40 % en el primer trimestre de 2026.

Solución

  1. Identificación del shock. El encarecimiento simultáneo del gas y el petróleo encarece la energía y las materias primas para el conjunto de las empresas españolas. Es un shock negativo de oferta: la SRAS se desplaza hacia la izquierda.
  2. Efectos predichos por el modelo. Con AD inicialmente estable, un desplazamiento de SRAS a la izquierda produce una subida de P y una bajada de Y respecto del equilibrio previo. Es decir, el modelo predice exactamente inflación con desaceleración —estanflación incipiente—. Los datos lo confirman: el IPC pasó del 5,8 % al 10,8 % en cinco meses y el crecimiento del PIB pasó del 5,5 % al 2,5 % al año siguiente, una desaceleración notable aunque sin recesión técnica gracias al fuerte rebote turístico.
  3. Respuesta del BCE. El BCE optó por subir tipos para contener la inflación, aceptando profundizar la desaceleración. En el lenguaje del modelo: aplica una contracción monetaria que desplaza la AD a la izquierda. La estrategia es coherente con el mandato del BCE (estabilidad de precios como objetivo prioritario), pero implica sacrificar Y en el corto plazo para anclar las expectativas de inflación a medio plazo y evitar una espiral salarios-precios.
  4. Conclusión. El episodio 2022-2024 español encaja con el patrón canónico de shock negativo de oferta en el modelo AD-AS, y la respuesta de política monetaria —antipática pero coherente— ilustra el dilema clásico del banco central ante este tipo de shock.

4. El ciclo económico

Las economías reales no permanecen quietas en el equilibrio de largo plazo. Combinan tendencia y fluctuación: una tendencia creciente del PIB potencial (más capital, más trabajo, más tecnología) y oscilaciones recurrentes alrededor de esa tendencia. Llamamos ciclo económico al patrón repetido de esas oscilaciones.

4.1. Las cuatro fases

La datación oficial de los ciclos económicos en Estados Unidos la realiza desde 1854 el National Bureau of Economic Research (NBER) mediante el Business Cycle Dating Committee. En Europa hace algo parecido el CEPR (Centre for Economic Policy Research). Ambos organismos identifican cuatro fases canónicas en cada ciclo completo:

Ciclo económico El PIB real oscila en torno a la línea de tendencia o PIB potencial, atravesando las fases de expansión, pico, recesión, valle y recuperación. TIEMPO PIB REAL PIB potencial · tendencia Expansión Recesión Recuperación Recesión Pico · auge Valle · fondo Pico
Las cuatro fases del ciclo económico alrededor del PIB potencial.

4.2. España 2008-2024: un ciclo de manual

La economía española de los últimos quince años ofrece todas las fases del ciclo concentradas en un único arco temporal. Vale la pena seguirlo año a año porque ilustra cómo se entrelazan shocks de demanda, shocks de oferta y respuestas de política económica.

El ciclo español 2008-2024

    1. 2008-2009 — Recesión inmobiliaria. Estalla la burbuja inmobiliaria, se hunde el crédito (shock negativo de demanda y de oferta a la vez vía credit crunch). El PIB cae un −3,8 % en 2009 y el paro se duplica del 8 % al 18 % en dos años.
    2. 2010-2011 — Falsa recuperación. Estímulos fiscales y monetarios sostienen artificialmente la demanda. Pero la deuda pública sube del 36 % al 70 % del PIB.
    3. 2012-2013 — Doble recesión y rescate bancario. Crisis de deuda soberana en la Eurozona, prima de riesgo española en 638 pb en julio de 2012, rescate bancario MEDE (61.000 M€), austeridad fiscal agresiva. El PIB vuelve a caer en 2012 (−2,9 %) y 2013 (−1,4 %), el paro toca el 26,9 % en el primer trimestre de 2013.
    4. 2014-2019 — Expansión larga. Reforma laboral, ajuste salarial, depreciación del euro, caída del precio del petróleo y QE del BCE (todos shocks combinados favorables) generan seis años de crecimiento sostenido entre el 2 % y el 3,8 %. El paro baja al 13,8 % a finales de 2019.
    5. 2020 — Shock COVID. La caída más brusca de la historia económica española en tiempos de paz: PIB −10,8 % en un solo año. Es un shock atípico, simultáneamente de demanda (confinamientos, parón del turismo) y de oferta (paralización de cadenas de suministro globales).
    6. 2021-2026 — Recuperación post-COVID y expansión moderada. Despliegue de los fondos Next Generation EU, rebote del turismo internacional (récord histórico de 94 millones de visitantes en 2024), mercado laboral más resistente que en ciclos anteriores. El PIB pre-COVID se recupera plenamente en el segundo trimestre de 2024, con un crecimiento del 3,2 % ese año —el más alto de las grandes economías de la zona euro—. En 2025 el ritmo se modera al 2,5-2,7 %, y la EPA del primer trimestre de 2026 sitúa el paro en el 10,4 %, mínimo desde 2008.
Calle Preciados de Madrid completamente desierta el 22 de marzo de 2020, durante la primera semana del confinamiento por la COVID-19, con los escaparates de las tiendas cerrados.
Calle Preciados (Madrid), 22 de marzo de 2020, una semana después del decreto del estado de alarma. La imagen de la principal arteria comercial del centro de Madrid completamente vacía resume el carácter atípico del shock COVID: **simultáneamente de demanda** (consumo y turismo paralizados) **y de oferta** (cadenas de suministro globales rotas, plantillas confinadas). El PIB español cayó un −10,8 % en 2020, el mayor desplome en tiempos de paz. Foto: Nemo, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

5. Crecimiento económico: el modelo de Solow simplificado

Hasta aquí hemos hablado de fluctuaciones alrededor de Y*. Pero la pregunta más importante de la macroeconomía a largo plazo es otra: ¿qué determina el nivel y el crecimiento del propio Y*? Es decir, ¿por qué algunos países son ricos y otros pobres, por qué España es 25 veces más rica per cápita que Mozambique, por qué Corea del Sur era más pobre que Ghana en 1960 y hoy es siete veces más rica?

El marco analítico de referencia para responder a estas preguntas es el modelo de crecimiento de Solow (1956), también llamado modelo neoclásico de crecimiento. No vamos a desarrollar su matemática —se estudia con detalle en Economía 2.º de carrera—, pero sí su intuición central, que es accesible y muy potente.

Retrato fotográfico de Robert Solow, economista estadounidense del MIT, en un acto académico.
Robert M. Solow (1924-2023), profesor del MIT y premio Nobel de Economía en 1987. Su modelo de crecimiento de 1956 demostró, contra la intuición de la época, que el motor último del crecimiento per cápita a largo plazo no es la acumulación de capital sino el **cambio técnico**: lo que hoy llamamos *productividad total de los factores*. Foto: Olaf Storbeck, CC BY-SA 2.0 vía Wikimedia Commons

5.1. Los tres motores del crecimiento

Solow propone una función de producción agregada del tipo:

$$ Y = A \cdot F(K, L) $$

donde la producción Y depende del capital físico K (máquinas, edificios, infraestructuras), del trabajo L (cantidad y cualificación de la fuerza laboral) y de un parámetro A que recoge la productividad total de los factores (PTF): la eficiencia con la que se combinan K y L. La PTF abarca tecnología, organización empresarial, instituciones, capital humano cualificativo no medido en años de escolarización.

Los tres motores del crecimiento son, por tanto:

La contabilidad del crecimiento descompone cuánto aporta cada motor al crecimiento total del PIB. La PTF no se mide directamente: se obtiene como residuo —lo que queda del crecimiento una vez restada la contribución del capital y del trabajo—. Por eso se la llama el «residuo de Solow».

Descomposición del crecimiento (contabilidad del crecimiento) El crecimiento del PIB se descompone en la contribución del capital, la contribución del trabajo y la productividad total de los factores, obtenida como residuo de Solow. En el ejemplo, de un crecimiento del 2,4 por ciento, el capital aporta 0,7 puntos, el trabajo 1,8 puntos y la PTF resta 0,1 puntos. ΔY = contribución de K + contribución de L + PTF (residuo de Solow) 0 1 2 3 PUNTOS DE % Aportación del aumento de horas trabajadas (más empleo o más jornada). Tiene un límite: no se puede crecer indefinidamente solo metiendo más gente a trabajar. L +1,8 Aportación de la inversión en maquinaria, fábricas e infraestructuras. Por los rendimientos decrecientes, acumular capital sin más cada vez aporta menos crecimiento. K +0,7 Productividad total de los factores: el crecimiento que NO explican ni capital ni trabajo. Recoge la tecnología, la mejora organizativa y la educación. Es el motor del crecimiento a largo plazo. PTF −0,1 Suma de contribuciones Crecimiento total del PIB observado. Debe coincidir con la suma de las tres contribuciones: por eso la PTF se calcula como residuo, restando del crecimiento lo que aportan K y L. ΔY = 2,4 Crecimiento del PIB Capital (K) Trabajo (L) PTF / residuo de Solow
El crecimiento del PIB se reparte entre la contribución del capital, la del trabajo y la PTF, que se obtiene como residuo. En el ejemplo (Ejercicio 8.3), de un 2,4 % de crecimiento casi todo procede de más empleo (1,8 puntos) y capital (0,7), mientras la PTF resta 0,1: el país crece «a lo ancho», sin ganar eficiencia. Fuente: Contabilidad del crecimiento (Solow, 1957)

5.2. Por qué España tiene un problema de productividad

Los datos del BCE, la Comisión Europea y el INE coinciden en un diagnóstico: la economía española crece, pero lo hace sobre todo por más empleo, no por más productividad. La PTF española ha crecido entre 2000 y 2024 a una tasa media inferior al 0,5 % anual, frente al 1 % de la zona euro y el 1,5 % de Estados Unidos. Los factores que explican esa diferencia, según consenso técnico:

Resolver el problema de productividad es la agenda económica de España para los próximos 25 años, y en buena medida lo que justifica la condicionalidad de los fondos Next Generation EU.

6. Crecimiento vs desarrollo: el IDH

Una economía puede crecer mucho en PIB y sin embargo no mejorar significativamente el bienestar de su población; o, al revés, una economía con crecimiento modesto puede registrar mejoras notables en salud, educación y libertad. La distinción entre crecimiento económico (variación del PIB real per cápita) y desarrollo económico (mejora de las condiciones materiales y no materiales de vida) es una de las contribuciones conceptuales más importantes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El indicador sintético que operacionaliza esa distinción es el Índice de Desarrollo Humano (IDH), publicado anualmente por el PNUD desde 1990. Combina tres dimensiones, cada una con peso igual:

Cada dimensión se normaliza a una escala 0-1 y el IDH es la media geométrica de las tres. Por su construcción, un país solo puede tener IDH alto si destaca en las tres dimensiones simultáneamente: no compensa una esperanza de vida muy alta con una educación pésima, ni una renta enorme con sanidad colapsada.

6.1. ¿Dónde está España?

España aparece habitualmente entre los puestos 25-30 del ranking mundial (puesto 27 en el Informe de Desarrollo Humano 2023-2024 del PNUD, con IDH 0,911 —categoría muy alto—). Por encima quedan los países nórdicos, Suiza, Alemania, Países Bajos, Canadá, Australia, Reino Unido, Japón, Corea del Sur. Encabeza el ranking Noruega (0,966) o Suiza (0,967) según el año. En el otro extremo, países del África subsahariana en conflicto reciente o crónico aparecen con IDH inferior a 0,4 (Sudán del Sur, República Centroafricana, Chad).

Retrato fotográfico de Amartya Sen en una conferencia del ciclo Fronteiras do Pensamento (São Paulo, 2012).
Amartya Sen (Santiniketan, 1933), Premio Nobel de Economía 1998. Su teoría de las *capabilities* —las capacidades reales que tiene cada persona para llevar la vida que valora— dio el marco filosófico al **Índice de Desarrollo Humano** que su amigo Mahbub ul Haq diseñó en 1990 para el PNUD como alternativa al uso exclusivo del PIB. Foto: Fronteiras do Pensamento, CC BY-SA 2.0 vía Wikimedia Commons

7. Distribución de la renta: curva de Lorenz e índice de Gini

Dos economías con el mismo PIB per cápita pueden tener bienestares muy distintos según cómo se reparta esa renta entre la población. El estudio de la distribución de la renta intenta capturar esa información con dos instrumentos clásicos: la curva de Lorenz y el índice de Gini, formulados ambos en los años 1905-1912.

7.1. La curva de Lorenz

Si ordenamos a toda la población del país de menor a mayor renta y representamos en el eje horizontal el porcentaje acumulado de población y en el eje vertical el porcentaje acumulado de renta, obtenemos la curva de Lorenz. En una economía perfectamente igualitaria, el 10 % más pobre concentraría el 10 % de la renta, el 20 % más pobre el 20 %, y así sucesivamente: la curva sería la diagonal del cuadrado (la línea de equidistribución). En una economía desigual, la curva queda por debajo de la diagonal: el 10 % más pobre acumula mucho menos del 10 % de la renta, mientras que el 10 % más rico acumula bastante más del 10 %. Cuanto más abajo cae la curva respecto de la diagonal, mayor es la desigualdad.

Curva de Lorenz Distribución acumulada de la renta frente a la población acumulada, con la línea de igualdad perfecta y la curva real. El área entre ambas representa la desigualdad y permite calcular el índice de Gini. 0 20 40 60 80 100 0 20 40 60 80 100 % POBLACIÓN ACUMULADA % RENTA ACUMULADA A B Igualdad perfecta Curva de Lorenz ÍNDICE DE GINI G = A A + B A = área sombreada B = área bajo Lorenz G = 0 · igualdad total G = 1 · máxima desigualdad
Curva de Lorenz y la geometría del índice de Gini.

7.2. El índice de Gini

El índice de Gini convierte esa información gráfica en un número entre 0 y 1 (o entre 0 y 100 en presentaciones porcentuales). Se calcula como el cociente entre el área comprendida entre la diagonal y la curva de Lorenz y el área del triángulo bajo la diagonal. Por construcción:

Para hacerse una idea de la escala internacional con datos recientes de Eurostat, INE, OCDE y Banco Mundial (en torno a 2022):

Un Gini de 0,33 sitúa a España en la zona media-alta de la UE: ni entre los más igualitarios (escandinavos, Países Bajos) ni entre los más desiguales (Reino Unido, países bálticos). La desigualdad española aumentó durante la doble recesión 2008-2014 (Gini pasó de 0,32 a 0,35) y se ha moderado desde 2015, pero permanece por encima de los niveles pre-crisis.

Ejercicio resuelto 8.2

Cálculo simplificado del índice de Gini

Enunciado

Considera una economía con 5 personas cuyas rentas anuales son, ordenadas de menor a mayor, 10.000 €, 15.000 €, 25.000 €, 50.000 € y 100.000 €. (a) Calcula los porcentajes acumulados de población y renta para construir los puntos de la curva de Lorenz. (b) Estima el índice de Gini usando la aproximación del área por trapecios.

Datos

  • Renta total = 10.000 + 15.000 + 25.000 + 50.000 + 100.000 = 200.000 €.
  • Cada persona = 20 % de la población.

Solución

  1. Porcentajes acumulados (% población, % renta acumulada):
    • Persona 1: (20 %, 10.000/200.000 = 5 %).
    • Persona 2: (40 %, 25.000/200.000 = 12,5 %).
    • Persona 3: (60 %, 50.000/200.000 = 25 %).
    • Persona 4: (80 %, 100.000/200.000 = 50 %).
    • Persona 5: (100 %, 200.000/200.000 = 100 %).
  2. Área bajo la curva de Lorenz (B) mediante regla del trapecio con anchos de 0,2:
    • B = 0,2 · [(0+0,05)/2 + (0,05+0,125)/2 + (0,125+0,25)/2 + (0,25+0,50)/2 + (0,50+1,00)/2]
    • B = 0,2 · [0,025 + 0,0875 + 0,1875 + 0,375 + 0,75] = 0,2 · 1,425 = 0,285.
  3. Área entre diagonal y Lorenz (A) = 0,5 − B = 0,5 − 0,285 = 0,215.
  4. Índice de Gini = A / 0,5 = 0,215 / 0,5 = 0,43.
  5. Interpretación. Una economía de 5 personas con esta distribución tiene un Gini cercano al de Estados Unidos. La razón: el 20 % más rico concentra el 50 % de la renta total, mientras que el 40 % más pobre solo acumula el 12,5 %. Si quisiéramos reducir el Gini a 0,30 (nivel europeo), tendríamos que redistribuir aproximadamente 20.000 € desde la persona 5 hacia las personas 1, 2 y 3.
Ejercicio resuelto 8.3

Descomposición del crecimiento del PIB potencial (contabilidad del crecimiento)

Enunciado

A partir de la función de producción de Solow, el crecimiento del PIB potencial se descompone (en su versión simplificada, con elasticidades estándar α = 1/3 para el capital y 1−α = 2/3 para el trabajo) así:

Δ%Y  =  Δ%A  +  (1/3) · Δ%K  +  (2/3) · Δ%L

donde Δ%A es la variación de la productividad total de los factores (PTF), Δ%K la del capital y Δ%L la del trabajo. Un país presenta estos datos medios anuales de la última década:

  • Crecimiento del PIB real (Δ%Y): 2,4 %
  • Crecimiento del capital (Δ%K): 2,1 %
  • Crecimiento del empleo (Δ%L): 2,7 %

a) Calcular cuánto aportan al crecimiento el capital y el trabajo. b) Obtener la contribución de la PTF como residuo (el «residuo Solow»). c) Interpretar el resultado a la luz del «problema de productividad» que el texto atribuye a España.

Solución

  1. Aportación del capital = (1/3) · 2,1 = 0,7 puntos de crecimiento.
  2. Aportación del trabajo = (2/3) · 2,7 = 1,8 puntos de crecimiento.
  3. Aportación combinada de K y L = 0,7 + 1,8 = 2,5 puntos.
  4. Residuo Solow (PTF) = Δ%Y − aportación de K − aportación de L = 2,4 − 0,7 − 1,8 = −0,1 puntos.
  5. Interpretación. Todo el crecimiento (e incluso un poco más) procede de acumular más factores, sobre todo más empleo (1,8 de los 2,4 puntos). La PTF aporta prácticamente cero o ligeramente negativo: el país crece «a lo ancho» (más trabajadores, más máquinas) pero no mejora la eficiencia con que los combina. Es exactamente el patrón español que describe la sección 5.2: crecimiento basado en empleo, con PTF estancada. El problema es que K y L tienen rendimientos decrecientes, así que un crecimiento sin PTF no es sostenible a largo plazo: cuando se agote el margen para sumar empleo (demografía, tasa de actividad), el crecimiento se frenará salvo que despegue la productividad.

