Tiempo estimado de lectura: ~18 min · Saberes (Decret 108/2022): B1.1.1–B1.1.4, B1.2.1–B1.2.3 · Pre-requisitos: ninguno (primera unidad).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Por qué la innovación impulsa el desarrollo económico, el empleo y el progreso sostenible.
  • Diferenciar los cuatro tipos de innovación y reconocerlos en tu entorno.
  • Las fases del proceso emprendedor, que serán el guion de tu proyecto.
  • Hacer un autodiagnóstico de tus actitudes emprendedoras sin engañarte.
  • Qué caracteriza a la persona emprendedora y qué es el emprendimiento social.

Bienvenido a una materia distinta. En la mayoría de asignaturas se estudia algo que ya existe y que otros hicieron; aquí vais a hacer algo vosotros. El curso entero gira alrededor de un proyecto de emprendimiento propio —en equipo— que tendrá que responder a una necesidad real de vuestro entorno cercano y que iréis construyendo fase a fase en el cuaderno de proyecto. Esta primera unidad no es teoría para examinar: es el equipamiento mínimo para arrancar con criterio.

Por eso empezamos por las dos ideas que sostienen todo lo demás. La primera es la innovación: por qué hacer las cosas de un modo nuevo crea valor, empleo y progreso, y por qué un proyecto que no aporta nada distinto rara vez sale adelante. La segunda es la persona emprendedora: no como un personaje de película, sino como un conjunto de actitudes que se entrenan y que tú y tu equipo necesitáis conocer en vosotros mismos antes de decidir nada. Al final de la unidad harás un autodiagnóstico que es, literalmente, el primer paso de la Fase 0 del cuaderno.

La innovación como motor del desarrollo

Innovar no es lo mismo que inventar. Inventar es crear algo que antes no existía; innovar es introducir una novedad que llega al mercado o a la sociedad y genera valor. Una idea genial encerrada en un cajón no es innovación: lo es cuando alguien la pone en uso y cambia algo, aunque sea pequeño. Para vuestro proyecto, esta distinción es decisiva: no se os pide inventar la rueda, se os pide aportar algo útil y distinto a un problema concreto de vuestro alrededor.

Por qué innovar genera desarrollo y empleo

El economista Joseph Schumpeter llamó destrucción creativa al proceso por el cual las novedades desplazan a lo viejo y, al hacerlo, impulsan el crecimiento. Cuando una empresa introduce un producto, un proceso o una forma de organizarse mejor, gana competitividad, suele necesitar más personas y arrastra a otras a mejorar. Así, la innovación es una de las fuentes principales del desarrollo económico de un territorio y de la creación de empleo: no se crece repitiendo siempre lo mismo, sino encontrando maneras nuevas de hacer y de servir.

Innovación, progreso social y sostenibilidad

La innovación no sirve solo para vender más. Buena parte de las innovaciones más valiosas resuelven problemas sociales o ambientales: una forma de reaprovechar residuos, un servicio que acerca la cultura a un pueblo pequeño, un envase que contamina menos. Aquí aparece una idea que recorre toda la materia: el progreso que buscamos no es solo económico, sino social y sostenible. Un proyecto que crea empleo destruyendo su entorno no es un buen proyecto. Por eso, desde el primer día, os pediremos que penséis vuestra innovación en clave de impacto positivo en la comunidad, en línea con la Agenda 2030.

Innovar también es arriesgar

Conviene no idealizar. Innovar implica riesgo: probar algo nuevo puede salir mal, costar dinero y tiempo, y a veces no funciona. Ese riesgo es inseparable de la cultura emprendedora, y gestionarlo —no evitarlo a toda costa— es parte del oficio. Un equipo que solo copia lo que ya existe no arriesga, pero tampoco aporta nada. Vuestro proyecto vivirá en esa tensión sana: atreverse a hacer algo distinto sabiendo que podría no salir, y prepararse para aprender de ello.

Los cuatro tipos de innovación

No toda innovación es un producto nuevo. El Manual de Oslo (OCDE), referencia internacional para medir la innovación, popularizó en su 3.ª edición una clasificación en cuatro tipos. Conviene conocerlos porque vuestro proyecto puede innovar en cualquiera de ellos, no solo lanzando un producto inédito.

