Cuándo usarla
- En la Unidad 2, como contraste con el homo economicus: la matriz es lo que haría alguien perfectamente racional, y todo el tema va de por qué no lo somos.
- Antes de entrar en sesgos y heurísticas, para tener una referencia contra la que compararlos.
- En cualquier decisión real de clase o de centro que se esté discutiendo en círculos.
Qué tener en cuenta
- Los pesos se fijan antes de puntuar. Ajustarlos al ver el resultado es exactamente el sesgo de confirmación en directo, y merece la pena señalarlo cuando alguien lo intente: es más didáctico que explicarlo en abstracto.
- La matriz hace explícita la subjetividad, no la elimina. Ese es su valor: cuando dos personas discrepan, se puede señalar la celda concreta donde está el desacuerdo en lugar de discutir conclusiones.
- Conecta con la racionalidad acotada de Simon: decidir bien cuesta tiempo e información, y por eso en la vida real usamos atajos. La matriz muestra cuánto trabajo es decidir «bien» una sola vez.
- Los costes hundidos no son un criterio. Lo ya invertido no debería aparecer en ninguna fila. Es la trampa que más aparece y la que mejor ilustra el tema.
- Un resultado muy ajustado no es un fallo de la herramienta: significa que las opciones son parecidas y que conviene decidir por otra vía.
Para llevarla a clase
Plantea una decisión y pide primero que cada uno anote en un papel, sin enseñarlo, cuál cree que va a ganar. Después montad la matriz entre todos. Cuando el resultado no coincida con lo que alguien había anotado, pregúntale si cambiaría un peso o cambiaría de opinión. Ahí está la unidad entera.