Tiempo de lectura: ~28 min · Saberes: mercado, demanda, oferta, equilibrio, precios máximos y mínimos, tipos de mercado, competencia · Antes de empezar: Unidades 1 y 2 (escasez, coste de oportunidad, factores de producción y sectores).

Al acabar esta unidad sabrás:

  • Explicar por qué el precio de casi todo sale de un encuentro entre compradores y vendedores, y qué información lleva dentro.
  • Predecir si un precio subirá o bajará cuando cambia algo: una sequía, una moda, un impuesto o la llegada de un competidor.
  • Calcular el precio de equilibrio de un mercado sencillo y lo que ocurre cuando el Estado fija un precio máximo o mínimo.
  • Reconocer si en un mercado compiten muchos, unos pocos o uno solo, y qué hace la CNMC cuando las empresas se ponen de acuerdo para no competir.

Pensad en la última vez que vendisteis algo en Wallapop o que comprasteis una entrada por internet. En ningún momento apareció un funcionario, una ley o un jefe que dijera «esto cuesta tanto». El precio salió de otra cosa: de lo que vosotros pedíais, de lo que otros estaban dispuestos a pagar y de cuántos había a cada lado. Si subís demasiado el precio de la bici que vendéis, nadie os escribe; si lo bajáis demasiado, en una hora tenéis quince mensajes y la sensación de haber regalado algo. Ese tira y afloja, repetido millones de veces al día en tiendas, apps, lonjas y bolsas, es lo que los economistas llaman mercado.

En la Unidad 1 vimos que la escasez obliga a elegir, y en la Unidad 2, cómo las empresas producen los bienes y servicios. Faltaba una pieza: cómo se decide a qué precio se venden y quién se los lleva. En la mayoría de las economías, incluida la española, esa decisión no la toma nadie en concreto: la toman, sin ponerse de acuerdo, todos los compradores y vendedores a la vez. Esta unidad explica cómo es posible, cuándo funciona bien y cuándo falla, ya sea porque el Estado decide intervenir o porque en un mercado quedan tan pocas empresas que dejan de competir.

¿Qué es un mercado?

Cuando oís «mercado» quizá pensáis en el mercadillo del sábado o en el mercado municipal con sus puestos de fruta y pescado. Para la economía, un mercado es algo más amplio: cualquier encuentro entre compradores y vendedores de un bien o servicio, tenga o no un lugar físico. Wallapop, nacida en Barcelona en 2013, es un mercado de segunda mano; Vinted, un mercado de ropa usada; la Bolsa de Madrid, un mercado de acciones de empresas; Idealista, un mercado de viviendas. También lo son la cafetería del instituto, el puesto de churros de las fiestas y la app en la que pedís cena a domicilio. No hace falta que compradores y vendedores se vean la cara ni que estén en el mismo país.

En todo mercado hay cuatro elementos. Los demandantes (quienes quieren comprar), los oferentes (quienes quieren vender), el bien o servicio que se intercambia y el precio al que se cierra el trato. Y hay tantos mercados como bienes: el mercado del aceite de oliva, el del alquiler en vuestra ciudad, el de los billetes de tren, el de las sudaderas. En la Unidad 5 veréis que incluso el trabajo se intercambia en un mercado, donde las familias ofrecen horas y las empresas las demandan a cambio de un salario.

El precio como información

Lo más importante de un mercado no es el lugar, sino lo que produce: un precio. Y un precio es mucho más que un número en una etiqueta. Es un resumen, comprimido en una sola cifra, de cuánto valoran ese bien quienes lo quieren y de cuánto cuesta producirlo a quienes lo hacen. El economista austriaco Friedrich Hayek lo explicó en 1945: nadie conoce toda la información de una economía, pero los precios la reparten. Un agricultor de Jaén no sabe cuántas familias de Alemania quieren aceite este año; le basta con ver que el precio sube para entender que conviene producir más.

Volved al ejemplo de la bici en Wallapop. Si la ponéis a 300 € y en dos semanas nadie os escribe, el mercado os está diciendo algo: a ese precio, sobra bici. Si la ponéis a 80 € y recibís quince mensajes en una hora, el mercado os dice lo contrario: a ese precio, faltan bicis. En el primer caso bajaréis el precio; en el segundo, alguien os la comprará y otros catorce se quedarán sin ella. El precio sube cuando falta y baja cuando sobra. Toda la unidad cabe en esa frase; lo que sigue es aprender a usarla con precisión.

Tren de alta velocidad Renfe AVE serie 103 estacionado en un andén de la estación de Girona.
Un AVE de Renfe en la estación de Girona. Hasta 2021, en el mercado de la alta velocidad española solo había un vendedor y el viajero no tenía con quién comparar. La llegada de Ouigo e Iryo convirtió ese mercado en algo mucho más parecido a lo que estudia esta unidad: varios oferentes disputándose a los mismos demandantes. Foto: Robot8A, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

La demanda: lo que los compradores quieren

Empecemos por el lado de quienes compran. La demanda de un bien es la cantidad que los compradores están dispuestos a comprar y pueden pagar a cada precio posible, durante un periodo de tiempo. Las dos condiciones importan. Querer un coche deportivo no es demandarlo: hace falta, además, poder pagarlo. Y la demanda no es un número, sino una lista: cuánto se compraría a 10 €, cuánto a 20 €, cuánto a 30 €.

La ley de la demanda

Imaginad que un grupo que os gusta anuncia concierto en vuestra ciudad. Si la entrada cuesta 25 €, la mitad del instituto quiere ir. A 60 €, muchos se lo piensan y alguno decide verlo por streaming. A 150 €, solo los fans más incondicionales (o quienes tienen padres generosos) siguen dispuestos. Nada ha cambiado en el concierto; ha cambiado el precio, y con él la cantidad de gente dispuesta a pagar. Eso es la ley de la demanda: cuando el precio de un bien sube, la cantidad demandada baja, y cuando el precio baja, la cantidad demandada sube, siempre que todo lo demás siga igual.

