Filosofía

El mito del homo economicus: ¿somos tan racionales como dice la economía?

Economía × Filosofía: el alumnado pone a prueba el supuesto del agente racional confrontando la economía del comportamiento (Kahneman, sesgos) con las teorías filosóficas de la razón, la voluntad y la libertad de elección.

Conecta con
Filosofía
Nivel
Bachillerato
Duración
5-6 sesiones
Agrupación
Equipos de 3-4

El reto

Si nuestras decisiones están plagadas de sesgos que ni detectamos, ¿en qué sentido somos racionales —y en qué sentido somos libres?

Producto final: Un debate estructurado en el aula y un dictamen razonado por equipo que toma posición sobre la racionalidad y la libertad del decisor humano.

Objetivos

  • Caracterizar el modelo del homo economicus y entender por qué la economía clásica supone que el agente decide racionalmente.
  • Reconocer y nombrar al menos cinco sesgos cognitivos sistemáticos descritos por Kahneman y Tversky y conectarlos con decisiones económicas reales.
  • Distinguir la racionalidad clásica de la racionalidad acotada (Herbert Simon) y valorar qué cambia para la teoría económica.
  • Confrontar la evidencia de los sesgos con la idea filosófica de la razón como facultad rectora y con el problema del libre albedrío.
  • Argumentar oralmente y por escrito una posición razonada sobre en qué medida el ser humano es un agente racional y libre.

Conceptos: homo economicus · racionalidad acotada · economía del comportamiento · sesgos cognitivos · heurísticas · framing · sistema 1 y sistema 2 · nudge y paternalismo libertario · libre albedrío · razón y voluntad

El reto

La economía clásica construyó un personaje muy cómodo para sus modelos: el homo economicus, un ser que conoce sus preferencias, calcula sin error y elige siempre lo que más le conviene. El problema es que ese personaje no existe. Durante las últimas décadas, la economía del comportamiento ha demostrado, experimento tras experimento, que decidimos mal de forma sistemática: nos asusta más perder cien euros que la ilusión de ganarlos, compramos según cómo nos presenten las opciones, seguimos tirando dinero en algo solo porque ya hemos gastado en ello.

Y aquí aparece la pregunta filosófica, mucho más antigua: si tantas de nuestras decisiones las toma un piloto automático que ni controlamos, ¿en qué sentido somos racionales? Y, sobre todo, ¿en qué sentido somos libres? En este proyecto vais a poner a prueba el mito del agente racional, primero con datos económicos y después con las herramientas de la filosofía de la mente y de la libertad, hasta tomar partido en un debate que afecta a cómo nos vemos a nosotros mismos.

Qué aporta cada materia

  • Economía aporta la evidencia y el modelo que se tambalea. El supuesto de racionalidad del homo economicus es la base de gran parte de la teoría económica, y por eso es tan revelador que falle. La economía del comportamiento —Kahneman, Tversky, Thaler— ha catalogado los sesgos cognitivos: aversión a la pérdida, efecto anclaje, sesgo de status quo, falacia del coste hundido, exceso de confianza. Aporta también el marco de los dos sistemas de pensamiento (uno rápido e intuitivo, otro lento y deliberativo), la idea de racionalidad acotada de Herbert Simon —decidimos lo bastante bien, no lo óptimo— y el debate sobre los nudges: si decidimos mal, ¿puede el Estado «empujarnos» hacia mejores decisiones sin obligarnos? ¿Eso protege la libertad o la manipula?

  • Filosofía aporta el marco para interpretar todo eso. La tradición racionalista —de Platón a Kant— concibió la razón como la facultad que debe gobernar los impulsos: ser persona es, precisamente, decidir con la razón y no con la pasión. Frente a ella, Hume sostuvo que «la razón es y debe ser esclava de las pasiones». Y por debajo late el gran problema del libre albedrío: si nuestras elecciones están condicionadas por mecanismos mentales que no elegimos, ¿somos realmente autores de lo que hacemos, o solo creemos serlo? La filosofía no reduce al ser humano a sus sesgos, pero tampoco puede ignorarlos: obliga a preguntarse qué queda de la libertad y de la responsabilidad cuando se conoce cómo decide de verdad la mente.

