Tiempo de lectura: ~25 min · Saberes: proceso productivo, sectores económicos, productividad, PIB, crecimiento y desarrollo, sostenibilidad · Antes de empezar: Unidad 1 (escasez, factores de producción y coste de oportunidad).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Seguir la cadena que convierte una materia prima en un producto y calcular cuánto valor añade cada eslabón.
  • Situar cualquier trabajo en su sector económico y explicar por qué España es una economía de servicios.
  • Calcular la productividad de un taller y entender por qué de ella dependen los salarios.
  • Leer una noticia sobre el PIB sin que te engañen los precios, y explicar por qué crecer no es lo mismo que vivir mejor ni que cuidar el planeta.

Piensa en el bocadillo que te comes en el recreo. Antes de llegar a tu mochila, alguien sembró trigo, alguien lo molió, alguien amasó y horneó el pan de madrugada, alguien transportó cada ingrediente en un camión con gasóleo que otro alguien refinó, y alguien lo montó y te lo vendió. Nadie ha coordinado a todas esas personas, pero cada mañana el bocadillo está ahí. Eso es la producción: la cadena, casi siempre invisible, que convierte recursos en las cosas que usamos.

En la Unidad 1 vimos que los recursos son escasos y que producir cualquier cosa exige combinar tres factores: recursos naturales, trabajo y capital. Ahora damos el siguiente paso. Vamos a mirar cómo se combinan (el proceso productivo), en qué tipo de actividades (los sectores), cuánto se saca de cada factor (la productividad) y cómo se suma todo lo que produce un país en una sola cifra, el PIB, que aparece en las noticias casi cada semana.

Y acabaremos con las dos preguntas que hoy importan más que la cifra en sí. Primera: ¿producir más significa vivir mejor? Segunda: ¿podemos seguir produciendo así indefinidamente en un planeta que no crece? Os adelantamos que la respuesta a las dos es «no, o no necesariamente», y que entender por qué es una de las cosas más útiles que os llevaréis de este curso.

Producir: combinar factores para crear valor

Un proceso productivo es la secuencia de pasos por la que unas entradas (los factores de producción) se transforman en unas salidas (bienes o servicios). En una panadería las entradas son la harina, el agua, la sal y la levadura (recursos), el horno y la amasadora (capital) y las horas del panadero (trabajo); la salida es el pan. En una academia de inglés las entradas son el aula, los ordenadores y las horas de la profesora, y la salida es un servicio: la clase. Producir no es solo fabricar cosas que se tocan. Cortar el pelo, dar clase, transportar a alguien en autobús o programar una app también es producir.

Lo que tienen en común todos los procesos productivos es que el resultado vale más que la suma de sus ingredientes. Nadie pagaría por harina, agua y sal lo mismo que por una barra de pan recién hecha. Esa diferencia, lo que el proceso «añade», es la clave de todo lo que viene después.

Bienes intermedios y bienes finales

Fíjate en que la harina es el producto final del molino, pero es un ingrediente para la panadería. Por eso los economistas distinguen entre:

  • Bien final: el que llega a quien lo va a usar o consumir, sin más transformaciones. El bocadillo que te comes, la camiseta que te pones, el corte de pelo.
  • Bien intermedio: el que una empresa compra para producir otra cosa. La harina que compra la panadería, el acero que compra una fábrica de coches, la electricidad que consume un taller.

El mismo bien puede ser una cosa u otra según quién lo compre: la harina es un bien intermedio cuando la compra la panadería y un bien final cuando la compra tu familia para hacer una tarta. Esta distinción parece un detalle, pero sin ella no se puede medir la producción de un país, como veremos en el apartado del PIB.

El valor añadido: del trigo al bocadillo

Sigamos el rastro del pan de tu bocadillo con cifras sencillas (inventadas, pero verosímiles). Para no complicarlo, contamos solo el pan e ignoramos el resto de ingredientes.

EslabónCompra a otros porVende porValor añadido
Agricultor (trigo)0,00 €0,20 €0,20 €
Molino (harina)0,20 €0,45 €0,25 €
Panadería (barra)0,45 €0,95 €0,50 €
Cafetería (bocadillo de tomate)0,95 €2,50 €1,55 €
Suma del valor añadido2,50 €

Cada empresa compra algo, lo transforma y lo vende más caro. La diferencia entre lo que vende y lo que ha comprado a otras empresas es su valor añadido: es lo que de verdad ha aportado con su trabajo, sus máquinas y sus ideas. Observa el resultado: la suma de los valores añadidos de toda la cadena (2,50 €) coincide exactamente con el precio del bien final. No es casualidad, es matemática: si sumáramos los precios de venta de todos los eslabones (0,20 + 0,45 + 0,95 + 2,50 = 4,10 €) estaríamos contando el trigo cuatro veces, la harina tres y el pan dos.

Interior de una panadería con vitrinas y estanterías llenas de pan y bollería a la venta.
Una panadería es un proceso productivo de manual: harina, agua y levadura (recursos), horno y amasadora (capital) y las horas del panadero (trabajo) entran por un lado; por el otro sale pan que vale más que sus ingredientes. Esa diferencia es el valor añadido. Foto: KampanHungs, CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons
Proyecto El viaje de un producto: sigue la cadena global Traza la cadena de un móvil, una camiseta o una tableta de chocolate, localiza cada eslabón en el mapa y descubre quién se queda con la mayor parte del valor añadido. Abrir el recurso →

División del trabajo y especialización

Si alguna vez habéis hecho un trabajo en grupo bien organizado, ya sabéis cómo funciona esto: uno busca información, otra redacta, otro maqueta y otra expone. Cada cual hace lo que mejor se le da y el resultado sale antes y mejor que si los cuatro hicierais de todo. Eso es la división del trabajo: repartir un proceso en tareas distintas que hacen personas distintas. Y cuando alguien se dedica de forma estable a una de esas tareas, hablamos de especialización.

