Conócete: intereses, competencias y motivaciones
Tiempo estimado de lectura: 18-21 min · Resultado de aprendizaje: RA4 (autoconocimiento profesional y diseño del proyecto personal y profesional) · Pre-requisitos: Unidad 1 (el reto de tu empleabilidad). Al acabar esta unidad sabrás: Distinguir interés, competencia, aptitud, actitud y motivación sin mezclarlos.
Salir al mercado laboral sin conocerte es como ir a una cita a ciegas con la ficha personal en blanco. Esta unidad te da las herramientas para hacer tu retrato profesional: el modelo RIASEC de Holland para tus intereses, las inteligencias múltiples de Gardner para tus aptitudes y las competencias clave de la UE para tu inventario.
Eligió un ciclo porque lo hizo su primo y a los dos años descubrió que su sitio era otro
En la unidad anterior vimos que tu empleabilidad se construye sobre un conjunto de factores, y que la mayoría dependen, al menos en parte, de ti. Pero para mejorar algo, primero hay que conocerlo. Por eso el módulo dedica esta unidad entera a una sola tarea: conocerte profesionalmente.
¿Es un fracaso cambiar de orientación a los dos años de empezar un ciclo, o es información nueva sobre uno mismo?
Cinco palabras que no significan lo mismo
Aptitud, competencia y la diferencia que cambia tu carrera
Antes de explorar nada, hay que ordenar el vocabulario, porque en el lenguaje corriente se usan como sinónimos cinco conceptos que en orientación profesional son distintos y conviene no confundir. Interés: aquello que te atrae, que harías por gusto, sobre lo que te apetece aprender. La aptitud es potencial;
Tus intereses profesionales: el modelo RIASEC
Tu código RIASEC en una frase
Para explorar intereses de forma ordenada usaremos el modelo más usado del mundo en orientación profesional: la tipología de Holland, también llamada RIASEC por las iniciales de sus seis tipos. Lo propuso el psicólogo estadounidense John L.
Tus aptitudes: ocho formas de ser capaz
Los intereses dicen qué te gusta; las aptitudes dicen para qué tienes facilidad. Una forma útil y muy extendida de explorar las aptitudes es la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, que sostiene que la inteligencia no es una sola capacidad medible con un número, sino un conjunto de capacidades relativamente independient…
Las ocho inteligencias o aptitudes de Gardner. En el plano profesional, conviene identificar tus dos o tres dominantes y buscar ocupaciones que las pongan en juego.
En clave laboral, cada aptitud apunta a familias de ocupaciones: Lógico-matemática → control de calidad, programación, contabilidad, diagnóstico técnico. Lingüística → atención al cliente, redacción técnica, comercio, formación. Espacial → diseño, delineación, instalación, montaje, conducción y maniobra.
Tus competencias: el inventario con evidencias
Aquí pasamos de lo potencial a lo real. Tus competencias son lo que ya sabes hacer, y son la moneda con la que negocias en el mercado laboral. Un inventario de competencias bien hecho no es una lista de adjetivos bonitos: es una lista de cosas que sabes hacer, cada una respaldada por una evidencia —algo que demuestre que es verdad—.
Conviene separarlas en dos bloques: Competencias técnicas o específicas: propias de tu sector. «Sé interpretar un plano eléctrico» → evidencia: el proyecto del módulo de instalaciones. «Sé tomar constantes vitales» → evidencia: las prácticas en el centro de salud. Competencias transversales: útiles en cualquier empleo.
Sin evidencia, no es una competencia
Cualquiera puede escribir «soy responsable» o «sé liderar». Una competencia solo cuenta —para ti y para una empresa— si puedes acompañarla de un hecho concreto que la demuestre. La técnica STAR (Situación, Tarea, Acción, Resultado) que verás en IPE II sirve exactamente para esto: convertir una afirmación vacía en una prueba.
El currículum que decía «proactivo» y el que lo demostraba
Dos personas opositan a un mismo puesto de auxiliar administrativo. La primera escribe en su CV: «persona proactiva, resolutiva y con dotes de organización». La segunda escribe: «durante mis prácticas reorganicé el archivo de facturas pendientes, lo que redujo de tres días a unas horas el tiempo de localización de un documento».
Tu motivación: por qué haces lo que haces
Saber qué te gusta y qué sabes hacer no basta si no entiendes qué te mueve. La psicología distingue dos grandes fuentes de motivación, y conocer cuál pesa más en ti cambia las decisiones que conviene tomar. Motivación intrínseca: haces algo porque la actividad en sí te satisface —te interesa, te reta, te hace sentir competente—.
Por qué pagar por algo que ya gustaba puede estropearlo
El trabajo es, en parte, su propia recompensa. Motivación extrínseca: haces algo por una recompensa externa —el sueldo, el reconocimiento, evitar un castigo—. La recompensa está fuera de la actividad. Ninguna es mala. Todos trabajamos por dinero (extrínseca) y todos rendimos mejor cuando algo nos engancha (intrínseca).
Tus valores laborales y tu ancla de carrera
El último nivel del autoconocimiento profesional son los valores laborales: lo que para ti es innegociable en un trabajo. No todo el mundo busca lo mismo, y conviene tener claro tu orden de prioridades antes de que una oferta te obligue a elegir. Cambiar de orientación no es un fracaso: es información nueva sobre ti.
Cierre: del retrato al proyecto
Al terminar esta unidad deberías tener un retrato profesional de ti mucho más nítido que al empezar: qué te interesa (RIASEC), para qué tienes facilidad (aptitudes), qué sabes hacer ya con pruebas (competencias), qué te mueve (motivación) y qué es innegociable para ti (valores y ancla).
Hasta aquí la teoría
Continúa en el libro de la unidad.