Glosario

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunas lecturas y recursos para ir más allá:

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar la unidad:

  1. Ante una estanflación (sube P y baja Y a la vez), un banco central no puede arreglar las dos cosas. Si tuvieras que decidir, ¿priorizarías controlar la inflación o sostener el empleo? ¿De qué depende tu respuesta?
  2. España crece sobre todo por más empleo, no por más productividad. ¿Por qué no es sostenible crecer así indefinidamente? ¿Qué políticas concretas mejorarían la PTF, y por qué son más difíciles de aplicar que «crear empleo»?
  3. Dos países pueden tener el mismo PIB per cápita y un Gini muy distinto. Si pudieras elegir dónde nacer sin saber en qué familia, ¿preferirías el país más rico o el más igualitario? ¿Qué dice tu elección sobre cómo mides el bienestar?

Bibliografía

  1. Mankiw, N. G. (2024). Macroeconomics (11.ª ed.). Worth Publishers.
  2. Blanchard, O. (2024). Macroeconomics (9.ª ed.). Pearson.
  3. Solow, R. M. (1956). A Contribution to the Theory of Economic Growth. Quarterly Journal of Economics, 70(1), 65-94.
  4. Solow, R. M. (1957). Technical Change and the Aggregate Production Function. Review of Economics and Statistics, 39(3), 312-320.
  5. UNDP (2024). Human Development Report 2023-2024. United Nations Development Programme. https://hdr.undp.org
  6. Sen, A. (1999). Development as Freedom. Oxford University Press.
  7. Banco Central Europeo (2024). Economic Bulletin y Statistical Data Warehouse. https://www.ecb.europa.eu
  8. Banco de España (2024). Informe anual 2023. https://www.bde.es
  9. Instituto Nacional de Estadística (INE). Contabilidad Nacional Trimestral de España; Encuesta de Condiciones de Vida (Gini e indicadores de desigualdad). https://www.ine.es
  10. FMI (2024). World Economic Outlook, October 2024. https://www.imf.org/en/Publications/WEO
  11. Eurostat. National accounts and GDP y Income distribution statistics. https://ec.europa.eu/eurostat
  12. NBER. US Business Cycle Expansions and Contractions. https://www.nber.org/cycles
  13. OECD (2024). OECD Economic Outlook y Income Distribution Database. https://www.oecd.org
Unidad 9 · Bloque C
09

Mercado de trabajo y desempleo

El trabajo no es una mercancía más, pero los economistas lo analizan con las mismas herramientas que usamos para los tomates: oferta, demanda y un precio que se llama salario. Saber leer ese mercado es la diferencia entre entender una recesión y limitarse a sufrirla.

Duración
5-6 sesiones · 2 semanas
Conceptos clave
oferta de trabajo · demanda de trabajo · salario de equilibrio · salario mínimo interprofesional (SMI) · tasa de paro · tasa de actividad
Objetivos de la unidad
  • · Aplicar el modelo de oferta y demanda al mercado de trabajo y explicar el salario de equilibrio.
  • · Calcular las tasas de actividad, paro y empleo a partir de datos de la EPA.
  • · Distinguir los cuatro tipos de desempleo (friccional, estructural, cíclico y estacional) con ejemplos del mercado español.
  • · Valorar los efectos del salario mínimo interprofesional combinando teoría neoclásica y evidencia empírica (Card-Krueger, AIReF).
  • · Definir brecha salarial de género y argumentar sus causas estructurales en España y Europa.
  • · Comparar el mercado laboral español con los modelos nórdico, alemán y francés.

Tiempo estimado de lectura: 35-40 min · Saberes LOMLOE: C.3 · Pre-requisitos: Unidad 4 (oferta, demanda y equilibrio de mercado) + Unidad 8 (ciclos económicos).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Aplicar el modelo de oferta y demanda al mercado de trabajo y explicar qué determina el salario de equilibrio.
  • Calcular las tres tasas de la EPA (actividad, paro y empleo) e interpretar la paradoja del efecto desánimo.
  • Distinguir los cuatro tipos de paro (friccional, estructural, cíclico, estacional) con ejemplos del mercado español y la política eficaz para cada uno.
  • Valorar el efecto del SMI sobre el empleo combinando teoría neoclásica y evidencia empírica (Card-Krueger, AIReF).
  • Explicar la curva de Phillips y por qué la relación paro-inflación solo se cumple a corto plazo (NAIRU).
  • Definir la brecha salarial de género y argumentar sus causas estructurales en España.

El mercado de trabajo es probablemente el mercado más importante de cualquier economía moderna. De él depende la renta de aproximadamente dos tercios de los hogares españoles —los que viven principalmente de un salario—, la sostenibilidad de las pensiones y de la sanidad pública, y buena parte de la cohesión social. Cuando este mercado funciona mal, la consecuencia se llama paro, y el paro no es solo una cifra estadística: es pérdida de renta, de identidad, de salud mental y, agregado, de capacidad productiva del país.

Esta unidad aplica el modelo de oferta y demanda que vimos en la Unidad 4 a un mercado peculiar —el del trabajo— y añade los conceptos macroeconómicos imprescindibles para leer la realidad laboral española: cómo se calcula el paro, qué tipos de paro hay, cómo afecta el salario mínimo al empleo, por qué existe brecha salarial entre hombres y mujeres y qué tiene de excepcional el modelo laboral español frente al nórdico, el alemán o el francés. La unidad enlaza directamente con la Unidad 8 (ciclos económicos) y prepara la Unidad 11 (políticas económicas).

El mercado de trabajo como mercado

El primer paso es aceptar una idea incómoda: el trabajo, desde el punto de vista del análisis económico, se compra y se vende. Hay quien lo ofrece —los trabajadores, que ponen a disposición de las empresas su tiempo y sus habilidades a cambio de una retribución— y quien lo demanda —las empresas y las administraciones, que necesitan personas para producir bienes y servicios—. El precio de ese intercambio es el salario.

La oferta de trabajo

La oferta de trabajo es la cantidad de personas dispuestas a trabajar a cada nivel de salario. La intuición es la misma que vimos en la Unidad 4: a salarios más altos, más personas quieren trabajar y las que ya trabajan están dispuestas a hacer más horas; a salarios bajos, mucha gente prefiere no trabajar (estudiar, cuidar a un familiar, retirarse antes). La curva de oferta de trabajo es, por tanto, ascendente en el plano (cantidad de trabajo, salario).

Sobre esa curva general influyen factores estructurales: la demografía (cuántas personas hay en edad de trabajar), la tasa de actividad femenina, la edad legal de jubilación, la inmigración, la oferta educativa y los incentivos fiscales al trabajo (deducciones, mínimo exento del IRPF, ingreso mínimo vital).

La demanda de trabajo

La demanda de trabajo son los puestos que las empresas y administraciones quieren cubrir a cada nivel de salario. A salarios bajos, las empresas contratan más; a salarios altos, contratan menos —o sustituyen trabajadores por máquinas, o trasladan la producción a otro país, o directamente cierran—. La curva de demanda de trabajo es descendente.

La demanda de trabajo depende de cuatro factores principales: la demanda agregada de bienes y servicios (si nadie compra coches, no hace falta gente fabricándolos), la productividad del trabajo (cuánto produce un trabajador en una hora), los costes salariales totales —no solo el sueldo bruto, sino también las cotizaciones sociales que paga la empresa— y el marco regulatorio (rigidez en el despido, indemnizaciones, convenios).

El salario de equilibrio

Si superponemos las dos curvas, oferta ascendente y demanda descendente, se cruzan en un único punto: el salario de equilibrio (W*) y la cantidad de equilibrio de trabajo (L*). A ese salario, todas las personas que quieren trabajar encuentran empleo y todas las empresas que quieren contratar encuentran trabajadores. Es la situación teórica de pleno empleo.

La realidad rara vez se parece a esto. Hay tres razones por las que el mercado de trabajo casi nunca alcanza el equilibrio teórico: existen salarios mínimos que impiden bajar por debajo de cierto umbral, existen rigideces institucionales (convenios colectivos, costes de despido) que hacen lentos los ajustes, y existe información imperfecta —las personas no encuentran trabajo instantáneamente, ni las empresas trabajadores adecuados al primer intento—. Por todo eso, hay paro incluso en una economía que crece bien.

Cómo se mide el mercado de trabajo: la EPA

En España, las cifras oficiales del mercado de trabajo proceden de dos fuentes complementarias. La principal es la Encuesta de Población Activa (EPA), que el INE elabora cada trimestre encuestando a unas 65 000 viviendas. La segunda fuente es el paro registrado del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), que cuenta a las personas inscritas como demandantes de empleo. Las dos cifras suelen divergir: el paro registrado suele ser menor que el paro EPA porque no todas las personas en paro se inscriben.

Fachada de una Oficina de Empleo en el barrio de la Concepción (Madrid), con los logotipos del SEPE y de la Comunidad de Madrid sobre la entrada de cristal.
Oficina conjunta del SEPE y del servicio autonómico de empleo de la Comunidad de Madrid en el barrio de la Concepción. Es en este tipo de oficinas donde se contabiliza el **paro registrado**, la segunda fuente estadística del mercado laboral español junto a la EPA. La cifra de paro registrado suele ser inferior a la de la EPA porque no todas las personas en paro se inscriben como demandantes. Foto: Lojwe, CC0 1.0 vía Wikimedia Commons

Las cuatro categorías de la EPA

La EPA clasifica a toda la población de 16 años o más en cuatro categorías excluyentes:

A partir de esas categorías se construyen las tres tasas fundamentales.

Las tres tasas que hay que saber calcular

Donde activos = ocupados + parados.

Ejercicio resuelto 9.1

Cálculo de las tres tasas a partir de datos EPA

Enunciado

En un país imaginario, la EPA del último trimestre arroja los siguientes datos (en miles de personas):

  • Población de 16 años o más: 40 000
  • Ocupados: 20 000
  • Parados: 4 000
  • Personas dedicadas exclusivamente al cuidado del hogar: 5 000
  • Estudiantes a tiempo completo: 6 000
  • Jubilados: 5 000

a) Calcular el número de activos y de inactivos. b) Calcular las tasas de actividad, paro y empleo. c) Si en el trimestre siguiente 1 000 parados dejan de buscar empleo y se convierten en inactivos desanimados, ¿qué pasa con la tasa de paro? Comentar la paradoja.

Solución

  1. Activos = ocupados + parados = 20 000 + 4 000 = 24 000 mil personas. Inactivos = 5 000 + 6 000 + 5 000 = 16 000 mil personas. Comprobación: activos + inactivos = 24 000 + 16 000 = 40 000. Cuadra con la población de 16+. Correcto.
  2. Tasa de actividad = (24 000 / 40 000) × 100 = 60 %. Tasa de paro = (4 000 / 24 000) × 100 = 16,67 %. Tasa de empleo = (20 000 / 40 000) × 100 = 50 %.
  3. Si 1 000 parados pasan a inactivos, los nuevos datos son: ocupados = 20 000, parados = 3 000, activos = 23 000. La nueva tasa de paro es (3 000 / 23 000) × 100 ≈ 13,04 %. La tasa de paro ha bajado del 16,67 % al 13,04 % sin que se haya creado ni un solo empleo nuevo. Esta es una de las paradojas estadísticas clásicas del paro: una recesión muy larga puede mejorar artificialmente la tasa de paro si mucha gente se desanima y deja de buscar. Por eso conviene mirar siempre las tres tasas a la vez —si la de paro baja pero la de actividad también baja, hay motivos para sospechar—.

Los cuatro tipos de desempleo

No todo el paro tiene las mismas causas ni se combate con las mismas políticas. La taxonomía clásica distingue cuatro tipos, y cualquier diagnóstico serio de la situación laboral de un país pasa por estimar cuánto pesa cada uno.

Paro friccional

Es el paro que existe siempre y en todas las economías porque las personas tardan tiempo en encontrar un nuevo empleo cuando dejan el anterior, y las empresas tardan tiempo en encontrar al candidato adecuado. Una persona que acaba de terminar una carrera y está enviando currículums, alguien que ha dejado voluntariamente su empleo para buscar otro mejor, alguien que vuelve al mercado tras un periodo de cuidados: todos son paro friccional.

Es inevitable y, en pequeñas dosis, incluso deseable: significa que las personas exploran opciones antes de aceptar el primer trabajo que aparece, lo cual mejora la calidad del emparejamiento entre puestos y trabajadores. Las políticas que reducen el paro friccional son las que mejoran la información del mercado: portales públicos de empleo, agencias de colocación, orientación profesional.

Paro estructural

Aparece cuando las habilidades de los parados no coinciden con las que demandan las empresas, o cuando las personas paradas viven en una zona del país donde no hay puestos disponibles. Es el paro de un minero asturiano al cerrar las minas, el de un dependiente de tienda física desplazado por el comercio electrónico, el de un traductor literario en la era de los modelos de lenguaje grandes.

El paro estructural no desaparece con una expansión económica: por mucho que crezca el PIB, si las habilidades no encajan, las vacantes y los parados conviven sin encontrarse. Se combate con políticas activas de empleo: formación, reciclaje profesional, ayudas a la movilidad geográfica. En España, los planes de Formación Profesional para el Empleo son la herramienta principal.

Paro cíclico

Es el paro que sube en las recesiones y baja en las expansiones. Cuando cae la demanda agregada, las empresas venden menos, producen menos y necesitan menos gente. Es el tipo de paro más visible y el más doloroso por la velocidad con la que aparece —se puede pasar de pleno empleo a tasa de paro del 15 % en dos años, como vimos en 2008-2009 o en 2020—.

Se combate con políticas macroeconómicas expansivas: bajadas de tipos de interés del banco central, aumento del gasto público, prestaciones por desempleo que sostienen la demanda. En la Unión Europea, instrumentos como los ERTE durante la pandemia o el fondo SURE son ejemplos de respuesta institucional al paro cíclico.

Paro estacional

Aparece porque algunos sectores —turismo, agricultura, hostelería de costa, esquí— concentran su actividad en meses concretos del año. Un camarero de Benidorm despedido en noviembre o un temporero de la fresa en Huelva al acabar la campaña son paro estacional. Es previsible, se repite cada año y los datos suelen publicarse “desestacionalizados” para que las comparaciones interanuales tengan sentido.

Las políticas frente al paro estacional son limitadas: o se diversifica la actividad económica del territorio o se aceptan los flujos. Algunas comunidades han impulsado planes de desestacionalización turística con resultados modestos.

Resumen comparado

TipoCausaDuraciónPolítica eficaz
FriccionalTiempo de búsquedaCortaMejorar información del mercado
EstructuralDesajuste habilidades-puestosLargaFormación, reciclaje, movilidad
CíclicoRecesión, caída de la demanda agregadaVariablePolítica fiscal y monetaria expansiva
EstacionalNaturaleza estacional del sectorPredecibleDiversificación, desestacionalización

Una economía con paro mayoritariamente friccional y estacional está sana; una economía con paro mayoritariamente estructural y cíclico tiene problemas serios que ninguna campaña publicitaria va a resolver.

El salario mínimo: teoría vs evidencia

Pocos debates de política económica generan tanta controversia entre economistas como el del salario mínimo interprofesional (SMI). La teoría neoclásica básica predice una cosa; la evidencia empírica reciente apunta en otra dirección; el resultado real en España depende de matices que merece la pena entender.

La predicción teórica neoclásica

Si trazamos las curvas de oferta y demanda de trabajo, el equilibrio está en (W*, L*). Si el Gobierno fija un salario mínimo por encima del equilibrio —digamos W_min > W*—, ocurren dos cosas predecibles: la cantidad demandada de trabajo cae (las empresas contratan menos a ese precio) y la cantidad ofrecida sube (más gente quiere trabajar a ese sueldo). La diferencia es exceso de oferta de trabajo, es decir, paro involuntario.

La predicción clásica de los manuales es, por tanto, que el SMI destruye empleo entre los trabajadores menos cualificados, que son los que cobraban por debajo de W_min antes de la subida. Si el SMI está por debajo del equilibrio para una categoría de trabajadores, no tiene ningún efecto sobre el empleo de esa categoría (es como un techo de cristal que nadie roza).

La evidencia empírica reciente

A partir de los años 90, esta predicción empezó a chocar con datos que no encajaban. El estudio más famoso es el de David Card y Alan Krueger (1994), que compararon empresas de comida rápida en Nueva Jersey (donde subió el salario mínimo en 1992) con empresas en Pennsylvania (donde no subió). Encontraron que el empleo no cayó en Nueva Jersey; incluso aumentó ligeramente. El estudio fue tan influyente que contribuyó a que Card recibiera el Premio Nobel de Economía en 2021.

Las explicaciones posibles son varias: las empresas tienen poder de mercado sobre los trabajadores menos cualificados (mercados monopsonísticos), absorben la subida con menos beneficios o reduciendo otros costes, repercuten parte al precio final, y los trabajadores mejor pagados consumen más, sosteniendo la demanda. La conclusión de la nueva literatura, sin ser unánime, es que subidas moderadas del SMI tienen efectos pequeños sobre el empleo, mientras que subidas muy grandes sí pueden destruir puestos.

El caso español 2017-2024

España experimentó entre 2017 y 2025 una de las subidas más rápidas del SMI en la UE: pasó de 707,60 €/mes en 2017 a 1 184 €/mes en 14 pagas en 2025, un +67 % en ocho años. El cuadro siguiente recoge las subidas escalón a escalón:

AñoSMI (€/mes, 14 pagas)Variación
2017707,60
2018735,90+4,0 %
2019900,00+22,3 %
2020950,00+5,6 %
2021965,00+1,6 %
20221 000,00+3,6 %
20231 080,00+8,0 %
20241 134,00+5,0 %
20251 184,00+4,4 %

La AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) y el Banco de España han publicado evaluaciones del efecto sobre el empleo. Las conclusiones, simplificadas, son tres: el efecto agregado sobre el empleo total ha sido pequeño (menos de un 1 % del empleo afectado); el efecto sobre colectivos específicos —jóvenes sin formación, trabajadores rurales, sector agrario— ha sido más visible; y la subida ha reducido la desigualdad salarial en el extremo inferior de la distribución, que era el objetivo declarado de la política.