TipoEn qué consisteEjemplo cotidiano
De productoUn bien o servicio nuevo o mejoradoUna bebida con menos azúcar; una app que antes no existía
De procesoUna forma nueva o mejor de producir o distribuirUna panadería que automatiza el amasado para producir de noche
De marketingUn cambio en el diseño, el envase o la forma de venderVender directamente al consumidor por redes en vez de en tienda
De organizaciónUn cambio en cómo se organiza el trabajo o la empresaImplantar el teletrabajo o equipos autogestionados
Naranjo cargado de frutos en Valencia
El producto —la naranja— apenas ha cambiado en un siglo; lo que transformó el sector fue innovar en el proceso, el envase y la comercialización. Steven Lek, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

El proceso emprendedor: la hoja de ruta de tu proyecto

Si la innovación es el qué, el proceso emprendedor es el cómo. Emprender no es un chispazo de inspiración, sino una secuencia ordenada de pasos que va de una idea vaga a un proyecto en marcha. Conocer esas fases desde el principio os da una ventaja: sabréis en cada momento en qué punto estáis y qué viene después. De hecho, las fases del proceso emprendedor son, casi una a una, las fases del cuaderno que iréis completando.

Fases

El proceso emprendedor, paso a paso

  1. Autoconocimiento y equipo. Antes de la idea, las personas: saber qué sabe hacer cada miembro del equipo y qué actitudes aportáis. Es la Fase 0.
  2. Detección de la oportunidad. Observar el entorno y encontrar una necesidad real sin cubrir, especialmente en el ámbito local.
  3. Generación y selección de la idea. Producir muchas ideas, contrastarlas con la realidad y quedarse con la más viable y valiosa.
  4. Diseño del modelo y decisiones de arranque. Concretar cómo creará valor el proyecto y tomar las primeras decisiones (forma, localización, recursos).
  5. Puesta en marcha y comunicación. Organizar, prototipar, comprobar la viabilidad y, finalmente, presentar y defender el proyecto.

De todas estas fases, la segunda —detectar la oportunidad— es la que más cuesta y la que más distingue un proyecto sólido de una simple ocurrencia. Una oportunidad no es cualquier idea: aparece solo cuando una necesidad real de las personas se topa con un problema mal resuelto y existe una forma viable de resolverlo. El siguiente embudo muestra ese filtro y por qué la mayoría de intuiciones se quedan por el camino.

De la necesidad a la oportunidad Embudo de tres etapas que se estrecha: la necesidad es universal y amplia, el problema es la dificultad concreta al cubrirla y la oportunidad, mucho más estrecha, solo aparece cuando coinciden una necesidad real, un problema mal resuelto y una solución viable. Ejemplo: desplazarse por la ciudad, atascos y contaminación, y BlaBlaCar o el patinete eléctrico de alquiler. EL EMBUDO QUE SEPARA UNA INTUICIÓN DE UN NEGOCIO Es la banda más ancha porque las necesidades son muchas y comunes a casi todos. Por sí sola no es negocio: todo el mundo las tiene, pero nadie paga por la necesidad en abstracto. Necesidad Algo que las personas requieren para vivir. Es universal y casi no cambia. Ejemplo: desplazarse por la ciudad para ir al trabajo o al instituto. Aquí se estrecha el embudo: no toda necesidad genera un problema sin resolver. Como los problemas cambian con la tecnología y la sociedad, surgen oportunidades nuevas constantemente. Problema La dificultad concreta al cubrir esa necesidad. Sí cambia con el tiempo. Ejemplo: atascos, contaminación, aparcamiento imposible, taxi caro. La banda más estrecha: solo unos pocos problemas se pueden resolver de forma viable y rentable. Aquí es donde de verdad nace una idea de negocio. Oportunidad Forma nueva, mejor o más barata de resolver el problema. Ejemplo: BlaBlaCar, Valenbisi, patinete eléctrico de alquiler. La oportunidad solo existe donde coinciden necesidad real + problema mal resuelto + solución viable. Si no sabes describir la necesidad y el problema con frases enteras, tienes una intuición, no una oportunidad.
No toda necesidad genera un problema, y no todo problema genera una oportunidad: el embudo solo deja pasar lo que se puede resolver de forma viable. Fuente: Elaboración propia a partir del proceso emprendedor (Decret 108/2022)
Estación de bicicletas compartidas Valenbisi en una calle de València
Valenbisi es el ejemplo de oportunidad del embudo: una necesidad universal —moverse por la ciudad— y un problema concreto —atascos, contaminación, aparcamiento— resueltos con una solución viable. Steven Lek, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

No es una línea recta perfecta: a menudo hay que volver atrás, descartar una idea y empezar de nuevo. Esa capacidad de rehacer sin frustrarse forma parte del oficio y conecta con tres actitudes que el currículo subraya de forma explícita: perseverancia (no abandonar al primer obstáculo), iniciativa (dar el primer paso sin esperar a que otro lo dé) y flexibilidad (cambiar de plan cuando los hechos lo aconsejan). Sin perseverancia, los proyectos mueren en el primer “no”; sin iniciativa, no arrancan; sin flexibilidad, se rompen al chocar con la realidad.

