Cuándo usarla
- En la Unidad 4, al hablar de la tarjeta de crédito: la segunda parte de la calculadora enseña con números lo que significa «pagar después».
- Al comparar ofertas en el supermercado, que es donde el precio por unidad se hace visible de golpe.
- En cualquier momento en que alguien diga «pero si son solo diez euros al mes»: son doce meses.
Qué tener en cuenta
- El precio de la etiqueta y el precio real no son lo mismo. El envase grande no siempre sale más barato por unidad, y comprobarlo es la habilidad concreta que se aprende aquí.
- La diferencia entre débito y crédito se entiende con la cuenta, no con la definición. Con débito gastas lo que tienes; con crédito gastas dinero del banco y lo devuelves, a veces con un recargo que no aparece en la etiqueta.
- El pago a plazos no es siempre mala idea: financiar una lavadora que se ha roto puede ser lo razonable. Lo que no es razonable es hacerlo sin saber cuánto cuesta. La calculadora responde exactamente a eso.
- Conviene mencionar la modalidad de crédito revolving, donde los intereses pueden ser muy altos y la deuda se alarga mucho más de lo que la cuota mensual sugiere. A los 14-15 años todavía no les afecta, pero es cuando conviene oírlo por primera vez.
- La cifra que hay que mirar es cuánto se paga de más en total, no la cuota. La cuota está diseñada para parecer pequeña.
Para llevarla a clase
Trae dos envases reales del mismo producto y que calculen cuál sale mejor antes de mirar el resultado. Casi siempre se equivoca la mitad de la clase, y ese error es el mejor argumento a favor de la herramienta. Después pon una compra de 300 € a doce plazos y pregunta cuánto cuesta. La cara que se les queda al ver el total vale por toda la explicación.