¿Por qué multiplica tanto la producción? Por tres razones. Primera, la destreza: quien repite una tarea la hace cada vez más rápido y mejor. Segunda, el tiempo: no se pierde cambiando de una tarea a otra, buscando herramientas o «volviendo a coger el hilo». Tercera, y la más potente: cuando una tarea es sencilla y repetitiva, se puede diseñar una máquina que la haga. La división del trabajo es la puerta por la que entró la Revolución Industrial.

La división del trabajo tiene también su cara amarga, que conviene no olvidar: tareas monótonas que agotan (Charlie Chaplin la ridiculizó en Tiempos modernos, en 1936, apretando tuercas sin parar) y una dependencia enorme entre eslabones. Si el molino se para, la panadería no tiene harina; si un polígono industrial se inunda, las fábricas que dependían de sus piezas se paran a cientos de kilómetros. Volveremos a esta idea al final de la unidad.

Los sectores económicos

Hay millones de procesos productivos distintos, pero se pueden agrupar en unas pocas familias según qué hacen con los recursos. Esa agrupación son los sectores económicos, y os servirá durante todo el curso para leer noticias sobre empleo y para entender de qué vive un país.

Tres sectores (y un cuarto)

  • Sector primario: obtiene recursos directamente de la naturaleza. Agricultura, ganadería, pesca, explotación forestal y minería. Cultivar naranjas en la Ribera, pescar en Vigo o criar cerdos en Lleida.
  • Sector secundario: transforma materias primas en productos. Es la industria en todas sus formas (alimentaria, textil, química, automóvil…), más la construcción y la producción de energía. Una almazara que convierte aceitunas en aceite, una fábrica de coches, una empresa que levanta un edificio.
  • Sector terciario: no produce cosas, produce servicios. Comercio, transporte, hostelería, sanidad, educación, banca, administración pública, ocio, cultura. Tu instituto, el bar de la esquina, el hospital, la app de reparto y la peluquería están aquí.

Algunos autores separan del terciario un sector cuaternario con las actividades basadas en el conocimiento (investigación, tecnología, información y consultoría), aunque en las estadísticas oficiales siguen contándose como servicios.

Los sectores económicos en España por empleo Reparto aproximado del empleo en España en 2025: sector primario en torno al 4 por ciento, sector secundario en torno al 20 por ciento y sector terciario en torno al 76 por ciento, con ejemplos de ocupaciones de cada sector. % del empleo en España · datos aprox. 2025 Ocupa a pocas personas porque la maquinaria ha sustituido mano de obra, pero sigue siendo estratégico: produce los alimentos y materias primas que necesitan los otros sectores. Transforma las materias primas en productos. Su peso ha bajado en España por la deslocalización de fábricas, aunque genera empleos de mayor cualificación y mejor pagados. Es el más grande de las economías desarrolladas: turismo, comercio, sanidad, educación, tecnología. En España pesa especialmente por el turismo y la hostelería. 4% 20% 76% Sector primario · ~4% De la naturaleza Extraer recursos del medio. · Agricultor/a · Ganadero/a · Pescador/a · Minero/a · Trabajador/a forestal Sector secundario · ~20% Transformar Industria y construcción. · Operario/a de fábrica · Electricista · Soldador/a · Albañil · Mecánico/a Sector terciario · ~76% Servicios Prestar utilidad, no un bien. · Profesor/a · Enfermero/a · Camarero/a · Comercial · Programador/a
Reparto aproximado del empleo en España en 2025: alrededor de un 4 % en el sector primario, un 20 % en el secundario (industria y construcción) y un 76 % en los servicios, con ejemplos de ocupaciones de cada sector. Fuente: EPA, INE.

Casi cualquier producto atraviesa los tres sectores antes de llegar a ti. El aceite de tu bocadillo empezó en un olivar (primario), pasó por una almazara y una envasadora (secundario) y llegó a la cafetería a través de un transportista y un distribuidor (terciario). Por eso los sectores no compiten entre sí: se necesitan. Un país sin industria tiene poco que transportar, y una industria sin servicios (bancos, formación, logística, diseño) no funciona.

España, una economía de servicios

Los datos son claros. En 2024, según la Encuesta de Población Activa del INE, de cada 100 personas ocupadas en España unas 4 trabajaban en el sector primario, unas 20 en el secundario (12-13 en industria y 6-7 en construcción) y alrededor de 76 en el terciario. En 2025 España superó por primera vez los 22 millones de personas ocupadas (EPA, INE, 2.º trimestre de 2025), y tres de cada cuatro lo hacen en servicios. A esto lo llamamos terciarización.

No siempre fue así. A mediados del siglo XX casi la mitad de la población ocupada española trabajaba en el campo. Lo que ha pasado desde entonces tiene una explicación económica limpia: los tractores, los fertilizantes y el regadío multiplicaron lo que produce cada agricultor (la productividad, que veremos en el siguiente apartado), así que hicieron falta muchas menos manos para alimentar a más gente. Esas manos se fueron primero a las fábricas y, más tarde, a los servicios. Y a medida que las familias ganan más, gastan una parte cada vez mayor en servicios (salir a cenar, viajar, gimnasio, series) y no en más comida. La terciarización es, en gran parte, un síntoma de riqueza.