Ejercicio resuelto 9.2

Efecto del SMI sobre el salario de equilibrio: análisis gráfico y numérico

Enunciado

En el mercado de trabajo de baja cualificación de una región imaginaria, las funciones de oferta y demanda son lineales:

  • Demanda de trabajo: L_d = 1 000 − 50·W
  • Oferta de trabajo: L_o = 200 + 30·W

(W = salario por hora en euros; L = miles de personas dispuestas a trabajar / contratadas.)

a) Calcular el salario y el empleo de equilibrio. b) El Gobierno fija un salario mínimo de 12 €/hora. Calcular el empleo efectivo, el desempleo generado y comentar. c) En el mismo mercado, otra hipótesis: hay poder de mercado del empleador (monopsonio) y la demanda de trabajo “real” pagada antes del SMI era artificialmente baja, equivalente a W = 8 €. ¿Cómo cambia la interpretación de la subida del SMI?

Solución

  1. Equilibrio: se cumple L_d = L_o. 1 000 − 50W = 200 + 30W 800 = 80W W* = 10 €/hora. Sustituyendo: L* = 1 000 − 50·10 = 500 mil personas (o 200 + 30·10 = 500). El equilibrio es (W* = 10 €, L* = 500 mil).
  2. SMI = 12 €/h (por encima del equilibrio):
    • Demanda de trabajo a W = 12: L_d = 1 000 − 50·12 = 400 mil personas.
    • Oferta de trabajo a W = 12: L_o = 200 + 30·12 = 560 mil personas.
    • Empleo efectivo = el menor de los dos = 400 mil (las empresas no van a contratar a más de lo que necesitan).
    • Desempleo generado = 560 − 400 = 160 mil personas.
    • Lectura: 100 mil personas que tenían empleo a 10 € lo pierden a 12 € (las empresas contratan 400 mil en vez de 500 mil) y otras 60 mil personas nuevas entran a buscar trabajo atraídas por el salario más alto pero no encuentran. Estas son las predicciones del modelo neoclásico estricto.
  3. Si hay monopsonio (un empleador grande con poder para pagar por debajo de la productividad real del trabajador), el salario de “equilibrio competitivo teórico” puede estar por encima del salario que efectivamente se paga. En ese caso, un SMI moderado puede no destruir empleo —incluso aumentarlo— porque corrige una distorsión previa. Es la intuición clave del modelo Card-Krueger: si el punto de partida no es competencia perfecta, la teoría básica deja de aplicarse mecánicamente y hay que mirar los datos.

La curva de Phillips y la tasa natural de paro

¿Existe una relación estable entre paro e inflación? La respuesta, según la macroeconomía moderna, es sí, pero solo a corto plazo. La historia del descubrimiento, colapso y rehabilitación de esa relación es uno de los episodios más instructivos del pensamiento económico del siglo XX.

La curva de Phillips original (1958)

El economista neozelandés A. W. Phillips publicó en 1958 un estudio en Economica con un siglo de datos del Reino Unido (1861-1957). Al cruzar la tasa de paro con la tasa de variación de los salarios nominales, descubrió una relación inversa estable: cuando el paro era bajo, los salarios subían rápido; cuando el paro era alto, los salarios subían despacio o caían. La intuición es de manual: con poco paro, los trabajadores tienen poder negociador y consiguen subidas; con mucho paro, no.

Retrato fotográfico en blanco y negro de A. W. H. Phillips (1914-1975), economista neozelandés profesor de la London School of Economics, sentado en una butaca con traje y corbata.
A. W. H. *Bill* Phillips (1914-1975), ingeniero electrotécnico reconvertido en economista en la London School of Economics. En 1958 publicó en *Economica* el estudio con datos del Reino Unido 1861-1957 del que se deriva la curva que lleva su nombre. Phillips también es famoso por haber construido el **MONIAC**, un computador hidráulico que simulaba la economía británica mediante el flujo de agua coloreada por tubos de plexiglás. Foto: Library of the London School of Economics and Political Science, dominio público vía Wikimedia Commons
Curva de Phillips Relación inversa entre inflación y tasa de paro a corto plazo, con la NAIRU marcada como tasa natural de paro y la curva de Phillips vertical a largo plazo. 0 2 4 6 8 10 12 0 2 4 6 8 10 12 TASA DE PARO u INFLACIÓN π NAIRU tasa natural de paro B alta π · bajo u A baja π · alto u Curva de Phillips (CP) CP a largo plazo
Curva de Phillips: la disyuntiva entre inflación y desempleo.

En los años 60, Samuelson y Solow trasladaron la idea de los salarios a los precios (inflación) y la convirtieron en la herramienta central de la política macroeconómica: aceptar algo más de inflación parecía una manera de reducir el paro permanentemente. Los gobiernos podrían elegir su punto preferido en la curva.

El colapso de los 70: la estanflación

Esa promesa se rompió en los años 70. Tras las crisis del petróleo de 1973 y 1979, las economías occidentales experimentaron simultáneamente alta inflación y alto paro —el fenómeno bautizado como estanflación—. La curva de Phillips, tal y como se entendía, predecía que eso era imposible. Pero ocurrió. Estados Unidos llegó a tener inflación del 13 % y paro del 7 % a finales de la década.

La versión de expectativas (Friedman y Phelps)

Milton Friedman (1968) y Edmund Phelps (1967) habían anticipado el problema. Su argumento es que la curva de Phillips original no incorporaba las expectativas de inflación. Si los trabajadores esperan inflación, exigen subidas salariales para compensar, las empresas suben precios para acomodar las subidas y la inflación se vuelve persistente sin reducir el paro. A largo plazo, el paro se sitúa en su tasa natural —la NAIRU— independientemente de la inflación. Solo hay relación inversa a corto plazo, mientras las expectativas no se han ajustado.

La NAIRU (tasa natural de paro)

La NAIRUNon-Accelerating Inflation Rate of Unemployment— es la tasa de paro compatible con una inflación estable. Por debajo de ella, la inflación se acelera; por encima, la inflación se modera. Es el equivalente macroeconómico de un “termostato” del mercado de trabajo.

Para España, el Banco de España y la AIReF estiman la NAIRU en torno al 10-12 %. Para Alemania o los Países Bajos, la cifra equivalente ronda el 4-5 %. La diferencia indica que el mercado de trabajo español tiene rigideces estructurales que mantienen el paro de equilibrio más alto: dualidad temporal-indefinido, costes de despido asimétricos, baja movilidad geográfica, formación profesional menos desarrollada.

La brecha salarial de género

Una de las grandes asignaturas pendientes de cualquier mercado laboral europeo es la brecha salarial entre hombres y mujeres. En España, la brecha ajustada ronda el 9 % según Eurostat (datos de 2023); la sin ajustar —que compara directamente sueldos medios sin controlar por sector, jornada o categoría— se acerca al 15-18 % según el indicador.

Qué mide cada brecha

Las causas estructurales

La literatura económica identifica cuatro causas principales:

Políticas activas

Las políticas que la evidencia identifica como eficaces incluyen: permisos parentales iguales e intransferibles (España los igualó en 2021 a 16 semanas para ambos progenitores), transparencia retributiva obligatoria (Directiva UE 2023/970), planes de igualdad obligatorios para empresas de más de 50 personas, y corresponsabilidad en los cuidados. Los efectos son lentos pero medibles: la brecha sin ajustar en España ha caído del 23 % en 2010 al 16 % en 2022, según Eurostat.

Manifestación del 1 de mayo de 2024 recorriendo la Gran Vía de Madrid, con una densa marea de manifestantes, banderas y pancartas sindicales ocupando toda la anchura de la calle.
Manifestación del **1 de Mayo de 2024** por la Gran Vía de Madrid. La celebración del Día Internacional de los Trabajadores es desde 1890 el principal acto público de los sindicatos —en España, **CCOO** y **UGT** como mayoritarios—, y resume tres de las cuestiones que recorren esta unidad: el **poder negociador colectivo** que justifica la existencia de los convenios, la pelea por la **brecha salarial** (incluida la de género) y la presión por mejoras del **SMI** y de los derechos laborales que en los últimos años han marcado la agenda política española. Foto: Consuelo Fernandez, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

La excepcionalidad española: dualidad y reforma laboral

El mercado laboral español tiene una característica que lo distingue de la mayoría de países europeos: una dualidad acusada entre trabajadores indefinidos (con protección alta) y trabajadores temporales (con protección muy baja). Esa dualidad es la raíz de varios problemas crónicos.

El problema histórico de la temporalidad

Hasta 2021, España mantenía durante años una tasa de temporalidad superior al 25 %, frente al 15 % de media europea. Una cuarta parte de los trabajadores asalariados encadenaba contratos temporales sin acceder al indefinido, con consecuencias múltiples:

La reforma laboral de 2021-2022

La reforma impulsada por la ministra Yolanda Díaz (RDL 32/2021, en vigor desde marzo de 2022) tuvo como objetivo central reducir la temporalidad. Sus medidas principales fueron tres: limitación drástica de los contratos temporales por circunstancias de la producción, ampliación del contrato fijo-discontinuo para trabajos estacionales recurrentes, y refuerzo del peso del convenio sectorial frente al de empresa.

Yolanda Díaz Pérez, ministra de Trabajo y Economía Social de España, retratada en julio de 2022 durante un acto oficial en Washington D. C., con traje formal y collar.
**Yolanda Díaz Pérez**, ministra de Trabajo y Economía Social de España desde 2020 y vicepresidenta segunda del Gobierno desde 2021. Es la impulsora de la **reforma laboral de 2021-2022** (RDL 32/2021) que ha reducido la tasa de temporalidad española del 25 % al 15 % en dos años. La reforma se negoció en una mesa de diálogo social con la **CEOE** (patronal) y los sindicatos **CCOO** y **UGT**, un consenso poco habitual en la política laboral española de las últimas décadas. Foto: Shawn T. Moore / U.S. Department of Labor, CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons

Los resultados, según el Banco de España y la AIReF (informes 2023-2024), han sido visibles: la tasa de temporalidad cayó al 14-15 % a finales de 2023, prácticamente igualando la media europea. El número de fijos-discontinuos ha crecido fuertemente (lo que algunos críticos consideran una temporalidad disfrazada estadísticamente), pero los indicadores de estabilidad en el empleo han mejorado de forma consistente.

Las cuentas pendientes

Quedan pendientes problemas serios que ninguna reforma ha resuelto: el paro juvenil sigue duplicando la media europea (en torno al 25 % en el primer trimestre de 2026 frente al 14 % UE), el paro de larga duración afecta a cerca del 35-40 % de los parados, y la productividad laboral española sigue por debajo de la media europea (España produce aproximadamente el 80 % del valor por hora trabajada que Alemania).

Modelos laborales comparados en Europa

Para entender bien el modelo español conviene compararlo con tres referencias europeas que representan filosofías muy distintas: el nórdico, el alemán y el francés.

Tres modelos europeos

Cómo organizan otros países su mercado de trabajo

  1. Modelo nórdico (Dinamarca, Suecia): la llamada flexiguridad. Flexibilidad alta para las empresas (despido relativamente fácil y barato) combinada con seguridad alta para los trabajadores: prestaciones por desempleo generosas, políticas activas potentes (formación, intermediación), sindicatos fuertes. El despido no traumatiza porque el trabajador encuentra rápido otro empleo con apoyo estatal. Tasas de paro: 4-5 %.
  2. Modelo alemán: estabilidad estructural basada en la formación profesional dual (alternancia escuela-empresa desde los 15-16 años), la cogestión empresarial (comités de empresa con poder real), y la negociación colectiva sectorial. La industria tira del empleo manufacturero cualificado. Paro estructural bajo (3-4 %) pero rigidez para reformar (los mini-jobs son la válvula de escape).
  3. Modelo francés: alta protección al trabajador indefinido (despido costoso y burocrático), salario mínimo (SMIC) alto, jornada legal corta. Resultado: empleo indefinido bien protegido pero paro juvenil alto (en torno al 17-18 %), inserción laboral lenta y dualidad parecida —aunque menor— a la española. Reformas Macron 2017-2023 han flexibilizado parcialmente.

España, en este mapa, se sitúa más cerca del modelo francés que del nórdico: alta protección al indefinido, despido relativamente costoso, sindicatos fuertes en algunos sectores, pero con la peculiaridad histórica de la dualidad temporal-indefinido que la reforma de 2022 ha empezado a corregir. La gran asignatura pendiente sigue siendo desarrollar políticas activas eficaces y una formación profesional comparable a la alemana —dos décadas largas de planes sin resultados claros— para acercarnos al estándar europeo de paro estructural en cifras razonables.

Conexión con las próximas unidades

La Unidad 10 entra en el sistema financiero: cómo se canaliza el ahorro hacia la inversión y cómo crean dinero los bancos. La Unidad 11 trata las políticas económicas —fiscal y monetaria— que son las herramientas que el sector público utiliza, entre otras cosas, para influir sobre el paro cíclico que hemos visto aquí. La Unidad 12 cierra el bloque con globalización, UE y los grandes retos contemporáneos —entre ellos, el impacto de la digitalización sobre el empleo, que se anticipa en este mismo capítulo cuando hablamos de paro estructural—.

Glosario

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunas lecturas y recursos para ir más allá:

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar la unidad:

  1. La tasa de paro puede bajar sin que se cree ni un solo empleo si la gente se desanima y deja de buscar. ¿Crees que la tasa de paro es un buen termómetro de la salud laboral de un país, o habría que mirar siempre las tres tasas juntas?
  2. La teoría neoclásica predice que el SMI destruye empleo, pero la evidencia empírica muestra efectos pequeños. ¿Por qué crees que conviven una teoría tan clara y unos datos que la contradicen? ¿Qué supuesto de la teoría falla?
  3. España tiene una NAIRU del 10-12 % frente al 4-5 % de Alemania. ¿Qué reformas estructurales priorizarías para reducir el paro de equilibrio español, sabiendo que inyectar demanda solo lo baja temporalmente?
  4. La penalización por maternidad explica buena parte de la brecha salarial ajustada. ¿Qué políticas concretas crees que tendrían más efecto: permisos iguales, más plazas de guardería, transparencia retributiva u otra cosa?

Bibliografía

  1. RD 243/2022, de 5 de abril, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas del Bachillerato (BOE-A-2022-5521).
  2. INE. Encuesta de Población Activa (EPA) — series trimestrales 2007-2024.
  3. Eurostat. Gender pay gap statistics y Labour Force Survey — series 2010-2023.
  4. AIReF. Opinión sobre el impacto del SMI en el empleo (2020) y Opinión sobre el mercado de trabajo (2024).
  5. Banco de España. Informe sobre el mercado de trabajo y la negociación colectiva en España — anuario 2023 y 2024.
  6. Phillips, A. W. (1958). «The Relation between Unemployment and the Rate of Change of Money Wage Rates in the United Kingdom, 1861-1957». Economica, 25(100), 283-299.
  7. Friedman, M. (1968). «The Role of Monetary Policy». American Economic Review, 58(1), 1-17.
  8. Card, D. y Krueger, A. (1994). «Minimum Wages and Employment: A Case Study of the Fast-Food Industry in New Jersey and Pennsylvania». American Economic Review, 84(4), 772-793.
  9. Kleven, H., Landais, C. y Søgaard, J. (2019). «Children and Gender Inequality: Evidence from Denmark». American Economic Journal: Applied Economics, 11(4), 181-209.
  10. RDL 32/2021, de 28 de diciembre, de medidas urgentes para la reforma laboral (BOE-A-2021-21788).
  11. Bureau of Labor Statistics. Job Openings and Labor Turnover Survey (JOLTS) — series 2020-2023.
  12. OCDE. Employment Outlook — ediciones 2022, 2023 y 2024.
Unidad 10 · Bloque C
10

Sistema financiero, dinero y banca

El dinero no es solamente lo que tenemos en el bolsillo: es una institución social, un derecho contable y, en gran medida, una creación de la propia banca. Entender cómo se crea el dinero y cómo se mueve por el sistema financiero es entender uno de los engranajes más invisibles —y más poderosos— de cualquier economía moderna.

Duración
6-7 sesiones · 2 semanas
Conceptos clave
sistema financiero · intermediarios financieros · dinero · funciones del dinero · agregados monetarios · creación de dinero
Objetivos de la unidad
  • · Definir las tres funciones del dinero (medio de pago, unidad de cuenta y depósito de valor) y reconocer sus formas históricas y contemporáneas.
  • · Distinguir los agregados monetarios M0, M1, M2 y M3 según su grado de liquidez.
  • · Explicar el proceso de creación de dinero bancario y calcular el multiplicador del dinero a partir del coeficiente de reservas.
  • · Describir la estructura institucional del sistema financiero español y europeo (BCE, Eurosistema, Banco de España, CNMV, DGSFP).
  • · Diferenciar el mercado primario del mercado secundario y reconocer los principales mercados de renta fija y variable.
  • · Reconocer el papel de la fintech y las criptomonedas como innovación financiera y los riesgos asociados.

Tiempo estimado de lectura: 40-45 min · Saberes LOMLOE: C.5, A.4 · Pre-requisitos: Unidad 3 (planificación financiera personal: ahorro, productos bancarios, Euribor desde el lado del consumidor).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Definir las tres funciones del dinero (medio de pago, unidad de cuenta, depósito de valor) y reconocer sus formas históricas y actuales.
  • Distinguir los agregados monetarios M0, M1, M2 y M3 según su grado de liquidez y calcularlos a partir de un balance simple.
  • Explicar la creación de dinero bancario y calcular el multiplicador del dinero a partir del coeficiente de reservas.
  • Describir la arquitectura institucional del sistema financiero europeo y español (BCE, Eurosistema, Banco de España, CNMV, DGSFP).
  • Diferenciar el mercado primario del secundario y la renta fija de la renta variable.
  • Reconocer el papel de la fintech y las criptomonedas como innovación financiera y los riesgos que conllevan.

