Tiempo estimado de lectura: ~22 min · Resultado de aprendizaje (RD 659/2023, Anexo V): RA5 — Analiza la viabilidad de la pequeña empresa, valorando su impacto social y su contribución al desarrollo sostenible. · Pre-requisitos: U5 (de la idea a la oportunidad), U6 (entorno y modelo de negocio) y U7 (marketing y validación)
Al acabar esta unidad sabrás:
- Distinguir un proyecto de emprendimiento social de una empresa mercantil clásica y de una ONG.
- Aplicar las cinco fases del design thinking a un reto social real.
- Conectar tu proyecto con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.
- Reconocer las formas y los principios de la economía social (Ley 5/2011).
- Identificar fuentes de financiación socialmente responsable y cuándo encajan en un proyecto.
Hasta ahora hemos tratado el proyecto emprendedor sobre todo como una forma de generar ingresos. Pero emprender no es solo ganar dinero: cada vez más proyectos nacen para resolver un problema social o ambiental y, a la vez, sostenerse económicamente. Es el emprendimiento social, y en la FP ocupa un lugar central porque conecta directamente con dos cosas que el currículo (RD 659/2023) exige: incorporar valores éticos al proyecto y valorar su impacto sobre el entorno.
Esta unidad responde a una pregunta práctica: ¿cómo diseño un proyecto que sirva para algo más que para vender, sin que por eso deje de ser viable? Para contestarla necesitamos un método de diseño centrado en las personas (el design thinking), un marco de impacto (los ODS), un sector económico propio (la economía social) y unas formas de financiación coherentes con todo lo anterior (la financiación responsable).
Qué es el emprendimiento social
El emprendimiento social consiste en crear una organización que resuelve un problema social o ambiental usando herramientas empresariales, de modo que la actividad sea económicamente sostenible y no dependa solo de donaciones. Es un punto intermedio entre la empresa tradicional (cuyo fin principal es el beneficio) y la ONG (que no busca beneficio y suele vivir de subvenciones y donativos).
La diferencia clave está en la finalidad:
- Empresa mercantil clásica: el beneficio es el fin; el impacto social, si lo hay, es un efecto secundario.
- Emprendimiento social: el impacto social es el fin; el beneficio es el medio para hacerlo sostenible y poder crecer.
- ONG / entidad sin ánimo de lucro: el impacto social es el fin, pero la financiación depende de donaciones, no de la venta de un producto o servicio.
La innovación social es el motor del emprendimiento social: consiste en encontrar soluciones nuevas y mejores a problemas sociales que el mercado y el Estado no resuelven bien por sí solos. No es caridad: es eficacia con propósito.
Design thinking: diseñar poniendo a la persona en el centro
El design thinking es una metodología para resolver problemas complejos poniendo siempre a la persona afectada en el centro. Popularizada por la consultora IDEO y por Tim Brown (su artículo en Harvard Business Review, 2008), parte de una idea sencilla: no se puede diseñar una buena solución sin entender de verdad a quien tiene el problema.
El design thinking es especialmente útil en emprendimiento social porque los problemas sociales son ambiguos y la persona afectada suele saber cosas que el diseñador no. Su lógica se resume en el modelo del doble diamante: dos momentos de abrir ideas (divergir) y dos de cerrarlas (converger), uno para entender el problema y otro para construir la solución. Como vimos en la Unidad 5, el doble diamante estructura primero el diagnóstico del problema (descubrir → definir) y luego el desarrollo de la solución (desarrollar → entregar); aquí lo aplicamos específicamente a retos sociales.
Las cinco fases del design thinking
La versión más enseñada (la de la d.school de Stanford) divide el proceso en cinco fases:
Las cinco fases, paso a paso
- Empatizar. Entender a fondo a la persona afectada: observarla, entrevistarla, ponerte en su lugar. Aquí se usa el mapa de empatía. No se inventa nada: se escucha.
- Definir. Convertir todo lo escuchado en una sola frase de problema clara: «[persona] necesita [necesidad] porque [hallazgo sorprendente]». Definir bien el problema es la mitad de la solución.
- Idear. Generar muchas ideas sin juzgarlas todavía (brainstorming, brainwriting). Cantidad antes que calidad: las mejores ideas suelen salir después de las obvias.
- Prototipar. Construir versiones rápidas y baratas de las ideas más prometedoras para poder enseñarlas. Lo barato y feo, pero tangible, gana a lo perfecto e imaginario.