En España la terciarización tiene además un nombre propio: el turismo. En 2024 llegaron 93,8 millones de turistas internacionales, que gastaron unos 126.000 millones de euros (INE, Frontur y Egatur, 2024). El turismo aporta en torno al 12 % del PIB español (INE, Cuenta Satélite del Turismo, 2023). Es un motor enorme, pero con dos debilidades que conviene conocer: muchos de sus empleos son estacionales y de baja productividad, y depende de que a otros países les vaya bien y quieran venir. También conviene no olvidar la industria: España es el segundo fabricante de automóviles de Europa, con unos 2,4 millones de vehículos producidos en 2024 (ANFAC, 2024), y factorías como la de Ford en Almussafes o la de Seat en Martorell arrastran a cientos de empresas proveedoras.

Vista de un olivar en la provincia de Jaén, con hileras de olivos extendiéndose hasta el horizonte bajo cielo despejado.
Olivar en la provincia de Jaén. Es sector primario, pero de cada hilera de olivos cuelgan almazaras, envasadoras, transportistas y exportadores: los tres sectores trabajan en cadena. Y cuando dos años de sequía reducen la cosecha a la mitad, el precio del aceite lo nota toda Europa. Foto: Veinticuatro de Jahén, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

Productividad y eficiencia

Hasta aquí hemos hablado de qué se produce y de quién lo produce. Ahora toca la pregunta que más explica por qué unos países, unas empresas y unas personas ganan más que otras: cuánto se saca de cada recurso.

Qué es la productividad y cómo se calcula

La productividad mide la cantidad producida por cada unidad de factor empleado. Casi siempre se calcula para el trabajo, porque es el factor que más nos importa:

Productividad del trabajo = Producción / número de trabajadores (o de horas trabajadas)

Si una panadería con dos trabajadores hace 400 barras al día, su productividad es de 200 barras por trabajador y día. Si esos dos trabajadores hacen jornadas de 8 horas, también podemos decir que producen 25 barras por hora trabajada. La misma fórmula sirve para cualquier factor: barras por horno, kilos de naranjas por hectárea, clientes atendidos por caja.

Ejercicio resuelto 2.1

Dos talleres de bicicletas y una máquina nueva

Enunciado

Dos talleres montan bicicletas. El taller Pedal tiene 5 trabajadores que, en jornadas de 40 horas semanales, montan 200 bicicletas a la semana. El taller Rueda tiene 8 trabajadores, con el mismo horario, y monta 240 bicicletas a la semana. (a) ¿Cuál de los dos es más productivo? (b) Rueda compra una máquina que alinea las ruedas automáticamente y, con los mismos 8 trabajadores, pasa a montar 400 bicicletas a la semana. ¿Cómo cambia su productividad? (c) Si cada bicicleta deja 50 € de valor añadido, ¿cuánto valor añadido genera ahora cada trabajador de Rueda a la semana, y qué tiene que ver eso con lo que se le puede pagar?

Solución

  1. Productividad por trabajador, antes de la máquina. Pedal: 200 / 5 = 40 bicicletas por trabajador y semana. Rueda: 240 / 8 = 30 bicicletas por trabajador y semana. Aunque Rueda produce más en total, Pedal es más productivo: saca más de cada persona.
  2. Productividad por hora. Pedal: 5 × 40 = 200 horas; 200 / 200 = 1 bicicleta por hora. Rueda: 8 × 40 = 320 horas; 240 / 320 = 0,75 bicicletas por hora. Misma conclusión.
  3. Después de la máquina. Rueda: 400 / 8 = 50 bicicletas por trabajador y semana (400 / 320 = 1,25 por hora). La productividad ha subido un 67 % sin que nadie trabaje más horas ni más deprisa: lo que ha cambiado es el capital con el que trabajan.
  4. Valor añadido por trabajador. 50 bicicletas × 50 € = 2.500 € a la semana por trabajador, frente a los 30 × 50 = 1.500 € de antes. Ese aumento es el que permite a la empresa subir salarios, bajar precios para vender más o recuperar lo que costó la máquina. Sin más valor añadido por persona, una subida de sueldo solo puede salir de otro sitio (de los beneficios o de los precios).
  5. Lectura. Con los mismos trabajadores y las mismas horas, Rueda pasa de ser el taller menos productivo al más productivo. Ahora bien: si con la máquina bastaran 6 trabajadores para hacer las 400 bicicletas, la empresa tendría que decidir qué hace con los otros dos. Ahí está el debate de la tecnología y el empleo, que retomaremos en la Unidad 5.

Pruébalo con tus números. Introduce la producción, los trabajadores y las horas de cualquier negocio (real o inventado) y la calculadora te da la productividad por trabajador, por hora y por unidad de capital.

Periodo 1

Prod. trabajo (uds/trabajador)50,00
Prod. trabajo (uds/hora)2,50
Prod. capital (uds/€)0,0100
Prod. global (€ prod / € fact.)1,250

Periodo 2

Prod. trabajo (uds/trabajador)64,00
Prod. trabajo (uds/hora)3,20
Prod. capital (uds/€)0,0128
Prod. global (€ prod / € fact.)1,455

Variación Periodo 1 → Periodo 2

Productividad del trabajo+28,0 %
Productividad del capital+28,0 %
Productividad global+16,4 %
Cómo se calcula

Productividad del trabajo = Producción / Trabajadores. Mide cuánto produce cada trabajador.

Productividad por hora = Producción / Horas totales trabajadas.

Productividad del capital = Producción / Capital. Mide el rendimiento de cada euro de capital.

Productividad global = Valor de la producción / Valor de los factores. Permite comparar períodos con diferentes precios.

Variación (%) = ( Nuevo − Base ) / Base × 100.