Hay dos razones detrás. La primera es el efecto sustitución: cuando algo se encarece, buscamos alternativas (otro concierto, el streaming, una cena con amigos). La segunda es el efecto renta: con el mismo dinero, a un precio más alto podemos comprar menos unidades, y algunas personas quedan directamente fuera. Si representamos la demanda en un gráfico con el precio en el eje vertical y la cantidad en el horizontal, sale una curva descendente: cuanto más arriba el precio, más a la izquierda la cantidad.

Precio de la entradaCantidad demandada (alumnado del instituto)
25 €300
60 €150
100 €60
150 €20

(Cifras inventadas para el ejemplo.) Fijaos en algo que confunde a mucha gente: cuando cambia el precio, no cambia «la demanda», sino la cantidad demandada. Nos movemos a lo largo de la misma curva, de una fila de la tabla a otra. La demanda, entendida como la tabla entera, solo cambia cuando cambia algo distinto del precio.

Lo que desplaza la demanda

¿Y qué puede cambiar la tabla entera, es decir, hacer que a cada precio se quiera comprar más (o menos) que antes? Cinco cosas, sobre todo:

  • La renta de los compradores. Con más dinero, la mayoría de los bienes se demandan más a cualquier precio: son los bienes normales (ropa nueva, viajes, salir a cenar). Pero hay bienes inferiores que se demandan menos cuando la renta sube, porque se sustituyen por otros mejores: el transporte en autobús interurbano cuando uno puede pagarse el AVE, o las marcas blancas cuando el presupuesto da para la marca conocida. Durante la subida de precios de 2022 y 2023 muchas familias españolas hicieron el camino contrario, y las marcas de distribuidor ganaron cuota en los supermercados (Ministerio de Agricultura, Informe del consumo alimentario 2023).
  • Los gustos y las modas. Un vídeo viral, una serie o un influencer pueden desplazar la demanda de un producto en cuestión de días: de pronto todo el mundo quiere la misma botella de agua, las mismas zapatillas o el mismo muñeco. Y lo contrario también ocurre: cuando una moda pasa, la demanda vuelve a la izquierda sin que el precio haya cambiado.
  • El precio de otros bienes. Si dos bienes sirven para lo mismo son sustitutivos: si el billete de avión Madrid-Barcelona se abarata, baja la demanda del tren, y al revés; lo mismo con Netflix y HBO, o con la mantequilla y la margarina. Si dos bienes se usan juntos son complementarios: consola y videojuegos, coche y gasolina, móvil y funda. Cuando sube el precio de uno, cae la demanda del otro.
  • Las expectativas. Si esperáis que algo baje de precio (el Black Friday está a dos semanas), aplazáis la compra y la demanda de hoy cae. Si esperáis que suba (se anuncia un impuesto nuevo o una subida del alquiler), adelantáis la compra y la demanda de hoy sube.
  • El número de compradores. Más gente queriendo el bien, más demanda a cada precio. Los 93,8 millones de turistas internacionales que visitaron España en 2024 (INE, Frontur) son compradores añadidos en el mercado del alojamiento, la restauración y el alquiler de las ciudades a las que van, y por eso el alquiler en las zonas turísticas sube en verano aunque las viviendas sean las mismas.

La oferta: lo que los vendedores quieren

Ahora el otro lado. La oferta de un bien es la cantidad que los vendedores están dispuestos a producir y vender a cada precio posible, durante un periodo. Igual que la demanda, es una tabla, no un número.

La ley de la oferta

La ley de la oferta dice que cuando el precio sube, la cantidad ofrecida sube, y cuando el precio baja, la cantidad ofrecida baja. La lógica es la contraria a la de los compradores: a un vendedor un precio alto le parece una oportunidad. Si las sudaderas del instituto se pagaran a 40 €, el club de alumnado que las produce haría horas extra y quizá otro grupo se animaría a fabricarlas; a 8 €, apenas cubrirían el coste de la tela y dejarían de hacerlas. Por eso la curva de oferta es ascendente: cuanto más alto el precio, más a la derecha la cantidad.

Detrás hay dos motivos. El primero: producir más unidades suele costar más (hay que pagar horas extra, comprar materia prima más cara, alquilar más espacio), y solo compensa hacerlo si el precio lo cubre. El segundo: un precio alto atrae a nuevos vendedores. Cuando el precio del aceite de oliva se multiplicó por tres entre 2022 y 2023, agricultores que nunca habían plantado olivos empezaron a hacerlo, y el olivar en riego creció en España y Portugal (MAPA, Encuesta sobre superficies y rendimientos de cultivos, 2024).

Lo que desplaza la oferta

Como con la demanda, un cambio en el precio del propio bien nos mueve a lo largo de la curva. Lo que desplaza la curva entera, haciendo que a cada precio se ofrezca más o menos que antes, es otra cosa:

  • Los costes de producción. Si sube el precio de la energía, de las materias primas o de los salarios, producir cada unidad cuesta más y la oferta se desplaza a la izquierda: los vendedores ofrecen menos a cada precio. En 2022, con la electricidad y el gas disparados tras la invasión de Ucrania, muchas panaderías, cerámicas y fábricas de vidrio españolas redujeron turnos o pararon hornos (Banco de España, Informe Anual 2022). Si los costes bajan, ocurre lo contrario.
  • La tecnología. Una máquina nueva, un software o un proceso mejor permiten producir más con lo mismo. Es la razón principal de que un teléfono con prestaciones equivalentes cueste hoy la mitad que hace diez años: la oferta se ha desplazado a la derecha (Unidad 2, productividad).
  • El número de empresas. Cada vendedor que entra en un mercado añade su oferta a la de los demás. La llegada de Ouigo e Iryo desplazó a la derecha la oferta de billetes de alta velocidad: más trenes, más plazas a cada precio. Cuando una empresa cierra o se va, la oferta se desplaza a la izquierda.
  • Las expectativas. Si los vendedores esperan que el precio suba, pueden guardar producto y ofrecer menos hoy; si esperan que baje, se apresuran a vender. Con el aceite de oliva de 2023 hubo cooperativas que retrasaron ventas esperando precios mejores.
  • Los impuestos y las subvenciones. Un impuesto sobre un bien es, para quien lo vende, un coste más: reduce la oferta. Una subvención es lo contrario. El impuesto sobre los envases de plástico no reutilizables que entró en vigor en 2023 (Ley 7/2022) encareció producir cada botella; las ayudas del Plan MOVES al coche eléctrico abarataron venderlos.
  • La naturaleza y el clima. En agricultura, pesca o turismo, una sequía, una helada o una DANA desplazan la oferta de golpe, como vimos con la riada de Valencia en la Unidad 2.

