Tiempo de lectura: ~30 min · Saberes: escasez y elección, bienes y factores de producción, coste de oportunidad y FPP, agentes económicos, sistemas económicos · Antes de empezar: nada, es la primera unidad del curso.
Al acabar esta unidad sabrás:
- Explicar de dónde nace la economía y por qué «no hay nada gratis».
- Distinguir tipos de necesidades, tipos de bienes y los cuatro factores de producción.
- Calcular un coste de oportunidad y leer una frontera de posibilidades de producción.
- Reconocer a los cuatro agentes económicos y comparar mercado, planificación y economía mixta.
Piensa en un sábado cualquiera. Tienes 20 € de paga, una tarde libre y un móvil con batería. Con los 20 € puedes ir al cine o comprarte la sudadera que llevas semanas mirando, pero no las dos cosas. Con la tarde puedes quedar, estudiar para el examen del lunes o ver tres capítulos seguidos, pero no todo a la vez. Y con el móvil puedes jugar hasta que se apague o guardar batería para volver a casa. Ninguna de esas decisiones sale en el telediario, y sin embargo todas son decisiones económicas: eliges qué hacer con algo que no da para todo.
Es probable que hasta ahora hayas asociado la palabra economía con gráficos de la bolsa, discursos de políticos o el precio de la vivienda. Todo eso también es economía, pero es la capa de fuera. Por dentro, la economía es mucho más sencilla y mucho más cercana: es el estudio de cómo las personas, las empresas y los países deciden qué hacer con lo que tienen cuando no pueden tenerlo todo. Como nadie puede tenerlo todo, la economía está en tu bolsillo, en la nevera de tu casa, en el horario del instituto y, como acabas de ver, en el grifo de seis millones de personas.
Esta unidad abre el curso con las ideas que vas a usar en todas las demás: de dónde nace la economía (la escasez), qué queremos (necesidades), con qué lo conseguimos (bienes, servicios y factores de producción), qué precio real tiene elegir (el coste de oportunidad), quién elige (los agentes económicos) y cómo se organiza una sociedad para repartir lo que produce (los sistemas económicos). Vamos por partes.
¿Qué es la economía? Elegir cuando no hay para todo
Si el dinero fuera infinito, si el día tuviera mil horas y si el agua de los embalses no se acabara nunca, no haría falta esta asignatura. Cogeríamos lo que quisiéramos, cuando quisiéramos, y nadie tendría que renunciar a nada. El problema es que eso no ocurre nunca, ni siquiera para la persona más rica del planeta, que tampoco puede estar en dos sitios a la vez ni vivir doscientos años.
Los deseos humanos son prácticamente ilimitados. Cuando cubres uno, aparece otro: el que no tiene móvil quiere uno; el que lo tiene quiere uno mejor; el que tiene el mejor quiere que le dure más la batería. Frente a esa lista sin final, los medios para satisfacerlos (el dinero, el tiempo, las materias primas, las personas que trabajan, las máquinas) son limitados. Ese desajuste es la escasez, y de ahí sale todo lo demás.
Conviene desmontar un malentendido desde el principio: escasez no es lo mismo que pobreza. Una familia con muchos ingresos también vive en escasez, porque tampoco puede comprar todo lo que le gustaría ni tiene tiempo para hacer todo lo que quiere. Y el agua de Barcelona en 2024 no era escasa porque los barceloneses fueran pobres, sino porque llovía menos de lo que la ciudad consumía. La escasez es una característica del mundo, no de tu cuenta bancaria.
La definición de Robbins, traducida a tu edad
La definición de economía que más se usa desde hace casi un siglo la escribió el economista británico Lionel Robbins en 1932, en un libro con un título muy poco atractivo, Ensayo sobre la naturaleza y significación de la ciencia económica. Dice así:
«La economía es la ciencia que estudia la conducta humana como una relación entre fines y medios escasos que tienen usos alternativos.»
Suena a jerga, pero en realidad tiene tres piezas que ya conoces. Los fines son lo que queremos: comer, viajar, aprobar, tener un móvil que funcione. Los medios escasos son lo que tenemos para conseguirlo: la paga, las horas del día, los recursos de un país. Y los usos alternativos son la clave de todo: los mismos 20 € sirven para el cine o para la sudadera; la misma tarde sirve para estudiar o para quedar; los mismos litros de agua sirven para una ducha, para una piscina o para regar un campo de lechugas. Si cada medio sirviera solo para una cosa, no habría que elegir. Como sirven para varias, hay que hacerlo, y la economía estudia cómo elegimos.
Economía positiva y economía normativa
Cuando escuches hablar de economía te encontrarás dos tipos de frases muy distintas, y conviene saber separarlas desde el primer día.
- Una afirmación positiva describe cómo son las cosas y se puede comprobar con datos. «La tasa de paro en España cerró 2024 en el 10,6 %» (INE, EPA del cuarto trimestre de 2024) es una afirmación positiva: puede ser verdadera o falsa, y para saberlo basta con mirar la estadística.