↗ Herramienta interactiva disponible en la versión digital del libro (profedeeconomia.es).

Por qué importa: de la productividad salen los salarios

Una empresa solo puede pagar de forma sostenida a cada trabajador menos de lo que ese trabajador produce. Si un panadero genera 3.000 € de valor añadido al mes, la panadería no puede pagarle 3.500 € durante mucho tiempo; si genera 6.000 €, sí puede pagarle 3.500 € y seguir funcionando. Por eso los países con productividad alta tienen salarios altos, y por eso cuando alguien promete «subir los sueldos» sin decir cómo va a subir la productividad conviene preguntar de dónde va a salir el dinero. El economista estadounidense Paul Krugman lo resumió en una frase que se cita en casi todos los manuales: «La productividad no lo es todo, pero a largo plazo lo es casi todo» (The Age of Diminished Expectations, 1990).

Aquí hay un matiz importante que os pedimos no olvidar: que la productividad haga posibles los salarios altos no significa que los garantice. Cómo se reparte el valor añadido entre quien pone el trabajo y quien pone el capital es una negociación, y de ella hablaremos en la Unidad 5 (mercado de trabajo) y en la Unidad 6 (desigualdad).

De qué depende: capital, tecnología y capital humano

El ejercicio de los talleres ya os ha dado la pista principal. La productividad de una persona depende, sobre todo, de cuatro cosas:

  • Capital físico: cuántas máquinas, herramientas y equipos tiene para trabajar, y de qué calidad. Un agricultor con tractor produce cien veces más que uno con azada.
  • Tecnología: el conocimiento sobre cómo hacer las cosas. No es solo tener la máquina, es saber organizar el proceso (recordad los alfileres de Smith).
  • Capital humano: la formación, la experiencia y la salud de las personas. Es la razón económica por la que estáis en un instituto: cada año de educación aumenta lo que una persona es capaz de producir y, con ello, lo que puede ganar.
  • Organización: cómo se reparten las tareas, cómo se coordinan los equipos, cuánto tiempo se pierde en esperas y errores.

Y aquí llega una de las cifras más incómodas de la economía española. Según Eurostat, la productividad por hora trabajada en España está entre un 5 y un 10 % por debajo de la media de la Unión Europea y a más de un 15 % de países como Alemania o Francia (Eurostat, 2023). No es que los españoles trabajen menos horas (trabajan más que los alemanes, de media); es que cada hora rinde menos. Las causas que señalan los estudios son las de la lista de arriba: empresas muy pequeñas que invierten poco en tecnología, mucho empleo en servicios de baja productividad como la hostelería, y un porcentaje de trabajadores con formación media inferior al de nuestros vecinos. Cerrar esa brecha es probablemente el mayor reto económico de vuestra generación, y empieza, literalmente, en el aula donde estáis leyendo esto.

Medir la producción de un país: el PIB

Ya sabemos qué es producir y cómo se mide lo que aporta cada empresa. Ahora subimos de escala. Si sumamos el valor añadido de todas las empresas, autónomos y administraciones de un país durante un año, obtenemos la cifra económica más famosa del mundo: el Producto Interior Bruto.

Qué es el PIB, dicho de forma sencilla

El PIB es el valor, en euros, de todos los bienes y servicios finales producidos dentro de un país durante un periodo de tiempo, normalmente un año o un trimestre. Cada palabra importa:

  • Finales: se cuentan solo los bienes que llegan al usuario final (o, lo que es lo mismo, se suman los valores añadidos). Si contáramos también la harina y el trigo, el pan estaría contado tres veces.
  • Dentro del país: cuenta lo que se produce en el territorio, sea de quien sea la empresa. La fábrica de Ford en Almussafes suma al PIB español aunque la empresa sea estadounidense; una fábrica de Inditex en Marruecos suma al PIB marroquí.
  • Un periodo: es un flujo, como el agua que pasa por un grifo en una hora, no un depósito. Mide lo producido ese año, no la riqueza acumulada.

El PIB per cápita: repartir la cifra entre la población

Un PIB grande no dice mucho si no sabemos entre cuántas personas se reparte. China tiene un PIB muchísimo mayor que Suiza, pero nadie diría que el ciudadano chino medio vive mejor que el suizo medio. Para comparar países se divide el PIB entre la población: el PIB per cápita.

PIB per cápita = PIB / número de habitantes

En España, con unos 48,8 millones de habitantes de media en 2024, el PIB per cápita fue de unos 32.600 € (INE, 2024). Luxemburgo supera los 100.000 € y países como Burundi no llegan a 300 € (Banco Mundial, 2023). Esa distancia es la que separa a los países ricos de los pobres, y la que explica buena parte de las migraciones del mundo.

Un aviso que os será útil toda la vida: el PIB per cápita es una media, y las medias esconden el reparto. Si en un país de dos personas una gana 60.000 € y la otra 5.000 €, el PIB per cápita es 32.500 € y ninguna de las dos vive como dice la media. De la desigualdad hablaremos en la Unidad 6.

PIB nominal y PIB real

Imagina que un país produce exactamente lo mismo que el año pasado (las mismas barras de pan, los mismos coches, las mismas clases) pero todos los precios han subido un 10 %. Su PIB, medido en euros, ha subido un 10 %. ¿Ha crecido la economía? No: se produce lo mismo, solo que más caro. Para no dejarnos engañar por los precios, los economistas distinguen entre el PIB nominal, que valora la producción a los precios de cada año, y el PIB real, que la valora a los precios de un año fijo de referencia y, por tanto, solo sube si de verdad se produce más.

