Recurso interactivo · Unidad 10

Comprobador de objetivos SMART

Escribe un objetivo y comprueba qué letras aguanta. Cuando es medible y tiene plazo, calcula el ritmo semanal que exige y lo compara con el que ya llevas.

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Un objetivo que no se puede comprobar no es un objetivo, es una intención. Escribe el tuyo y mira qué letras aguanta: la herramienta revisa la forma, no la ambición.

Tu objetivo

Si no lo sabes, deja 0: la herramienta no juzgará si es alcanzable, y lo dirá.

Las cinco letras
  • E
    Específico

    Correcto

  • M
    Medible

    Correcto

  • A
    Alcanzable

    Correcto

  • R
    Relevante

    Correcto

  • C
    Con plazo

    Correcto

Letras que cumple5 / 5
Avance total pedido8
Por semana0,5
Frente al ritmo actual: × 1,25 veces
Lo que esto no revisa La herramienta comprueba la forma del objetivo, nunca si vale la pena. Un objetivo puede pasar las cinco letras y ser el objetivo equivocado; y uno que suspenda la M puede ser el más importante de tu vida. Para eso está la conversación, no la pantalla.
Cómo se calcula
  • Ritmo necesario: (objetivo − punto de partida) ÷ semanas.
  • Exigencia: ritmo necesario ÷ ritmo actual. Por encima de 3 se marca como aviso, no como error.

↗ Herramienta interactiva disponible en la versión digital del libro (profedeeconomia.es).

Cuándo usarla

  • En la Unidad 10, al redactar los objetivos del proyecto de vida: es la diferencia entre un texto bonito y una hoja de ruta.
  • Al empezar el curso o un trimestre, para convertir los propósitos de siempre en algo que se pueda comprobar en marzo.
  • En tutoría, cuando alguien dice que quiere «mejorar»: la herramienta lo señala sola y evita que lo tenga que decir el profesor.

Qué tener en cuenta

  • La S es la que más suspende. «Mejorar», «esforzarme» o «ponerme las pilas» describen una intención, no una acción: no se pueden marcar como hechas ningún día concreto. La herramienta lo detecta por el verbo.
  • La A es la única letra que la herramienta no puede aprobar, solo avisar. Compara el ritmo que exige el objetivo con el que la persona ya lleva; si es más del triple, lo marca como aviso, no como error. Puede ser perfectamente alcanzable: solo merece una segunda mirada.
  • Si no se sabe el ritmo actual, se deja en cero y la herramienta dice que no lo comprueba, en lugar de dar por buena la letra. Esa distinción importa.
  • Un objetivo puede pasar las cinco letras y ser el objetivo equivocado. La herramienta revisa la forma, nunca si vale la pena. Conviene repetirlo, porque el 5/5 tiende a leerse como aprobación.
  • El ritmo semanal es lo que convierte un objetivo en un plan: «diez temas en dieciséis semanas» no dice nada hasta que se lee como «0,5 temas por semana».

Para llevarla a clase

Carga el ejemplo del propósito vago sin decir de qué va y pregunta qué le falta. Alguien dirá «que sea más concreto», que es exactamente la letra S. Después que cada uno escriba el suyo y lo pase por la herramienta en privado. La consigna de salida es sencilla: nadie sale de clase con un objetivo que no tenga un número y una fecha.