- Una afirmación normativa dice cómo deberían ser las cosas e incluye un juicio de valor. «El salario mínimo debería subir más» o «el Estado gasta demasiado» son afirmaciones normativas: se pueden discutir con argumentos, pero no se demuestran con un dato.
La diferencia importa porque muchas discusiones económicas mezclan las dos cosas. Que el salario mínimo interprofesional de 2025 sea de 1.184 € al mes en 14 pagas (Real Decreto 87/2025) es un hecho. Que sea alto, bajo o justo es una opinión, y opiniones razonables puede haber varias. A lo largo del curso os pediremos las dos cosas: primero los datos, después vuestro juicio, y nunca confundir el uno con el otro.
Micro y macro en dos frases
La microeconomía mira de cerca: una familia que decide qué comprar, una empresa que decide qué fabricar, el precio del pan o de la entrada del cine. La macroeconomía mira desde lejos: el paro, la inflación, el crecimiento de un país, lo que hace el Estado con los impuestos. En este curso haréis las dos: la micro sobre todo en las Unidades 2 y 3, y la macro en las Unidades 4, 5, 6 y 9.
Necesidades, bienes y servicios: lo que queremos y con qué lo cubrimos
Elegimos porque queremos cubrir necesidades: la sensación de que nos falta algo y el deseo de conseguirlo. No todas pesan lo mismo, y por eso se suelen clasificar en dos grupos.
- Las necesidades primarias son las que hay que cubrir para vivir y estar sano: comer, beber, dormir, abrigarse, tener un techo, recibir atención médica. Si no las cubres, tu vida corre peligro.
- Las necesidades secundarias mejoran tu bienestar, pero podrías sobrevivir sin ellas: viajar, tener un móvil nuevo, ir a un concierto, llevar una marca concreta de zapatillas.
La frontera entre unas y otras no es fija. Hace treinta años nadie «necesitaba» conexión a internet; hoy, sin ella, no puedes matricularte, hacer trámites con la administración ni entregar muchos trabajos del instituto. Lo que una sociedad considera necesario cambia con el tiempo, con el lugar y con la renta. Por eso el ejercicio útil no es memorizar listas, sino preguntarte con honestidad, ante cada compra, si estás cubriendo una necesidad o simplemente un antojo del momento. Volveremos a esta pregunta en la Unidad 7, cuando hablemos de consumo responsable.
Bienes y servicios
Cubrimos las necesidades con bienes y con servicios. Un bien es algo material, que se puede tocar y almacenar: una manzana, una bicicleta, un libro, un móvil. Un servicio es algo que alguien hace por ti y que no se puede guardar: un corte de pelo, una clase de conducir, un viaje en tren, una consulta médica, una hora de gimnasio. En la economía española los servicios pesan mucho más que los bienes: casi tres de cada cuatro personas ocupadas trabajan en el sector servicios (INE, EPA 2024).
Cuatro maneras de clasificar los bienes
Los economistas clasifican los bienes de varias formas, y cada una responde a una pregunta distinta.
Según su escasez: libres o económicos. Un bien libre es tan abundante que está disponible para todo el mundo sin coste y sin tener que producirlo: el aire que respiras, la luz del sol, el agua del mar para bañarse. Un bien económico es escaso: hay que producirlo, cuesta trabajo y recursos, y por eso tiene un precio. La economía se ocupa de los segundos, que son casi todos. Y fíjate en que un mismo recurso puede pasar de una categoría a otra: el agua que cae del cielo es libre; el agua limpia que llega a tu grifo, no, y en Barcelona en 2024 se volvió tan escasa que hubo que racionarla.
Según su uso: de consumo o de capital. Un bien de consumo satisface directamente una necesidad: el bocadillo, la camiseta, el videojuego. Un bien de capital (o de producción) sirve para fabricar otros bienes: el horno de la panadería, el camión de reparto, el ordenador con el que un diseñador trabaja. El mismo objeto puede ser una cosa u otra según quién lo use: el portátil con el que ves series es de consumo; el mismo portátil en manos de una programadora es de capital.
Según su duración: duraderos o no duraderos. Un bien duradero se usa muchas veces antes de agotarse (una lavadora, una bici, un abrigo). Un bien no duradero desaparece al usarlo (la comida, la gasolina, el gel de ducha). La distinción importa para el presupuesto: los duraderos se pagan una vez y sirven años; los no duraderos vuelven cada semana.
Según quién puede usarlos: privados o públicos. Un bien privado lo consume una persona y, al hacerlo, ya no lo puede consumir otra: si te comes el bocadillo, nadie más se lo come. Un bien público puede ser usado por muchas personas a la vez sin que se gaste y sin poder dejar fuera a quien no paga: el alumbrado de una calle, un faro en la costa, la defensa nacional. Como nadie pagaría voluntariamente por una farola que también ilumina a su vecino, los bienes públicos los suele proporcionar el Estado con los impuestos. Lo veremos en la Unidad 6.