La diferencia entre los dos es la inflación, de la que hablaremos en la Unidad 4. La regla práctica es sencilla: cuando leas «el PIB ha crecido un 6 %», pregunta si es nominal o real. Si es nominal y los precios han subido un 4 %, la economía solo ha crecido, aproximadamente, un 2 %. Los datos de crecimiento que publica el INE y que salen en los titulares son siempre en términos reales (lo llaman «en volumen»), precisamente para evitar este engaño.

Ejercicio resuelto 2.2

¿Ha crecido de verdad el país de Valdemar?

Enunciado

Valdemar es un país inventado. En 2024 su PIB nominal fue de 1.000 millones de euros y en 2025, de 1.060 millones. Durante 2025 los precios subieron un 4 % y la población pasó de 10 a 10,3 millones de habitantes. (a) ¿Cuánto creció el PIB nominal? (b) ¿Y el PIB real? (c) ¿Qué pasó con el PIB real per cápita? (d) ¿Vive mejor el ciudadano medio de Valdemar?

Solución

  1. Crecimiento nominal: 1.060 / 1.000 = 1,06, es decir, un 6 %. Es la cifra que un gobierno con ganas de presumir pondría en el titular.
  2. Crecimiento real: quitamos el efecto de los precios dividiendo entre 1,04. 1,06 / 1,04 = 1,019, es decir, alrededor de un 1,9 % (la aproximación rápida 6 − 4 = 2 % da casi lo mismo). Solo ese 1,9 % es producción de verdad; el resto es subida de precios.
  3. PIB real per cápita: la población creció un 3 % (10,3 / 10 = 1,03). Dividimos: 1,019 / 1,03 = 0,989, es decir, cayó alrededor de un 1 %. Hay más producción real, pero se reparte entre bastante más gente.
  4. Lectura: el titular «Valdemar crece un 6 %» es verdad y engaña al mismo tiempo. Descontados precios y población, al habitante medio le toca un 1 % menos que el año anterior. Y aún faltaría saber cómo se reparte (el PIB per cápita es una media) y a qué precio ambiental se ha producido.
Calculadora PIB nominal, PIB real y deflactor Escribe una serie de PIB nominal y de precios y comprueba cuánto del crecimiento es producción de verdad y cuánto es solo inflación. Incluye el PIB real per cápita. Abrir el recurso →

Lo que el PIB no mide

El PIB es una herramienta extraordinaria: permite comparar países, detectar recesiones y decidir políticas. Pero es una medida de producción de mercado, y hay cosas importantísimas que se le escapan:

  • El trabajo no remunerado: cuidar a un familiar, cocinar en casa, limpiar, criar hijos. Si contratas a alguien para que cuide de tu abuela, eso suma al PIB; si la cuidas tú, no. La producción es la misma; la cifra, no. El INE estima que el trabajo doméstico y de cuidados no pagado equivale a una parte enorme del PIB (más del 40 % en sus cuentas satélite), y lo hacen mayoritariamente mujeres.
  • El medio ambiente: talar un bosque suma al PIB (madera vendida); que el bosque siga en pie y limpie el aire no suma nada. Una marea negra suma, por las empresas que limpian. El PIB no distingue producir de destruir.
  • La desigualdad: ya lo hemos visto, es una media.
  • La economía sumergida: lo que se produce sin declarar no se ve, aunque exista.
  • La salud, la educación, el tiempo libre o la seguridad: pueden mejorar o empeorar sin que el PIB se entere.
Retrato del senador Robert F. Kennedy sentado en su despacho de Washington, enero de 1965.
Robert F. Kennedy en su despacho del Senado en 1965. Tres años después convirtió en frase política una advertencia técnica que los propios inventores del PIB ya habían hecho: la cifra mide producción, no bienestar. Foto: autor desconocido, dominio público (PD-US-no notice) vía Wikimedia Commons

Crecimiento y desarrollo

Si el PIB no mide el bienestar, hace falta otra palabra para hablar de vivir mejor. Los economistas usan dos, y conviene no mezclarlas.

Crecer no es lo mismo que desarrollarse

El crecimiento económico es el aumento del PIB real de un país a lo largo del tiempo. Es una cifra: la economía española creció un 3,5 % en 2024. El desarrollo es algo más amplio: la mejora de las condiciones de vida de la población, es decir, más salud, más educación, más libertad y más oportunidades, y no solo más producción. Normalmente van juntos (es difícil tener buenos hospitales sin producir riqueza para pagarlos), pero no siempre, y ahí está lo interesante.

Para medir el desarrollo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publica desde 1990 el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que combina tres dimensiones con el mismo peso: salud (esperanza de vida al nacer), educación (años de escolarización) y renta (ingreso por habitante). El resultado va de 0 a 1. En el Informe sobre Desarrollo Humano 2023-2024 del PNUD, España ocupaba el puesto 27 del mundo con un IDH de 0,911, dentro del grupo de desarrollo humano «muy alto»; Suiza encabezaba la lista con 0,967 y Somalia la cerraba con 0,380. Nuestra esperanza de vida, de casi 84 años (INE, 2023), es de las más altas del planeta y pesa mucho en esa posición.

Que el orden del IDH y el del PIB per cápita no coincidan es justo lo que lo hace útil. Guinea Ecuatorial, por ejemplo, tiene un PIB per cápita superior al de muchos países de su entorno gracias al petróleo, pero un IDH solo medio, porque esa renta no se ha convertido en escuelas ni en hospitales para la mayoría (PNUD). Al revés, países con menos renta que la que sugeriría su nivel de vida, como Costa Rica, suben puestos en el IDH por su sanidad y su educación.

