Cuándo usarla
- Al trabajar el consumo informado en la Unidad 5, para que «comparar precios» deje de ser un consejo y pase a ser una cuenta.
- Antes de hablar de derechos del consumidor: hay que ver primero qué información hace falta para decidir bien.
- Para desmontar la cuota mensual como argumento de venta, que es la técnica más común y la que más dinero cuesta.
- Con un catálogo real en la mano —de una tienda de electrónica, de un supermercado— trabaja mejor que con datos inventados.
Qué tener en cuenta
- El formato grande no siempre sale mejor. Cuando no sale, la diferencia es pequeña por compra y grande a final de mes, que es exactamente donde deja de verse.
- Para comparar por unidad, la unidad tiene que ser la misma en todas las filas. Gramos con gramos, mililitros con mililitros.
- La TAE es mayor que el porcentaje de recargo. Un 10 % de más pagado en doce cuotas es una TAE bastante superior al 10 %, porque el dinero se va devolviendo mes a mes y nunca se debe el total durante todo el año. Esa es la parte que más cuesta ver y la más importante.
- Alargar el plazo abarata la cuota y encarece el total. Es la comparación que conviene hacer en clase con los mismos datos.
- Existen aplazamientos que no cobran nada: las cuotas suman exactamente el precio. Saber reconocerlos es tan útil como saber detectar los caros.
- Las tres cifras que deciden son el total pagado, lo que te cobran de más y la TAE. Ninguna suele aparecer en el cartel, y por ley tienen que dártelas antes de firmar.
Para llevarla a clase
Reparte fotos de estanterías de supermercado y pide el precio por unidad de tres formatos del mismo producto antes de usar la herramienta. Después el aplazamiento: enseña una oferta real de «12 cuotas sin intereses» y otra de «solo 25 € al mes» y que calculen cuál es cuál. El silencio que sigue al segundo cálculo es la clase.