El equilibrio de mercado: donde se encuentran

Ya tenemos a los dos lados. Pongámoslos juntos con el ejemplo de las sudaderas del instituto. El club de alumnado que las fabrica ha preguntado a compañeros y compañeras cuántas comprarían a cada precio, y ha calculado cuántas estaría dispuesto a producir a cada precio. Las cifras son inventadas pero verosímiles:

PrecioCantidad demandadaCantidad ofrecidaSituación
10 €13010Faltan 120
15 €11030Faltan 80
20 €9050Faltan 40
25 €7070Equilibrio
30 €5090Sobran 40
35 €30110Sobran 80

Probemos con 35 €. A ese precio el club querría fabricar 110 sudaderas, pero solo 30 personas las comprarían. Sobran 80: hay un exceso de oferta (o excedente). ¿Qué hace un vendedor con 80 sudaderas sin vender? Bajar el precio. Probemos ahora con 15 €. A ese precio 110 personas querrían una sudadera, pero al club solo le compensa hacer 30. Faltan 80: hay un exceso de demanda (o escasez). Las 30 sudaderas vuelan, hay cola y gente dispuesta a pagar más con tal de conseguir una. ¿Qué hace el club? Subir el precio.

Solo hay un precio en el que nadie tiene motivo para moverse: 25 €. A ese precio se quieren comprar exactamente las 70 sudaderas que se quieren vender. Es el precio de equilibrio, y 70 es la cantidad de equilibrio. Nadie lo ha decidido; el mercado ha llegado a él a base de sobrantes y faltantes, igual que la bici de Wallapop.

Equilibrio en un mercado competitivo Cruce de la curva de demanda descendente y la curva de oferta ascendente. El punto de equilibrio E* determina el precio P* y la cantidad Q*. 0 Q P CANTIDAD PRECIO D O E* P* Q*
La curva de demanda (descendente) y la de oferta (ascendente) se cruzan en el punto de equilibrio, que fija el precio y la cantidad de equilibrio. Por encima de ese precio sobra producto y el precio tiende a bajar; por debajo falta producto y el precio tiende a subir.
Ejercicio resuelto 3.1

Las sudaderas del instituto: equilibrio y excesos

Enunciado

Con la tabla de oferta y demanda de sudaderas del instituto (arriba):

a) ¿Cuáles son el precio y la cantidad de equilibrio?

b) El club decide vender a 30 €. ¿Qué ocurre y cuánto?

c) Un grupo de familias pide que se vendan a 20 € «para que lleguen a todo el mundo». ¿Qué ocurriría?

d) ¿Cuánto dinero ingresaría el club en cada uno de los tres casos?

Solución

  1. Equilibrio. Buscamos la fila en la que la cantidad demandada coincide con la ofrecida: 25 € y 70 sudaderas. A ese precio no sobra ni falta ninguna.
  2. A 30 €. Cantidad demandada 50, cantidad ofrecida 90. Hay un exceso de oferta de 40 sudaderas (90 − 50). El club se quedaría con 40 sin vender y, si quiere darles salida, tendrá que bajar el precio hacia los 25 €.
  3. A 20 €. Cantidad demandada 90, cantidad ofrecida 50. Hay un exceso de demanda de 40 sudaderas (90 − 50). Se venderían las 50 que el club está dispuesto a fabricar y 40 personas se quedarían sin ella. ¿Quién se lleva las 50? Quien llegue antes, quien tenga un amigo en el club o quien esté dispuesto a pagar algo más «por debajo de la mesa». Vender a 20 € no hace que lleguen a todo el mundo: hace que lleguen a menos gente (50 en lugar de 70) y que se repartan por criterios distintos del precio.
  4. Ingresos. Los ingresos son precio × cantidad vendida (no la ofrecida ni la demandada, sino la menor de las dos). En equilibrio: 25 × 70 = 1.750 €. A 30 €: solo se venden 50, luego 30 × 50 = 1.500 €. A 20 €: solo se producen 50, luego 20 × 50 = 1.000 €. El equilibrio es, en este caso, también el precio que más ingresos genera, porque es el único en el que se vende todo lo que se produce.

Probadlo vosotros: la herramienta de abajo dibuja las curvas a partir de dos ecuaciones sencillas, calcula el equilibrio y permite fijar un precio máximo o mínimo para ver el exceso que aparece. Cambiad la demanda o la oferta y comprobad hacia dónde se mueve el punto de cruce.

Precio de equilibrio (P*)9,00
Cantidad de equilibrio (Q*)110,00
05,310,515,821060,4120,8181,1241,5PQDOE (110, 9)escasezDemandaOferta
Qd (cantidad demandada)120,00
Qs (cantidad ofrecida)100,00
Escasez20,00 uds
Hay escasez: la demanda supera la oferta. Los consumidores tendrán presión para subir el precio hacia P*.
Cómo se calcula

Equilibrio: igualamos Qd = Qs → a − b·P* = c + d·P* → P* = (a − c) / (b + d); Q* = a − b·P*.

