Del proyecto a la empresa: misión, visión y emprendimiento social
Tiempo estimado de lectura: ~26 min · Saberes LOMLOE: B.5 · Pre-requisitos: Unidad 3 (sostenibilidad, ODS, externalidades), Unidad 5 (perfil de la persona emprendedora) y Unidad 6 (creatividad, búsqueda de oportunidades, gestión del error).
Todo proyecto emprendedor empieza con una misión (por qué existimos) y una visión (adónde queremos llegar). Esta unidad enseña a definirlas sin caer en los tópicos del PowerPoint corporativo, y conecta con la propiedad industrial e intelectual y con el emprendimiento social.
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En las dos unidades anteriores conociste a la persona emprendedora: su perfil, sus competencias y su forma de mirar el mundo buscando oportunidades donde otros ven problemas. Has aprendido que emprender no es tanto un don misterioso como un conjunto de actitudes entrenables, y que el error forma parte del oficio.
¿Puede una empresa renunciar al beneficio para sus dueños sin morir por el camino?
De la idea al proyecto
Lo que separa la idea del proyecto
Tener una idea es fácil. Casi todo el mundo, si se le pregunta, tiene tres o cuatro «se me ocurrió una vez que…». Lo difícil —y lo que esta unidad quiere iluminar— es entender por qué la inmensa mayoría de esas ideas nunca llega a ninguna parte y qué tienen las pocas que sí. Una idea no es un proyecto.
Misión, visión y valores
Para poner por escrito ese propósito, el mundo de la empresa y del emprendimiento usa tres conceptos que conviene no confundir. Son sencillos de enunciar y difíciles de escribir bien, porque tienen la peligrosa tentación de quedar en frases huecas que no dicen nada. La misión: para qué existimos hoy.
Misión, visión y valores
La misión es el para qué del proyecto en el presente (qué hace, para quién, qué problema resuelve). La visión es la aspiración de futuro (qué quiere llegar a ser o lograr). Los valores son los principios que guían cómo actúa cada día. La misión está en presente, la visión en futuro y los valores se demuestran con hechos, no con palabras.
Patagonia: una misión que cambió a tiempo
La marca de ropa de montaña Patagonia es uno de los ejemplos más citados de coherencia entre misión, visión y valores. Durante años su misión declarada fue «fabricar el mejor producto sin causar un daño innecesario». En 2018 la reescribió de forma más radical: «Estamos en el negocio para salvar nuestro planeta».
Poner en marcha el proyecto: una actitud, no un trámite
Una vez que el propósito está claro y la misión y la visión escritas, llega el momento de empezar. Aquí es donde esta unidad se desmarca con claridad de las materias que enseñan a montar empresas paso a paso. No vamos a ver cómo se elige una forma jurídica ni cómo se pide financiación;
El Business Model Canvas resume en una página cómo una empresa crea, entrega y captura valor: nueve bloques para pasar de la idea al modelo.
El equipo: emprender casi nunca es en solitario
Aunque imaginemos a la persona emprendedora como un individuo, la mayoría de los proyectos que salen adelante son obra de un equipo. Un buen equipo emprendedor reúne perfiles complementarios (quien tiene la visión, quien sabe ejecutar, quien conecta con la gente) y comparte los valores del proyecto.
Proteger la idea, el producto y la marca
Marca y patente
Imagina que has dedicado meses a desarrollar un producto o un nombre comercial que empieza a funcionar. ¿Qué impide que otro lo copie y se aproveche de tu trabajo? Aquí entra una pieza del saber B.5 que suele pasarse por alto: la protección de lo que has creado. No es papeleo aburrido;
Dos familias de protección: la propiedad industrial (marcas, patentes, modelos de utilidad y diseños) requiere registro y la gestiona la OEPM; la propiedad intelectual (obras artísticas, literarias y científicas, y el software) nace con la propia creación. Para un proyecto, lo primero suele ser registrar la marca.
La marca: lo primero que conviene proteger
Para la mayoría de los proyectos emprendedores, lo más valioso no es una patente —muchos proyectos no inventan nada técnicamente nuevo—, sino la marca: el nombre y la imagen que los clientes aprenden a reconocer y en los que confían. Las marcas no solo protegen nombres y logos: también pueden proteger colores.
El emprendimiento social
Emprendimiento social
Hasta aquí hemos hablado de proyectos sin preguntarnos por su finalidad última: dábamos por hecho que el objetivo era crear algo útil y, de paso, ganarse la vida. Pero hay toda una forma de emprender en la que el objetivo principal no es el beneficio económico, sino resolver un problema social o ambiental.
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La Fageda: helados que dan trabajo a quien la sociedad descarta
En la comarca catalana de la Garrotxa, una cooperativa llamada La Fageda fabrica yogures y helados que se venden en supermercados como cualquier otra marca. Lo que la hace distinta no se ve en el envase: nació en 1982 con la misión de dar trabajo digno a personas con discapacidad intelectual y trastornos mentales graves de la comarca, a q…
Conexión con el resto de la materia
Lo esencial de la unidad
Esta unidad cierra el bloque de emprendimiento dándole una dirección. En las Unidades 5 y 6 conociste el perfil y las actitudes de la persona emprendedora; aquí has visto hacia qué propósito apuntarlas y cómo proteger lo que se crea. Una idea es una intuición que cualquiera puede tener; un proyecto es una idea con propósito y dedicación.
Hasta aquí la teoría
Continúa en el libro de la unidad.