El sistema financiero es el conjunto de instituciones, mercados y productos que canalizan el dinero desde quienes tienen capacidad de ahorro hacia quienes necesitan financiación para invertir o consumir. Es, en cierto modo, el sistema circulatorio de la economía: sin él, el ahorro de unos no encontraría manera de convertirse en la inversión de otros, y la economía se pararía. Esta unidad mira el sistema financiero desde arriba —cómo se organiza, qué papel cumplen los bancos, cómo se crea el dinero, qué supervisa el BCE—, mientras que la Unidad 3 lo miró desde abajo, desde la perspectiva del consumidor que abre una cuenta o pide una hipoteca.

El currículo LOMLOE lo pide así: comprender el funcionamiento del sistema financiero y la tipología y proceso de creación del dinero, junto con el papel de los bancos en la economía. Recorreremos en orden lo siguiente: primero qué es el dinero y qué formas tiene, luego cómo se mide la cantidad de dinero (agregados monetarios) y cómo la banca lo crea de la nada en parte, después la arquitectura institucional —BCE, Eurosistema, Banco de España, CNMV—, los mercados financieros y, finalmente, las novedades disruptivas: fintech, neobancos, criptomonedas y el euro digital.

El dinero: definición, funciones y formas

El dinero parece una de las cosas más obvias del mundo —todos lo usamos a diario—, pero su naturaleza es bastante menos evidente de lo que aparenta. Un billete de 50 € es, físicamente, un pedazo de papel impreso (en realidad, algodón y polímeros). No vale 50 € por su contenido material. Vale 50 € porque todos aceptamos que vale 50 € y porque el Banco Central Europeo respalda esa aceptación. El dinero, en su forma actual, es ante todo una convención social institucionalizada.

Las tres funciones clásicas del dinero

Desde Aristóteles, la economía identifica tres funciones que cualquier cosa debe cumplir para ser considerada dinero:

Formas históricas del dinero

A lo largo de la historia, el dinero ha tomado formas muy distintas:

Los agregados monetarios: M0, M1, M2 y M3

Para hacer política monetaria, el Banco Central Europeo necesita medir cuánto dinero hay en circulación. Pero el dinero no es una sola cosa: ¿se cuentan también los depósitos a plazo? ¿Los fondos del mercado monetario? Para resolverlo, los bancos centrales definen agregados monetarios que ordenan los activos del más líquido al menos líquido.

Definición de los cuatro agregados

Órdenes de magnitud en la zona euro (2025)

La proporción habla por sí sola: por cada euro de efectivo emitido por el BCE, hay alrededor de siete euros de dinero bancario circulando en forma de apuntes contables en cuentas. La banca comercial no solo distribuye el dinero del banco central: lo multiplica. Veamos cómo.

Ejercicio resuelto 10.1

Clasificar activos en agregados monetarios M0, M1, M2 y M3

Enunciado

Una economía imaginaria presenta los siguientes saldos (en millones de euros) al cierre del trimestre:

  • Billetes y monedas en circulación: 800
  • Reservas de la banca depositadas en el banco central: 200
  • Depósitos a la vista (cuentas corrientes): 3 000
  • Depósitos a plazo hasta dos años: 1 500
  • Depósitos a la vista con preaviso de hasta tres meses: 400
  • Participaciones en fondos del mercado monetario: 600
  • Repos y valores de deuda financiera a corto plazo (hasta dos años): 300
  • Depósitos a plazo a más de cinco años: 2 000

Calcula M0, M1, M2 y M3. ¿Por qué los depósitos a más de cinco años no entran en M3?

Solución

  1. M0 — base monetaria = efectivo en circulación + reservas bancarias en el banco central = 800 + 200 = 1 000 M€.
  2. M1 — dinero líquido inmediato = efectivo en circulación (sin reservas) + depósitos a la vista = 800 + 3 000 = 3 800 M€. (Las reservas bancarias no cuentan en M1: no son dinero a disposición del público.)
  3. M2 — dinero ampliado = M1 + depósitos a plazo hasta dos años + depósitos a la vista con preaviso hasta tres meses = 3 800 + 1 500 + 400 = 5 700 M€.
  4. M3 — agregado amplio = M2 + instrumentos negociables (fondos del mercado monetario + repos y valores de deuda financiera a corto plazo) = 5 700 + 600 + 300 = 6 600 M€.
  5. Los depósitos a más de cinco años quedan fuera de M3: su liquidez es demasiado baja (no pueden convertirse en medio de pago sin un coste o un plazo elevado), así que el BCE los considera ahorro, no dinero en sentido monetario. El criterio que ordena los agregados es siempre el grado de liquidez, de mayor (M0) a menor (M3).

Lección práctica: los agregados son encajados —cada uno contiene al anterior y le añade activos algo menos líquidos—. Por eso M3 ≥ M2 ≥ M1 ≥ (efectivo). El BCE vigila sobre todo M3 porque resume la liquidez total disponible para gastar o invertir en la economía.

La creación de dinero bancario

Uno de los hechos más contraintuitivos —y más importantes— de la economía moderna es este: la mayor parte del dinero que circula no la crea el banco central, sino los bancos comerciales, mediante el simple acto de conceder préstamos. La mecánica se llama expansión múltiple del crédito o multiplicador del dinero.

El coeficiente de reservas

Cuando un banco comercial recibe un depósito, la ley le obliga a mantener una parte como reserva (en efectivo o en cuenta en el banco central) y le permite prestar el resto. La fracción que el banco debe retener se llama coeficiente de caja o coeficiente de reservas (c). En la zona euro, el coeficiente legal mínimo es del 1 % desde 2012; en la práctica los bancos mantienen reservas voluntarias adicionales por razones prudenciales y operativas, lo que eleva el coeficiente efectivo.

Cuando un banco presta el resto del depósito, ese dinero termina depositándose en otro banco (o en el mismo), que a su vez puede prestar una nueva fracción, y así sucesivamente. El resultado: un único depósito inicial genera múltiples depósitos derivados a lo largo de la cadena bancaria.

El multiplicador del dinero

La fórmula del multiplicador del dinero en su versión simplificada es:

k = 1 / c

Donde c es el coeficiente de reservas expresado en tanto por uno. Significa que cada euro depositado en el sistema bancario puede llegar a generar 1/c euros de oferta monetaria total. Si c = 10 %, el multiplicador es 10; si c = 20 %, el multiplicador es 5; si c = 1 %, el multiplicador teórico es 100, aunque en la práctica nunca se alcanza por las reservas voluntarias y porque parte del dinero prestado vuelve al circuito en forma de efectivo, no de depósito.

Ejercicio resuelto 10.2

Creación de dinero a partir de un depósito inicial

Enunciado

El señor García deposita 1.000 € en su banco. El coeficiente legal de reservas es del 10 %. Asume, por simplicidad, que:

  • Los bancos solo retienen el mínimo legal (coeficiente efectivo = 10 %).
  • Todo el dinero prestado vuelve al sistema bancario en forma de depósito (nadie retira efectivo).

a) ¿Cuánto puede prestar el banco con ese depósito inicial? b) ¿Cuál es el multiplicador del dinero? c) ¿Cuánto dinero total habrá creado el sistema bancario al final del proceso? d) ¿Cuánto dinero nuevo se ha creado (descontando el depósito original)?

Solución

  1. Primera ronda — depósito de García:

    • Depósito inicial: 1.000 €.
    • Reserva obligatoria (10 %): 100 €.
    • Préstamo concedido: 1.000 − 100 = 900 €.
  2. Segunda ronda — los 900 € prestados vuelven al sistema. El prestatario los gasta y el receptor del pago los deposita en su propio banco:

    • Depósito recibido: 900 €.
    • Reserva (10 %): 90 €.
    • Préstamo concedido: 810 €.
  3. Tercera ronda:

    • Depósito: 810 €. Reserva: 81 €. Préstamo: 729 €.
  4. Cuarta ronda: depósito 729 €, reserva 72,9 €, préstamo 656,1 €. Y así sucesivamente, en una progresión geométrica de razón 0,9.

  5. Multiplicador del dinero:

    k = 1 / c = 1 / 0,10 = 10
  6. Total de depósitos creados (suma de la serie geométrica):

    • Depósitos totales = 1.000 + 900 + 810 + 729 + 656,1 + … = 1.000 / 0,10 = 10.000 €.
    • Préstamos totales concedidos: 9.000 €.
    • Reservas totales mantenidas: 1.000 €.
  7. Dinero nuevo creado por el sistema: 10.000 − 1.000 = 9.000 €. Estos 9.000 € no existían antes del depósito de García: los ha creado la cadena de bancos «de la nada», simplemente concediendo crédito.

  8. Lección práctica: el dinero bancario es endógeno al sistema. Los bancos no son meros intermediarios entre ahorradores e inversores: son creadores de dinero cada vez que conceden un préstamo. La cantidad total de dinero en una economía depende, por tanto, tanto del banco central (que fija el coeficiente y los tipos) como de las decisiones de crédito de los bancos comerciales.

El sistema financiero español y europeo

El sistema financiero español está plenamente integrado en el Eurosistema desde la entrada en vigor del euro (1 de enero de 1999, aunque los billetes y monedas físicos no llegaron hasta 2002). Su arquitectura institucional se organiza en tres niveles.

Nivel 1 — El Banco Central Europeo y el Eurosistema

El Banco Central Europeo (BCE), con sede en Frankfurt, es la autoridad monetaria de la zona euro. Sus decisiones clave las toma el Consejo de Gobierno, formado por los 6 miembros del Comité Ejecutivo del BCE y los 20 gobernadores de los bancos centrales nacionales de la zona euro (a fecha de 2024: 20 países, desde la incorporación de Croacia en 2023).

Vista frontal de la sede del Banco Central Europeo en Frankfurt am Main, con la torre Skytower de doble cuerpo diseñada por Coop Himmelb(l)au.
Sede del Banco Central Europeo en Frankfurt, inaugurada en marzo de 2015. Desde aquí, el Consejo de Gobierno fija cada seis semanas los tipos de interés que terminan moviendo la cuota mensual de cualquier hipoteca variable de la zona euro. Foto: Warburg1866, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

El Eurosistema es el conjunto formado por el BCE y los bancos centrales nacionales (BCN) de los países que han adoptado el euro. El Banco de España (BdE) es uno de esos BCN. Sus funciones principales son:

Los tres tipos de interés oficiales del BCE

El BCE fija tres tipos de interés oficiales que son la herramienta básica de su política monetaria:

El Euribor: el tipo del mercado interbancario

Aunque el BCE fija los tipos oficiales, los bancos comerciales se prestan dinero entre sí en el Mercado Interbancario a tipos que se mueven cercanos —pero no idénticos— a los oficiales. El Euribor (Euro Interbank Offered Rate) es la media diaria de los tipos a los que un panel representativo de bancos europeos declara que se prestaría dinero entre sí. Se publica para diferentes plazos (1 semana, 1 mes, 3 meses, 6 meses, 12 meses) y es la referencia legal de las hipotecas variables en España.

El Euribor a 12 meses alcanzó un máximo del 4,16 % en octubre de 2023; tras el ciclo de bajadas del BCE iniciado en 2024 se ha relajado hasta el rango 2,30-2,55 % en el primer trimestre de 2026, frente al −0,5 % que llegó a tocar en diciembre de 2021. Esa oscilación entre máximo y mínimo recientes es la magnitud del shock que vivieron los hogares con hipoteca variable entre 2022 y 2023 (analizado desde la perspectiva del consumidor en la Unidad 3) y del alivio posterior.

Nivel 2 — El Banco de España como supervisor nacional

Fachada principal del edificio del Banco de España en la Plaza de Cibeles de Madrid, con su característica cúpula de pizarra en el chaflán.
Sede central del Banco de España en la Plaza de Cibeles (Madrid). Inaugurada en 1891, sigue siendo el corazón institucional del sistema financiero español: bajo este edificio se encuentran las reservas de oro nacionales. Foto: Luis García (Zaqarbal), CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons

Más allá de sus funciones dentro del Eurosistema, el Banco de España mantiene competencias propias:

Nivel 3 — Los bancos comerciales

La banca española vivió una consolidación masiva entre 2008 y 2017: de unas 45 cajas de ahorros y bancos significativos en 2007 se ha pasado a un puñado de grandes grupos. Los principales actores en 2024 son:

Las cajas de ahorros, que en 2007 representaban más del 50 % del sistema bancario español, han quedado prácticamente extinguidas como entidades operativas: la mayoría se transformaron en bancos o se integraron en grupos mayores tras la crisis. La excepción notable son las dos cajas vascas (Kutxabank) y CaixaBank, que conservan su origen en forma de fundaciones bancarias que controlan la propiedad pero no la gestión directa.

Supervisión: CNMV, BdE y DGSFP

El sistema financiero español está supervisado por tres organismos según el tipo de actividad:

A escala europea, los tres reguladores correspondientes son la EBA (banca), la ESMA (mercados de valores) y la EIOPA (seguros y pensiones), que coordinan la regulación pero no sustituyen a los supervisores nacionales.

Los mercados financieros

Los mercados financieros son el lugar (físico o, hoy en día, casi siempre electrónico) donde se compran y venden activos financieros: acciones, bonos, deuda pública, divisas, derivados. Su función económica es doble: por un lado, canalizan ahorro hacia inversión productiva; por otro, permiten valorar los activos continuamente mediante el cruce de oferta y demanda.

Mercado primario vs. mercado secundario

La distinción más importante es entre dos momentos en la vida de un activo financiero:

Sin mercado secundario líquido, el mercado primario tampoco funciona. Por eso ambos son inseparables.

Renta fija vs. renta variable

Los activos financieros se agrupan en dos grandes familias según el tipo de derecho que confieren:

Las principales bolsas

El Mercado Interbancario

Por debajo de las bolsas visibles, los bancos comerciales se prestan dinero entre sí cada día en el Mercado Interbancario, sin que el público lo vea. Es donde se forma el Euribor. Los volúmenes son enormes: en una jornada típica se prestan en él decenas de miles de millones de euros, fundamentalmente a corto plazo (overnight, 1 semana, 1 mes). Cuando el mercado interbancario se congela —como ocurrió en septiembre de 2008 tras la quiebra de Lehman Brothers—, el sistema financiero entra en shock: los bancos dejan de fiarse unos de otros y la liquidez del sistema colapsa.

Edificio de Lehman Brothers en el número 745 de la Séptima Avenida (Times Square, Nueva York), fotografiado en agosto de 2007, un año antes de la quiebra.
Sede de Lehman Brothers en Times Square en 2007. Trece meses después, el 15 de septiembre de 2008, la entidad se declaró en quiebra y disparó la mayor crisis financiera global desde 1929. Foto: David Shankbone, CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons

Fintech, neobancos y pagos digitales

En los últimos quince años, la digitalización ha generado una transformación profunda del sistema financiero. La etiqueta fintech (de financial technology) agrupa empresas que aplican tecnología digital para reinventar servicios financieros tradicionalmente prestados por la banca.

Las grandes áreas de la fintech

Lo que la fintech ha cambiado y lo que no

La fintech ha reducido comisiones, mejorado la experiencia de usuario y dado acceso a productos financieros a colectivos antes mal servidos (jóvenes, migrantes, microempresas), pero no ha sustituido a la banca tradicional: la captación de depósitos, la concesión de hipotecas y el crédito empresarial siguen dominados por los bancos clásicos, que a menudo han comprado fintechs o han desarrollado sus propias divisiones digitales.

Criptomonedas, stablecoins y el euro digital

El fenómeno más radical de la última década en el ámbito financiero es la aparición de las criptomonedas, activos digitales descentralizados basados en tecnología blockchain (cadena de bloques).

Bitcoin y la descentralización

Representación física de una moneda de bitcoin con el símbolo BTC, fotografiada junto a billetes de euro y dólar para ilustrar la comparación entre dinero fiduciario y criptomoneda.
Representación física del bitcoin junto a dinero fiduciario. En la práctica, el bitcoin no existe como objeto: estas «monedas» son objetos de coleccionista. Lo que sí existe es la anotación contable en la cadena de bloques, replicada en miles de nodos por todo el mundo. Foto: Jernej Furman, CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons

Bitcoin, propuesto en 2008 en un white paper firmado bajo el seudónimo Satoshi Nakamoto, es la primera moneda digital sin emisor central. Su funcionamiento se basa en una red descentralizada de nodos que validan transacciones y mantienen un libro contable público (blockchain) mediante un sistema de prueba de trabajo (proof of work). Su oferta total está limitada por diseño a 21 millones de unidades, alcanzables aproximadamente en 2140.

Bitcoin cumple imperfectamente las tres funciones del dinero:

Stablecoins y consumo energético

Las stablecoins (USDT de Tether, USDC de Circle) son criptomonedas diseñadas para mantener una paridad estable con una moneda fiduciaria —habitualmente el dólar— mediante respaldo en reservas reales. Han sufrido escándalos por opacidad de reservas y episodios de desanclaje (la stablecoin algorítmica TerraUSD colapsó en mayo de 2022, evaporando 60.000 millones de dólares). Por su parte, la validación por proof of work de Bitcoin consume aproximadamente 130-150 TWh anuales (datos Cambridge CBECI 2025), similar al consumo eléctrico de Argentina o Polonia; el debate ambiental ha llevado a redes como Ethereum a migrar en septiembre de 2022 a proof of stake, mucho menos intensivo en energía.

El euro digital: una CBDC en preparación

Frente al desafío de las criptomonedas privadas y las stablecoins en dólares, el BCE inició en julio de 2021 un proyecto de moneda digital de banco central (CBDC): el euro digital. Tras una fase de investigación (2021-2023) y una fase de preparación que culminará en 2025-2026, el lanzamiento previsto se sitúa en torno a 2027-2028.

El euro digital, si finalmente se aprueba, sería:

Las motivaciones del proyecto son tres: dar soberanía monetaria digital a la zona euro frente al dominio del dólar y de plataformas privadas; ofrecer una alternativa pública a los pagos digitales privados (Visa, Mastercard, PayPal); y mantener el acceso al dinero del banco central en un mundo donde el efectivo se usa cada vez menos.

