Impacto social y ambiental: emprender con propósito
Destina el 100 % de sus beneficios a llevar agua potable. ¿Es empresa o es ONG?
Auara es una empresa social española fundada en 2016 que vende agua mineral envasada en plástico cien por cien reciclado. Todo su beneficio va a proyectos de acceso a agua potable en comunidades sin red: más de cien proyectos y 250.000 personas hasta 2024. Factura, contrata, paga impuestos y compite en el lineal con Font Vella y Solán de Cabras.
¿Puede una empresa renunciar deliberadamente al beneficio para sus accionistas sin morir en el intento?
La propuesta de valor nace de una necesidad local
La empresa global piensa, el proyecto local resuelve
Casi cualquier producto puede venir hoy de cualquier parte del mundo. Pero la mayoría de necesidades cotidianas se viven en un sitio concreto: un barrio sin taller de bicis, un pueblo cuyos mayores no tienen quien les lleve la compra, una zona agrícola que tira un excedente que nadie aprovecha. Un proyecto local lo entiende mejor que una gran empresa lejana.
La pregunta que valida un proyecto no es «¿esto se puede vender?», sino «¿qué necesidad de mi entorno resuelve, y por qué yo, aquí, lo hago mejor?».
Emprender es, también, hacer territorio
Cada proyecto que arranca en un pueblo o un barrio hace algo más que vender: ocupa un local que estaba vacío, da una primera oportunidad laboral, anima una calle, retiene talento joven que si no se marcharía. El progreso de un territorio no llega solo desde fuera, ni con una gran fábrica que aterriza ni con subvenciones lejanas.
Se construye también desde abajo, con muchas iniciativas pequeñas arraigadas en el sitio. Vuestro proyecto, por modesto que sea, es una de esas piezas.
Que el valor se quede cerca
Dos proyectos que facturan igual y dejan cosas muy distintas
El primero compra al proveedor del polígono de al lado, contrata a alguien del pueblo y encarga la web a un autónomo de la zona. El segundo compra todo a una gran plataforma de fuera y paga servicios a empresas lejanas. Facturan lo mismo, pero en el primer caso el dinero vuelve a circular en el entorno y en el segundo se evapora casi al instante.
El retorno local es la parte del gasto que se queda dentro de la economía de proximidad. A mayor retorno, mayor impacto sobre el territorio con la misma facturación.
Cuatro decisiones que refuerzan el retorno local
- Comprar de proximidad cuando sea razonable. No siempre será posible, pero el ejercicio es buscarlo, no descartarlo por defecto.
- Emplear y formar en el entorno. Un salario local se gasta, en buena parte, en comercios locales.
- Contratar servicios cercanos. Diseño, reparaciones, gestoría, logística: casi siempre hay opción local que ni se mira.
- Comunicar el origen. Si el proyecto es de proximidad, decidlo: para muchos clientes es parte de la propuesta de valor.

Compartir en vez de poseerlo todo
Para un proyecto que arranca con recursos limitados, compartir encaja especialmente bien: un local o un taller con otros emprendedores, un espacio de coworking, maquinaria alquilada en vez de comprada, una plataforma vecinal de intercambio. Abarata el arranque, reduce recursos ociosos y de paso teje red con otros proyectos del entorno.
Es desarrollo local en estado puro. En vez de que cada cual lo tenga todo, la comunidad aprovecha mejor lo que ya hay.

Lo que sobra vale dinero si alguien lo mira
Zuvamesa elabora zumo exprimido con cítricos de la propia Comunitat Valenciana. Lo interesante no es el zumo, sino lo que hace con lo que sobra: aprovecha más del 90 % de sus residuos en lugar de enviarlos al vertedero. Pellets con las cortezas, aceites esenciales prensados de la piel, biogás en una planta propia y certificación Residuo Cero de AENOR.
No hace falta ser grande para copiar la lógica. La pregunta «¿qué tiro que alguien podría aprovechar?» vale igual para un proyecto de aula.
La huella ecológica de tu proyecto
Dónde aprieta vuestro proyecto
- ¿Qué materiales y qué energía consume la actividad, y de dónde vienen?
- ¿Qué residuos genera y dónde acaban exactamente cuando salen de vuestras manos?
- ¿Qué transporte implica, tanto de entrada de materiales como de salida hacia el cliente?
- No hace falta calcularla con precisión científica. Basta identificar los puntos críticos para poder reducirlos.
El modelo lineal extrae, fabrica, usa y tira. El circular cierra el ciclo para que los materiales vuelvan a entrar.
Pensar vuestro proyecto en circular
- Diseñar para que dure y se pueda arreglar, para que el cliente no tenga que comprar otro pronto.
- Reutilizar antes que comprar nuevo: segunda mano, envases retornables, embalaje mínimo.
- Convertir los residuos en recurso, como Zuvamesa con las cortezas: qué tiráis que alguien aprovecharía.
- Cerrar el ciclo con el cliente. Recoger el producto al final de su vida, ofrecer recambios, fomentar la devolución.

