Cuándo usarla
- En la Unidad 6, al hablar de qué es una empresa y de sus tipos: pone números a una clasificación que si no se queda en una lista que memorizar.
- Al analizar negocios reales del pueblo o del barrio, que es de donde salen los ejemplos que se recuerdan.
- Antes de que cada uno piense su idea de negocio, para que sepan qué clase de empresa estarían montando.
Qué tener en cuenta
- A esta edad lo importante son las tres primeras clasificaciones: sector (primario, secundario, terciario), propiedad (privada, pública, mixta) y ámbito (local, nacional, multinacional). Son las que la unidad pide y las que se ven a simple vista.
- La parte de tamaño es material de ampliación y muy visual: en cuanto se meten los datos de la panadería de la esquina sale «microempresa», y ahí se entiende de golpe por qué se dice que el 99 % de las empresas españolas son pymes.
- La regla europea tiene una forma curiosa que a algunos les llamará la atención: el número de personas manda por sí solo, pero facturación y balance son alternativos. No hace falta exigirlo, pero si alguien pregunta, ahí está.
- Autónomo, sociedad y cooperativa no son tamaños, son formas jurídicas. La herramienta no las mezcla, y conviene que en clase tampoco se mezclen: son dos clasificaciones distintas y se confunden mucho.
- Los ejemplos cargados van de un taller de barrio a una gran empresa, así que se puede recorrer toda la escala sin escribir nada.
Para llevarla a clase
Que cada uno piense en un negocio que conozca de verdad —donde compra el pan, donde le cortan el pelo, donde trabaja alguien de su familia— y lo clasifique. Cuando salgan quince microempresas seguidas, la pregunta se hace sola: ¿y las empresas grandes que salen en la tele, dónde están? Ahí empieza la conversación sobre cómo es de verdad el tejido empresarial de su pueblo.