Cuándo usarla
- En la Unidad 3, en la parte de identidad digital, como sustituto de la charla de «tened cuidado con lo que subís», que no cambia el comportamiento de nadie.
- En tutoría, al empezar el curso, y otra vez al terminarlo: las cuentas y las apps cambian solas y la revisión caduca.
- Antes de hablar de acceso al empleo: la primera búsqueda que hace un reclutador es el nombre del candidato.
Qué tener en cuenta
- No es un test y no puntúa a nadie. Es una lista de acciones. Conviene decirlo en voz alta al presentarla, porque en cuanto una pantalla enseña un número la clase entera lo interpreta como una nota.
- Nada sale del navegador. No se guarda ni se envía a ninguna parte, y nadie tiene por qué enseñar su lista. Esto también conviene decirlo: cambia lo honestas que son las respuestas.
- El orden de lo pendiente no está ordenado por gravedad sino por rendimiento: primero lo que quita más exposición en menos tiempo. Activar la verificación en dos pasos son diez minutos y cierra la puerta más usada.
- El derecho al olvido no borra internet. Permite pedir que un buscador retire ciertos resultados en determinados casos; el contenido original sigue donde estaba. Es el punto que peor se entiende de toda la unidad.
- Y el aviso que la propia herramienta repite: si alguien está difundiendo algo sin permiso o acosando, una lista no es la respuesta. Eso se cuenta a un adulto de confianza y se denuncia. La herramienta previene; no repara.
Para llevarla a clase
Empieza pidiendo que cada uno se busque el nombre en un buscador, sin más consigna, y que apunte en una línea qué ha encontrado. Después abre la lista. La conversación ya no va de riesgos abstractos: va de lo que cada uno acaba de ver. Cierra con la pregunta que ordena el resto: de todo esto, ¿qué haríais esta semana si solo pudierais hacer dos cosas?