A un precio P dado: Qd = a − b·P; Qs = c + d·P; exceso = Qs − Qd.

Precio máximo (tope): efectivo solo si P_max < P*. Genera escasez = Qd − Qs.

Precio mínimo (suelo): efectivo solo si P_min > P*. Genera excedente = Qs − Qd.

↗ Herramienta interactiva disponible en la versión digital del libro (profedeeconomia.es).

Cuando algo cambia: los desplazamientos

El equilibrio no es un punto fijo para siempre. Cada vez que uno de los factores de los apartados anteriores cambia, una curva se desplaza y el mercado busca un equilibrio nuevo. Hay solo cuatro casos básicos, y conviene sabérselos de memoria:

  • Sube la demanda (curva de demanda a la derecha): el precio sube y la cantidad sube. Ejemplo: una ola de calor dispara la demanda de ventiladores.
  • Baja la demanda (curva a la izquierda): el precio baja y la cantidad baja. Ejemplo: pasa la moda de un juguete.
  • Sube la oferta (curva de oferta a la derecha): el precio baja y la cantidad sube. Ejemplo: entran Ouigo e Iryo en el AVE.
  • Baja la oferta (curva a la izquierda): el precio sube y la cantidad baja. Ejemplo: una sequía arruina la cosecha.

Cuando se mueven las dos curvas a la vez, una de las dos variables (precio o cantidad) queda clara y la otra depende de cuál se mueva más. Con eso basta para entender el 90 % de las noticias económicas sobre precios.

Método

Cómo leer una noticia de precios con el modelo de oferta y demanda

  1. Identifica el mercado: ¿de qué bien o servicio habla la noticia y quiénes son sus compradores y vendedores? («El precio del alquiler en Valencia»: demandan familias y estudiantes, ofrecen propietarios.)
  2. Localiza qué ha cambiado y pregúntate si afecta a quienes compran (renta, gustos, otros precios, expectativas, número de compradores) o a quienes venden (costes, tecnología, número de empresas, impuestos, clima).
  3. Decide qué curva se mueve y hacia dónde: más demanda u oferta, a la derecha; menos, a la izquierda. Si te cuesta, pregúntate: «a cada precio, ¿se quiere comprar (o vender) más o menos que antes?».
  4. Predice el nuevo equilibrio con los cuatro casos básicos: qué pasa con el precio y qué pasa con la cantidad.
  5. Comprueba con los datos de la noticia: si el precio y la cantidad se han movido como predice el modelo, has entendido el mercado. Si no, probablemente se han movido las dos curvas, o hay un precio fijado por ley, o el mercado no es competitivo (apartados siguientes).
Vista de un olivar en la provincia de Jaén, con hileras de olivos extendiéndose hasta el horizonte bajo cielo despejado.
Olivar en la provincia de Jaén. Cuando aquí no llueve, la cosecha se hunde, la curva de oferta se desplaza a la izquierda y el precio del aceite sube en los supermercados de media Europa en cuestión de meses. Cuando vuelve a llover, el camino se deshace. Foto: Veinticuatro de Jahén, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

El mercado de la vivienda es el otro gran ejemplo, y os afectará dentro de pocos años. Entre 2020 y 2025 el alquiler medio en Madrid pasó de unos 15 € por metro cuadrado al mes a más de 22 € (Idealista, 2025). Por el lado de la demanda todo empuja hacia arriba: crece la población (España superó los 49 millones de habitantes en 2025, INE), llegan más estudiantes y trabajadores a las grandes ciudades, y quien espera que los precios sigan subiendo intenta cerrar contrato cuanto antes. Por el lado de la oferta, se construye poco (el Banco de España calculó en 2024 que entre 2022 y 2025 faltaban unas 600.000 viviendas nuevas para cubrir los hogares creados) y una parte del parque se ha ido al alquiler turístico o de temporada. Demanda a la derecha y oferta quieta o a la izquierda: el modelo predice precios más altos, y eso es lo que ha pasado. La pregunta de qué puede hacer el Estado al respecto es la del apartado siguiente.

Dinámica de aula La doble subasta: el equilibrio aparece solo Media clase compra y media vende con valores secretos. En tres rondas el precio converge al equilibrio sin que nadie lo haya fijado. La forma más convincente de ver esta unidad funcionando en vivo. Abrir el recurso →

Cuando el Estado fija precios

Hasta aquí, el precio lo ponía el mercado. Pero a veces el resultado del mercado parece inaceptable a mucha gente, y los gobiernos deciden intervenir fijando un precio por ley. Lo hacen por dos motivos opuestos: para proteger a los compradores cuando el precio de equilibrio les parece demasiado alto (el alquiler, las mascarillas en 2020) o para proteger a los vendedores cuando les parece demasiado bajo (el salario de quienes venden su trabajo, los precios agrícolas). En el primer caso fijan un precio máximo; en el segundo, un precio mínimo. El modelo de oferta y demanda permite predecir qué pasa en cada uno, y la predicción no siempre es la que sus defensores esperan.

Precios máximos: el tope

Un precio máximo es un precio legal por encima del cual está prohibido vender. Solo tiene efecto si se fija por debajo del equilibrio: si el tope está por encima, el mercado ya se vacía a un precio inferior y la ley no cambia nada. Cuando está por debajo, pasa lo que vimos con las sudaderas a 15 €: a ese precio se quiere comprar más de lo que se quiere vender, y aparece un exceso de demanda que el precio ya no puede corregir porque tiene prohibido subir. La escasez se reparte entonces por otros criterios: colas, listas de espera, contactos, suerte o pagos ocultos.

El ejemplo más nítido de los últimos años fue el de las mascarillas. En abril de 2020, en plena pandemia, el Gobierno fijó por orden ministerial un precio máximo de 0,96 € por mascarilla quirúrgica (Orden SND/354/2020). Durante unas semanas, las farmacias las vendían al tope y se agotaban, mientras aparecían vendedores informales a precios muy superiores. A medida que las fábricas aumentaron la producción y la oferta se desplazó a la derecha, el equilibrio bajó por debajo del tope, y en noviembre de 2020 el Gobierno lo redujo a 0,62 €.

