Reparte las horas de una semana entre dormir, clases, estudio, transporte, deporte, pantallas y gente, y comprueba cuántas quedan sin asignar. No es un test: solo suma y divide lo que tú escribes.
Una semana tiene 168 horas para todo el mundo. Reparte las tuyas y mira qué sale: no es un test ni dice nada sobre ti, solo suma y divide lo que tú escribes.
Tu semana
En qué
Horas
Al día
De la semana
Dormir
8
33,3 %
Clases
4,3
17,9 %
Deberes y estudio
1,4
6,0 %
Ir y volver
0,7
3,0 %
Comer, ducharse, vestirse
2
8,3 %
Deporte y actividad física
0,6
2,4 %
Pantallas de ocio
3
12,5 %
Familia y amigos, en persona
1,4
6,0 %
Otras cosas
0
0,0 %
Horas repartidas150 / 168
Horas sin asignar18
Las horas sin asignar no son tiempo libre garantizado: son las que se van en lo que no se ha contado. Si el número es muy grande, probablemente falte algún bloque.
La semana entera, a escala
DormirClasesDeberes y estudioIr y volverComer, ducharse, vestirseDeporte y actividad físicaPantallas de ocioFamilia y amigos, en personaSin asignar
El sueño
Horas por noche8
8 – 10 h56 horas a la semana
Está dentro del rango que suelen recomendar las guías de sueño para la adolescencia, entre 8 y 10 horas por noche.
Esto es una cuenta, no un diagnóstico. Si el descanso preocupa de verdad, eso se habla con la familia o con el equipo de orientación, no con una calculadora.
Para qué sirve esto
Casi nadie sabe en qué se le van las horas hasta que las escribe. El ejercicio no es apuntar lo que te gustaría hacer, sino lo que hiciste la semana pasada. La diferencia entre las dos versiones es justamente la conversación que merece la pena tener.
Cómo se calcula
Total: la suma de todos los bloques. Lo que sobra hasta 168 son las horas sin asignar.
Al día: horas de la semana ÷ 7.
De la semana: horas del bloque ÷ 168.
↗ Herramienta interactiva disponible en la versión digital del libro (profedeeconomia.es).
Cuándo usarla
Al hablar de hábitos y descanso en la Unidad 2, como ejercicio de autoconocimiento con números en lugar de con adjetivos.
En tutoría, antes de una evaluación o al organizar una semana de exámenes.
Para responder al «es que no tengo tiempo» de una forma que no sea una discusión: escribiéndolo.
Junto con la toma de decisiones de la Unidad 4, porque decidir en qué se emplea el tiempo es la decisión que más se repite.
Qué tener en cuenta
La semana tiene 168 horas para todo el mundo. Un reparto que suma más de 168 no es imposible de escribir, pero sí de vivir: algo ocurre a la vez que otra cosa o está estimado de más.
El ejercicio no es apuntar lo que a uno le gustaría hacer, sino lo que hizo la semana pasada. La diferencia entre las dos versiones es justamente la conversación útil.
Las horas sin asignar no son tiempo libre garantizado: son las que se van en lo que no se ha contado. Si el hueco es enorme, probablemente falte algún bloque.
Sobre el sueño, la herramienta compara con el rango de 8 a 10 horas por noche que suelen recomendar las guías para la adolescencia. Es una cuenta, no un diagnóstico, y así lo dice en pantalla.
Si el descanso preocupa de verdad, eso se habla con la familia o con el equipo de orientación. Una calculadora no está para eso y conviene decirlo en voz alta al presentarla.
Para llevarla a clase
Proyecta la semana de examen del ejemplo y pregunta de dónde han salido las horas de estudio. Se ve enseguida: del sueño, del deporte y de la gente. Ahí está el punto de la sesión, que no es «estudia más», sino que el tiempo es un presupuesto y todo lo que se añade se le quita a algo. Que cada uno rellene la suya en privado; no hace falta que la enseñe nadie.