Cuándo usarla
- En la Unidad 2, al llegar al pensamiento divergente y al brainstorming: es la herramienta que hace visible la diferencia entre abrir y cerrar.
- Cuando un grupo se quede atascado con una sola idea que no acaba de funcionar. Casi siempre no es que la idea sea mala: es que no hay ninguna otra con la que compararla.
- Antes de cualquier proyecto del curso, para que la idea elegida sea la mejor de doce y no la primera que se dijo.
Qué tener en cuenta
- La herramienta impide puntuar hasta que hay al menos doce ideas desde cuatro ángulos. No es un capricho: juzgar mientras se generan ideas reduce drásticamente cuántas salen, porque la gente deja de proponer lo raro. Y lo raro es donde suelen estar las buenas.
- El primer «eso no va a funcionar» de una sesión es el que la mata. Cuando aparezca —y aparecerá—, señala la pantalla en lugar de discutir: todavía no toca.
- Una idea mala en la fase de apertura es útil, porque es la que hace que alguien piense la siguiente. Vale la pena decirlo antes de empezar.
- Los siete ángulos existen para sacar a la gente de su zona cómoda. Si alguien lleva ocho ideas y todas son de «modificar», el problema no es la falta de creatividad: es la falta de ángulos.
- El índice de potencial entre esfuerzo ordena, no decide. Una idea difícil puede ser la correcta si es la única que resuelve el problema de verdad.
Para llevarla a clase
Cronometra la fase de apertura: siete minutos, sin juzgar nada, con la única regla de que hay que tocar los siete ángulos. Después parad, respirad y solo entonces puntuad. La diferencia con una lluvia de ideas normal se nota en el número de ideas que sobreviven a la primera vuelta, y se ve en la pantalla sin que haya que explicarla.