Método

Cómo saber si un país vive mejor de verdad (y no solo si su PIB ha subido)

  1. Pasa de nominal a real. Descuenta la subida de precios. Si el PIB nominal crece un 6 % y los precios un 4 %, el crecimiento real ronda el 2 %.
  2. Divide entre la población. Un crecimiento del 2 % con la población subiendo un 3 % significa que a cada persona le toca menos: mira el PIB real per cápita.
  3. Pregunta cómo se reparte. La media esconde el reparto. Busca datos de desigualdad (índice de Gini, tasa de pobreza), que veremos en la Unidad 6.
  4. Mira el IDH. Comprueba si la renta se ha traducido en salud y educación. Un PIB alto con IDH bajo señala que la riqueza no llega a la gente.
  5. Pregunta a qué precio. ¿Se ha crecido agotando recursos o contaminando? Un país que crece talando sus bosques es más pobre de lo que dice su PIB.

El ciclo económico, en breve

El PIB real no crece en línea recta. Alterna periodos en los que crece deprisa con otros en los que se frena o cae. A esa alternancia la llamamos ciclo económico, y tiene cuatro fases: expansión (la producción crece, se crea empleo), pico o auge (el punto más alto), recesión (la producción cae; técnicamente, cuando el PIB baja dos trimestres seguidos) y valle o depresión (el punto más bajo), tras el cual llega la recuperación.

Ciclo económico El PIB real oscila en torno a la línea de tendencia o PIB potencial, atravesando las fases de expansión, pico, recesión, valle y recuperación. TIEMPO PIB REAL PIB potencial · tendencia Expansión Recesión Recuperación Recesión Pico · auge Valle · fondo Pico
El PIB real oscila en torno a su tendencia de largo plazo, atravesando expansión, pico, recesión, valle y recuperación. Cada ciclo tiene una duración y una profundidad distintas.

Vuestros padres y madres han vivido dos ciclos completos. La crisis financiera de 2008 arrastró a España a una recesión larga: entre 2008 y 2013 el PIB cayó cerca de un 9 % acumulado y el paro llegó al 26,9 % en el primer trimestre de 2013, con más de seis millones de personas sin trabajo (EPA, INE). Luego vino una expansión de seis años y, en 2020, la pandemia provocó la caída más brusca de la historia moderna, alrededor de un 11 % en un solo año (INE, 2020), seguida de una recuperación rápida entre 2021 y 2024. El ciclo importa porque en las recesiones se destruye empleo y en las expansiones se crea, y porque el Estado intenta suavizarlo, como veremos en la Unidad 6.

Crecer sin agotar el planeta: sostenibilidad y economía circular

Hemos visto que producir más permite vivir mejor. Ahora la pregunta que ninguna generación anterior a la vuestra tuvo que hacerse con tanta urgencia: ¿se puede seguir creciendo indefinidamente en un planeta que no crece?

Los límites de los recursos y la huella ecológica

Parte de los recursos naturales son renovables (el sol, el viento, un bosque bien gestionado, un caladero que se deja recuperar) y parte son no renovables (el petróleo, el gas, los minerales), que no vuelven a formarse a escala humana. Pero incluso los renovables tienen un ritmo: si pescas más deprisa de lo que los peces se reproducen, el caladero se agota igual que una mina.

Para medir cuánto le pedimos al planeta se usa la huella ecológica: la superficie de tierra y mar necesaria para producir lo que consumimos y absorber los residuos que generamos. Y la cuenta no sale. Según Global Footprint Network, la humanidad consume cada año lo que el planeta tarda alrededor de 1,7 años en regenerar; en 2025, el «día de la sobrecapacidad de la Tierra», la fecha en la que ya habíamos gastado el presupuesto natural de todo el año, cayó el 24 de julio. Desde esa fecha, y hasta diciembre, vivimos a crédito. Si toda la humanidad viviera como se vive en España, la fecha llegaría meses antes, a finales de la primavera.

De la economía lineal a la economía circular

El modelo con el que hemos producido durante dos siglos es lineal: extraer materias primas, fabricar, usar y tirar. Funciona mientras los recursos sean baratos y los vertederos, infinitos. La economía circular propone cerrar el círculo: diseñar los productos para que duren, reducir el consumo de materiales, reutilizar y reparar lo que aún sirve y reciclar lo que no, de modo que los residuos de un proceso se conviertan en recursos de otro.

Economía lineal frente a economía circular A la izquierda, el modelo lineal es una flecha recta de extraer, fabricar, usar y tirar que termina en residuo. A la derecha, el modelo circular cierra el ciclo: tras usar el producto se repara, se reutiliza y se recicla para devolver los materiales a la fabricación, reduciendo el residuo al mínimo. DOS FORMAS DE PRODUCIR Y CONSUMIR Modelo lineal extraer · fabricar · usar · tirar Extraer Fabricar Usar En el modelo lineal todo acaba en el vertedero o la incineradora. Es insostenible: agota recursos finitos y genera contaminación que no se reaprovecha. Tirar (residuo) Modelo circular los materiales vuelven al ciclo Fabricar Usar Alargar la vida del producto en lugar de comprar uno nuevo. Por eso existe el «derecho a reparar», que obliga a los fabricantes a facilitar piezas y arreglos. Reparar Dar una segunda vida al producto tal cual, sin transformarlo: venta de segunda mano, donaciones, envases retornables. Es preferible a reciclar porque no gasta energía nueva. Reutilizar Recuperar los materiales para fabricar productos nuevos. Es la última opción de la jerarquía: mejor reducir, reutilizar y reparar antes, porque reciclar también consume energía. Reciclar Reducir menos residuo Reciclar es solo una parte: la economía circular también repara, reutiliza y diseña para durar.
A la izquierda, la cadena lineal de extraer, fabricar, usar y tirar termina en residuo. A la derecha, el modelo circular devuelve los materiales a la fabricación mediante la reparación, la reutilización y el reciclaje, y reduce el residuo al mínimo.