- Testar. Probar el prototipo con personas reales, recoger sus reacciones y volver a empezar el ciclo. El design thinking es iterativo: se da vueltas hasta acertar.
La fase de empatizar es la que distingue al design thinking de otras metodologías: se empieza por las personas, no por la tecnología ni por la idea de negocio. Es exactamente el motivo por el que encaja tan bien con el emprendimiento social.
Liderazgo ético: dirigir un proyecto con valores
El emprendimiento social exige un tipo de liderazgo distinto. El liderazgo ético es el que toma decisiones coherentes con unos valores, aunque a corto plazo cueste dinero o esfuerzo. No es un adorno: en un proyecto social, la confianza de clientes, voluntarios y financiadores es el principal activo, y la confianza se construye con coherencia.
Algunos rasgos del liderazgo ético aplicables a tu proyecto:
- Transparencia. Contar con claridad de dónde sale el dinero y a dónde va. En proyectos sociales, ocultar las cuentas destruye la confianza al instante.
- Coherencia. Que lo que el proyecto dice defender se note en cómo trata a sus trabajadores, proveedores y clientes.
- Inclusión. Dar voz a las personas afectadas por el problema en las decisiones, no decidir «por ellas» desde fuera.
- Responsabilidad. Asumir los errores y rendir cuentas, no buscar culpables.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
En 2015, los 193 Estados miembros de la ONU aprobaron la Agenda 2030, que fija 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas concretas para erradicar la pobreza, proteger el planeta y garantizar la prosperidad para todos. Son el marco internacional de referencia para medir el impacto de cualquier proyecto social, y el currículo de IPE II pide vincular el proyecto emprendedor con ellos.
Los 17 ODS cubren ámbitos como fin de la pobreza (ODS 1), hambre cero (ODS 2), salud y bienestar (ODS 3), educación de calidad (ODS 4), igualdad de género (ODS 5), agua limpia (ODS 6), energía asequible y no contaminante (ODS 7), trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8), producción y consumo responsables (ODS 12), acción por el clima (ODS 13) o vida de ecosistemas terrestres (ODS 15).
Para tu proyecto, no se trata de marcar los 17: se trata de identificar honestamente a cuál o cuáles contribuye de verdad y cómo lo mide. Decir «mi proyecto contribuye a los 17 ODS» es tan poco creíble como una propuesta de valor que vale para todos.
La economía circular como ejemplo de impacto ambiental
Muchos proyectos sociales conectan con el ODS 12 (producción y consumo responsables) a través de la economía circular: frente al modelo lineal «extraer-fabricar-usar-tirar», la economía circular busca que los materiales vuelvan al ciclo mediante el rediseño, la reutilización, la reparación y el reciclaje. Es uno de los marcos de impacto ambiental más útiles para un proyecto de FP, porque convierte un coste (los residuos) en una oportunidad de negocio. Como vimos en la Unidad 6, la economía circular contrasta el modelo lineal «extraer-fabricar-usar-tirar» con el ciclo cerrado de reducir, reutilizar, reparar y reciclar; aquí lo vinculamos a su dimensión de impacto social y ambiental como palanca del emprendimiento social.
La economía social: empresas con otra lógica
El emprendimiento social no surge de la nada: se apoya en un sector económico con identidad propia, la economía social. En España la regula la Ley 5/2011, de 29 de marzo, de Economía Social, que la define como el conjunto de actividades económicas y empresariales que persiguen el interés general o el interés de sus miembros, anteponiendo las personas al capital.
Principios de la economía social (Ley 5/2011, art. 4)
- Primacía de las personas y del fin social sobre el capital.
- Aplicación de los resultados según el trabajo o servicio aportado por los socios, no solo según el capital invertido.
- Promoción de la solidaridad interna y con la sociedad: cohesión social, empleo estable y de calidad, igualdad.
- Independencia respecto de los poderes públicos.
Formas jurídicas de la economía social
- Cooperativas. Empresas propiedad de sus socios, que se rigen por la regla «un socio, un voto» (no según el capital aportado). Las hay de trabajo asociado, de consumidores, agrarias, de viviendas, de enseñanza…
- Sociedades laborales (SL o SA laborales). Empresas donde la mayoría del capital pertenece a los trabajadores.
- Mutualidades. Entidades de previsión social basadas en la ayuda mutua.
- Asociaciones y fundaciones con actividad económica.