El caso más discutido es el alquiler. La Ley 12/2023 por el derecho a la vivienda permite a las comunidades autónomas declarar «zonas de mercado residencial tensionado» y limitar en ellas el precio de los nuevos contratos. Cataluña fue la primera en aplicarlo, en 140 municipios, desde marzo de 2024. Antes, Berlín había aprobado en 2020 un techo a los alquileres (Mietendeckel) que el Tribunal Constitucional alemán anuló en 2021, y la propia Cataluña había tenido una ley de topes en 2020 que el Tribunal Constitucional español tumbó en 2022 por invadir competencias estatales.

Manifestación multitudinaria en Berlín el 15 de abril de 2021 reclamando un techo nacional al alquiler tras la anulación del Mietendeckel, con pancartas y carteles reivindicativos.
Berlín, 15 de abril de 2021: manifestación tras la anulación del Mietendeckel por el Tribunal Constitucional alemán. El debate sobre los topes al alquiler es el mismo en Berlín, Barcelona o Nueva York: ayudan a quien ya tiene contrato, pero ¿qué pasa con quien busca piso? Foto: Leonhard Lenz, CC0 (dominio público) vía Wikimedia Commons
Ejercicio resuelto 3.2

Un precio máximo para las sudaderas

Enunciado

La dirección del instituto, preocupada por que las sudaderas «sean accesibles», fija por norma un precio máximo de 15 €. Usa la tabla del apartado anterior para responder:

a) ¿Cuántas sudaderas se venderán y cuántas personas se quedarán sin ella?

b) ¿Qué ocurriría si el precio máximo se fijara en 30 € en lugar de 15 €?

c) ¿Qué efectos secundarios puedes prever?

Solución

  1. Con un tope de 15 €. A ese precio la cantidad demandada es 110 y la ofrecida, 30. Se venderán 30 sudaderas (nadie puede obligar al club a fabricar más a pérdida) y 80 personas (110 − 30) se quedarán sin ella. Antes del tope, en equilibrio, se vendían 70: la norma ha reducido el número de sudaderas que llegan al alumnado de 70 a 30.
  2. Con un tope de 30 €. Está por encima del precio de equilibrio (25 €), así que no tiene ningún efecto: el mercado seguirá vaciándose a 25 € con 70 sudaderas. Un precio máximo solo actúa cuando se fija por debajo del equilibrio.
  3. Efectos secundarios previsibles. Con 80 personas queriendo una sudadera que no existe: colas el primer día, reparto por orden de llegada o por amistad, gente que compra a 15 € y revende a 25 € o 30 € (un mercado paralelo), y quizá el club recorte calidad (tela más fina, un solo color) para que fabricar a 15 € le compense. Son los mismos efectos que se documentan con los topes al alquiler, a escala de instituto.

Precios mínimos: el suelo

Un precio mínimo es un precio legal por debajo del cual está prohibido vender. Es la imagen especular del tope: solo tiene efecto si se fija por encima del equilibrio, y entonces provoca un exceso de oferta: a ese precio se quiere vender más de lo que se quiere comprar, y el precio no puede bajar para corregirlo.

El precio mínimo más importante de vuestra vida será el salario mínimo interprofesional (SMI), que es un precio mínimo en el mercado de trabajo: el precio más bajo al que se puede comprar una hora de trabajo. En 2025 está fijado en 1.184 € al mes en 14 pagas (Real Decreto 87/2025). Si el SMI queda por encima de lo que algunas empresas estarían dispuestas a pagar por ciertos puestos, la teoría predice que esos puestos no se crearán o desaparecerán: un exceso de oferta de trabajo que se llama paro. La realidad es más matizada, porque el mercado de trabajo no es un mercado de sudaderas: el Banco de España estimó que la gran subida del SMI de 2019 (un 22 %) tuvo efectos moderados sobre el empleo de los trabajadores afectados (Documento Ocasional 2210, 2022), y otros estudios encuentran efectos aún menores. Lo veréis con calma en la Unidad 5. Otros precios mínimos conocidos son los precios de garantía a los agricultores en la Política Agraria Común de las décadas de 1970 y 1980, que generaron los famosos «lagos de leche» y «montañas de mantequilla» europeos: excedentes que nadie compraba al precio fijado.

Debate ¿Deben limitarse por ley los precios del alquiler? Dos equipos, una moción y los datos de Cataluña, Berlín y San Francisco sobre la mesa. Incluye argumentario para cada postura y un cierre que separa lo que dice la evidencia de lo que dicen los valores. Abrir el recurso →

Tipos de mercado según la competencia

Todo lo anterior supone que en el mercado hay muchos compradores y muchos vendedores, y que ninguno de ellos, por sí solo, puede mover el precio. Es una buena descripción de las sudaderas o del aceite de oliva, pero no de todos los mercados. Cuando vuestra familia contrata la luz o el móvil, elige entre unas pocas empresas grandes; cuando compra tabaco, solo hay un canal de venta; cuando pide un billete de AVE en 2019, había una sola compañía. Los economistas clasifican los mercados según cuántos vendedores hay, si el producto es igual o diferente entre ellos y si es fácil o difícil entrar a competir. De eso depende quién manda sobre el precio.

