Recurso interactivo · Unidad 3

¿Coche propio o alternativas?

Compara lo que cuesta de verdad tener un coche propio frente a otras formas de moverte (transporte público, coche compartido, bici). Más allá del precio de comprarlo, suma gasolina, seguro, taller y aparcamiento para ver el gasto real al cabo del año.

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Coche propio

Alternativa sin coche

RecuerdaLa alternativa no incluye depreciación, seguro ni impuestos: no tienes un coche que pierda valor cada año.
Sale más barata la alternativa sin coche3.105 €de diferencia al año

Coste total anual de cada opción

Coche
4.836 €
Alternativa
1.731 €
Coste del coche por km0,403 €/km
Depreciación anual1.800 €
Combustible anual1.116 €
Costes fijos del coche1.920 €
Los costes ocultos del coche

Cuando pensamos en lo que cuesta un coche solemos fijarnos solo en la gasolina. Pero el combustible suele ser la parte pequeña: lo caro es lo que no se ve en el día a día.

La depreciación (el valor que pierde el coche cada año) es casi siempre el mayor coste, seguida del seguro, el mantenimiento, los impuestos y el aparcamiento. Por eso dividir el coste total entre los kilómetros recorridos (coste por km) ayuda a comparar de forma justa con no tener coche.

↗ Herramienta interactiva disponible en la versión digital del libro (profedeeconomia.es).

Cuándo usarla

  • En la Unidad 3 (consumo responsable), para ver el coste real de una decisión grande de consumo, no solo lo que pone la etiqueta del precio.
  • Cuando quieras enseñar que un producto caro no acaba de pagarse al comprarlo: el coche sigue costando dinero cada mes (gasolina, seguro, reparaciones).
  • Para comparar opciones con números, no con la primera impresión: a veces “tener coche” parece lo normal, pero las cuentas dicen otra cosa.

Qué tener en cuenta

El precio de comprar el coche es solo una parte. Lo que de verdad pesa son los gastos que se repiten: gasolina, seguro, mantenimiento, ITV y aparcamiento. Por eso conviene mirar el gasto de todo un año, no el de un día.

La opción más barata no es siempre la mejor para todo el mundo. Depende de cuánto te muevas y de para qué: alguien que va lejos cada día no decide igual que quien solo sale los fines de semana. La calculadora te da el coste; la decisión la tomas tú con tu situación.

Para ir más allá

Pide al alumnado que calcule su propio caso o el de su familia con datos reales: cuántos kilómetros hacen a la semana y a qué van. Después que comparen el coche con dos alternativas y expliquen cuál elegirían y por qué. El objetivo no es que “el coche esté mal”, sino aprender a sumar todos los costes antes de gastar.