La cadena de transmisión de una decisión del BCE hasta una hipoteca concreta —Consejo de Gobierno → tipos oficiales → Euribor interbancario → tipos al cliente final → consumo e inversión— se trata en detalle en la Unidad 11 (políticas económicas). Aquí basta retener que el efecto pleno sobre la economía real tarda 12-24 meses en materializarse, lo que explica la cautela con la que el BCE modifica los tipos.

Cifras y datos para situar la realidad (primer trimestre de 2026)

Órdenes de magnitud que el alumnado debe poder citar al cerrar la unidad:

Conexión con las próximas unidades

El sistema financiero descrito aquí es el escenario donde se ejecuta la política monetaria que estudiaremos en la Unidad 11 (políticas económicas fiscal y monetaria): el BCE no actúa en el vacío, sino sobre las instituciones, los bancos y los mercados de esta unidad. A su vez, la integración del sistema financiero español en el Eurosistema es un caso paradigmático de los procesos de integración económica europea que veremos en la Unidad 12 (globalización, UE y retos contemporáneos).

Glosario

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunas lecturas y recursos para ir más allá:

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar la unidad:

  1. Un billete de 50 € vale 50 € porque todos aceptamos que vale 50 €. ¿Qué pasaría con esa confianza en un episodio de hiperinflación? ¿Por qué el dinero fiduciario funciona la inmensa mayoría del tiempo a pesar de no tener respaldo material?
  2. Los bancos comerciales crean la mayor parte del dinero al conceder préstamos. ¿Te parece razonable que la creación de dinero dependa de decisiones privadas de crédito, o debería controlarla solo el banco central? ¿Qué riesgos tiene cada opción?
  3. El euro digital del BCE prevé un límite de tenencia de unos 3 000 € por persona para no vaciar los bancos comerciales. ¿Qué dilema revela ese límite sobre la relación entre dinero público y banca privada?
  4. Bitcoin cumple muy mal las tres funciones del dinero (es volátil, casi nadie fija precios en él, pocos comercios lo aceptan). ¿Por qué crees que sigue teniendo valor de mercado? ¿Es dinero, es un activo especulativo o es otra cosa?

Bibliografía

  1. Banco Central Europeo (2024). Boletín Económico. Frankfurt. (ecb.europa.eu)
  2. Banco Central Europeo (2024). Informe Anual 2023. Frankfurt.
  3. Banco de España (2024). Informe de Estabilidad Financiera, primavera y otoño 2024. Madrid. (bde.es)
  4. Banco de España (2017). Informe sobre la crisis financiera y bancaria en España, 2008-2014. Madrid.
  5. CNMV — Comisión Nacional del Mercado de Valores (2024). Informe Anual sobre los mercados de valores y su actuación. (cnmv.es)
  6. Mishkin, F. S. (2022). The Economics of Money, Banking and Financial Markets (13.ª ed.). Pearson.
  7. BIS — Bank for International Settlements (2023). Annual Economic Report 2023. Basilea. (bis.org)
  8. Reglamento (UE) n.º 1024/2013, por el que se atribuyen al BCE funciones específicas de supervisión prudencial (Mecanismo Único de Supervisión).
  9. Comisión Europea (2023). Propuesta de Reglamento sobre la creación del euro digital. COM(2023) 369 final.
  10. Nakamoto, S. (2008). Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System. (bitcoin.org/bitcoin.pdf)
Unidad 11 · Bloque D
11

Políticas económicas: fiscal y monetaria

Una vez entendido cómo se mide la economía y cómo se mueven sus agregados, llega la pregunta política: ¿qué puede hacer el Estado cuando el ciclo se tuerce, los precios se disparan o el paro crece? Esta unidad responde con dos palancas —fiscal y monetaria— y con la prudencia que su uso exige.

Duración
7-8 sesiones · 2,5 semanas
Conceptos clave
economía positiva vs normativa · política económica · política fiscal · multiplicador del gasto · estado del bienestar · sistema de pensiones
Objetivos de la unidad
  • · Distinguir economía positiva y economía normativa con ejemplos discriminantes y justificar la pertinencia de cada enfoque.
  • · Identificar las cuatro grandes justificaciones técnicas de la intervención del Estado en la economía y conectarlas con los fallos de mercado de la Unidad 6.
  • · Aplicar política fiscal expansiva y restrictiva al modelo AD-AS, calculando el efecto de un cambio del gasto público mediante el multiplicador keynesiano simple.
  • · Interpretar el déficit y la deuda pública españoles a la luz de la nueva regla fiscal europea (2024) y de la curva de Laffer.
  • · Aplicar política monetaria expansiva y restrictiva del BCE al modelo AD-AS y trazar la cadena de transmisión hasta la cuota hipotecaria.
  • · Distinguir inflación de demanda, de costes y estanflación, y explicar la crisis inflacionaria 2022-2023 en la zona euro.
  • · Argumentar el dilema entre crecimiento y estabilidad de precios al que se enfrenta el BCE.

Tiempo estimado de lectura: 45-50 min · Saberes LOMLOE: D.1, D.2, D.3 · Pre-requisitos: Unidad 8 (modelo AD-AS y ciclos) + Unidad 10 (BCE, tipos oficiales y Euribor).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Distinguir economía positiva y normativa con ejemplos discriminantes.
  • Identificar las cuatro justificaciones técnicas de la intervención del Estado en la economía.
  • Aplicar política fiscal expansiva y restrictiva al modelo AD-AS y calcular el efecto de un cambio del gasto público con el multiplicador.
  • Calcular e interpretar el déficit y la deuda pública a la luz de la nueva regla fiscal europea y de la curva de Laffer.
  • Aplicar política monetaria del BCE al AD-AS y trazar la cadena de transmisión hasta la cuota hipotecaria.
  • Distinguir inflación de demanda, de costes y estanflación, y explicar la crisis inflacionaria 2022-2023.

Las unidades anteriores nos han dado el mapa: en la Unidad 7 vimos cómo se miden los agregados, en la Unidad 8 cómo se mueven oferta y demanda agregadas a lo largo del ciclo, en la Unidad 9 cómo funciona el mercado de trabajo y en la Unidad 10 cómo el sistema financiero canaliza el ahorro. Falta la pieza política. Una economía no es solo una máquina que se observa: es también una máquina sobre la que se decide. Política económica es el nombre técnico de ese conjunto de decisiones públicas que persiguen objetivos colectivos —crecimiento, empleo, estabilidad de precios, redistribución— mediante dos grandes palancas: el presupuesto del Estado y la cantidad de dinero en circulación.

Esta unidad presenta las dos palancas. La primera, la política fiscal, está en manos del Gobierno y se ejerce mediante el gasto público y los impuestos. La segunda, la política monetaria, está en manos del Banco Central Europeo y se ejerce mediante el tipo de interés oficial y la cantidad de dinero que circula por el sistema. Las dos influyen sobre el mismo modelo AD-AS que aprendimos en la Unidad 8, pero por canales distintos y con tempos distintos. Entender cuándo se usa cada una y con qué consecuencias es el objetivo central del Bloque D del currículo.

Antes de hablar de instrumentos conviene aclarar una distinción epistemológica básica, porque sobre ella se apoya el debate público sobre estos temas: la diferencia entre economía positiva y economía normativa.

Economía positiva y economía normativa

La economía positiva describe cómo funciona la economía: qué efectos producen las decisiones, qué relaciones existen entre las variables, qué predicciones empíricas se siguen de un modelo. Sus enunciados son contrastables con datos y, al menos en principio, los economistas pueden estar de acuerdo o en desacuerdo apelando a evidencia. La economía normativa, en cambio, juzga: dice qué debería hacerse, en función de valores que no se deducen del modelo sino que se aportan desde fuera (equidad, libertad, sostenibilidad, dignidad).

Algunos ejemplos para fijar la diferencia:

La confusión entre ambos planos envenena buena parte del debate económico público. Conviene también recordar que la economía positiva no es neutral en el sentido fuerte del término: los economistas eligen qué preguntan, qué modelos usan y qué datos consideran relevantes, y en esas elecciones se cuelan supuestos normativos. Pero la disciplina ha desarrollado un esfuerzo serio por separar los dos planos para que el debate público pueda saber sobre qué se está discutiendo: sobre los hechos o sobre los valores.

Por qué interviene el Estado: cuatro justificaciones técnicas

Conviene retomar las justificaciones técnicas de la intervención pública que aparecieron en la Unidad 6 (fallos de mercado) y completarlas con dos motivos adicionales propios del análisis macroeconómico. Las cuatro grandes razones que la teoría económica ofrece para que el Estado intervenga en la economía son:

  1. Corregir fallos de mercado. Externalidades, bienes públicos, información asimétrica, poder de mercado. La Unidad 6 desarrolló esta familia y aportó los instrumentos clásicos (impuestos pigouvianos, provisión pública, regulación, defensa de la competencia).
  2. Estabilizar el ciclo económico. Suavizar las recesiones y enfriar los recalentamientos para que el coste social del paro y de la inflación sea menor. Esta justificación, asociada a John Maynard Keynes, es el corazón de la política fiscal y monetaria modernas.
  3. Redistribuir la renta y la riqueza. Un mercado eficiente puede ser muy desigual. Los impuestos progresivos, las transferencias sociales y los servicios públicos universales corrigen esa desigualdad por motivos de cohesión social, justicia o sostenibilidad democrática.
  4. Proveer bienes públicos y bienes preferentes. Defensa, justicia, infraestructura básica (bienes puros) y sanidad, educación, cultura (bienes preferentes, que el mercado proveería pero que la sociedad decide que toda la población debe tener garantizados).

Cada una de las cuatro abre debates donde lo positivo y lo normativo se mezclan: cuánto redistribuir, hasta dónde estabilizar, qué cubrir con servicios públicos, dónde poner el límite. La política económica es la traducción operativa de esas decisiones.

Política fiscal: el presupuesto como palanca

La política fiscal es el conjunto de decisiones del Gobierno sobre el gasto público (G) y los impuestos (T) con el objetivo de influir sobre la demanda agregada, sobre la distribución de la renta y sobre la provisión de servicios públicos. Sus dos instrumentos centrales son el lado del gasto y el lado del ingreso del presupuesto.

Fachada principal del Congreso de los Diputados en Madrid, con su columnata neoclásica y los dos leones de bronce que custodian la escalinata.
Sede del Congreso de los Diputados, en la Carrera de San Jerónimo de Madrid. Cada otoño, el Gobierno presenta aquí los Presupuestos Generales del Estado: el documento donde se decide cuánto se gasta en sanidad, educación o pensiones y de dónde —con qué impuestos— sale el dinero. Es el aula donde la política fiscal toma forma legal antes de llegar al BOE. Foto: Javier Perez Montes, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

Instrumentos: gasto público e impuestos

El gasto público incluye, en términos contables, varias partidas: consumo público (salarios de funcionarios, suministros), inversión pública (carreteras, hospitales, redes), transferencias corrientes (pensiones, prestaciones por desempleo, becas), subvenciones a empresas e intereses de la deuda. No todas tienen el mismo efecto sobre la demanda agregada: las inversiones generan empleo directo y un efecto arrastre fuerte, las transferencias se filtran en parte a ahorro, y los intereses de la deuda son una mera transferencia hacia los acreedores.

Los impuestos se clasifican en dos grandes familias. Los directos gravan la renta o el patrimonio del contribuyente: IRPF, Impuesto de Sociedades, Patrimonio, Sucesiones. Son los que mejor permiten aplicar la progresividad (que paga más quien más tiene). Los indirectos gravan el consumo: IVA, Impuestos Especiales sobre tabaco, alcohol, hidrocarburos, electricidad. Son más fáciles de recaudar pero tienden a ser regresivos porque las rentas bajas dedican una proporción mayor de su ingreso al consumo.

Política fiscal expansiva y restrictiva

Una política fiscal expansiva combina alguna mezcla de subida del gasto público (↑G) o bajada de impuestos (↓T), con el objetivo de aumentar la demanda agregada y sacar a la economía de una recesión. Una política fiscal restrictiva hace lo contrario: ↓G o ↑T, para enfriar una economía recalentada o para reducir un déficit insostenible.

En el modelo AD-AS de la Unidad 8, una política fiscal expansiva desplaza la curva de demanda agregada a la derecha. El efecto sobre producción y precios depende del tramo de la AS en el que nos encontremos: si la economía está en el tramo horizontal (mucho paro, capacidad ociosa), el efecto es casi todo en cantidades (Y↑) y casi nada en precios; si está en el tramo vertical (pleno empleo), el efecto es todo en precios (P↑) sin ganancia de producción.

El multiplicador del gasto público

Una intuición central de la macro keynesiana es que un euro de gasto público no aumenta el PIB en un euro, sino en más de un euro. Esto se debe a que ese gasto se convierte en renta para alguien, que consume parte de esa renta, que se convierte en renta para otro, que consume parte… y así sucesivamente. El multiplicador captura esa cadena.

En el modelo más sencillo, llamando c a la propensión marginal al consumo (la fracción de cada euro de renta adicional que un hogar dedica al consumo), el multiplicador del gasto público es:

k = 1 / (1 − c)

Si la propensión marginal al consumo es 0,7, el multiplicador vale 1 / (1 − 0,7) = 3,33: un euro de gasto público adicional acaba aumentando el PIB en 3,33 euros. En la práctica, el multiplicador en economías abiertas y con impuestos es bastante menor (entre 0,5 y 1,5 según el contexto y el tipo de gasto), porque parte de la renta se filtra hacia importaciones y hacia impuestos. Pero la lógica del multiplicador sigue siendo válida: el gasto público mueve más PIB que su valor nominal.

Ejercicio resuelto 11.1

Multiplicador del gasto público en una economía cerrada sin sector público

Enunciado

Una economía cerrada sin sector público tiene una propensión marginal al consumo de 0,75. El Gobierno decide ejecutar un plan de inversión pública de 12 000 millones de euros en rehabilitación energética de viviendas. Calcula:

  1. El valor del multiplicador del gasto público.
  2. El aumento total del PIB derivado del plan.
  3. Compara el resultado con un escenario alternativo en el que la propensión marginal al consumo cayera a 0,6 (hogares más cautos, ahorran más).

Datos

  • Inversión pública adicional ΔG = 12 000 M€.
  • Propensión marginal al consumo c = 0,75 (escenario base) y c = 0,6 (escenario alternativo).
  • Modelo simple sin impuestos ni sector exterior.

Solución

  1. Con c = 0,75, el multiplicador es k = 1 / (1 − 0,75) = 1 / 0,25 = 4.
  2. El aumento del PIB es ΔY = k · ΔG = 4 · 12 000 = 48 000 M€. El plan de 12 000 M€ termina arrastrando 48 000 M€ de PIB adicional cuando se cierra toda la cadena.
  3. Con c = 0,6, el multiplicador cae a k = 1 / (1 − 0,6) = 2,5 y el efecto total se reduce a ΔY = 2,5 · 12 000 = 30 000 M€.

Conclusión. Cuando los hogares ahorran más (c menor), parte de la renta se sale del circuito en cada ronda y el efecto multiplicador se debilita. El mismo plan de 12 000 M€ pasa de generar 48 000 M€ a generar 30 000 M€ de PIB. Para una economía abierta con impuestos como la española, el multiplicador realista sería sensiblemente menor (en torno a 1-1,5 según el tipo de gasto), porque también se filtran euros hacia importaciones y hacia la recaudación tributaria.

Déficit público y deuda pública

Si el gasto público supera a los ingresos, el resultado es déficit público (medido en porcentaje del PIB). Si los ingresos superan al gasto, hay superávit. La diferencia anual se acumula a lo largo del tiempo y constituye la deuda pública, también medida en porcentaje del PIB.

España cerró 2024 con un déficit del 3,0 % del PIB y 2025 con un déficit en torno al 2,7-2,8 % del PIB (AIReF, diciembre 2025), entrando ya en la senda exigida por la nueva regla fiscal europea. La deuda pública ha bajado al entorno del 102-103 % del PIB al cierre de 2025, todavía muy por encima del nivel pre-Covid (98 %) y del umbral del 60 % que marca el Pacto de Estabilidad. El servicio de la deuda —los intereses que el Estado paga cada año a sus acreedores— pasó de unos 25 000 M€ en 2021 a unos 40 000 M€ en 2024 a consecuencia de la subida de tipos del BCE, y se ha estabilizado en 2025 conforme el ciclo de bajadas del BCE empieza a abaratar las refinanciaciones.

Ejercicio resuelto 11.2

Cálculo del déficit público y de la deuda en porcentaje del PIB

Enunciado

Un país imaginario presenta los siguientes datos para un ejercicio presupuestario (en miles de millones de euros):

  • Ingresos públicos: IRPF 95, IVA 80, Impuesto de Sociedades 30, cotizaciones sociales 130, otros ingresos 25.
  • Gastos públicos: pensiones 160, sanidad 80, educación 50, prestaciones por desempleo 25, inversión pública 30, intereses de la deuda 35, otros gastos 60.
  • PIB del país: 1 200.
  • Deuda pública acumulada a 1 de enero: 760.

Calcula:

  1. El saldo presupuestario (déficit o superávit) en valor absoluto y en porcentaje del PIB.
  2. La ratio de deuda sobre PIB al inicio y al final del ejercicio.
  3. El saldo primario (excluyendo los intereses de la deuda) y qué indica.

Solución

  1. Saldo presupuestario:
    • Ingresos totales = 95 + 80 + 30 + 130 + 25 = 360.
    • Gastos totales = 160 + 80 + 50 + 25 + 30 + 35 + 60 = 440.
    • Saldo = 360 − 440 = −80 (déficit, los gastos superan a los ingresos).
    • En porcentaje del PIB = 80 / 1 200 × 100 = 6,7 % de déficit. Es un déficit elevado, muy por encima del 3 % de referencia europea.
  2. Ratio de deuda / PIB:
    • Al inicio = 760 / 1 200 × 100 = 63,3 %.
    • Al final, la nueva deuda incorpora el déficit del año: 760 + 80 = 840. Ratio final = 840 / 1 200 × 100 = 70 %. El déficit del ejercicio ha hecho subir la deuda en casi 7 puntos de PIB en un solo año.
  3. Saldo primario = saldo presupuestario excluyendo intereses = −80 + 35 = −45 (−3,75 % del PIB). El saldo primario aísla la parte del déficit que no viene de la herencia de deudas pasadas. Que el saldo primario también sea negativo indica que el país gasta más de lo que ingresa incluso sin contar los intereses: el desequilibrio es estructural, no solo arrastrado.