Comparación de estructuras de mercado Comparación de cuatro estructuras de mercado (competencia perfecta, competencia monopolística, oligopolio y monopolio), ordenadas de mayor a menor competencia, según el número de empresas y su poder para fijar el precio. Competencia perfecta Q P D = precio de mercado P muchísimas empresas producto homogéneo, precio dado muchísimas empresas, producto homogéneo, precio dado Competencia monopolística Q P D de la variante muchas empresas distintas producto diferenciado, libre entrada muchas empresas, producto diferenciado, libre entrada Oligopolio Q P D del grupo pocas empresas grandes pocas empresas, interdependencia pocas empresas que vigilan a las demás: interdependencia Monopolio Q P D del mercado una sola empresa una empresa, fija el precio una empresa sin rivales que controla el precio del mercado más competencia  ·  más poder de mercado
Cuatro estructuras de mercado ordenadas de mayor a menor competencia. A medida que baja el número de empresas, de izquierda a derecha, crece el poder de cada una para fijar el precio: de aceptar el precio del mercado a decidirlo en solitario.

Competencia perfecta: muchos vendiendo lo mismo

Es el mercado que hemos estudiado en toda la unidad: muchísimos vendedores, un producto homogéneo (el tomate de uno es igual que el de otro), información transparente y entrada libre. Ningún vendedor puede subir su precio por encima del de mercado, porque perdería todas las ventas: son precio-aceptantes. En estado puro casi no existe, pero los mercados agrícolas mayoristas se le parecen mucho.

Puesto de venta de fruta y verdura en una nave mayorista de Mercamadrid, con cajas apiladas y precios visibles.
Puesto mayorista en Mercamadrid, uno de los mayores mercados de fruta y hortalizas del mundo. Cientos de vendedores ofrecen un producto casi idéntico a compradores que pueden comparar precios en segundos: lo más parecido a la competencia perfecta que se puede visitar en España. Foto: Esferadeoro, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

Competencia monopolística: muchos vendiendo algo parecido

Es el mercado en el que compran la mayoría de las cosas que compráis: muchas empresas, entrada fácil, pero cada una vende un producto un poco distinto de los demás, por su marca, su calidad, su diseño o su ubicación. Restaurantes, peluquerías, gimnasios, tiendas de ropa, cafeterías, panaderías. Como el producto no es idéntico, cada empresa tiene un pequeño poder sobre su precio: la pizzería de vuestro barrio puede cobrar 2 € más que la de la calle de al lado si sus clientes la prefieren, pero no 20 €, porque la de al lado existe. Por eso estas empresas gastan tanto en diferenciarse: publicidad, decoración, redes sociales, un nombre que se recuerde.

Oligopolio: unos pocos grandes

Cuando el mercado está en manos de pocas empresas grandes, hablamos de oligopolio. Es la estructura más frecuente en los sectores «pesados» de la economía española. En la electricidad, Iberdrola, Endesa y Naturgy concentraban en 2024 más del 80 % de los puntos de suministro de los hogares (CNMC, Informe de supervisión de los mercados minoristas). En la telefonía móvil, tras la fusión de Orange y MásMóvil en 2024, cuatro operadores con red propia (Movistar, MasOrange, Vodafone y Digi) se reparten prácticamente todo el mercado. En los carburantes, tres marcas (Repsol, Moeve, antes Cepsa, y BP) dominan la red de gasolineras. En la banca, tres entidades (CaixaBank, Santander y BBVA) manejan la mayoría de las cuentas. Y en la alta velocidad, desde 2022, tres operadores: Renfe, Ouigo e Iryo.

Lo que distingue al oligopolio es la interdependencia: cada empresa sabe que lo que haga afectará a las otras y que las otras reaccionarán. Si una gasolinera de la autopista baja 5 céntimos, la de enfrente lo hará mañana; si una teleco lanza una tarifa nueva, las demás la copian en semanas. Esa vigilancia mutua puede llevar a guerras de precios que benefician al consumidor (los billetes de 9 € de Ouigo en 2021) o, al contrario, a que las empresas aprendan a no molestarse: a subir los precios a la vez sin necesidad de hablar entre ellas. Y a veces, ilegalmente, sí hablan: se ponen de acuerdo para fijar precios o repartirse los clientes. A eso se le llama cártel, y en la Unión Europea está prohibido.

Monopolio: uno solo

En el monopolio hay un único vendedor y no existen sustitutivos cercanos. Como no tiene competencia, el monopolista fija el precio que más le conviene, que es siempre más alto, y vende una cantidad menor, que en un mercado competitivo. Los monopolios puros son raros, y muchos de los que existen son públicos o están regulados precisamente por eso. Adif es el único gestor de las vías del tren; Aena, de casi todos los aeropuertos comerciales; en cada ciudad hay una sola red de agua potable y una sola red eléctrica de distribución. Son monopolios naturales: construir dos redes de tuberías bajo la misma calle sería absurdo, así que se permite una sola y se le regulan las tarifas.

El monopolio que tenéis más cerca es el del tabaco. En España, la venta al por menor de tabaco es un monopolio del Estado desde hace siglos (hoy regulado por la Ley 13/1998), que lo ejerce a través de los estancos: 12.795 al cierre de 2024, cada uno con una concesión administrativa para su zona (Comisionado para el Mercado de Tabacos, Informe anual 2024). Ninguna otra tienda puede vender cigarrillos, salvo las máquinas autorizadas que se surten de un estanco. Y hasta 2021, en la alta velocidad, el monopolista era Renfe.

Fachada de un estanco español con el rótulo amarillo y rojo característico de Tabacalera y la palabra «Tabacos».
Un estanco en Ceuta. El rótulo rojo y amarillo es el mismo en toda España porque el negocio también lo es: una concesión del Estado para vender, en exclusiva en su zona, un producto cuyo precio se publica en el BOE. Foto: CarlosVdeHabsburgo, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons
EstructuraNúmero de vendedoresProductoEntrada de nuevas empresas¿Quién fija el precio?Ejemplos en España
Competencia perfectaMuchísimosIdénticoLibreEl mercadoMercados agrícolas mayoristas, bolsa
Competencia monopolísticaMuchosDiferenciadoFácilCada empresa, un pocoRestaurantes, ropa, peluquerías
OligopolioPocosIgual o diferenciadoDifícilPocas empresas, vigilándoseElectricidad, telecos, gasolineras, AVE
MonopolioUnoÚnico, sin sustitutivosBloqueadaLa empresa (o el regulador)Adif, Aena, estancos, agua

La CNMC: el árbitro de la competencia

Si la competencia es lo que mantiene los precios bajos y obliga a las empresas a mejorar, alguien tiene que vigilar que exista. En España ese alguien es la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), un organismo público independiente creado por la Ley 3/2013. La CNMC hace tres cosas: investiga y sanciona a las empresas que pactan precios o se reparten mercados (cárteles) o que abusan de una posición dominante; revisa las fusiones entre grandes empresas para evitar que un mercado se quede con demasiado pocos competidores; y supervisa sectores regulados como la electricidad, las telecomunicaciones o el ferrocarril, de donde salen los datos del caso de apertura.

