Recurso interactivo · Unidad 1

Comprobador de objetivos SMART

Convierte «voy a formarme más» en un objetivo con número, plazo y ritmo semanal. Es lo que separa un plan de empleabilidad de una intención.

Volver a la Unidad 1: El reto de tu empleabilidad

Un objetivo que no se puede comprobar no es un objetivo, es una intención. Escribe el tuyo y mira qué letras aguanta: la herramienta revisa la forma, no la ambición.

Tu objetivo

Si no lo sabes, deja 0: la herramienta no juzgará si es alcanzable, y lo dirá.

Las cinco letras
  • E
    Específico

    Correcto

  • M
    Medible

    Correcto

  • A
    Alcanzable

    Correcto

  • R
    Relevante

    Correcto

  • C
    Con plazo

    Correcto

Letras que cumple5 / 5
Avance total pedido8
Por semana0,5
Frente al ritmo actual: × 1,25 veces
Lo que esto no revisa La herramienta comprueba la forma del objetivo, nunca si vale la pena. Un objetivo puede pasar las cinco letras y ser el objetivo equivocado; y uno que suspenda la M puede ser el más importante de tu vida. Para eso está la conversación, no la pantalla.
Cómo se calcula
  • Ritmo necesario: (objetivo − punto de partida) ÷ semanas.
  • Exigencia: ritmo necesario ÷ ritmo actual. Por encima de 3 se marca como aviso, no como error.

↗ Herramienta interactiva disponible en la versión digital del libro (profedeeconomia.es).

Cuándo usarla

  • En la Unidad 1, al cerrar con la actitud activa frente a la pasiva: la diferencia entre las dos se mide en si hay un compromiso comprobable o no.
  • Al planificar el upskilling o el reskilling: «me formaré» no es un plan; «terminaré el certificado X antes de junio» sí.
  • Al final de curso, para revisar si lo que se escribió en septiembre se ha cumplido. Esa revisión es la parte que casi nunca se hace y la única que enseña algo.

Qué tener en cuenta

  • La S es la que suspende casi siempre. «Mejorar», «esforzarme», «ponerme al día» describen una intención y no se pueden marcar como hechas ningún día concreto. La herramienta lo detecta por el verbo, así que no hay que discutirlo.
  • La A no la aprueba: solo avisa. Compara el ritmo que exige el objetivo con el que ya se lleva, y marca aviso por encima del triple. Puede ser perfectamente alcanzable; solo merece una segunda mirada.
  • Si no se sabe el ritmo actual se deja en cero y la herramienta dice que no lo comprueba, en lugar de dar la letra por buena. La distinción importa: no comprobado no es aprobado.
  • Un objetivo puede pasar las cinco letras y ser el equivocado. La herramienta revisa la forma, nunca si vale la pena. Conviene repetirlo cuando alguien saque 5/5 y se quede tranquilo.
  • El ritmo semanal es lo que convierte un objetivo en un plan: «un certificado en cuatro meses» no dice nada hasta que se lee como «dos temas por semana».

Para llevarla a clase

Que cada uno escriba el objetivo de empleabilidad que se plantea para los tres años siguientes al ciclo, y lo pase por la herramienta antes de enseñárselo a nadie. La consigna de salida es la misma que da la unidad: nadie termina la sesión con un objetivo sin número y sin fecha. Guarda las hojas y sácalas en junio.