Los factores de producción: con qué se fabrica todo
Los bienes y los servicios no aparecen en las estanterías por arte de magia. Hay que producirlos, y para producir hace falta combinar unos recursos que los economistas llaman factores de producción. Tradicionalmente son tres, y hoy se suele añadir un cuarto.
- Tierra o recursos naturales. Todo lo que viene de la naturaleza y se usa para producir: el suelo que se cultiva, el agua, los minerales, la madera, el petróleo, la pesca, la energía del sol y del viento. Es el factor que la sequía de 2024 puso en primer plano.
- Trabajo. El esfuerzo físico e intelectual de las personas. En España, a finales de 2024, había 21,86 millones de personas ocupadas (INE, EPA del cuarto trimestre de 2024): agricultores, camareras, programadores, médicas, repartidores, profesores. Todas aportan trabajo.
- Capital. Los bienes fabricados por las personas que sirven para producir otros bienes: máquinas, herramientas, edificios, vehículos, ordenadores, carreteras. Aquí hay que tener cuidado con la palabra, porque en la calle «capital» significa dinero, y en economía no.
- Iniciativa empresarial. La capacidad de combinar los otros tres factores, asumir el riesgo y organizarlo todo para que salga un producto. Sin alguien que decida qué hacer, cómo y con quién, la tierra, el trabajo y las máquinas se quedan quietos. A esta figura le dedicaremos el Bloque II del curso (Unidades 10 a 12).
Con qué se paga cada factor
Nadie cede sus recursos gratis. Cada factor de producción recibe una retribución por participar en la producción, y cada una tiene nombre propio.
| Factor | Quién lo aporta | Cómo se le paga |
|---|---|---|
| Tierra y recursos naturales | Quien es propietario del suelo, del bosque, de la mina | Renta (el alquiler que cobra el dueño de una finca o un local) |
| Trabajo | Las personas trabajadoras | Salario |
| Capital | Quien presta o aporta el dinero con el que se compra la maquinaria | Interés |
| Iniciativa empresarial | La persona o el equipo que organiza y asume el riesgo | Beneficio (lo que queda después de pagar todo lo demás) |
Fíjate en que el beneficio es el único pago que no está garantizado: el salario se cobra aunque la empresa venda poco, y el interés se paga aunque el negocio no funcione, pero el beneficio solo existe si, después de pagar renta, salarios e intereses, sobra algo. Por eso decimos que quien emprende asume el riesgo. Todo esto reaparecerá con detalle en la Unidad 5 (salarios) y en la Unidad 10 (empresa).
El coste de oportunidad y la frontera de posibilidades de producción
Llegamos a la idea más importante de la unidad, y probablemente de todo el curso. Como hay escasez, hay que elegir; y cada vez que eliges algo, renuncias automáticamente a otra cosa. Al valor de esa otra cosa lo llamamos coste de oportunidad.
Vuelve al sábado del principio. Tenías 20 € y elegiste el cine. Lo que has pagado son 12 €, pero lo que te ha costado de verdad es la sudadera que ya no puedes comprarte. Si tu hermana decide dedicar la tarde a estudiar, el coste de oportunidad no es cero: es el partido que no ha jugado. Y cuando el Govern decidió en 2024 que las piscinas privadas no se llenaran, el coste de oportunidad de mantener el agua en las duchas y en los hospitales fueron los baños de verano que no hubo.
Este concepto obliga a pensar mejor. La pregunta floja es «¿cuánto cuesta esto?». La pregunta buena es «¿a qué estoy renunciando si lo hago?». Quien se acostumbra a hacerse la segunda toma decisiones más acertadas con su dinero, con su tiempo y, más adelante, con su carrera profesional.
La frontera de posibilidades de producción
Para ver el coste de oportunidad de un país entero, los economistas usan un dibujo muy sencillo: la frontera de posibilidades de producción (FPP). Imagina una economía que solo produce dos cosas (es una simplificación, pero sirve) y que usa todos sus recursos de la mejor manera posible. La FPP es la línea que une todas las combinaciones máximas de esos dos bienes que puede fabricar.
Cómo leer una FPP en cinco pasos
- Sitúa los dos bienes en los ejes. Uno en horizontal y otro en vertical. Cada punto del gráfico es una combinación posible de cantidades de los dos.
- Localiza la línea. Los puntos sobre la frontera son combinaciones eficientes: se usan todos los recursos y no se desperdicia nada. Para producir más de un bien hay que producir menos del otro.
- Mira dentro. Un punto por debajo de la línea es ineficiente: hay recursos parados (gente en paro, máquinas apagadas, tierra sin cultivar). Se podría producir más de las dos cosas sin renunciar a nada.