- Empresas de inserción y centros especiales de empleo, orientados a la inserción laboral de personas en riesgo de exclusión o con discapacidad.
Financiación socialmente responsable
Un proyecto social necesita dinero como cualquier otro, pero a menudo busca fuentes coherentes con sus valores. Las principales:
- Banca ética. Entidades como Triodos Bank o Fiare Banca Ética que solo financian proyectos con impacto social o ambiental positivo y que publican en qué invierten el dinero de sus clientes.
- Crowdfunding (micromecenazgo). Financiación colectiva a través de plataformas (Goteo, Verkami, Kickstarter) donde muchas personas aportan pequeñas cantidades. Modalidades: recompensa, donación, préstamo (crowdlending) o inversión (equity crowdfunding).
- Subvenciones y ayudas públicas a la economía social, al emprendimiento joven o a la innovación social (a nivel autonómico, estatal y europeo, como el Fondo Social Europeo).
- Inversión de impacto. Inversores que buscan rentabilidad económica y social a la vez, no solo el máximo beneficio.
- Premios y aceleradoras sociales que aportan financiación y acompañamiento (mentoría) a cambio de impacto demostrable.
La clave no es elegir la fuente «más social», sino la que encaja con la fase y la lógica del proyecto: el crowdfunding valida y financia a la vez en fases tempranas; la banca ética y las subvenciones encajan cuando el proyecto ya está en marcha.
Diseñar un proyecto social con design thinking: el caso del comedor escolar que tira comida
Enunciado
Un equipo de FP detecta que el comedor de su centro desperdicia mucha comida cada día, mientras hay familias del barrio en dificultades. Quieren montar un proyecto de emprendimiento social. Aplica las cinco fases del design thinking para orientar el proyecto y responde: a) ¿con qué ODS conectaría?; b) ¿qué forma jurídica de la economía social encajaría?; c) ¿qué fuente de financiación responsable propondrías para arrancar?
Solución
- Empatizar. El equipo habla con tres actores: el personal de cocina (¿por qué sobra comida y cuánta?), familias del barrio en dificultad (¿qué necesitan realmente y con qué dignidad?) y la dirección del centro (¿qué normas sanitarias y de responsabilidad existen?). Descubren que la comida sobrante es segura durante pocas horas y que las familias prefieren no sentirse «receptoras de caridad».
- Definir. Frase de problema: «Las familias en dificultad del barrio necesitan acceder a comida digna y de calidad, porque la que sobra cada día en el comedor escolar se tira por falta de un canal organizado para aprovecharla a tiempo.»
- Idear. Lluvia de ideas: app de avisos de excedentes, alianza con una asociación vecinal, sistema de raciones envasadas para recoger, «cesta solidaria» a precio simbólico que cubra costes. Se eligen las dos más viables.
- Prototipar. Durante una semana, prueban a mano: envasan los excedentes y los entregan a través de una asociación del barrio, registrando cantidades y reacciones. Coste casi cero.
- Testar. Recogen datos (kilos aprovechados, familias atendidas, problemas logísticos) y opiniones; ajustan el modelo. Iteran.
- Respuestas a las preguntas:
- a) ODS principales: ODS 2 (hambre cero) y ODS 12 (producción y consumo responsables, por la reducción del desperdicio alimentario). Secundario: ODS 10 (reducción de las desigualdades).
- b) Forma jurídica: una cooperativa de iniciativa social o una asociación con actividad económica, ambas dentro de la economía social (Ley 5/2011), porque el fin es el interés general y no el reparto de beneficios. La regla «un socio, un voto» encaja con un proyecto comunitario.
- c) Financiación responsable: para arrancar, crowdfunding en una plataforma como Goteo (valida el interés del barrio y financia el equipamiento básico de envasado a la vez); más adelante, una subvención autonómica a la economía social o a la lucha contra el desperdicio alimentario.
Conclusión: el design thinking convierte un problema vago («se tira comida y hay quien la necesita») en un proyecto concreto, medible y coherente con unos ODS, una forma jurídica y una financiación. Sin empatizar primero, el equipo habría diseñado una solución que las familias quizá habrían rechazado por falta de dignidad.
Conexión con tu proyecto emprendedor
Cierras esta unidad incorporando al plan de empresa de la Unidad 9 tres elementos: la dimensión de impacto de tu proyecto (qué problema social o ambiental aborda y cómo lo medirás); el o los ODS con los que conecta de verdad; y, si procede, la forma jurídica de la economía social y la fuente de financiación responsable que mejor encajan. Aunque tu proyecto sea principalmente mercantil, el currículo te pide valorar su impacto y sus valores éticos: esta unidad te da las herramientas para hacerlo con honestidad y no con marketing.