En España este cambio ya tiene forma de ley. La Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, creó un impuesto sobre los envases de plástico de un solo uso (0,45 € por kilo desde enero de 2023), obliga a los restaurantes a ofrecer agua del grifo gratis y a los comercios a aceptar envases reutilizables, y fija objetivos de reducción de residuos. En Europa, la garantía legal de los productos que compras es de tres años (RDL 7/2021), y la Unión Europea ha aprobado un «derecho a reparar» (Directiva 2024/1799) para que arreglar un móvil o una lavadora sea más fácil y barato que tirarlos. Es decir: parte de la economía circular no es una opción ética, es ya una obligación.

Fila de contenedores de reciclaje de distintos colores en una calle para separar vidrio, papel, envases y orgánico.
Separar residuos es el gesto cotidiano de la economía circular: cada botella que vuelve a ser botella es petróleo que no hay que extraer. Pero el reciclaje es solo la última de las erres; reducir y reparar van antes. Foto: Daniel Capilla, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

Los ODS: 8, 12 y 13

En 2015 los 193 países de las Naciones Unidas aprobaron la Agenda 2030, con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Tres de ellos son el resumen de esta unidad:

  • ODS 8, trabajo decente y crecimiento económico: crecer, sí, pero creando empleo digno y sin dejar a nadie atrás.
  • ODS 12, producción y consumo responsables: producir y consumir usando menos recursos y generando menos residuos; es el objetivo de la economía circular.
  • ODS 13, acción por el clima: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que están calentando el planeta y adaptarse a sus consecuencias.

Fijaos en que el ODS 8 y el ODS 13 pueden tirar en direcciones distintas: más producción suele significar más energía y más materiales. Conciliarlos es el debate económico central de vuestro tiempo, y por eso lo tratamos aparte, justo después de un aviso.

Cuidado con el greenwashing

Como lo verde vende, muchas empresas lo pintan. El greenwashing (lavado verde) consiste en presentar como sostenible un producto, una empresa o una actividad que no lo es, o que lo es mucho menos de lo que se dice. Las señales son fáciles de aprender: palabras vagas sin datos («ecológico», «respetuoso con el planeta», «natural»), destacar un detalle pequeño para tapar el conjunto (un tapón reciclable en una botella de un solo uso), presentar como mérito lo que la ley ya obliga, o etiquetas y sellos que la propia empresa se ha inventado. La Unión Europea ha decidido cortar por lo sano: la Directiva (UE) 2024/825 prohíbe desde septiembre de 2026 las afirmaciones ambientales genéricas que no puedan demostrarse y las promesas de «neutralidad climática» basadas solo en compensaciones.

Herramienta Analizador de afirmaciones de sostenibilidad Siete preguntas para saber si una afirmación verde se puede comprobar. Trae a clase un envase o un anuncio y pásalo por el filtro. Abrir el recurso →
Retrato de la economista británica Kate Raworth, autora de la teoría del donut, fotografiada durante una conferencia en 2018.
Kate Raworth, economista de Oxford. Su «rosquilla» dibuja un suelo social por debajo del cual nadie debería caer y un techo ecológico que no deberíamos rebasar. La pregunta deja de ser cuánto crece el PIB y pasa a ser si cabemos entre los dos anillos. Arbeid & Milieu, CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons.

Qué viene después en este curso

Esta unidad cierra la mirada «grande» sobre la producción. Ya sabéis qué es producir, cómo se mide y qué límites tiene. En la Unidad 3, Los mercados: oferta, demanda y competencia, bajaremos al lugar donde toda esa producción se vende y donde se forman los precios: veréis por qué el aceite de Jaén se disparó exactamente como hemos contado aquí. En la Unidad 4, El dinero, los bancos y la inflación, retomaremos la diferencia entre PIB nominal y real desde el lado de los precios.

Más adelante, la Unidad 5 explicará qué pasa con el empleo cuando la productividad sube o el ciclo baja, la Unidad 6 mostrará cómo el Estado intenta suavizar el ciclo y repartir mejor lo producido, y la Unidad 9 seguirá las cadenas de producción cuando cruzan fronteras. Y cuando en las Unidades 10 a 12 montéis vuestra propia idea de empresa, el valor añadido, la productividad y la sostenibilidad dejarán de ser conceptos para convertirse en decisiones.

Glosario

  • Proceso productivo: secuencia de pasos por la que los factores de producción (recursos naturales, trabajo y capital) se transforman en bienes o servicios.
  • Bien intermedio: bien que una empresa compra para producir otra cosa (la harina para la panadería).
  • Bien final: bien que llega a quien lo va a consumir o usar sin más transformaciones (el bocadillo).
  • Valor añadido: diferencia entre el valor de lo que una empresa vende y el valor de los bienes intermedios que ha comprado a otras empresas.
  • División del trabajo: reparto de un proceso productivo en tareas distintas realizadas por personas distintas; da lugar a la especialización.
  • Sectores económicos: grandes grupos de actividades: primario (extrae de la naturaleza), secundario (transforma: industria, construcción, energía) y terciario (servicios).
  • Terciarización: proceso por el que el sector servicios pasa a concentrar la mayor parte del empleo y de la producción de un país.
  • Productividad: cantidad producida por cada unidad de factor empleado, normalmente por trabajador o por hora de trabajo.
  • PIB (Producto Interior Bruto): valor de todos los bienes y servicios finales producidos dentro de un país durante un periodo, normalmente un año.
  • PIB per cápita: PIB dividido entre el número de habitantes. Es una media y no informa del reparto.
  • PIB real: PIB valorado a los precios de un año de referencia, de modo que solo aumenta si se produce más; el PIB nominal se valora a los precios de cada año.
  • Crecimiento económico: aumento del PIB real de un país a lo largo del tiempo.
  • Desarrollo humano: mejora de las condiciones de vida (salud, educación, renta); se mide con el IDH del PNUD, de 0 a 1.
  • Ciclo económico: alternancia de fases de expansión, pico, recesión y valle en la evolución del PIB real.
  • Economía circular: modelo que busca mantener los materiales en uso el máximo tiempo posible (reducir, reutilizar, reparar, reciclar), frente al modelo lineal de extraer, fabricar, usar y tirar.
  • Greenwashing: presentar como sostenible un producto, empresa o actividad que no lo es o que lo es mucho menos de lo que se afirma.