- Mira fuera. Un punto por encima es inalcanzable hoy: no hay recursos suficientes para llegar a él, por mucho que se quiera.
- Calcula la pendiente. Moverse a lo largo de la frontera enseña el coste de oportunidad: cuánto de un bien hay que sacrificar para obtener una unidad más del otro. Cuanto más de un bien ya se produce, más cuesta producir otra unidad, y por eso la curva se dobla hacia fuera en lugar de ser una recta.
¿Y cómo se llega a un punto que hoy es inalcanzable? Solo hay dos caminos: más recursos (más personas trabajando, más máquinas, más tierra cultivable) o mejor tecnología (producir más con lo mismo). En los dos casos la frontera entera se desplaza hacia fuera. A eso lo llamamos crecimiento económico, y es el tema de la Unidad 2. Lo contrario también pasa: una sequía, una guerra o una pandemia destruyen recursos y la frontera se mueve hacia dentro.
Bocadillos y zumos para la feria solidaria
Enunciado
El instituto organiza una feria solidaria. Los veinte alumnos y alumnas de 4.º disponen de una mañana, la cocina del centro y un presupuesto fijo para ingredientes. Con esos recursos pueden preparar bocadillos y zumos naturales, repartiendo el esfuerzo de distintas maneras. Estas son las combinaciones máximas que pueden conseguir usando todos los recursos:
| Combinación | Bocadillos | Zumos |
|---|---|---|
| A | 0 | 200 |
| B | 50 | 180 |
| C | 100 | 140 |
| D | 150 | 80 |
| E | 200 | 0 |
Se pide: (a) calcular el coste de oportunidad, en zumos, de cada bloque de 50 bocadillos adicionales; (b) explicar por qué ese coste cambia; (c) decir si las combinaciones «100 bocadillos y 100 zumos» y «150 bocadillos y 140 zumos» son eficientes, ineficientes o inalcanzables.
Solución
- Coste de oportunidad de pasar de A a B: se ganan 50 bocadillos y se pierden 200 − 180 = 20 zumos. Cada bocadillo cuesta 20 ÷ 50 = 0,4 zumos.
- De B a C: se ganan 50 bocadillos y se pierden 180 − 140 = 40 zumos. Cada bocadillo cuesta 0,8 zumos.
- De C a D: se pierden 140 − 80 = 60 zumos. Cada bocadillo cuesta 1,2 zumos.
- De D a E: se pierden 80 − 0 = 80 zumos. Cada bocadillo cuesta 1,6 zumos.
- Por qué crece el coste: los recursos no sirven igual de bien para todo. Los primeros compañeros que pasan de exprimir a untar son los que peor exprimían, así que se pierden pocos zumos. Los últimos en cambiar son los mejores con el exprimidor, y cada uno que se va cuesta muchos zumos. Esto se llama coste de oportunidad creciente, y es la razón de que la FPP se curve hacia fuera.
- 100 bocadillos y 100 zumos: con 100 bocadillos la frontera permite 140 zumos (combinación C). Producir solo 100 significa que hay recursos parados o mal usados: es una combinación ineficiente, dentro de la frontera. Alguien está charlando en vez de exprimir.
- 150 bocadillos y 140 zumos: con 150 bocadillos el máximo de zumos es 80 (combinación D). 140 zumos queda fuera de la frontera: es inalcanzable con los recursos de hoy. Para llegar harían falta más recursos (que se sumen los de 3.º) o mejor tecnología (una máquina de cortar pan, un exprimidor eléctrico).
Pruébalo tú mismo: introduce los datos de la feria (o de cualquier par de bienes que se os ocurra en clase) y observa cómo se curva la frontera.
Los recursos no son igual de buenos para los dos bienes: cuanto más se produce de uno, más caro sale cada unidad adicional.
Todos los recursos están empleados y bien empleados. Para producir más de un bien hay que producir menos del otro.
Sobre una frontera cóncava este número crece a medida que se avanza hacia la derecha. Prueba a medir el mismo salto al principio y al final.
Cómo se calcula
Frontera recta: Y = maxY · (1 − X / maxX). El coste de oportunidad de una unidad de X es maxY / maxX en todo el trazado.
Frontera cóncava: Y = maxY · √(1 − (X / maxX)²). El coste de oportunidad crece conforme X aumenta.
Coste de oportunidad entre dos puntos: unidades de Y sacrificadas ÷ unidades de X ganadas.
Posición de un punto: se compara la Y del punto con la Y de la frontera para esa X.
↗ Herramienta interactiva disponible en la versión digital del libro (profedeeconomia.es).
El coste de oportunidad también se mide en tiempo
El dinero se ve; el tiempo, no. Pero el tiempo es el recurso más escaso que tienes, porque no se puede ahorrar ni recuperar: la hora que pasa, pasó. Por eso el coste de oportunidad de las decisiones sobre tu tiempo suele ser el más alto y el que menos calculamos. Un ejemplo para verlo con números.