La persona emprendedora: empieza por ti

Aquí llega la parte más personal de la unidad. Para construir un proyecto en equipo, primero hay que mirarse a uno mismo: qué actitudes tienes, qué se te da bien, qué te cuesta. No para etiquetarte, sino para repartir tareas con cabeza y para saber qué quieres entrenar este curso.

Características de la persona emprendedora

Una persona emprendedora es quien detecta una oportunidad o una necesidad y decide actuar sobre ella, organizando recursos y asumiendo el riesgo de que no salga. No es un don con el que se nace: es un conjunto de actitudes que se cultivan con la práctica. Entre las que más se repiten en los estudios destacan la iniciativa, la creatividad, la tolerancia a la incertidumbre, la capacidad de trabajar con otros y la perseverancia ante el error.

Lo importante para esta materia es práctico: ninguna de esas actitudes te define para siempre. Si hoy te cuesta hablar en público o tolerar que algo salga mal, son cosas que puedes entrenar durante el curso. El proyecto está pensado, en parte, para eso.

Tipos de persona emprendedora

No todo el mundo emprende igual ni por lo mismo. Conviene reconocer varios perfiles, porque en un buen equipo suelen convivir varios:

TipoQué le mueve
Por oportunidadDetecta una necesidad sin cubrir y decide aprovecharla
Por necesidadEmprende ante la falta de otras salidas (por ejemplo, laborales)
Persona intraemprendedoraEjerce la iniciativa dentro de una organización ajena, sin fundar nada propio
Persona emprendedora socialBusca, ante todo, resolver un problema social o ambiental

El último perfil merece sección propia, porque es el que mejor encaja con el espíritu de esta materia.

El emprendimiento social

El emprendimiento social consiste en poner en marcha proyectos cuyo objetivo principal no es maximizar el beneficio, sino resolver un problema social o ambiental de forma sostenible en el tiempo. No es lo mismo que una ONG que vive de donaciones: la empresa social genera ingresos propios, pero los reinvierte en su misión. Es un terreno especialmente fértil para vuestros proyectos, porque conecta directamente con la necesidad local y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Edificio de una cooperativa agrícola en Utiel (València)
Las cooperativas agrícolas, muy arraigadas en la Comunitat Valenciana, son un ejemplo cercano de proyecto que combina actividad económica viable con un fin colectivo y local. Rodelar, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

Tu autodiagnóstico: el primer paso real

Antes de cerrar la unidad, toca aplicar todo lo anterior a vosotros mismos. El autodiagnóstico de actitudes emprendedoras no es un test que diga si “vales” para emprender —esa pregunta no tiene sentido, porque las actitudes se entrenan—, sino una foto honesta del punto de partida de cada miembro del equipo.

Pasos

Cómo hacer un buen autodiagnóstico

  1. Puntúate con ejemplos. Para cada actitud (iniciativa, perseverancia, creatividad, trabajo en equipo, tolerancia al error, flexibilidad), date una nota y justifícala con un hecho concreto, no con una intuición.
  2. Contrasta con alguien. Pide a un compañero que te valore en las mismas actitudes. La distancia entre cómo te ves y cómo te ven es información muy valiosa.
  3. Elige una para entrenar. No intentes mejorar en todo: escoge una actitud concreta que quieras desarrollar durante el proyecto y fíjate un primer paso pequeño.
  4. Pónlo en común con tu equipo. Conocer las fortalezas y debilidades de cada uno permite repartir tareas con criterio en lugar de al azar.

Una buena forma de ordenar ese autodiagnóstico es el DAFO: la misma matriz que se usa para analizar empresas, aplicada esta vez a una persona. Tus debilidades y fortalezas son los factores internos (lo que ya tienes), mientras que las amenazas y oportunidades son lo externo (lo que el entorno y el equipo te ofrecen o te ponen difícil). Cruzar las cuatro casillas te dice no solo cómo estás, sino qué estrategia seguir.

FACTORES INTERNOS FACTORES EXTERNOS POSITIVO NEGATIVO F FORTALEZAS Lo que la empresa hace bien y la diferencia. O OPORTUNIDADES Fuerzas externas favorables que conviene aprovechar. D DEBILIDADES Lo que la empresa hace peor que sus competidores. A AMENAZAS Fuerzas externas adversas que conviene anticipar. CRUCES ESTRATÉGICOS FO Ofensivas — aprovechar fortalezas para capturar oportunidades DO Reorientación — corregir debilidades para no perder oportunidades FA Defensivas — proteger fortalezas frente a amenazas DA Supervivencia — minimizar riesgo donde somos vulnerables
La matriz DAFO, aplicada a la propia persona: las fortalezas y debilidades son internas; las oportunidades y amenazas, externas. Los cruces señalan qué hacer con cada combinación. Fuente: Análisis DAFO (matriz clásica de análisis estratégico)

Este ejercicio es, literalmente, la primera tarea de la Fase 0 del cuaderno de proyecto, donde construiréis un DAFO personal de cada miembro y elegiréis el reto o necesidad local sobre el que trabajaréis todo el curso. La teoría de esta unidad termina, por tanto, donde empieza vuestro proyecto.

