Planteamiento
Casi todo el mundo usa cuatro palabras para describir lo que siente: bien, mal, nervioso y rayado. Con cuatro palabras no se puede regular nada, porque para saber qué hacer con una emoción primero hay que saber cuál es y cuánta hay.
Este juego entrena las dos cosas a la vez, y no hace falta contar nada personal: se juega con situaciones de cartas, no con la vida de nadie.
Las cartas
Veinticuatro situaciones, una por carta. Por ejemplo:
Te dejan fuera de un grupo de WhatsApp donde están todos · Sacas mejor nota de la que esperabas · Tu mejor amiga se muda de ciudad · Tienes que hablar delante de toda la clase · Un profesor te corrige delante de los demás · Alguien sube una foto tuya sin preguntar · Te eligen el último para un equipo · Apruebas algo que llevabas suspendiendo desde primero · Un amigo cuenta algo que le dijiste en confianza · Llegas tarde por algo que no es culpa tuya · Te comparan con tu hermano · Quedas para algo y te cancelan a última hora.
Completad hasta veinticuatro con situaciones que reconozcáis, sin nombres reales.
Las reglas
- Se levanta una carta y se lee en voz alta.
- Cada persona del grupo, en silencio y a la vez, escribe: la emoción (una palabra, de la lista de cincuenta), la intensidad del 1 al 10 y una estrategia de regulación.
- Se enseñan las tres respuestas a la vez.
- Puntúa el grupo, no la persona: si las tres emociones son distintas, el grupo gana un punto extra por variedad, y después debate cuál describe mejor la situación. No hay respuesta única.
- La estrategia tiene que ser proporcionada a la intensidad: no se llama a alguien a las tres de la mañana por un 3, ni se respira hondo y ya está ante un 9.
Objetivos didácticos
- Ampliar el vocabulario emocional más allá de cuatro etiquetas genéricas.
- Graduar la intensidad de una emoción y ajustar la respuesta a esa intensidad.
- Reconocer que una misma situación produce emociones distintas en personas distintas.
- Distinguir estrategias de regulación útiles de evitación disfrazada.
Pasos (sesión de 50 min)
- La lista de cincuenta (8 min). Se lee en voz alta la lista de palabras de emoción. Cada persona marca las que no usa nunca. Suelen ser más de la mitad.
- Rondas (25 min). Ocho o diez cartas, siguiendo las reglas. Se anotan los puntos de variedad.
- La ronda difícil (10 min). Cuatro cartas más, pero ahora la intensidad tiene que ir acompañada de una razón: por qué un 7 y no un 4.
- Recuento y lectura (7 min). En la pizarra: ¿cuántas palabras distintas ha usado toda la clase? ¿Cuáles se repiten en casi todos los grupos?
Preguntas de análisis
- ¿Cuántas palabras distintas usó tu grupo? ¿Cuántas de la lista de cincuenta no usó nadie?
- ¿Hubo alguna carta en la que las tres personas pusisteis emociones muy distintas? ¿Por qué creéis que pasó?
- «Pasar de ello» aparece siempre como estrategia. ¿Cuándo es regulación y cuándo es evitar el problema? Poned un ejemplo de cada.
- ¿Qué estrategia propuso alguien de tu grupo que no se te habría ocurrido a ti?
- Si una emoción está en un 9 y se mantiene ahí durante semanas, ¿qué hay que hacer? Esta pregunta tiene una respuesta concreta y conviene decirla en voz alta: pedir ayuda a una persona adulta de confianza y, si hace falta, profesional.
Criterios de evaluación
| Criterio | Descripción | Peso |
|---|---|---|
| Vocabulario | Usa palabras precisas y variadas, no las cuatro de siempre | 30 % |
| Graduación | Ajusta la intensidad y la justifica en la ronda difícil | 25 % |
| Estrategias | Propone respuestas proporcionadas y realistas | 25 % |
| Escucha | Respeta que otras personas sientan distinto ante lo mismo | 20 % |
Variantes y extensiones
- Con apoyo: lista de veinte palabras y doce cartas.
- Con cartas propias: cada grupo escribe seis situaciones nuevas y reta a otro grupo. Suelen ser las mejores cartas del mazo.
- Para quien va sobrado: añadir una segunda capa: qué emoción crees que siente la otra persona de la situación. Es el salto de la autoconciencia a la empatía.
- Continuidad: guardad la lista de palabras que nadie usó. Colgarla en clase durante un trimestre hace más por el vocabulario emocional que cualquier explicación.