Trabajar en verano o hacer el curso de socorrista (caso inventado pero verosímil)
Enunciado
Hugo tiene 16 años y en julio puede hacer dos cosas, pero no las dos a la vez. La opción A es trabajar cuatro semanas en el chiringuito de un familiar, 20 horas semanales, cobrando 9,50 € la hora. La opción B es hacer un curso de socorrista de cuatro semanas que cuesta 350 € y que le permitiría trabajar el verano siguiente en una piscina municipal cobrando más. ¿Cuál es el coste de oportunidad de hacer el curso? ¿Y el de trabajar?
Solución
- Lo que ganaría trabajando: 4 semanas × 20 horas × 9,50 € = 760 €.
- Coste de oportunidad de hacer el curso: no son solo los 350 € de la matrícula (el coste explícito, el que se paga). Hay que sumar los 760 € que deja de ganar (el coste implícito, el que no se ve en ninguna factura). Total: 350 + 760 = 1.110 €, más las horas de estudio.
- Coste de oportunidad de trabajar: es el curso, es decir, la posibilidad de trabajar como socorrista el verano siguiente. No se puede calcular exactamente, pero se puede estimar: si como socorrista ganara, por ejemplo, 1.300 € el verano que viene en lugar de 760 €, el curso le rendiría unos 540 € más cada verano.
- Lectura: no hay una respuesta única, y esa es la lección. Lo que sí hay es una forma correcta de plantearlo: contar todo lo que se renuncia, no solo lo que se paga. Quien solo mira los 350 € del curso cree que es barato; quien cuenta también los 760 € ve el coste real y decide con más información.
Los agentes económicos y el flujo circular de la renta
Hasta aquí hemos hablado de «elegir» como si eligiera una sola persona. En realidad, en una economía deciden millones de personas y organizaciones a la vez, y para estudiarlas se agrupan en cuatro agentes económicos.
- Las familias (o economías domésticas): todas las personas que viven juntas y comparten ingresos y gastos, incluida una persona que vive sola. En España hay alrededor de 19 millones de hogares (INE, 2024). Las familias consumen bienes y servicios y ofrecen trabajo y ahorro.
- Las empresas: organizaciones que combinan los factores de producción para producir bienes y servicios y venderlos. Hay alrededor de 3,4 millones de empresas activas en España (INE, DIRCE 2024), y la inmensa mayoría son pequeñas.
- El sector público (o Estado, en sentido amplio): el Gobierno central, las comunidades autónomas, los ayuntamientos y la Seguridad Social. Cobra impuestos, presta servicios (sanidad, educación, carreteras, policía), paga pensiones y ayudas, y pone las reglas. En España gestiona algo más del 45 % de todo lo que se produce en un año (Eurostat, 2024).
- El sector exterior: el resto del mundo. Compramos fuera (importaciones) y vendemos fuera (exportaciones). El móvil que llevas en el bolsillo casi seguro que se fabricó en Asia, y los 93,8 millones de turistas internacionales que visitaron España en 2024 (INE, Frontur) son sector exterior comprando servicios españoles.
El flujo circular: nadie gasta sin que otro cobre
Los cuatro agentes no viven aislados: se intercambian cosas continuamente, y esos intercambios forman un circuito. El esquema que lo resume se llama flujo circular de la renta, y la idea básica cabe en una frase: todo gasto de uno es ingreso de otro.
Empieza por el circuito sencillo entre familias y empresas. Las familias ofrecen a las empresas su trabajo (y también su ahorro, su tierra, sus locales); a cambio reciben salarios, intereses, rentas y beneficios. Con ese dinero, las familias compran a las empresas los bienes y servicios que estas producen. Así, el dinero da vueltas: sale de las empresas como salario, vuelve a ellas como pago de una compra, sale otra vez como salario. Cuando tu madre cobra su nómina y la gasta en el supermercado, está pagando el salario de la cajera, que a su vez lo gastará en otra tienda.
Ahora añade al sector público: cobra impuestos a familias y a empresas, y con ese dinero paga salarios a funcionarios, compra a empresas (un hospital compra medicamentos, un ayuntamiento contrata la limpieza) y entrega transferencias (pensiones, becas, prestaciones por desempleo) que vuelven a las familias. Y añade al sector exterior: parte de lo que gastan las familias sale del país en forma de importaciones, y parte de lo que producen las empresas se vende fuera en forma de exportaciones.
| Agente | Qué entrega | Qué recibe |
|---|---|---|
| Familias | Trabajo, ahorro, impuestos, pagos por compras | Salarios, intereses, rentas, bienes y servicios, pensiones y ayudas |
| Empresas | Bienes y servicios, salarios, impuestos | Ingresos por ventas, trabajo, capital |
| Sector público | Servicios públicos, pensiones y ayudas, reglas | Impuestos y cotizaciones |
| Sector exterior | Importaciones (lo que compramos fuera) | Exportaciones (lo que vendemos fuera), turismo |
Este esquema explica por qué en economía nada ocurre aislado. Si las familias dejan de gastar por miedo, las empresas venden menos, contratan menos, pagan menos salarios y las familias gastan aún menos. Si el Estado sube los impuestos, las familias tienen menos dinero para comprar, pero el Estado tiene más para gastar. Todo está conectado, y el flujo circular es el mapa para no perderse. Lo usaremos en la Unidad 4 para entender el dinero y en la Unidad 6 para entender los impuestos.