Para profundizar

Si esta unidad os ha picado la curiosidad, aquí tenéis recursos accesibles y gratuitos:

  • Our World in Data (ourworldindata.org), Universidad de Oxford. Por qué encaja: gráficos interactivos y en abierto de PIB per cápita, IDH, esperanza de vida y emisiones de todos los países; podéis comprobar con datos reales todo lo que hemos contado aquí.
  • «España en cifras» (ine.es), la publicación anual de bolsillo del INE. Por qué encaja: en cuarenta páginas resume el PIB, el empleo por sectores, la población y el turismo con los últimos datos oficiales, en un lenguaje que se entiende.
  • Factfulness, de Hans Rosling (Deusto, 2018). Por qué encaja: un médico sueco demuestra con datos que el mundo ha mejorado mucho más de lo que creemos y explica por qué confundimos crecimiento, desarrollo y pobreza.
  • Calculadora de huella ecológica de Global Footprint Network (footprintcalculator.org). Por qué encaja: en cinco minutos os dice cuántos planetas harían falta si todo el mundo viviera como vosotros; es la mejor entrada al apartado de sostenibilidad.

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para debatir en clase o pensar a solas al cerrar la unidad:

  1. En el ejercicio de los talleres, la máquina permite montar 400 bicicletas con los mismos 8 trabajadores. Si la empresa descubre que le bastan 6, ¿qué debería hacer con los otros dos? ¿Quién gana y quién pierde con la productividad, y de qué depende que ganen todos?
  2. Kennedy decía que el PIB «mide todo, excepto aquello que hace que la vida valga la pena». Haz una lista de cinco cosas que hacen que tu vida valga la pena y comprueba cuántas suman al PIB. ¿Deberíamos medirlas de otra forma, o hay cosas que es mejor no medir?
  3. Si toda la humanidad viviera como vivimos en España, el presupuesto natural del planeta se acabaría en primavera. ¿Qué parte de tu consumo cambiarías tú primero, y qué parte crees que solo puede cambiar con leyes como las que hemos visto? ¿Estás más cerca del crecimiento verde o del decrecimiento?

Bibliografía

  1. España. Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria. BOE núm. 76. (Competencia específica 6 de Economía y Emprendimiento: aspectos básicos de la economía y las finanzas.)
  2. Instituto Nacional de Estadística (INE). Contabilidad Nacional Anual de España (PIB 2024, revisión de septiembre de 2025) y Encuesta de Población Activa (ocupados por sector, 2024-2025). https://www.ine.es
  3. Eurostat. Labour productivity per hour worked (índice UE-27 = 100, datos de 2023). https://ec.europa.eu/eurostat
  4. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Informe sobre Desarrollo Humano 2023-2024: Romper el estancamiento. https://hdr.undp.org
  5. Smith, A. (1776). Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, libro I, capítulo 1 («De la división del trabajo»). Alianza Editorial, ed. española.
  6. España. Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, y Real Decreto 1055/2022, de 27 de diciembre, de envases y residuos de envases. BOE. https://www.boe.es/eli/es/l/2022/04/08/7
  7. Banco de España (2024). Informe trimestral de la economía española, diciembre de 2024 (recuadro sobre el impacto económico de la DANA), y Consorcio de Compensación de Seguros (2025), información sobre las indemnizaciones por la DANA de octubre de 2024. https://www.bde.es · https://www.consorseguros.es
Mirar fora · U2
Libro

Factfulness: diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo

Hans Rosling · Deusto, 2018

Con datos y humor, Rosling desmonta la idea de que el mundo está dividido entre ricos y pobres y enseña a leer el PIB per cápita, la esperanza de vida y la educación como lo hace el IDH. Es el mejor complemento al apartado de crecimiento y desarrollo.

Introducción y capítulos 1-3

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La cuenta oficial del Instituto Nacional de Estadística publica cada dato del PIB, la EPA y el IPC el mismo día que sale, con un gráfico. Seguirla es la manera más sencilla de acostumbrarse a leer la economía española con cifras reales.

Actividad · 25-30 min

Tu bocadillo, eslabón a eslabón

Elige un producto que hayas consumido hoy (el bocadillo, una lata de refresco, los auriculares) y reconstruye su cadena de producción en cuatro o cinco eslabones, indicando en cada uno qué sector interviene y qué valor añade. Después, señala un eslabón que dependa del clima o de un recurso no renovable. Trae la cadena dibujada en un folio.

Tus apuntes

Notas de esta unidad

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Para el aula

Repaso en clase Repasa esta unidad con Cajút El profe elige Eco 4ESO · Unidad 2 y los alumnos responden desde el móvil.