Recurso interactivo · Unidad 3

Externalidades e impuesto pigouviano

Mueve el coste que una actividad descarga sobre terceros y comprueba cuánto se produce de más, qué pierde la sociedad y qué impuesto lo corrige.

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Tipo de externalidad

Cada unidad producida impone un coste a terceros que ni el vendedor ni el comprador pagan: contaminación, ruido, atascos.

Demanda: P = A − B · Q
Coste marginal privado: CMg = c + d · Q
Efecto externo
0336698131053105158210QP (€)
Demanda (BMg privado) CMg privado CMg social (CMg + coste externo)
Lo que hace el mercado
Cantidad80
Precio que paga quien compra60,00 €
Lo que sería socialmente óptimo
Cantidad60
Precio que paga quien compra70,00 €
Precio que se queda quien vende50,00 €
Impuesto pigouviano por unidad20,00 €
Pérdida de eficiencia del mercado sin corregir200,00 €
Recaudación del impuesto1.200,00 €

El mercado produce de más porque el precio no incluye el daño. Un impuesto igual al coste externo hace que el vendedor lo tenga en cuenta y la cantidad baja hasta la socialmente eficiente.

El triángulo de pérdida no es dinero que alguien se lleve: es valor que desaparece, y por eso corregir la externalidad mejora a la sociedad en conjunto aunque haya quien salga perdiendo.

Cómo se calcula

Equilibrio de mercado: A − B·Q = c + d·Q → Q = (A − c) / (B + d).

Óptimo social: se añade el efecto externo al lado que lo soporta y se vuelve a igualar; con una externalidad negativa, Q = (A − c − e) / (B + d).

Impuesto o subvención: igual al efecto externo por unidad (e). Con él, el mercado por su cuenta llega al óptimo.

Pérdida de eficiencia: triángulo de base la diferencia de cantidades y altura e → ½ · e · |Q_mercado − Q_óptimo|.

↗ Herramienta interactiva disponible en la versión digital del libro (profedeeconomia.es).

Cuándo usarla

  • En la Unidad 3, cuando aparecen los fallos de mercado: la externalidad es el más fácil de ver con números y el que mejor conecta con la sostenibilidad.
  • Al hablar de la Agenda 2030, para pasar del «hay que contaminar menos» a por qué el mercado por sí solo no lo consigue.
  • Antes de discutir instrumentos de política ambiental —impuestos, permisos, regulación—, para que la discusión tenga una referencia común.

Qué tener en cuenta

  • La externalidad no es que contaminar esté mal: es que el precio no lo recoge. Quien produce solo mira sus costes privados, así que produce más de lo que sería eficiente para el conjunto. Ese exceso es el problema, y se ve en la gráfica.
  • El impuesto pigouviano no busca recaudar: busca que el precio incluya el coste que hoy paga otro. Si lo consigue, el impuesto ideal iguala exactamente el daño marginal.
  • Hay un punto que se explica mal en casi todos los libros: el objetivo no es contaminación cero. Es la cantidad en la que el beneficio de producir una unidad más iguala el daño que causa. Cero contaminación exigiría parar la actividad, y eso también tiene un coste.
  • Las externalidades positivas existen y funcionan al revés: se produce de menos, y el instrumento es la subvención. Vale la pena mencionarlas para que no se identifique externalidad con contaminación.
  • Los permisos negociables son la alternativa: fijan la cantidad y dejan que el precio lo ponga el mercado, mientras que el impuesto fija el precio y deja que la cantidad se ajuste sola.

Para llevarla a clase

Sube el daño externo poco a poco y pregunta en qué momento dejaría de compensar producir. Alguien dirá «cuando el daño sea muy grande», y ahí ya está la idea del punto óptimo. Termina preguntando quién paga hoy ese coste si nadie lo cobra: la respuesta —los vecinos, el río, la generación siguiente— es de lo que trata la unidad.