Los sistemas económicos: mercado, planificación y economía mixta
Toda sociedad, sea cual sea su tamaño o su época, tiene que responder a tres preguntas: qué producir (¿más hospitales o más autopistas?, ¿más trigo o más viviendas?), cómo producirlo (¿con más máquinas o con más personas?, ¿contaminando o sin contaminar?) y para quién (¿quién recibe lo producido: quien más paga, quien más lo necesita, todos por igual?). A la manera en que una sociedad organiza esas respuestas la llamamos sistema económico, y a lo largo de la historia ha habido básicamente tres.
La economía de mercado: deciden los precios
En una economía de mercado las tres preguntas las responden millones de decisiones individuales de familias y empresas, coordinadas por los precios. Nadie ordena a un agricultor que plante naranjas: si el precio de la naranja sube porque mucha gente la quiere, plantar naranjas se vuelve rentable y más agricultores lo hacen. Si baja, dejan de hacerlo. Los medios de producción (tierra, fábricas, máquinas) son de propiedad privada, cada uno busca su propio beneficio y el Estado interviene lo mínimo.
El primero en explicar cómo funciona este mecanismo fue el escocés Adam Smith en 1776, en La riqueza de las naciones. Su idea más famosa es la de la «mano invisible»: cada persona, buscando su propio interés, acaba produciendo lo que los demás necesitan, como si una mano invisible lo hubiera organizado. La ventaja del mercado es que se adapta rápido y sin que nadie tenga que saberlo todo. Su inconveniente es que no garantiza que todo el mundo tenga cubiertas las necesidades básicas, que puede generar mucha desigualdad y que hay cosas que no produce bien por sí solo: los bienes públicos de los que hablábamos antes, o el aire limpio.
La economía de planificación central: decide el Estado
En una economía de planificación central las tres preguntas las responde el Estado a través de un plan. Los medios de producción son de propiedad pública, un organismo central decide cuántos zapatos, tractores y viviendas se fabrican, a qué precio y quién los recibe, y las empresas se limitan a cumplir las cuotas. Fue el sistema de la Unión Soviética entre 1917 y 1991, de los países del Este de Europa hasta 1989 y, todavía hoy, en buena medida, de Cuba y Corea del Norte.
Su ventaja teórica es que puede garantizar que nadie se quede sin lo básico y dirigir los recursos hacia objetivos colectivos. Su problema práctico es enorme: nadie tiene toda la información que hace falta para decidir desde un despacho cuántas bombillas necesita cada pueblo el mes que viene. El resultado histórico fueron almacenes llenos de cosas que nadie quería, estanterías vacías de cosas que todos querían y colas interminables para conseguirlas.
La economía mixta: el caso de España
Ningún país del mundo funciona hoy como un mercado puro ni como una planificación pura. Todas las economías desarrolladas son economías mixtas: la mayoría de las decisiones las toma el mercado, pero el Estado interviene de forma importante para corregir lo que el mercado hace mal, proporcionar bienes públicos y garantizar unos mínimos a toda la población.
España es un ejemplo de manual. La Constitución de 1978 reconoce en su artículo 38 «la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado», y a la vez establece en el artículo 128 que «toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general» y admite la iniciativa pública en la actividad económica. En la práctica eso significa que el bar de la esquina, Inditex y el fabricante de tu móvil son empresas privadas que compiten en el mercado, mientras que la sanidad, la educación obligatoria, las pensiones o las carreteras las paga y organiza sobre todo el Estado. Y significa que el Estado puede fijar reglas cuando cree que el resultado del mercado no es aceptable: un salario mínimo, un tope de velocidad, una zona de bajas emisiones o un racionamiento de agua.
Dinámica de aula Mercado contra planificación La clase se divide: una mitad reparte los recursos por mercado, con precios y libre intercambio; la otra, con un comité central que decide qué se produce. Al final se comparan resultados, colas y satisfacción. Abrir el recurso →Economía en tu día a día: la paga, el tiempo y el móvil
Todo lo anterior puede parecer cosa de gobiernos y grandes empresas, pero las mismas ideas funcionan a la escala de tu vida, y de hecho es ahí donde más útiles resultan. Tres ejemplos.