Lección práctica: el déficit es un flujo anual; la deuda es el stock acumulado de todos los déficits pasados. Mientras el déficit no se cierre, la deuda sigue creciendo, y cuanto mayor es la deuda, más intereses hay que pagar, lo que dificulta cerrar el déficit. Por eso la regla fiscal europea vigila las dos cifras a la vez.

La nueva regla fiscal europea (2024)

En abril de 2024 la Unión Europea aprobó un nuevo marco de gobernanza fiscal que sustituye al rígido sistema anterior (límites uniformes del 3 % de déficit y 60 % de deuda con plazos anuales). La novedad es que cada país acuerda con la Comisión una senda plurianual de cuatro a siete años, ajustada a su nivel de deuda inicial, su crecimiento potencial y los costes del envejecimiento. Los países con deuda alta (como España, Italia, Francia o Bélgica) tienen rutas exigentes pero más flexibles que el corsé anterior, y pueden ganar años adicionales si se comprometen a reformas estructurales e inversiones verdes y digitales.

Los topes nominales del 3 % de déficit y el 60 % de deuda siguen siendo la referencia última, pero el camino para alcanzarlos se pacta país a país. Para España, el plan de ajuste presentado en 2024 prevé reducir el déficit estructural en torno a 0,6 puntos de PIB cada año durante siete ejercicios, con énfasis en inversión verde y digital ligada a fondos NextGenerationEU.

La curva de Laffer

Una pregunta clásica: si el Estado quiere recaudar más, ¿basta con subir los tipos impositivos? El economista estadounidense Arthur Laffer popularizó en los años setenta una idea que se conoce como curva de Laffer: la recaudación es cero cuando el tipo impositivo es 0 % (obvio) y también cero cuando el tipo es 100 % (porque nadie trabaja si no se queda con nada). Entre ambos extremos hay un máximo de recaudación. A partir de ese punto, subir más el tipo reduce lo recaudado porque la base imponible cae (menos trabajo, más fraude, más economía sumergida, fuga de capital).

La curva de Laffer no dice que cualquier subida de impuestos sea contraproducente, sino que existe un tipo óptimo a partir del cual ya no compensa subir más. Dónde está ese punto exactamente es objeto de debate empírico: los estudios sitúan el máximo del IRPF entre el 60 % y el 70 % marginal en países desarrollados con buena administración tributaria, pero baja sustancialmente en países con alta corrupción o débil capacidad administrativa.

El Estado del bienestar y su financiación

El Estado del bienestar es el conjunto de políticas públicas que garantizan ciertos derechos sociales a toda la población, con independencia de su capacidad de pago. Sus cuatro pilares clásicos son:

La financiación se reparte entre cotizaciones sociales (que pagan trabajadores y empresas y van mayoritariamente a pensiones y desempleo) e impuestos generales (IRPF, IVA, Sociedades, que financian sanidad, educación y dependencia). En España el gasto en protección social ronda el 28 % del PIB, en línea con la media de la UE-27 pero por debajo de Francia (33 %) o Finlandia (31 %).

Sistemas de pensiones: Bismarck vs Beveridge

Hay dos modelos básicos de organización de las pensiones, asociados a los dos políticos que los crearon a finales del siglo XIX y mediados del XX:

Existe además un tercer modelo, el de capitalización individual, en el que cada trabajador acumula sus aportaciones en una cuenta personal que se invierte en mercados financieros y de la que cobrará en jubilación. Es el modelo chileno desde la reforma de 1981, y opera como pilar complementario en muchos países (planes privados de empleo o individuales en España, los IRA en Estados Unidos, los KiwiSaver en Nueva Zelanda).

El gran reto del modelo de reparto en Europa es demográfico: la pirámide se está invirtiendo (menos cotizantes por jubilado) y la esperanza de vida sube. La reforma española de 2021-2023 introdujo el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) —una cotización adicional del 0,8 % en 2025, creciente hasta el 1,2 % en 2029— y revisó el periodo de cómputo y la base máxima de cotización para sostener el sistema.

La economía sumergida

La economía sumergida es el conjunto de actividades económicas no declaradas a la administración tributaria, ya sea para evitar impuestos, cotizaciones sociales o regulaciones. En España se estima que ronda el 17-20 % del PIB, según los estudios de la AEAT y los académicos Schneider y Medina; bastante por encima de Alemania (8-10 %) y de los países nórdicos (5-8 %). Sus costes son dobles: reduce la recaudación fiscal (privando al Estado de recursos para política social) y rompe la competencia leal entre empresas que cumplen y empresas que no.

Política monetaria: el banco central y el tipo de interés

La política monetaria son las decisiones del banco central sobre la cantidad de dinero en circulación y sobre el tipo de interés oficial, con el objetivo principal de mantener la estabilidad de precios. En la zona euro, esa responsabilidad la ejerce el Banco Central Europeo (BCE), cuyo funcionamiento e independencia ya vimos en la Unidad 10. El objetivo de inflación del BCE es del 2 % a medio plazo, medido por el Índice Armonizado de Precios al Consumo (IPCA).

Instrumentos del BCE

El BCE actúa principalmente a través de tres tipos de interés oficiales que fijan el precio del dinero al que la banca comercial accede:

Junto a los tipos, el BCE dispone de instrumentos de cantidad, los más visibles desde 2015:

Política monetaria expansiva y restrictiva

Una política monetaria expansiva (bajada de tipos, compras de deuda, inyección de liquidez) abarata el crédito y empuja la demanda agregada al alza. En el AD-AS, desplaza la AD hacia la derecha. Se usa cuando hay paro elevado o riesgo de deflación.

Una política monetaria restrictiva (subida de tipos, drenaje de liquidez, QT) encarece el crédito y enfría la demanda agregada. Desplaza la AD hacia la izquierda. Se usa para combatir inflación.

La transmisión: del tipo oficial a la cuota hipotecaria

La política monetaria llega a la economía real a través de varios canales encadenados. El más visible en España es el canal de las hipotecas:

Cómo viaja una decisión del BCE hasta la cuota de tu hipoteca

    1. El BCE sube el MRO del 0 % al 4,5 % entre julio de 2022 y septiembre de 2023 (catorce meses, +4,5 puntos porcentuales).
    2. El interbancario reacciona: los bancos comerciales se prestan entre ellos a tipos que reflejan el nuevo coste de financiarse en el BCE.
    3. El Euribor a 12 meses, que mide ese coste interbancario, pasa del −0,5 % al +4,1 % en el mismo periodo.
    4. Las hipotecas variables españolas se revisan anualmente con la fórmula Euribor + diferencial. Una hipoteca firmada al 0,99 % en 2021 se revisa al 5,1 % en 2023.
    5. La cuota mensual se recalcula con la nueva tasa de interés y el capital pendiente. Para una hipoteca media española (150 000 € a 25 años), la cuota pasa de unos 565 € a unos 882 € al mes: un sobrecoste de 317 €/mes o 3 800 €/año.
    6. Ese sobrecoste reduce la renta disponible de las familias hipotecadas y, a través de menor consumo, enfría la demanda agregada. Que era el objetivo del BCE.
Ejercicio resuelto 11.3

Efecto de una subida de tipos sobre la cuota hipotecaria

Enunciado

Una familia firmó en enero de 2021 una hipoteca variable de 180 000 € a 30 años con un diferencial de Euribor + 0,90 %. En la revisión anual de enero de 2021 el Euribor a 12 meses cotizaba al −0,50 %, lo que daba un tipo aplicable del 0,40 %. En la revisión de enero de 2024, tras el ciclo de subidas del BCE, el Euribor cotizaba al 3,60 %.

  1. Calcula la cuota mensual aproximada en 2021 y en 2024 con la fórmula del sistema francés.
  2. Determina el sobrecoste mensual y anual derivado de la subida de tipos.
  3. Comenta qué transmite este ejercicio sobre el canal hipotecario de la política monetaria.

Datos

  • Capital: C = 180 000 €.
  • Plazo: n = 360 meses (30 años).
  • Tipo en 2021: i = (−0,50 + 0,90) / 100 / 12 = 0,000333 mensual.
  • Tipo en 2024: i = (3,60 + 0,90) / 100 / 12 = 0,00375 mensual.

Solución

  1. Aplicando la fórmula del sistema francés C · i / (1 − (1+i)^−n):
    • Cuota 2021 ≈ 180 000 · 0,000333 / (1 − (1,000333)^−360) = 530 €/mes.
    • Cuota 2024 ≈ 180 000 · 0,00375 / (1 − (1,00375)^−360) ≈ 906 €/mes.
  2. El sobrecoste mensual es 906 − 530 = 376 €/mes, equivalente a 4 512 €/año.
  3. La subida de 4,1 puntos porcentuales del Euribor entre 2021 y 2024 ha multiplicado por 1,7 la cuota mensual. En términos de presupuesto familiar es como si la familia hubiera perdido un mes y medio de salario al año. Esa pérdida de renta disponible es exactamente el efecto que el BCE busca cuando sube tipos para combatir inflación: enfriar el consumo de los hogares hipotecados para que la demanda agregada se modere.

QE y QT en la zona euro: 2015-2026

La política monetaria del BCE atraviesa cuatro grandes fases recientes:

Retrato de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo entre 2011 y 2019, con corbata azul oscuro y traje formal.
Mario Draghi presidió el BCE entre noviembre de 2011 y octubre de 2019. Su frase «whatever it takes», pronunciada en Londres en julio de 2012, es probablemente la intervención verbal más eficaz de la historia reciente de la política monetaria europea: bastó para frenar el ataque especulativo contra el euro sin gastar un solo céntimo en compras de bonos. Foto: Aron Urb (EU2017EE), CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons

Inflación: tres tipos y la crisis 2022-2023

La política monetaria existe en gran medida para controlar la inflación. Conviene entonces distinguir las tres grandes formas en las que el nivel general de precios puede subir.

Retrato fotográfico de Milton Friedman, economista estadounidense y premio Nobel de Economía 1976.
Milton Friedman (1912-2006), figura central del **monetarismo** y premio Nobel de Economía en 1976. Su tesis más conocida —«la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario»— colocó el control de la cantidad de dinero en el centro de la política monetaria moderna y dejó una huella profunda en el diseño institucional de bancos centrales independientes como el BCE. Foto: The Friedman Foundation for Educational Choice, CC0 1.0 (dominio público) vía Wikimedia Commons

Inflación de demanda

Aparece cuando la demanda agregada crece más rápido que la capacidad productiva. En el AD-AS, la AD se desplaza a la derecha y, en el tramo no horizontal de la AS, los precios suben. Es la inflación clásica de las economías recalentadas: pleno empleo, tirón del consumo, expectativas de subidas salariales. El instrumento corrector típico es la política monetaria restrictiva.

Inflación de costes

Aparece cuando un shock encarece los inputs (energía, materias primas, alimentos básicos) o suben los salarios sin contrapartida en productividad. La AS se desplaza a la izquierda: la producción cae y los precios suben simultáneamente. Es el escenario más desagradable porque las dos variables se mueven en el sentido equivocado. Si la caída de producción se acompaña de aumento del paro, hablamos de estanflación, una combinación particularmente difícil porque la política expansiva agrava los precios y la política restrictiva agrava el paro.

Espiral salarios-precios

Si los trabajadores perciben que la inflación va a continuar, exigen subidas salariales para defender su poder adquisitivo. Las empresas, ante el aumento de costes laborales, suben precios. Los precios más altos justifican nuevas subidas salariales, y así sucesivamente. Esta dinámica de retroalimentación se conoce como espiral salarios-precios y es la principal preocupación de los bancos centrales cuando ven inflación elevada: el riesgo no es la subida puntual, es que se enquiste en las expectativas y en la negociación colectiva.

Anatomía de la crisis inflacionaria 2022-2023

La zona euro vivió en 2022-2023 el episodio inflacionario más severo desde los años setenta. El IPCA tocó un pico del 10,6 % interanual en octubre de 2022 en la zona euro, y del 10,8 % en julio de 2022 en España, máximos no vistos en cuarenta años. Tres factores se combinaron:

España respondió con el llamado bono CAP energético, el escudo social aprobado en 2022, que combinó bajada del IVA de la electricidad al 5 %, descuentos al transporte público (incluida la gratuidad de Cercanías y Media Distancia para usuarios habituales), una bonificación de 20 céntimos por litro de carburante durante 2022 y la excepción ibérica, un mecanismo que desligó parcialmente el precio mayorista de la electricidad del gas. El conjunto contuvo la inflación medida en España por debajo de la media europea y permitió que el IPC de 2023 cerrara en el 3,2 %, frente al 5,4 % de la zona euro.

El dilema del BCE: crecimiento vs estabilidad de precios

Retrato oficial de Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo desde noviembre de 2019, sobre fondo neutro.
Christine Lagarde, presidenta del BCE desde el 1 de noviembre de 2019. Le tocó pilotar la respuesta monetaria a la pandemia (PEPP, 2020), el viraje restrictivo más rápido en la historia del euro (subida de tipos del 0 % al 4,5 % en catorce meses, 2022-2023) y, desde junio de 2024, el inicio del nuevo ciclo de bajadas. Su mandato concentra en pocos años las tres caras del manual: expansión cuantitativa, ajuste contra la inflación y normalización. Foto: Lemrich / European Central Bank, © European Union 2019, attribution license

A diferencia de la Reserva Federal estadounidense, que tiene un mandato dual (estabilidad de precios y empleo máximo), el BCE tiene mandato jerárquico: su objetivo primario es la estabilidad de precios y solo «sin perjuicio de ese objetivo» puede apoyar las políticas económicas generales de la Unión, entre ellas el crecimiento y el empleo.

Este diseño no es casual: refleja el peso institucional de la doctrina alemana del Bundesbank en el momento de fundar el BCE (1998-1999), influida a su vez por la traumática experiencia de la hiperinflación de Weimar en los años veinte. El resultado es un banco central con sesgo prudente hacia el control de precios, incluso cuando ese control implica costes en términos de crecimiento.

Ese diseño se pone a prueba en escenarios como el de 2022-2023. El BCE tuvo que elegir entre subir tipos rápido para anclar las expectativas inflacionistas —a costa de enfriar la inversión, encarecer hipotecas y empujar a varios países al borde de la recesión técnica— o ser más gradual y arriesgarse a que la inflación se enquistara. La elección por la primera vía, criticada desde economías del sur que sufrieron más el ajuste hipotecario, fue defendida por el BCE en términos de credibilidad institucional: una vez perdida, recuperarla habría sido enormemente costoso.

Esta tensión entre estabilidad de precios y crecimiento es la sustancia del debate normativo sobre la política monetaria moderna y conecta con la pregunta del inicio: la política económica no es solo una técnica, es también una elección de valores sobre a quién protege más el sistema cuando los objetivos chocan.

Glosario

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunas lecturas y recursos para ir más allá:

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar la unidad:

  1. Buena parte del debate político confunde enunciados positivos y normativos. Busca una noticia económica reciente y separa lo que es descripción contrastable de lo que es juicio de valor. ¿Es fácil distinguirlos?
  2. El multiplicador del gasto público es mayor cuanto más consumen los hogares. ¿En qué situación económica —recesión profunda o pleno empleo— crees que conviene más una política fiscal expansiva, y por qué?
  3. La curva de Laffer dice que subir impuestos no siempre aumenta la recaudación. ¿Crees que España está por debajo o por encima de su tipo óptimo? ¿Qué datos necesitarías para responder con rigor en lugar de con ideología?
  4. El canal hipotecario hace que el ajuste de la política monetaria recaiga sobre la clase media joven con hipoteca variable. ¿Te parece justo ese reparto del coste? ¿Qué alternativas tendría el BCE para combatir la inflación con efectos distributivos distintos?

Bibliografía

  1. Banco Central Europeo (2024). Monthly Bulletin y Economic Bulletin, varios números 2022-2024. www.ecb.europa.eu
  2. Banco de España (2024). Informe anual 2023 y Boletín Económico, varios números. www.bde.es
  3. Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal — AIReF (2024). Informe sobre el cumplimiento esperado de los objetivos de estabilidad presupuestaria y deuda pública. www.airef.es
  4. Reglamento (UE) 2024/1263 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2024, sobre la coordinación efectiva de las políticas económicas y la supervisión presupuestaria multilateral.
  5. Real Decreto-ley 20/2022, de 27 de diciembre, de medidas de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la guerra de Ucrania (escudo social).
  6. Krugman, P. y Wells, R. (2024). Macroeconomics (6.ª ed.). Worth Publishers.
  7. Blanchard, O. (2024). Macroeconomics (9.ª ed.). Pearson.
  8. Mishkin, F. S. (2022). The Economics of Money, Banking and Financial Markets. Pearson, 13ª ed.
  9. Schneider, F. y Medina, L. (2018). Shadow Economies Around the World: What Did We Learn Over the Last 20 Years? IMF Working Paper 18/17.
  10. Draghi, M. (2012). Speech at the Global Investment Conference. Londres, 26 de julio de 2012.
  11. Laffer, A. B. (2004). The Laffer Curve: Past, Present and Future. Heritage Foundation Backgrounder 1765.
Unidad 12 · Bloc E
12

Globalización, UE y retos contemporáneos

Cerramos el curso mirando lo grande: cómo se enlazan las economías nacionales, qué arquitectura sostiene la Unión Europea y qué retos —digitalización, transición ecológica, demografía, desigualdad— tendrá que abordar la generación que ahora cursa Bachillerato.

Duración
6-7 sesiones · 2 semanas
Conceptos clave
comercio internacional · ventaja absoluta · ventaja comparativa · proteccionismo · aranceles · libre comercio
Objetivos de la unidad
  • · Aplicar la teoría de la ventaja comparativa de Ricardo a un ejemplo numérico con dos países y dos bienes, calculando costes de oportunidad y verificando que la especialización beneficia a ambos.
  • · Distinguir libre comercio y proteccionismo, identificando los principales instrumentos proteccionistas y los argumentos clásicos a favor y en contra.
  • · Describir la arquitectura institucional de la Unión Europea y de la Unión Económica y Monetaria, incluyendo el papel del Eurosistema y el plan NextGenerationEU.
  • · Analizar tres retos contemporáneos —digitalización, transición ecológica, demografía y pensiones— con datos recientes de la economía española.
  • · Comparar las visiones del crecimiento, la economía circular, la economía ecológica y el decrecimiento como respuestas a la sostenibilidad.
  • · Conectar los Objetivos de Desarrollo Sostenible con políticas económicas concretas españolas y europeas.

