Cuándo usarla
- En la fase 4 del proceso de decisión de la Unidad 4, cuando toca comparar las opciones “con la misma vara”.
- Al final de curso, para comparar itinerarios post-ESO con las Unidades 5 y 6 delante.
- Siempre que la clase esté atascada entre dos opciones y la discusión gire en círculos.
Qué tener en cuenta
- Los pesos se reparten solos: no hace falta que sumen 10 ni 100. Poner 5, 3 y 2 equivale a poner 50, 30 y 20.
- La puntuación final queda en la misma escala de 1 a 5 que las notas, así que se lee directamente: un 4,4 es un buen encaje y un 2,1 no lo es.
- Cuando las dos primeras opciones quedan a menos de 0,25 puntos, la herramienta avisa de empate técnico. No es un fallo: significa que la matriz no ha decidido nada y que falta algún criterio importante o que de verdad da igual.
- La herramienta también señala qué criterio separa más a la primera de la segunda. Suele ser la conversación interesante: si el criterio decisivo es “lo tengo cerca de casa”, conviene preguntarse si eso debe pesar tanto en una decisión a cinco años.
Cómo aprovecharla en clase
- Cada estudiante rellena su matriz en privado, con sus criterios y sus pesos, sin verlos de nadie más.
- Puesta en común solo de los criterios y los pesos, no de las notas: se ve enseguida que la misma decisión se toma con varas distintas.
- Repetir el cálculo cambiando un peso a propósito y comprobar si el resultado aguanta. Si con cualquier reparto razonable gana la misma opción, la decisión es sólida; si baila con nada, hay que pensar más.
El aviso importante
Una matriz de decisión ordena las razones, no las sustituye. Si el resultado sienta mal, eso también es un dato: casi siempre significa que había un criterio que no se había escrito. Conviene decirlo en voz alta antes de que nadie salga de clase con la idea de que una hoja de cálculo ha elegido su futuro.