La paga. Cada euro que tienes solo se puede gastar una vez. Si te gastas la paga del mes en dos salidas, el coste de oportunidad son las zapatillas para las que llevabas ahorrando. Y al revés: si ahorras para las zapatillas, el coste son las salidas. No hay una decisión correcta para todo el mundo, pero sí hay una manera correcta de decidir: sabiendo a qué renuncias. En la Unidad 7 aprenderás a hacer un presupuesto para que esa decisión no te pille por sorpresa a final de mes.
El tiempo. La semana tiene 168 horas para todo el mundo, y esa es la única cosa en la que la persona más rica del país y tú sois exactamente iguales. Dormir, ir al instituto, entrenar, ver a tus amigos, estudiar, mirar el móvil: todo sale de las mismas 168 horas. Cuando una actividad crece, otra encoge, aunque no lo notes. Hacer la cuenta de vez en cuando (¿cuántas horas a la semana se van en el móvil, y qué habrías hecho con ellas?) es el ejercicio de coste de oportunidad más incómodo y más útil que existe.
El móvil. La mayoría de las aplicaciones que usas son «gratis», y sin embargo detrás de cada una hay empresas con miles de empleados y beneficios enormes. ¿Con qué pagas? Con tu atención, que las aplicaciones venden a los anunciantes, y con tus datos, que sirven para dirigirte publicidad. No es un secreto ni una conspiración: es un modelo de negocio, y entenderlo te convierte en un usuario más listo. Volveremos a ello en la Unidad 3, al hablar de los mercados, y en la Unidad 8, al hablar de los servicios financieros.
Y una última idea para cerrar: en la prueba PISA 2022 de competencia financiera, el alumnado español de 15 años obtuvo 486 puntos, por debajo de la media de la OCDE, que fue de 498 (OCDE, informe publicado en 2024). No es un drama, pero sí una pista: entender de economía no es solo cultura general, es una herramienta para que nadie tome decisiones por ti. Este curso va de eso.
Qué viene después en este curso
Esta unidad es la base de todo lo demás. Has visto que la economía nace de la escasez, que elegir tiene un coste de oportunidad, que producir exige combinar factores, que cuatro agentes se intercambian continuamente trabajo, bienes, dinero e impuestos, y que hay tres formas de organizar todo eso. En la Unidad 2 (Producción, crecimiento y sostenibilidad) verás cómo se desplaza la frontera de posibilidades de producción y qué precio ambiental tiene crecer. En la Unidad 3 (Los mercados: oferta, demanda y competencia) abrirás el mecanismo de los precios que aquí solo hemos nombrado.
Después, el curso sigue el flujo circular pieza a pieza: el dinero y los bancos (Unidad 4), el trabajo y la nómina (Unidad 5), el Estado y los impuestos (Unidad 6), tu economía personal (Unidades 7 y 8), el sector exterior y la Unión Europea (Unidad 9) y, en el Bloque II, la empresa y el emprendimiento (Unidades 10 a 12).
Glosario
- Economía: ciencia que estudia cómo las personas y las sociedades eligen usar unos medios escasos, que tienen usos alternativos, para satisfacer necesidades casi ilimitadas.
- Escasez: desajuste entre lo que deseamos (casi ilimitado) y los medios disponibles para conseguirlo (limitados). Es el origen de toda decisión económica.
- Economía positiva: la que describe cómo son las cosas con afirmaciones que se pueden comprobar con datos.
- Economía normativa: la que opina sobre cómo deberían ser las cosas e incluye juicios de valor.
- Necesidad: sensación de que falta algo y deseo de cubrirlo. Primaria si es imprescindible para vivir; secundaria si mejora el bienestar.
- Bien libre: bien tan abundante que está disponible sin coste y sin producirlo (el aire, la luz del sol).
- Bien económico: bien escaso que hay que producir y que, por eso, tiene precio.
- Bien de capital: bien producido que sirve para producir otros bienes (máquinas, edificios, herramientas). No confundir con el dinero.
- Bien público: bien que muchas personas pueden usar a la vez sin que se agote y sin poder excluir a quien no paga (alumbrado, faros, defensa).
- Factores de producción: recursos que se combinan para producir: tierra (renta), trabajo (salario), capital (interés) e iniciativa empresarial (beneficio).
- Coste de oportunidad: valor de la mejor alternativa a la que se renuncia al tomar una decisión.
- Frontera de posibilidades de producción (FPP): línea que muestra las combinaciones máximas de dos bienes que una economía puede producir usando eficientemente todos sus recursos.
- Agentes económicos: familias, empresas, sector público y sector exterior; los cuatro grupos que toman decisiones económicas.
- Flujo circular de la renta: esquema que muestra cómo circulan bienes, servicios, factores y dinero entre los agentes económicos.
- Economía mixta: sistema en el que el mercado toma la mayoría de las decisiones y el Estado interviene para corregirlo, proporcionar bienes públicos y garantizar mínimos. Es el sistema de España.
