Cuándo usarla
- En la Unidad 6, en el apartado de conocerse para emprender: es el cierre natural de todo lo anterior sobre creatividad, iniciativa y miedo al error.
- Al arrancar un proyecto de equipo, para que cada persona sepa qué aporta y qué necesita de los demás.
- Repitiéndolo al final de curso: comparar los dos es más revelador que cualquiera de los dos por separado.
Qué tener en cuenta
- La regla es la misma que en el DAFO de empresa: interno o externo. Fortalezas y debilidades dependen de ti; oportunidades y amenazas, no. Confundirlas convierte el ejercicio en una lista de quejas.
- La parte de debilidades es la difícil y la que da valor a todo lo demás. La tentación es escribir defectos que en realidad son virtudes disfrazadas: «soy demasiado perfeccionista», «me implico de más». Un DAFO personal solo sirve si lo que hay en debilidades es algo que de verdad ha costado algo alguna vez.
- No es un test de personalidad ni tiene resultado. No hay perfil ganador ni puntuación. Es un mapa para decidir qué hacer a continuación.
- Las oportunidades personales existen y se pasan por alto: una asignatura optativa, un familiar que tiene un negocio, una convocatoria que se cierra en marzo. Lo externo no es solo lo que amenaza.
- Cada entrada debería poder terminar en una acción. Si de una debilidad no sale nada que hacer, probablemente esté mal formulada.
Para llevarla a clase
Que lo rellenen en privado y no lo entregue nadie: la honestidad del ejercicio depende exactamente de eso, y conviene decirlo antes de empezar. Lo que sí se puede compartir es una sola línea, voluntaria, sobre qué acción sale de una de las casillas. De la conversación posterior suele salir la mitad de las oportunidades que nadie había visto.