Glosario

  • Innovación: introducción de una novedad —en producto, proceso, marketing u organización— que llega al mercado o a la sociedad y genera valor. Distinta de la invención, que solo crea algo nuevo sin ponerlo necesariamente en uso.
  • Destrucción creativa: proceso, descrito por Schumpeter, por el cual las innovaciones desplazan a lo viejo e impulsan el crecimiento económico.
  • Tipos de innovación: de producto, de proceso, de marketing y de organización (clasificación del Manual de Oslo de la OCDE).
  • Proceso emprendedor: secuencia de fases que va del autoconocimiento y la detección de una oportunidad hasta la puesta en marcha y comunicación de un proyecto.
  • Perseverancia, iniciativa y flexibilidad: actitudes que sostienen la toma de decisiones a lo largo del proceso emprendedor; todas se entrenan.
  • Persona emprendedora: quien detecta una oportunidad o necesidad y actúa sobre ella organizando recursos y asumiendo riesgo, dentro o fuera de una empresa.
  • Intraemprendimiento: ejercicio de la actitud emprendedora dentro de una organización ajena, sin fundar nada propio.
  • Emprendimiento social: creación de proyectos económicamente viables cuya finalidad principal es generar impacto social o ambiental positivo.
  • Autodiagnóstico de actitudes emprendedoras: evaluación honesta del punto de partida de cada persona en las actitudes emprendedoras, base del reparto de tareas en el equipo.

Para profundizar

Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunos recursos para ir más allá. No hace falta dominarlos para seguir el curso, pero amplían la mirada:

  • Manual de Oslo (OCDE/Eurostat, 4.ª edición, 2018). Por qué encaja: es la referencia internacional que define los cuatro tipos de innovación; basta consultar el resumen para entender que innovar va mucho más allá de lanzar productos nuevos.
  • Web del IVACE+i (Innovació, Generalitat Valenciana). Por qué encaja: muestra qué se considera innovación en el tejido empresarial valenciano y qué ayudas existen, útil para aterrizar el concepto en el entorno local del proyecto.
  • La empresa social, materiales divulgativos de la Confederació de Cooperatives de la Comunitat Valenciana. Por qué encaja: explica con casos cercanos cómo un proyecto puede ser viable y social a la vez, justo el enfoque de esta materia.
  • Capitalismo, socialismo y democracia, de Joseph Schumpeter (1942), capítulo sobre la destrucción creativa. Por qué encaja: la fuente original de la idea de que la innovación es el motor del cambio económico, en un texto que sigue siendo legible.

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar al cerrar la unidad, ya con la mirada puesta en vuestro proyecto:

  1. Piensa en algo que use mucha gente de tu pueblo o barrio y que funcione mal o pueda mejorarse. ¿En cuál de los cuatro tipos de innovación encajaría una mejora? ¿Sería un producto nuevo o más bien un proceso o una forma de venderlo?
  2. La materia distingue emprender por oportunidad de emprender por necesidad. ¿Crees que el motivo influye en el resultado del proyecto? ¿Por qué?
  3. La Fageda pone la finalidad social por delante del beneficio. ¿Qué problema social o ambiental de tu entorno te gustaría que abordara tu proyecto este curso?
  4. De las actitudes emprendedoras (iniciativa, perseverancia, creatividad, flexibilidad, trabajo en equipo), ¿cuál crees que es tu punto fuerte y cuál te gustaría entrenar? ¿Qué primer paso pequeño podrías dar ya?

Bibliografía

  1. Decret 108/2022, de 5 d’agost, del Consell, pel qual s’establixen l’ordenació i el currículum de Batxillerat a la Comunitat Valenciana (DOGV) — anexo de la materia Gestión de Proyectos de Emprendimiento.
  2. OCDE y Eurostat (2018). Manual de Oslo 2018: Guía para la recogida, presentación y uso de datos sobre innovación. 4.ª edición. OECD Publishing.
  3. Schumpeter, J. A. (1942). Capitalismo, socialismo y democracia. Harper & Brothers (ed. española, Folio).
  4. Naciones Unidas (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Resolución A/RES/70/1.
  5. La Fageda SCCL. Memoria corporativa e información institucional. Disponible en lafageda.com.
  6. IVACE — Institut Valencià de Competitivitat Empresarial. Información pública sobre innovación empresarial (ivace.es).
Tus apuntes

Notas de esta unidad

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