Glosario
- Emprendimiento social. Creación de una organización que resuelve un problema social o ambiental con herramientas empresariales, de forma económicamente sostenible.
- Innovación social. Solución nueva y mejor a un problema social que el mercado y el Estado no resuelven bien por sí solos.
- Triple bottom line. Triple resultado de una empresa social: personas, planeta y beneficio (people, planet, profit).
- Design thinking. Metodología de resolución de problemas centrada en las personas, popularizada por IDEO; cinco fases: empatizar, definir, idear, prototipar, testar.
- Doble diamante. Modelo del proceso creativo: divergir y converger dos veces, una sobre el problema y otra sobre la solución.
- Liderazgo ético. Estilo de dirección que toma decisiones coherentes con unos valores: transparencia, coherencia, inclusión y responsabilidad.
- ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). Los 17 objetivos de la Agenda 2030 de la ONU para erradicar la pobreza, proteger el planeta y garantizar la prosperidad.
- Economía social. Conjunto de actividades económicas que anteponen las personas y el fin social al capital; en España la regula la Ley 5/2011.
- Cooperativa. Empresa propiedad de sus socios, regida por «un socio, un voto», típica de la economía social.
- Economía circular. Modelo productivo que reincorpora los materiales al ciclo (reducir, reutilizar, reparar, reciclar) frente al modelo lineal de usar y tirar.
- Banca ética. Entidad financiera que solo invierte en proyectos con impacto social o ambiental positivo y publica sus inversiones.
- Crowdfunding. Financiación colectiva en la que muchas personas aportan pequeñas cantidades a un proyecto a través de una plataforma.
Para profundizar
- Brown, T. (2009). Change by Design. HarperBusiness. El libro de referencia del CEO de IDEO sobre design thinking; explica el método con casos reales.
- Yunus, M. (2008). Un mundo sin pobreza: las empresas sociales y el futuro del capitalismo. Paidós. El premio Nobel de la Paz y fundador del Grameen Bank explica el concepto de empresa social desde la experiencia del microcrédito.
- Naciones Unidas. La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (sdgs.un.org). Fuente oficial de los 17 ODS y sus 169 metas, con datos de seguimiento.
- CEPES — Confederación Empresarial Española de la Economía Social (cepes.es). Datos y recursos oficiales sobre cooperativas, sociedades laborales y empresas de inserción en España.
- IDEO Shopping Cart Project (Nightline, ABC, 1999). El vídeo del rediseño del carrito de la compra en cinco días; el caso de design thinking más citado de la historia.
Preguntas para reflexionar
- El emprendimiento social busca un doble resultado: impacto y beneficio. ¿Crees que siempre se pueden sostener los dos a la vez, o llega un punto en que hay que sacrificar uno por el otro? Piensa en un ejemplo concreto donde ganar más dinero implicaría reducir el impacto social.
- El design thinking empieza por empatizar con la persona afectada. En tu proyecto, ¿has hablado de verdad con quien tiene el problema, o lo has supuesto desde fuera? ¿Qué podrías descubrir si dedicaras una sesión solo a escuchar?
- La unidad advierte del riesgo del social washing. ¿Cómo distinguirías, como consumidor, una empresa con impacto social real de una que solo lo usa como marketing? ¿Qué pruebas pedirías?
Bibliografía
- España. Ley 5/2011, de 29 de marzo, de Economía Social. BOE núm. 76, de 30 de marzo de 2011.
- España. Real Decreto 659/2023, de 18 de julio, por el que se desarrolla la ordenación del Sistema de Formación Profesional. BOE núm. 171, Anexo V.
- Naciones Unidas (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Resolución A/RES/70/1.
- Brown, T. (2008). Design Thinking. Harvard Business Review, 86(6).
- Brown, T. (2009). Change by Design. HarperBusiness.
- Yunus, M. (2008). Un mundo sin pobreza: las empresas sociales y el futuro del capitalismo. Paidós.
- Fundación Ellen MacArthur (2013). Towards the Circular Economy.
- CEPES (anual). Las empresas más relevantes de la Economía Social. Confederación Empresarial Española de la Economía Social.
Notas de esta unidad
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