Compara lo que produce el mercado con lo que sería socialmente óptimo cuando hay un coste o un beneficio externo, calcula el impuesto o la subvención que corrige el fallo y mide la pérdida de eficiencia.
Pérdida de eficiencia del mercado sin corregir200,00 €
Recaudación del impuesto1.200,00 €
El mercado produce de más porque el precio no incluye el daño. Un impuesto igual al coste externo hace que el vendedor lo tenga en cuenta y la cantidad baja hasta la socialmente eficiente.
El triángulo de pérdida no es dinero que alguien se lleve: es valor que desaparece, y por eso corregir la externalidad mejora a la sociedad en conjunto aunque haya quien salga perdiendo.
Cómo se calcula
Equilibrio de mercado: A − B·Q = c + d·Q → Q = (A − c) / (B + d).
Óptimo social: se añade el efecto externo al lado que lo soporta y se vuelve a igualar; con una externalidad negativa, Q = (A − c − e) / (B + d).
Impuesto o subvención: igual al efecto externo por unidad (e). Con él, el mercado por su cuenta llega al óptimo.
Pérdida de eficiencia: triángulo de base la diferencia de cantidades y altura e → ½ · e · |Q_mercado − Q_óptimo|.
↗ Herramienta interactiva disponible en la versión digital del libro (profedeeconomia.es).
Cuándo usarla
Al explicar las externalidades en la Unidad 6, cuando hace falta que «el mercado falla» deje de ser una frase y se convierta en dos cantidades distintas.
Para justificar con números por qué un impuesto puede mejorar el resultado de un mercado en lugar de empeorarlo.
Para trabajar también la cara positiva: vacunas, educación o formación, donde el mercado produce de menos y lo que corrige es una subvención.
Junto con la actividad de la unidad, que trae este mismo caso resuelto paso a paso.
Qué tener en cuenta
El impuesto pigouviano es igual al coste externo por unidad, ni más ni menos. No busca recaudar: busca que el precio diga la verdad.
Con el impuesto, el precio que paga quien compra sube y el que se queda quien vende baja. La diferencia entre los dos es exactamente el impuesto.
El triángulo de pérdida de eficiencia no es dinero que alguien se lleve, sino valor que desaparece. Por eso corregir la externalidad mejora al conjunto aunque haya quien salga perdiendo.
La cantidad óptima casi nunca es cero: contaminar menos no significa no producir. Poner un coste externo enorme y ver que el modelo se queda sin solución es una forma rápida de discutirlo.
El modelo supone que el coste externo se conoce y se puede medir. En la práctica, ahí está la mitad del problema, y conviene decirlo en clase.
Para llevarla a clase
Proyecta el ejemplo de la cementera, pregunta cuántas toneladas produce el mercado y cuántas debería, y deja que salga la respuesta antes de mostrar el gráfico. Después sube el coste externo poco a poco: la cantidad óptima baja, el triángulo crece y la recaudación cambia de una forma que no es proporcional. Esa asimetría es la que suele dejar huella.