Tiempo estimado de lectura: 45-50 min · Saberes LOMLOE: C.4, E.1, E.2, E.3, E.4, E.5 · Pre-requisitos: todo el curso (esta es la unidad de cierre que integra los cinco bloques).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Aplicar la ventaja comparativa de Ricardo a un caso numérico de dos países y dos bienes.
  • Distinguir libre comercio y proteccionismo con sus instrumentos y argumentos a favor y en contra.
  • Describir la arquitectura de la UE y de la UEM, incluyendo el Eurosistema y NextGenerationEU.
  • Analizar tres retos contemporáneos —digitalización, transición ecológica, demografía y pensiones— con datos de la economía española.
  • Comparar crecimiento, economía circular, economía ecológica y decrecimiento como respuestas a la sostenibilidad.
  • Conectar los Objetivos de Desarrollo Sostenible con políticas económicas concretas españolas y europeas.
  • Reconstruir el mapa completo del curso y verificar, con la lista de cierre, qué capacidades has adquirido.

Cerramos el curso con la unidad que mira más lejos. Hasta ahora hemos estudiado cómo los hogares deciden (Bloque A), cómo se forman los precios y por qué a veces fallan los mercados (Bloque B), cómo se mide y se gestiona una economía nacional entera (Bloques C y D). Esta última unidad sale del marco estatal y observa la economía como un sistema interconectado: bienes que viajan por contenedores entre continentes, capitales que se mueven a la velocidad de la luz, ideas y trabajadores que cruzan fronteras, instituciones supranacionales que dictan reglas comunes para 27 países.

El currículo (RD 243/2022) condensa aquí dos bloques: el saber C.4 sobre comercio internacional e integración europea, y todo el Bloque E sobre los retos del siglo XXI —globalización, revolución digital, sostenibilidad ecológica, demografía, desigualdad—. Es mucho temario, y deliberadamente. La intención no es que el alumnado memorice cada institución de la UE ni cada uno de los 17 ODS, sino que termine el curso con un mapa mental razonable de dónde está su economía y hacia dónde apunta.

Conviene avisarlo desde el principio: muchas de las cuestiones de esta unidad están abiertas. ¿Es el libre comercio bueno o malo? ¿Es la digitalización una oportunidad o una amenaza para el empleo? ¿Hay que seguir creciendo o hay que decrecer? Estas preguntas no admiten respuestas únicas porque mezclan evidencia técnica con juicios de valor. El objetivo del manual es darte la evidencia ordenada y los argumentos principales de cada posición; la posición la eliges tú.

El curso como mapa: cinco bloques, doce unidades, una mirada

Antes de abrir el último temario, conviene mirar atrás y ver el curso entero como un mapa de cinco bloques cuyas piezas encajan ahora en una sola forma de pensar la economía:

Esta unidad no añade tantos conceptos nuevos como conecta los anteriores con el mundo real: la ventaja comparativa retoma el coste de oportunidad (U1); la política comercial de la UE retoma los aranceles como impuestos (U11); NextGenerationEU retoma el déficit y la deuda común (U11); la sostenibilidad de las pensiones retoma la demografía del mercado de trabajo (U9) y el Estado del bienestar (U11); el impacto de la IA sobre el empleo retoma el paro estructural (U9). Cerrar el curso es ver el mapa completo.

Comercio internacional: por qué los países intercambian

Lo primero que sorprende cuando se mira el mapa del comercio mundial es cuánto se comercia. En 2024 las exportaciones globales de bienes y servicios superaron los 33 billones de dólares, alrededor de un tercio del PIB mundial (OMC, World Trade Report 2025). Hace setenta años esa cifra era inferior al 10 %. El comercio internacional ha crecido más rápido que la producción durante casi todo el período de posguerra y eso ha cambiado las economías nacionales hasta hacerlas irreconocibles respecto a cómo eran a mitad del siglo XX.

La ventaja absoluta (Smith, 1776)

La primera explicación rigurosa del comercio la dio Adam Smith en La riqueza de las naciones (1776). Su tesis es intuitiva: un país debe especializarse en producir aquello que hace mejor —con menos recursos, con menor coste— y comprar al resto del mundo lo que otros producen mejor. Si Portugal produce vino con menos horas de trabajo que Inglaterra, e Inglaterra produce paño con menos horas que Portugal, ambos países ganan si Portugal se especializa en vino, Inglaterra en paño, y luego intercambian.

A esa diferencia de productividad le llamamos ventaja absoluta. Es la idea con la que justificamos por qué España exporta aceite de oliva (lo producimos con menos coste que casi nadie) y por qué Suiza exporta relojes de precisión (los producen con una calidad que muy pocos pueden igualar).

La ventaja comparativa (Ricardo, 1817)

El problema de la ventaja absoluta es que no explica el caso —muy frecuente— de un país que es mejor que otro en todo. Si Alemania produce mejor que Marruecos tanto coches como naranjas, ¿hay alguna razón para que comercien? La respuesta intuitiva sería no, pero esa intuición es errónea, y demostrarlo es uno de los grandes logros de la economía clásica.

David Ricardo, en Principios de economía política y tributación (1817), demostró que el comercio beneficia a ambos países siempre que tengan distintos costes de oportunidad internos. Lo que cuenta no es quién produce con menos horas absolutas, sino a qué tiene que renunciar internamente cada país para producir cada bien. Cada país debe especializarse en el bien en el que es relativamente más eficiente —su ventaja comparativa—, no necesariamente en el que es absolutamente mejor.

Retrato al óleo de David Ricardo realizado por Thomas Phillips hacia 1821, en el que aparece sentado, con levita oscura y mirada serena.
David Ricardo (1772-1823), retratado por Thomas Phillips hacia 1821. Su teoría de la ventaja comparativa, formulada en 1817, sigue siendo la base sobre la que se justifica el libre comercio internacional dos siglos después. Thomas Phillips, National Portrait Gallery (Londres). Dominio público vía Wikimedia Commons.
Ejercicio resuelto 12.1

Ventaja comparativa entre dos países y dos bienes

Enunciado

Imaginemos dos países, Norpaís y Surpaís, que producen únicamente dos bienes: trigo y tela. Cada país dispone de 100 horas de trabajo al día. Las productividades son:

PaísHoras para 1 t de trigoHoras para 1 m de tela
Norpaís2 horas4 horas
Surpaís5 horas6 horas

a) ¿Quién tiene ventaja absoluta en cada bien? b) Calcula el coste de oportunidad de cada bien en cada país y determina la ventaja comparativa. c) Demuestra con un ejemplo numérico que ambos países ganan si se especializan según su ventaja comparativa.

Resolución

a) Ventaja absoluta. Norpaís produce las dos cosas con menos horas que Surpaís (2 < 5 en trigo, 4 < 6 en tela). Tiene ventaja absoluta en los dos bienes. Smith, sin más herramientas, concluiría que no hay comercio posible.

b) Coste de oportunidad. Para producir 1 tonelada de trigo, Norpaís emplea 2 horas que podría haber dedicado a la mitad de un metro de tela (2/4 = 0,5). El coste de oportunidad de 1 t de trigo en Norpaís es 0,5 m de tela. En Surpaís son 5/6 ≈ 0,83 m de tela.

Para producir 1 metro de tela, Norpaís renuncia a 4/2 = 2 t de trigo. Surpaís renuncia a 6/5 = 1,2 t de trigo.

BienCoste oportunidad NorpaísCoste oportunidad SurpaísVentaja comparativa
1 t trigo0,5 m tela0,83 m telaNorpaís
1 m tela2 t trigo1,2 t trigoSurpaís

Norpaís tiene ventaja comparativa en trigo (renuncia a menos tela para producirlo); Surpaís en tela (renuncia a menos trigo).

c) Ganancias del comercio. Sin comercio, supongamos que cada país reparte sus 100 horas mitad y mitad:

  • Norpaís: 50 h trigo → 25 t · 50 h tela → 12,5 m.
  • Surpaís: 50 h trigo → 10 t · 50 h tela → 8,33 m.
  • Mundo total: 35 t de trigo + 20,83 m de tela.

Ahora cada país se especializa completamente en su ventaja comparativa:

  • Norpaís: 100 h trigo → 50 t · 0 m tela.
  • Surpaís: 100 h tela → 16,67 m · 0 t trigo.
  • Mundo total: 50 t de trigo + 16,67 m de tela.

Comparando: hay más trigo (50 > 35) pero menos tela (16,67 < 20,83). Para que ambos ganen hace falta que la especialización no sea total. Si Surpaís dedica 60 h a tela (10 m) y 40 h a trigo (8 t), y Norpaís dedica 90 h a trigo (45 t) y 10 h a tela (2,5 m), tenemos un total mundial de 53 t de trigo y 12,5 m de tela: más trigo y exactamente la misma tela que en autarquía. Con un intercambio voluntario —por ejemplo, Surpaís vende 4 m de tela a Norpaís a cambio de 6 t de trigo— ambos pueden terminar consumiendo más de los dos bienes de lo que consumían sin comercio.

Conclusión. La especialización según ventaja comparativa amplía el conjunto de consumo posible para los dos países. Esa es la base teórica del libre comercio internacional.

Libre comercio y proteccionismo

La teoría de la ventaja comparativa sugiere que el libre comercio aumenta el bienestar agregado. La realidad es que casi ningún país practica libre comercio puro, y todos —incluso los más liberales— mantienen instrumentos proteccionistas. Los principales son:

Los argumentos clásicos a favor del proteccionismo son:

  1. Industria naciente. Un sector recién creado no puede competir con incumbentes internacionales hasta alcanzar escala y experiencia. La protección temporal le da margen para desarrollarse. Es el argumento que justificó la industrialización de Corea del Sur o de China.
  2. Defensa frente al dumping. Si un país extranjero vende por debajo de coste para destruir competencia local, los aranceles antidumping restablecen condiciones justas.
  3. Seguridad nacional. Algunos sectores (energía, alimentación, defensa, semiconductores) se consideran estratégicos y conviene no depender por completo de proveedores extranjeros.
  4. Protección del empleo local. Sectores intensivos en trabajo que competirían con países de salarios bajos pueden desaparecer rápidamente si se abren sin transición.

Los argumentos en contra son igualmente sólidos:

  1. Pérdida de eficiencia. El proteccionismo impide la especialización según ventaja comparativa y empobrece el conjunto.
  2. Efecto sobre el consumidor. Quien paga los aranceles es, en último término, el consumidor nacional, vía precios más altos.
  3. Represalias. Los aranceles de un país provocan aranceles de otros. La guerra comercial Estados Unidos-China iniciada en 2018 acabó costando a las dos economías sin claros vencedores.
  4. Captura por intereses sectoriales. Las barreras protegen a sectores políticamente bien organizados a costa del resto. Una vez instaladas, son difíciles de retirar.

La Organización Mundial del Comercio

La Organización Mundial del Comercio (OMC) sucedió en 1995 al GATT (1947) como foro multilateral que negocia reglas comunes y arbitra disputas. Sus principios básicos son la cláusula de nación más favorecida (cualquier ventaja concedida a un socio comercial debe extenderse a todos los miembros), el trato nacional (los productos importados deben tratarse igual que los nacionales una vez en el mercado interno) y la reducción progresiva de aranceles mediante rondas de negociación.

La OMC tiene 166 países miembros (con la incorporación de Timor Oriental y Comoras en 2024). Su mayor éxito histórico es haber sostenido un comercio mundial mayoritariamente abierto durante medio siglo. Sus mayores límites: la Ronda de Doha abierta en 2001 nunca se cerró y el órgano de apelación lleva bloqueado desde 2019 por el veto estadounidense a nombrar nuevos jueces. Si el siglo XXI sigue siendo la era del comercio global o vuelve a parecerse al proteccionismo de entreguerras dependerá en buena medida de que estas instituciones se reformen o no.

La Unión Europea: arquitectura e instrumentos

España vive desde 1986 dentro de un experimento institucional sin precedentes: un conjunto de Estados que cede parcial pero significativamente la soberanía sobre comercio, moneda, competencia, agricultura y, cada vez más, política industrial y climática a instituciones comunes. Entender la UE es entender una buena parte del marco económico real del país.

Fachada del edificio Berlaymont en Bruselas, sede de la Comisión Europea, con su característica estructura cruciforme de vidrio y acero envuelta en una segunda piel translúcida.
Edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea, en el barrio europeo de Bruselas. Bajo su silueta cruciforme se redacta gran parte de la normativa que regula la vida económica de los 27 Estados miembros, España incluida. Satu Katja, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons.

Setenta años de construcción

La integración europea no nació como proyecto económico, sino como proyecto de paz. Tras dos guerras mundiales, Robert Schuman propuso en 1950 poner la producción franco-alemana de carbón y de acero bajo una autoridad común para hacer la guerra entre ambos países materialmente imposible. De ahí salió en 1951 la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), con seis miembros fundadores.

Recorre la línea de tiempo para ver, hito a hito, cómo se pasó de un acuerdo sobre el carbón y el acero a una unión de 27 Estados con moneda común. Pulsa cada hito para desplegar su explicación.

Setenta años de integración europea

  1. El Tratado de París crea la CECA con seis miembros fundadores (Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo). Nace del plan Schuman de 1950: poner el carbón y el acero franco-alemanes bajo una autoridad común para hacer la guerra "materialmente imposible". La integración europea empieza como proyecto de paz, no como proyecto económico.

Hitos de la construcción europea

    1. 1951 — CECA. Tratado de París. Seis países (Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo) ponen carbón y acero bajo gestión común.
    2. 1957 — Tratados de Roma. Nace la Comunidad Económica Europea (CEE): unión aduanera + libre circulación parcial. También la Euratom (energía nuclear civil).
    3. 1986 — Acta Única Europea. Compromiso de completar el mercado interior en 1993. España y Portugal entran ese mismo año.
    4. 1992 — Tratado de Maastricht. Nace la Unión Europea propiamente dicha y se sientan las bases de la Unión Económica y Monetaria (UEM). Se definen los criterios de convergencia (déficit, deuda, inflación, tipos) que deberán cumplir los aspirantes a la moneda única.
    5. 1999 — Euro contable. El euro entra en vigor como moneda escritural; los tipos de cambio entre las divisas nacionales quedan fijados irrevocablemente.
    6. 2002 — Euro físico. Billetes y monedas en euros sustituyen a las divisas nacionales en 12 países. España jubila la peseta.
    7. 2004-2013 — Gran ampliación al Este. 13 nuevos miembros entran en tres olas (2004: 10 países; 2007: Rumanía y Bulgaria; 2013: Croacia).
    8. 2020 — Brexit. El Reino Unido abandona la UE tras un referéndum de 2016. Es la primera salida de la historia del proyecto.
    9. 2020-2026 — NextGenerationEU. En respuesta a la pandemia, la UE emite deuda común por 750.000 millones de euros. Inflexión histórica: por primera vez la Unión se endeuda como bloque para financiar a sus Estados miembros.

Las cuatro libertades del mercado único

El mercado interior europeo se sostiene sobre cuatro libertades, formalmente garantizadas desde 1993:

  1. Libre circulación de bienes. Una mercancía legalmente producida en un Estado miembro puede venderse en cualquier otro sin aranceles ni controles aduaneros. Lo posibilitan la unión aduanera (un único arancel exterior común) y la armonización de estándares técnicos.
  2. Libre circulación de servicios. Una empresa española puede prestar servicios en Alemania sin abrir filial allí. Esta libertad ha avanzado menos que la de bienes —los servicios profesionales todavía topan con licencias nacionales— pero ha transformado sectores como telecomunicaciones, transporte aéreo o banca.
  3. Libre circulación de personas. Cualquier ciudadano de la UE puede vivir, trabajar y estudiar en cualquier Estado miembro. Erasmus, los desplazamientos laborales y la portabilidad de derechos de seguridad social descansan sobre esta libertad. El espacio Schengen elimina además los controles fronterizos internos.
  4. Libre circulación de capitales. El dinero puede moverse libremente para invertir, comprar inmuebles o financiar empresas. Es la base operativa de la unión bancaria y del mercado único de capitales en construcción.

La Unión Económica y Monetaria

Diecinueve países adoptaron el euro en 1999 (Eslovenia se sumó en 2007, Chipre y Malta en 2008, Eslovaquia en 2009, Estonia en 2011, Letonia en 2014, Lituania en 2015 y Croacia en 2023, alcanzando los actuales 20 miembros de la zona euro). La UEM tiene dos componentes:

Brexit y sus efectos

En junio de 2016 el Reino Unido votó en referéndum salir de la UE. La salida efectiva se materializó en enero de 2020 y el acuerdo comercial que la regula entró en vigor en enero de 2021. Es la primera vez que un Estado miembro abandona el proyecto desde 1957.

Casi cinco años después se pueden cuantificar consecuencias. La Office for Budget Responsibility británica (OBR), órgano oficial e independiente, estima en sucesivos informes (2022-2024) que el Brexit reducirá el PIB británico de largo plazo en torno a un 4 % respecto al escenario de permanencia, principalmente por menor productividad, menor inversión y mayores fricciones comerciales. Las exportaciones británicas a la UE cayeron un 14 % en términos reales entre 2019 y 2023 según ONS. El comercio bilateral España-Reino Unido se contrajo y muchas empresas exportadoras (especialmente del sector agroalimentario) reportaron incrementos de costes aduaneros del 5-15 %.

NextGenerationEU

La crisis de la COVID-19 forzó un cambio histórico. En julio de 2020, en una cumbre maratoniana, los Veintisiete acordaron crear el NextGenerationEU: un fondo de 750.000 millones de euros financiado por primera vez con deuda común emitida por la Comisión Europea, no por los Estados individualmente. Es lo más cerca que ha estado la UE de algo parecido a una mutualización fiscal.

