Unidad 4 · Bloc C

Cómo tomamos decisiones

Decidir es la cosa más banal y más importante que harás hoy. Eliges desayuno, eliges con quién te sientas, eliges qué responder a un mensaje. Y, en algún momento de este curso, elegirás qué estudias el año que viene. La buena noticia: decidir mejor se entrena.

Objetivos de la unidad

  • Aplicar el proceso de cinco fases a una decisión personal real, como elegir Bachillerato o FP.
  • Reconocer cuatro sesgos cognitivos —anclaje, confirmación, coste hundido y sesgo del presente— en decisiones propias.
  • Distinguir decisiones racionales, emocionales e híbridas y entender que las emociones también aportan información útil.
  • Calibrar tu tolerancia al riesgo personal en tres ámbitos distintos: académico, social y financiero.
  • Distinguir decisiones reversibles de irreversibles y dedicar a cada una el peso de análisis que merece.

Conceptos clave

  • proceso de toma de decisiones
  • alternativas
  • criterios
  • análisis coste-beneficio personal
  • sesgos cognitivos
  • anclaje
  • sesgo de confirmación
  • sesgo del presente
  • costes hundidos
  • racionalidad acotada
  • decisión emocional
  • tolerancia al riesgo
  • decisiones reversibles

El proceso de cinco fases

Decidir bien no es cuestión de tener un don. Es cuestión de seguir un proceso. Las personas que toman decisiones consistentemente buenas no piensan más rápido que las demás: piensan más ordenado.

Sesgos cognitivos: las trampas mentales que tu cerebro pone

Aquí viene la parte incómoda: tu cerebro te engaña, y lo hace de forma sistemática. Lo descubrió Daniel Kahneman, un psicólogo israelí que ganó el Premio Nobel de Economía en 2002 sin haber estudiado economía.

Racional vs. emocional: la falsa oposición

<Figure src={golemanWef} alt="Daniel Goleman participando en una sesión del Foro Económico Mundial en Davos, 2011." caption="Daniel Goleman popularizó el término *inteligencia emocional* en 1995 a partir del trabajo previo de Peter Salovey y John Mayer.

Tolerancia al riesgo: conoce la tuya

Casi ninguna decisión interesante se toma con certeza absoluta. Casi todas implican algún tipo de riesgo: no salir bien, no gustarte, no encajar, costar más de lo previsto. Tu tolerancia al riesgo es cuánto te incomoda esa incertidumbre.

Decisiones reversibles e irreversibles: pesos distintos

No todas las decisiones merecen el mismo análisis. Tratarlas como si lo merecieran es paralizante —te quedas estancado sopesando trivialidades— y, además, te deja sin energía para las que sí importan. La distinción más útil para repartir esa energía es entre decisiones reversibles e irreversibles.

Y ahora, tu decisión

En las próximas unidades cartografiaremos a fondo el sistema educativo (Unit 5) y las opciones concretas de FP y Universidad (Unit 6) para que tengas la información completa antes de aplicar este proceso a tu decisión real.

Hasta aquí la teoría.

Continúa en el libro · profedeeconomia.es