La ley que aplica es la Ley 15/2007 de Defensa de la Competencia, que permite multas de hasta el 10 % de la facturación anual de la empresa infractora. ¿Por qué tanta dureza con los cárteles? Porque un cártel es, en la práctica, un monopolio disfrazado: varias empresas que acuerdan comportarse como una sola para cobrar precios de monopolio. Quien paga la diferencia es el consumidor, o el propio Estado cuando es él quien compra. Para destaparlos, la CNMC cuenta con un programa de clemencia: la primera empresa del cártel que lo confiese y aporte pruebas queda exenta de la multa. Es una trampa diseñada con la lógica de esta unidad: cada miembro del cártel tiene un incentivo enorme a traicionar a los demás antes de que lo hagan ellos.

Dinámica de aula El monopolista: un solo vendedor decide el precio Con las mismas tarjetas de la doble subasta, ahora vende uno solo. El alumnado descubre en una sesión por qué el monopolio sube el precio, baja la cantidad y deja intercambios sin hacer. Abrir el recurso →

El consumidor no siempre es racional

El modelo de esta unidad supone que los compradores conocen los precios, comparan y eligen lo que más les conviene. Es una simplificación útil, pero la mayoría de las empresas saben que no es del todo cierta, y construyen sus estrategias sobre esa diferencia. La publicidad no se limita a informar: crea deseos y asocia productos a emociones, y en España las empresas invirtieron en ella más de 13.000 millones de euros en 2024 (InfoAdex, 2025). Las modas desplazan la demanda sin que cambie ni el producto ni el precio. Y los precios psicológicos aprovechan cómo leemos los números: una camiseta a 19,99 € no cuesta 20 €, pero el cerebro registra primero el «19»; los investigadores Manoj Thomas y Vicki Morwitz demostraron en 2005 que ese «efecto del dígito de la izquierda» hace que percibamos 19,99 como claramente más barato que 20,00, aunque la diferencia sea de un céntimo. Las gasolineras llevan la misma idea a los milésimos (1,599 €/litro).

Hay más trucos con nombre propio. El anclaje: un precio «antes 89 €, ahora 59 €» hace que 59 € parezca una ganga, aunque el producto nunca se haya vendido a 89 €; por eso la ley española exige desde 2022 que el precio anterior que se muestra en una rebaja sea el más bajo de los treinta días previos (Ley 7/1996 de comercio minorista, reformada por el Real Decreto-ley 24/2021). La escasez artificial («solo quedan 2 habitaciones», «oferta válida hasta medianoche») empuja a decidir sin comparar. Y las suscripciones que se renuevan solas cuentan con que no nos acordemos de cancelarlas. Nada de esto invalida el modelo de oferta y demanda: los precios siguen subiendo cuando falta producto y bajando cuando sobra. Pero recuerda que la demanda, la curva que hemos dibujado tan limpia, la forman personas con prisas, emociones y sesgos, y que una parte del trabajo de las empresas consiste en moverla a su favor. En la Unidad 7 aprenderéis a defenderos.

Qué viene después en este curso

Con esta unidad se cierra la primera mirada al mercado. Ya sabéis de dónde salen los precios y por qué se mueven. En la Unidad 4, El dinero, los bancos y la inflación, daréis el salto de un precio a todos los precios: qué pasa cuando suben casi todos a la vez, cómo se mide y quién lo intenta frenar. En la Unidad 5, El mercado de trabajo, aplicaréis oferta y demanda al bien que vosotros mismos venderéis pronto, vuestras horas, y retomaréis el SMI como precio mínimo con todos sus matices.

Más adelante, la Unidad 6 explicará cuándo el mercado falla por sí solo (contaminación, monopolios, bienes que nadie produciría sin el Estado) y qué hacen los impuestos con los precios; la Unidad 7 os entrenará contra los trucos del apartado anterior; y la Unidad 9 llevará el modelo a los mercados internacionales. Cuando en las Unidades 10 a 12 diseñéis vuestra propia idea de empresa, la primera pregunta que os haréis será de esta unidad: en qué tipo de mercado vais a entrar y cuánto poder tendréis para poner vuestro precio.