Donde hay un residuo mal aprovechado hay una oportunidad
Desde 2022 la Comunitat Valenciana tiene ley propia de economía circular y una agencia autonómica de residuos. En paralelo, sistemas como Reciclos han llevado a València máquinas y contenedores con código QR que recompensan por reciclar envases. Más allá de la anécdota, lo interesante es el cambio de marco.
Lo que antes era basura que alguien recoge se está convirtiendo en un recurso con valor, con reglas, incentivos y un mercado alrededor.
Lo que compráis para producir también decide
La economía circular no es solo lo que producís, sino lo que consumís para producirlo. En el aprovisionamiento significa elegir materiales reciclados o reciclables, proveedores con buenas prácticas, producto de temporada y de cercanía, menos embalaje. Cada decisión de compra es, en pequeño, un voto por un tipo de economía.
Y comprar de proximidad une los dos objetivos de esta unidad a la vez: menos huella de transporte y más retorno local.
Valor compartido y ODS
Ganar y aportar como la misma cosa
Crear valor compartido significa que el proyecto genera valor económico para sí mismo y, al mismo tiempo, valor social y ambiental para su entorno. No es filantropía, que regala parte del beneficio después, ni lavado de imagen. Es diseñar el negocio de manera que su forma de ganar dinero sea, en sí misma, beneficiosa.
Un proyecto que da empleo local, compra de proximidad y aprovecha sus residuos no está siendo bueno a costa de su rentabilidad. La está construyendo sobre esa base.
Uno o dos ODS, no diecisiete logos
- Elegir uno o dos ODS que el proyecto toque de forma real y demostrable
- Reparación encaja con el ODS 12, producción y consumo responsables
- Empleo local de calidad, con el 8; proximidad, con el 11 o el 13
- Estampar los diecisiete logos en la presentación final
- Elegir el ODS que queda bien en lugar del que se toca de verdad
- Añadir el propósito al final, cuando el proyecto ya está diseñado
Vuestro proyecto repara y revende bicicletas usadas del barrio, con piezas recuperadas y un taller compartido. ¿Qué genera principalmente?
- AFilantropía, porque regala parte del beneficio a la comunidad
- BValor compartido, porque su forma de ganar dinero es en sí misma beneficiosa
- CLavado de imagen, porque usa la sostenibilidad como reclamo comercial
- DSolo retorno local, porque el impacto ambiental es indirecto
Solución: B.No hay reparto posterior de beneficio ni un mensaje añadido encima: el propio modelo alarga la vida de un producto, recupera piezas y mantiene el gasto en el barrio. Ganar dinero y aportar son aquí la misma operación.
La empresa social, y por qué esto no es un gesto bonito
Auara es una empresa social: forma jurídica empresarial —factura, paga impuestos, contrata, asume riesgo— con una finalidad principal distinta del beneficio para los accionistas. Y hay un dato de fondo que cambia el debate: en torno al 30 % de millennials y Gen Z declara preferir trabajar en empresas con propósito, según las encuestas Deloitte de los últimos años.
Esa preferencia reconfigura quién captura el mejor talento y quién retiene mejor a sus clientes. Es más fácil construir un proyecto con propósito que injertárselo cuando ya rueda.
Con esto cerráis el análisis de impacto de la Fase 4
- Justificar la propuesta de valor desde una necesidad real de vuestro entorno.
- Estimar el retorno local del proyecto y qué decisiones lo aumentarían.
- Identificar los puntos críticos de la huella y una medida circular para cada uno.
- Elegir uno o dos ODS que el proyecto toque de verdad, y saber explicar cómo.
Hasta aquí la teoría
Continúa en el libro de la unidad.