España es el segundo mayor receptor (tras Italia): unos 163.000 millones de euros —77.000 millones en transferencias no reembolsables y el resto en préstamos a tipo subsidiado—. Su gestión nacional se canaliza a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), articulado en cuatro ejes (transición ecológica, transformación digital, cohesión social y territorial, igualdad de género) e instrumentos como el Kit Digital, los PERTE sectoriales y las ayudas a rehabilitación energética. A primeros de 2026, España había recibido ya en torno a 70.000-75.000 millones de euros del total comprometido, en la fase final del despliegue.

El plan termina formalmente en agosto de 2026. Su éxito o fracaso se debatirá durante años, pero ya ha cambiado la conversación: la UE ha demostrado que puede emitir deuda conjunta cuando hay voluntad política, lo que abre la puerta a debates futuros sobre un tesoro europeo permanente.

Globalización: factores, beneficios y riesgos

Globalización es el término con el que llamamos al proceso de creciente interconexión económica, tecnológica, cultural y política entre países. No es un fenómeno nuevo —ya hubo una primera oleada globalizadora entre 1870 y 1914—, pero la actual, iniciada hacia 1980, no tiene precedentes en intensidad ni en alcance geográfico.

Los cuatro motores de la globalización contemporánea

  1. La revolución del contenedor. Suena banal y no lo es. El contenedor estandarizado, introducido por Malcolm McLean en 1956 y generalizado en los años 70, redujo el coste de mover mercancías por mar entre un 75 % y un 90 % en pocas décadas. De repente, fabricar en Asia y vender en Europa o América dejó de ser carísimo.
Amanecer en el puerto de Algeciras, con grúas de contenedores recortadas contra el cielo y filas de contenedores apilados en la terminal portuaria.
Puerto de Algeciras al amanecer. Es uno de los grandes puertos de contenedores del Mediterráneo y el principal nodo logístico español: por sus muelles pasan cada año millones de TEUs en tránsito entre Asia, Europa y América. Javi Masa, CC BY 2.5 ES vía Wikimedia Commons.
  1. Las tecnologías de la información y la comunicación. Cables submarinos, Internet, telefonía móvil y cloud computing hacen que coordinar fábricas, almacenes y oficinas distribuidos por todo el mundo cueste prácticamente lo mismo que coordinarlos en una sola ciudad. La cadena de suministro global de un iPhone moviliza piezas y servicios de unos 40 países.
  2. El marco multilateral abierto (OMC). Las rondas de liberalización comercial desde 1947 redujeron el arancel medio mundial de cerca del 40 % a menos del 5 %. China, el cambio más decisivo, ingresó en la OMC en 2001 y desde entonces multiplicó por veinte sus exportaciones.
  3. La movilidad de capitales. La desregulación financiera de los años 80-90 permitió mover capital entre países a la velocidad de la luz. La inversión extranjera directa global pasó de medio billón de dólares en 1990 a más de tres billones anuales antes de la pandemia.

Beneficios documentados

Las cifras agregadas son contundentes. Según el Banco Mundial:

Riesgos y costes

La misma globalización tiene contrapartidas, hoy ampliamente reconocidas:

La revolución digital: empleo y distribución

La tercera gran transformación contemporánea, después de la apertura comercial y la integración europea, es la revolución digital. Lo que en los años 90 se reducía a Internet y al ordenador personal ha mutado en una arquitectura de datos, algoritmos, plataformas y, desde 2022-2023, inteligencia artificial generativa que cambia sectores enteros cada pocos años.

El impacto sobre el empleo

El estudio más citado sobre este punto es el de Carl Benedikt Frey y Michael Osborne (Universidad de Oxford, 2013): estimaron que alrededor del 47 % de los empleos en Estados Unidos estaban en alto riesgo de automatización en un horizonte de veinte años. El estudio ha sido revisado por la literatura posterior: el trabajo de Arntz, Gregory y Zierahn (OCDE, 2016), aplicando una metodología por tareas dentro de cada empleo en lugar de por ocupación entera, rebaja la cifra a un 9-14 % de empleos plenamente automatizables, con una proporción mucho mayor de empleos que verán cambiar parcialmente sus tareas. La literatura post-2023 sobre IA generativa (modelos de lenguaje grandes) ha reabierto el debate al ampliar drásticamente el conjunto de tareas cognitivas automatizables, pero sin volver a los porcentajes maximalistas iniciales.

La evidencia empírica acumulada apunta a tres dinámicas simultáneas:

  1. Destrucción de empleos rutinarios, especialmente los manuales repetitivos (líneas de montaje, cajeros, conductores en el futuro próximo) y los cognitivos repetitivos (administración básica, contabilidad estándar, atención al cliente de primer nivel).
  2. Creación de empleos nuevos: ingenieros de datos, analistas, prompt engineers, especialistas en ciberseguridad, perfiles que combinan dominio profesional clásico con manejo de herramientas digitales avanzadas.
  3. Polarización del mercado laboral. Crecen los empleos de alta cualificación (cognitivos no rutinarios) y los de baja cualificación poco automatizables (cuidados, hostelería, oficios manuales no estandarizados). Caen los empleos de cualificación media. Es lo que David Autor llamó el hollowing out del mercado laboral, observado en Estados Unidos y, con menor intensidad, en Europa.

Distribución de la renta

La revolución digital tiende a concentrar valor en empresas y trabajadores con habilidades complementarias a la tecnología. Plataformas con efectos de red (Google, Meta, Amazon, Microsoft) acaparan beneficios extraordinarios. Una parte significativa del crecimiento de la desigualdad en países avanzados durante los últimos veinte años se atribuye a este sesgo tecnológico —junto con la globalización y los cambios institucionales—.

Las respuestas de política pública

España, como el resto de los socios europeos, ha articulado respuestas en tres frentes. Formación y reciclaje: el Plan de Garantía Juvenil, el Plan España Digital 2026 y los itinerarios de FP dual orientados a perfiles tecnológicos. Capacitación de pymes: el Kit Digital financiado con NextGenerationEU concede ayudas a microempresas para digitalización básica (web, e-commerce, gestión, ciberseguridad). Marco regulatorio: la Ley Rider (2021) reconoció a los repartidores de plataformas como trabajadores asalariados; la AI Act europea (2024) es la primera legislación integral del mundo sobre inteligencia artificial.

Crecimiento, economía circular, ecológica y decrecimiento

El siglo XX se construyó alrededor de un consenso implícito: la finalidad de la política económica es el crecimiento del PIB. Más PIB significa más renta, más empleo, más bienestar. Durante setenta años esa receta funcionó razonablemente bien en los países que la aplicaron. En las últimas dos o tres décadas, sin embargo, ese consenso ha empezado a quebrarse, sobre todo por el impacto ambiental.

Economía circular

La economía circular —impulsada como marco operativo por la Ellen MacArthur Foundation desde 2010— propone romper el modelo lineal extraer-producir-usar-tirar y sustituirlo por un sistema en el que los materiales se mantienen en uso el mayor tiempo posible. Sus principios:

La UE ha adoptado la economía circular como eje del Pacto Verde Europeo (2019) y aprobado regulaciones específicas: derecho a reparación, ecodiseño, prohibición progresiva de plásticos de un solo uso, pasaporte digital de producto. Es la propuesta menos radical: mantiene la economía de mercado y el objetivo de crecimiento, pero cambia el metabolismo del sistema productivo.

Economía ecológica

La economía ecológica —fundada como disciplina por Nicholas Georgescu-Roegen (The Entropy Law and the Economic Process, 1971) y desarrollada por Herman Daly— va un paso más allá. Sostiene que la economía es un subsistema dentro de la biosfera y que, por las leyes de la termodinámica, no puede crecer indefinidamente en un planeta finito. La economía estándar, dicen estos autores, ignora que toda actividad productiva consume energía y materiales y genera entropía (residuos, calor, contaminación) que la biosfera tiene que absorber.

De ahí derivan propuestas como la economía del estado estacionario (Daly): mantener constante el flujo de materiales y energía a través de la economía, dejando crecer únicamente la eficiencia con la que esos flujos se convierten en bienestar.

Decrecimiento

La posición más radical es el decrecimiento (degrowth). Sus referentes principales —Serge Latouche, Jason Hickel, Tim Jackson, Yayo Herrero en España— sostienen que los países ricos han superado ya los límites ecológicos del planeta y que ningún tipo de crecimiento, ni siquiera el verde, es compatible con la sostenibilidad. La salida no es crecer menos rápido, sino organizar una contracción planificada del metabolismo material de las economías ricas, redistribuyendo lo que ya hay y reorientando la actividad económica hacia la reproducción social y el cuidado.

El decrecimiento es minoritario en la academia económica convencional, pero ha ganado peso en círculos académicos europeos, en el Parlamento Europeo (donde se celebran Beyond Growth Conferences desde 2018) y en parte de la sociedad civil. Una variante intermedia es la Donut Economics de Kate Raworth (2017): un marco que combina un suelo social (cubrir necesidades básicas para todas las personas) con un techo ecológico (no rebasar los nueve límites planetarios identificados por la ciencia del sistema Tierra), buscando un espacio seguro y justo para la humanidad sin obsesión por el PIB.

Retrato de la economista británica Kate Raworth, autora de la teoría del donut, fotografiada durante una conferencia en 2018.
Kate Raworth (1970), economista de Oxford y autora de *Doughnut Economics* (2017). Su propuesta —un anillo donde caben las necesidades sociales sin desbordar los límites ecológicos del planeta— ha sido adoptada como marco de planificación urbana por ciudades como Ámsterdam, Bruselas o Copenhague. Arbeid & Milieu, CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons.
EnfoquePostura ante el crecimientoMecanismo principalEstado en la política pública
Crecimiento clásicoMás es mejorProductividad y mercados abiertosDominante todavía
Economía circularCrecer mejor (desacoplado de recursos)Diseño + reutilización + reciclajeMarco oficial UE (Pacto Verde)
Economía ecológicaEstado estacionarioTope a flujos de materiales y energíaAcadémico, minoritario en gobierno
DecrecimientoContracción planificadaRedistribución + suficienciaMarginal en política pública, creciente en debate
Donut (Raworth)Suelo social + techo ecológicoIndicadores múltiples más allá del PIBAdoptado por Ámsterdam, Bruselas, Copenhague

Demografía, pensiones y migraciones

La demografía es el otro reto estructural que tendrá la generación que cursa hoy Bachillerato. España vive una transición demográfica acelerada con tres rasgos:

Sostenibilidad de las pensiones

El sistema español de pensiones es de reparto: las cotizaciones de los trabajadores en activo financian las pensiones de los jubilados actuales. El equilibrio depende de la ratio de dependencia: cuántos cotizantes hay por cada pensionista. Esa ratio era cercana a 4:1 en los años 90; ronda 2:1 hoy; las proyecciones para 2050 la sitúan en torno a 1,5:1.

La respuesta institucional combina varios instrumentos:

El debate técnico-político está abierto: edad efectiva de jubilación, complemento de pensiones contributivas con fiscalidad general, fomento de planes complementarios privados, mayor afiliación de inmigrantes, productividad creciente que compense la caída del número de cotizantes.

Migraciones

La inmigración es una pieza estructural del balance económico español: sostiene la población activa, la afiliación a la Seguridad Social y sectores enteros (agricultura, construcción, hostelería, cuidados). La gestión política y administrativa de los flujos migratorios —incluida la integración educativa y laboral de la segunda generación— será uno de los grandes temas económicos y sociales de las próximas décadas.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030

En septiembre de 2015, los 193 países miembros de Naciones Unidas adoptaron la Agenda 2030, una hoja de ruta articulada en torno a 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas concretas a alcanzar para 2030. Sustituyó a los anteriores Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015) con tres novedades importantes: universalidad (se aplican a todos los países, no solo a los pobres), integralidad (combinan dimensiones económica, social y ambiental) e involucración del sector privado.

Los 17 ODS y su conexión con políticas económicas

Los 17 objetivos se agrupan en tres bloques temáticos:

España en el SDG Index

El Sustainable Development Report publicado anualmente por la Sustainable Development Solutions Network sitúa a España alrededor del puesto 17 entre 166 países evaluados (informe 2024). Buena posición pero con fuertes asimetrías internas: cumple muy bien en salud (ODS 3), educación (4), agua (6) y ciudades sostenibles (11); peor en empleo de calidad (8), industria e innovación (9), reducción de desigualdades (10), biodiversidad y pesca (14 y 15) y consumo responsable (12).

Cerrando el curso

El curso ha hecho un recorrido completo: del individuo que decide bajo escasez (Bloque A) al mercado que coordina precios (Bloque B); del agregado nacional medido y modelizado (Bloque C) a las políticas públicas que lo intentan estabilizar (Bloque D); hasta el sistema global del que España es una pieza interdependiente (Bloque E). No has aprendido todo lo que un economista profesional sabe —sería absurdo pretenderlo— pero sí lo suficiente para leer un periódico económico, votar con criterio en una elección, planificar tus propias finanzas y entender por qué cuestiones aparentemente lejanas (la inflación en Estados Unidos, una guerra en Ucrania, una decisión del BCE) acaban afectando a tu bolsillo o al de tu familia.

La economía no responde a todas las preguntas y no debe pretender hacerlo. Hay decisiones —cómo distribuir la renta, cuánto cuidar el planeta, qué tipo de sociedad queremos— que son políticas y éticas, no técnicas. Pero ignorar la economía equivale a tomar esas decisiones a ciegas, sin entender los costes, las restricciones ni los efectos colaterales de cada opción. Si esta asignatura te deja con un par de conceptos útiles, una saludable desconfianza ante los lemas fáciles y curiosidad por seguir aprendiendo, habrá cumplido su función.

Has acabado Economía 1.º Bach si ya sabes…

Esta es la lista de comprobación final del curso. No se trata de haber memorizado definiciones, sino de saber hacer. Si puedes marcar con sinceridad todas estas casillas, has cumplido los objetivos del Bachillerato en Economía:

El mapa de conceptos clave por unidad

Para repasar de cara al examen final, esta tabla conecta cada unidad con su concepto operativo central —el que hay que saber hacer, no solo definir:

UnidadConcepto operativo centralBloque
1. La economía como ciencia socialCoste de oportunidad y FPPA
2. La toma de decisionesPensamiento marginal y sesgosA
3. Planificación financieraInterés compuesto y cuota hipotecariaA
4. Oferta, demanda y mercadoEquilibrio y desplazamientos de curvasB
5. Elasticidad y aplicacionesCálculo de elasticidad y excedentesB
6. Fallos de mercadoExternalidades e instrumentos correctoresB
7. Agentes e indicadoresPIB, IPC e inflación interanualC
8. Modelo AD-AS y ciclosShocks de oferta y demandaC
9. Mercado de trabajoTasas de la EPA y tipos de paroC
10. Sistema financiero y dineroAgregados y multiplicador del dineroC
11. Políticas económicasMultiplicador del gasto y déficit/deudaD
12. Globalización, UE y retosVentaja comparativa e integración europeaE

Glosario

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunas lecturas y recursos para ir más allá:

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar el curso:

  1. La ventaja comparativa demuestra que el libre comercio aumenta el bienestar agregado, pero la globalización ha dejado perdedores concretos en las economías avanzadas. ¿Cómo conciliarías la eficiencia agregada con la justicia para quien pierde su empleo por la deslocalización?
  2. La UE puede emitir deuda común (NextGenerationEU) pero no tiene un tesoro permanente. ¿Crees que el futuro de la integración europea pasa por más unión fiscal, o eso supone ceder demasiada soberanía? Argumenta con lo aprendido en la Unidad 11.
  3. Frente a la crisis ecológica conviven cuatro respuestas: crecimiento verde, economía circular, economía ecológica y decrecimiento. ¿Cuál te parece más realista y cuál más deseable? ¿Son lo mismo “realista” y “deseable”?
  4. Mirando atrás desde la Unidad 1: ¿qué concepto del curso crees que más te servirá fuera del aula —al votar, al firmar un contrato, al leer una noticia—? ¿Por qué ese y no otro?

Bibliografía

  1. Smith, A. (1776). An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. W. Strahan and T. Cadell.
  2. Ricardo, D. (1817). On the Principles of Political Economy and Taxation. John Murray.
  3. Organización Mundial del Comercio (2024). World Trade Report 2024. OMC, Ginebra.
  4. Comisión Europea (2024). The European Union: What It Is and What It Does. Oficina de Publicaciones de la UE.
  5. Banco Central Europeo (2024). Annual Report 2023. BCE, Frankfurt.
  6. Banco de España (2024). Informe anual 2023. Banco de España, Madrid.
  7. Office for Budget Responsibility (2024). Economic and Fiscal Outlook — March 2024. OBR, Londres.
  8. Banco Mundial (2023). Poverty and Shared Prosperity 2022: Correcting Course. World Bank, Washington.
  9. Frey, C. B. y Osborne, M. A. (2013). The Future of Employment: How Susceptible Are Jobs to Computerisation?. Oxford Martin School.
  10. Arntz, M., Gregory, T. y Zierahn, U. (2016). The Risk of Automation for Jobs in OECD Countries. OECD Social, Employment and Migration Working Papers, 189.
  11. Autor, D. H. (2015). Why Are There Still So Many Jobs? The History and Future of Workplace Automation. Journal of Economic Perspectives, 29(3).
  12. Daly, H. E. (1977). Steady-State Economics. W. H. Freeman. (Edición revisada de Island Press, 1991.)
  13. Georgescu-Roegen, N. (1971). The Entropy Law and the Economic Process. Harvard University Press.
  14. Latouche, S. (2009). Farewell to Growth. Polity Press.
  15. Hickel, J. (2020). Less Is More: How Degrowth Will Save the World. William Heinemann.
  16. Raworth, K. (2017). Doughnut Economics: Seven Ways to Think Like a 21st-Century Economist. Random House.
  17. Ellen MacArthur Foundation (2013). Towards the Circular Economy: Economic and Business Rationale for an Accelerated Transition. EMF, Cowes.
  18. AIReF (2024). Opinión sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo. Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, Madrid.
  19. Naciones Unidas (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Resolución A/RES/70/1.
  20. Sustainable Development Solutions Network (2023). Sustainable Development Report 2023. Cambridge University Press.
  21. Gobierno de España (2021, actualizado 2023). Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.