Para profundizar
Si la unidad te ha dejado con ganas de más, estos recursos están pensados para tu edad y son gratuitos o fáciles de encontrar:
- Finanzas para todos (finanzasparatodos.es), del Banco de España y la CNMV. Por qué encaja: explica sin vender nada cómo tomar decisiones con el dinero, y su sección para jóvenes enlaza directamente con la idea de coste de oportunidad.
- INE Explica (ine.es/explica), el portal educativo del Instituto Nacional de Estadística. Por qué encaja: enseña a leer las cifras que hemos usado en la unidad (paro, hogares, empresas, turistas) y a distinguir un dato de una opinión.
- Portal de la sequía de la Generalitat de Catalunya (sequera.gencat.cat). Por qué encaja: muestra el estado de los embalses y las fases de restricción en tiempo real; es el caso de apertura con datos actualizados.
- Economía para andar por casa (Carlos Rodríguez Braun y otros, LID Editorial, 2012). Por qué encaja: preguntas de la vida diaria («¿por qué es tan caro el cine?») respondidas en dos páginas cada una, con el vocabulario de esta unidad.
Preguntas para reflexionar
Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para debatir en clase o pensar a solas al cerrar la unidad:
- Durante la emergencia de 2024, la Generalitat racionó el agua por cantidad y por usos en vez de dejar que subiera el precio hasta que solo la usara quien pudiera pagarla. ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene cada camino? ¿Cuál habrías elegido tú, y para quién habría sido peor?
- Haz la lista de las cinco aplicaciones en las que más tiempo pasas a la semana. Ninguna te cobra. ¿Con qué las estás pagando, y cuál es el coste de oportunidad de esas horas?
- El beneficio es el único pago a un factor de producción que no está garantizado. ¿Te parece justo que quien asume el riesgo pueda ganar mucho más que quien aporta el trabajo? ¿Cambia tu respuesta en una cooperativa como Mondragón?
Bibliografía
- España. Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria. BOE núm. 76, de 30 de marzo de 2022. (Competencia específica 6 de Economía y Emprendimiento: escasez, necesidad de elegir e interacción económica.)
- Robbins, L. (1932). An Essay on the Nature and Significance of Economic Science. Macmillan. (Edición en castellano: Ensayo sobre la naturaleza y significación de la ciencia económica, Fondo de Cultura Económica.)
- Smith, A. (1776). An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. (Edición en castellano: La riqueza de las naciones, Alianza Editorial.)
- Hayek, F. A. (1945). «The Use of Knowledge in Society». American Economic Review, 35(4), 519-530.
- Keynes, J. M. (1936). The General Theory of Employment, Interest and Money. Macmillan. (Edición en castellano: Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, Fondo de Cultura Económica.)
- Generalitat de Catalunya, Agència Catalana de l’Aigua. Portal de la sequera: fases, restriccions i estat de les reserves (2024). https://sequera.gencat.cat
- Instituto Nacional de Estadística. Encuesta de Población Activa (EPA), cuarto trimestre de 2024 (nota de prensa, enero de 2025) y Estadística de Movimientos Turísticos en Fronteras (Frontur), año 2024. https://www.ine.es
- Barciela, C. (ed.) (2003). Autarquía y mercado negro: el fracaso económico del primer franquismo, 1939-1959. Crítica.
- Mankiw, N. G. Principios de economía (capítulo 1, «Los diez principios de la economía», y capítulo 2, «Pensar como un economista»). Cengage.
El economista camuflado
El primer capítulo, «Quién paga tu café», explica con una cafetería de Londres cómo la escasez fija los precios y por qué el dueño del local gana más que el camarero. Es la unidad entera contada como una historia de detectives.
Capítulos 1 y 2
Crash Course Economics: Intro to Economics
Escasez, coste de oportunidad, micro y macro explicados en doce minutos con ritmo de vídeo y ejemplos de la vida diaria. Perfecto para repasar la unidad antes del examen.
https://www.youtube.com/results?search_query=crash+course+economics+intro+to+economics
@BancoDeEspana
La cuenta oficial del Banco de España publica gráficos sencillos sobre precios, empleo y economía doméstica. Buen entrenamiento para acostumbrarte a leer datos reales en lugar de titulares.
Una semana de costes de oportunidad
Durante siete días, apunta cada noche una decisión que hayas tomado con dinero y otra que hayas tomado con tiempo, y al lado la mejor alternativa a la que renunciaste. Al final de la semana tendrás catorce costes de oportunidad. Marca los tres que más te sorprendan y escribe dos líneas sobre si repetirías la decisión.
Notas de esta unidad
Anota lo que quieras recordar de «La economía: escasez, elección y coste de oportunidad». Se guarda solo en este dispositivo.
Para el aula
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Repaso en clase Repasa esta unidad con Cajút El profe elige Eco 4ESO · Unidad 1 y los alumnos responden desde el móvil.