Glosario

  • Mercado: conjunto de compradores y vendedores de un bien o servicio y el mecanismo por el que acuerdan un precio. No necesita lugar físico.
  • Demanda: cantidad de un bien que los compradores están dispuestos a comprar, y pueden pagar, a cada precio posible durante un periodo.
  • Ley de la demanda: cuando el precio de un bien sube, la cantidad demandada baja, y viceversa, si todo lo demás sigue igual.
  • Bien normal / bien inferior: bien cuya demanda sube cuando aumenta la renta (normal) o baja cuando aumenta la renta (inferior).
  • Bienes sustitutivos / complementarios: bienes que sirven para lo mismo (tren y avión) o que se usan juntos (consola y videojuegos).
  • Oferta: cantidad de un bien que los vendedores están dispuestos a producir y vender a cada precio posible durante un periodo.
  • Ley de la oferta: cuando el precio de un bien sube, la cantidad ofrecida sube, y viceversa, si todo lo demás sigue igual.
  • Precio de equilibrio: precio al que la cantidad demandada coincide con la cantidad ofrecida y el mercado se vacía.
  • Exceso de oferta / exceso de demanda: situación en la que, a un precio dado, se quiere vender más de lo que se quiere comprar (sobra producto) o al revés (falta producto).
  • Precio máximo: precio legal por encima del cual no se puede vender; si está por debajo del equilibrio, provoca escasez.
  • Precio mínimo: precio legal por debajo del cual no se puede vender; si está por encima del equilibrio, provoca excedente.
  • Competencia perfecta: mercado con muchísimos vendedores de un producto idéntico, en el que ninguno puede influir en el precio.
  • Oligopolio: mercado dominado por pocas empresas grandes que se vigilan mutuamente y pueden coordinarse.
  • Monopolio: mercado con un único vendedor sin sustitutivos cercanos, que fija el precio.
  • Cártel: acuerdo ilegal entre empresas competidoras para fijar precios, limitar la producción o repartirse los clientes.
  • CNMC: Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, organismo público independiente que vigila la competencia y sanciona los cárteles en España.

Para profundizar

Si esta unidad os ha picado la curiosidad, aquí tenéis recursos accesibles y gratuitos:

  • Blog de la CNMC (blog.cnmc.es). Por qué encaja: explica en lenguaje llano los casos reales de cárteles, fusiones y sectores regulados que aparecen en esta unidad, con las cifras de cada expediente; es la fuente directa del apartado de competencia.
  • Geoportal de gasolineras del Ministerio para la Transición Ecológica (geoportalgasolineras.es). Por qué encaja: muestra el precio de cada gasolinera de España actualizado a diario; comparad el precio en una autopista, en un pueblo con una sola estación y en una ciudad con diez, y veréis el oligopolio en un mapa.
  • El economista camuflado, de Tim Harford (Temas de Hoy, 2007). Por qué encaja: el primer capítulo explica por qué un café cuesta lo que cuesta según dónde esté la cafetería, y los siguientes recorren competencia, monopolios y trucos de precios con humor y sin fórmulas.
  • Informes mensuales del mercado del aceite de oliva del MAPA (mapa.gob.es). Por qué encaja: permiten seguir cada mes cómo la cosecha y las existencias mueven el precio en origen; el ejemplo de la unidad continúa en tiempo real.

Preguntas para reflexionar

Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para debatir en clase o pensar a solas al cerrar la unidad:

  1. El precio del aceite se triplicó por una sequía sin que nadie hiciera nada malo. ¿Os parece justo que un alimento básico se encarezca así? Si el Estado hubiera fijado un precio máximo en 2023, ¿qué habría pasado con el aceite en los supermercados, según el modelo?
  2. Los topes al alquiler en Cataluña bajaron el precio de los contratos que se firmaron y redujeron el número de contratos. ¿Quién gana y quién pierde con esa combinación? ¿Cambiaría vuestra respuesta si fuerais un inquilino con contrato, alguien que busca piso o un propietario?
  3. La liberalización del AVE bajó los precios un 40 %, y cuatro años después los tres operadores volvían a subirlos sin ponerse de acuerdo. ¿Debería la CNMC intervenir aunque no haya cártel? ¿Qué diferencia hay entre competir poco y pactar?

Bibliografía

  1. España. Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria. BOE núm. 76. (Competencia específica 6 de Economía y Emprendimiento: principios de interacción social desde el punto de vista económico.)
  2. Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Informe anual del sector ferroviario 2023 (INF/DTSP/033/24, julio de 2024) y Boletines trimestrales de transporte de viajeros, 2024-2025. https://www.cnmc.es
  3. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Balances de campaña y precios en origen del aceite de oliva, campañas 2021/22 a 2024/25. https://www.mapa.gob.es
  4. Banco de España (2024). Informe Anual 2023, capítulo 4: «El mercado de la vivienda en España: evolución reciente, riesgos y problemas de accesibilidad». https://www.bde.es
  5. Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (2025). Primer año de aplicación de las zonas de mercado residencial tensionado en Cataluña, nota de prensa de 14 de marzo de 2025; y España, Ley 12/2023, de 24 de mayo, por el derecho a la vivienda. BOE núm. 124.
  6. CNMC (2016). Resolución del expediente S/DC/0504/14 AIO, nota de prensa de 26 de mayo de 2016; y España, Ley 15/2007, de 3 de julio, de Defensa de la Competencia. BOE núm. 159.
  7. Marshall, A. (1890). Principles of Economics. Macmillan. Y Mankiw, N. G. Principios de economía (capítulos 4 y 6: «Las fuerzas del mercado de la oferta y la demanda» y «La oferta, la demanda y las políticas del gobierno»). Cengage.
Mirar fora · U3
Libro

El economista camuflado

Tim Harford · Temas de Hoy, 2007

Un economista explica el precio del café, el tráfico y los supermercados con el modelo de esta unidad, y dedica capítulos enteros a por qué las empresas con poder de mercado cobran más y cómo intentan averiguar cuánto estás dispuesto a pagar. Se lee como una novela.

Capítulos 1, 2 y 3

Cuenta · Podcast · Web

@CNMC_ES

X / Twitter

La cuenta oficial de la CNMC anuncia cada multa a un cártel, cada informe sobre precios del AVE, la luz o la gasolina y cada fusión que revisa. Seguirla es ver el apartado de competencia de esta unidad en directo, semana a semana.

Actividad · 30 min · en casa, con el móvil

Cazadores de precios

Elige un producto concreto (unas zapatillas, un videojuego, un litro de aceite, un billete de tren para un fin de semana) y anota su precio en tres vendedores distintos. Después responde: ¿son precios muy parecidos o muy distintos? ¿En qué tipo de mercado dirías que se vende (muchos vendedores, pocos, uno)? ¿Qué factor de esta unidad explicaría que el precio cambie el mes que viene? Trae la tabla a clase.

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