Recurso interactivo · Unidad 2

Matriz de decisión ponderada

Pon por escrito las opciones, los criterios y el peso de cada uno, y comprueba qué decisión sale. Sirve sobre todo para ver dónde estaba el desacuerdo real.

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Escribe las opciones que estás valorando, los criterios que de verdad te importan y cuánto pesa cada uno. Puntúa del 1 al 5. La matriz no decide por ti: sirve para ver en qué se diferencian de verdad.

Tus criterios y cuánto pesan

Puntúa cada opción en cada criterio (1 a 5)

Tus opcionesMe gusta lo que estudiaríaSalidas laborales en mi zonaLo tengo cerca de casaResultadoQuitar
4,20
4,40
La mejor puntuadaGrado Medio de Sanidad4,40 / 5
Ventaja sobre la segunda0,20
El criterio que más la separa de la segundaMe gusta lo que estudiaría
Cómo se calcula

Puntuación = suma de (peso del criterio ÷ peso total) × nota de esa opción en ese criterio.

Los pesos se reparten solos, así que no hace falta que sumen 10 ni 100: puedes poner 5, 3 y 2, o 1, 1 y 8. La puntuación final queda en la misma escala de 1 a 5 que las notas.

Una matriz de decisión ordena tus razones, no las sustituye. Si el resultado te sienta mal, eso también es información: quizá había un criterio que no habías escrito.

↗ Herramienta interactiva disponible en la versión digital del libro (profedeeconomia.es).

Cuándo usarla

  • En la Unidad 2, al pasar de «los agentes deciden racionalmente» a intentar decidir racionalmente de verdad, que es bastante más difícil.
  • Cuando una discusión de clase se atasca: casi siempre no se discrepa en la conclusión sino en el peso que cada uno le da a un criterio.
  • Antes de estudiar los sesgos, para tener algo con lo que compararlos: la matriz es la versión ideal de la que el cerebro se desvía.

Qué tener en cuenta

  • Los pesos se fijan antes de puntuar, nunca después. Si se ajustan al ver el resultado, la matriz deja de decidir nada y se convierte en una justificación de lo que ya se quería hacer. Conviene decirlo en voz alta.
  • El coste de oportunidad ya está dentro: al comparar opciones, elegir la mejor implica renunciar a la segunda, y la diferencia de puntuación es una medida de lo que se pierde.
  • Los costes hundidos no son un criterio. Lo ya gastado no debería aparecer en ninguna fila: solo cuenta lo que cambia hacia delante. Es la trampa más frecuente.
  • La matriz no elimina la subjetividad, la hace explícita. Ese es todo su valor: si el resultado sorprende, se puede señalar exactamente en qué celda estaba el desacuerdo.
  • Un resultado muy ajustado suele significar que las opciones son parecidas, no que la herramienta falle. Ahí conviene decidir por otra vía y no forzar décimas.

Para llevarla a clase

Plantea una decisión real del centro —el destino del viaje de fin de curso vale— y monta la matriz con toda la clase. Fija los pesos por votación antes de puntuar nada. Cuando salga el resultado, pregunta a quien no esté de acuerdo qué celda cambiaría: la respuesta es siempre más interesante que el número, y es exactamente el material que necesita la unidad siguiente sobre sesgos.