Cómo se desarrolla

  1. Caer en la trampa: experimentos de decisión1 sesión

    La clase responde, en directo y sin previo aviso, a varios problemas de decisión diseñados para activar sesgos (un dilema de ganancia/pérdida con marcos distintos, un caso de anclaje, una situación de coste hundido). Se recogen las respuestas y se revela cómo casi todos cayeron en el mismo patrón. El sesgo deja de ser teoría: lo han experimentado.

  2. Catalogar los sesgos1 sesión

    Con la materia de economía, cada equipo estudia y explica varios sesgos cognitivos con ejemplos económicos reales, y trabaja la distinción entre racionalidad clásica y racionalidad acotada de Simon, además del modelo de los dos sistemas de pensamiento.

  3. Subir a la filosofía: razón y libertad1-2 sesiones

    Cada equipo lee textos breves sobre la razón como facultad rectora (Platón, Kant), la objeción de Hume y el problema del libre albedrío. La pregunta guía: si decidimos con un sistema automático lleno de sesgos, ¿en qué sentido nuestra razón nos gobierna y en qué sentido somos libres y responsables?

  4. Preparar las posturas del debate1 sesión

    Se asigna a cada equipo una postura a defender (por ejemplo: «seguimos siendo agentes racionales y libres, los sesgos son corregibles» frente a «la racionalidad y la libertad plenas son una ilusión útil»). Cada equipo prepara sus argumentos integrando datos económicos y razones filosóficas, y anticipa las objeciones del contrario.

  5. El debate1 sesión

    Debate estructurado por turnos: exposición, réplica y cierre. Una parte de la clase actúa como jurado que valora la calidad de los argumentos, no quién grita más. El docente modera para que se distingan los hechos (qué muestran los experimentos) de las valoraciones (qué significan para la libertad).

  6. Redactar el dictamentrabajo en casa o sesión corta

    Tras el debate, cada equipo redacta su dictamen razonado: su posición final sobre en qué medida somos racionales y libres, integrando lo aprendido en economía y filosofía, y reconociendo de forma explícita el mejor argumento del lado contrario.

El producto final

Un debate estructurado en el aula y un dictamen razonado por equipo. El debate enfrenta posturas sobre la racionalidad y la libertad del decisor humano; el dictamen recoge por escrito, ya con la cabeza fría, la posición final del equipo: en qué medida el ser humano es un agente racional, qué papel juegan los sesgos, y qué queda de la libertad y la responsabilidad cuando se conoce cómo decide de verdad la mente.

No se pide una respuesta única —el debate entre razón y pasión, entre libertad y determinación, lleva siglos abierto—. Se pide que el grupo maneje con rigor los sesgos y la racionalidad acotada, conecte con honestidad la evidencia económica con los conceptos filosóficos de razón, voluntad y libre albedrío, y construya una posición matizada que sea capaz de reconocer la fuerza del argumento contrario en lugar de esquivarlo.

Materiales para el alumnado

Lo que necesita cada equipo para trabajar con autonomía: quién hace qué, qué se entrega en cada sesión, dónde buscar los datos y cómo se evalúa.

Ficha del equipo

Repartid los roles el primer día. Si sois tres, quien coordina asume también la redacción del dictamen.

  • Coordinación: reparte las tareas, controla el tiempo y guarda la versión buena del dictamen.
  • Sesgos: explica los sesgos y la racionalidad acotada con ejemplos económicos reales.
  • Filosofía: prepara los textos de Platón, Kant y Hume y la pregunta por el libre albedrío.
  • Debate y redacción: prepara el argumentario, interviene en el debate y redacta el dictamen.

Tareas y entregables por sesión

  1. Caer en la trampa: experimentos de decisión (1 sesión). Responded a los problemas de decisión y anotad en qué patrón cayó la clase. Qué entregáis: la tabla de resultados de la clase.
  2. Catalogar los sesgos (1 sesión). Explicad tres sesgos con un ejemplo económico real y la diferencia entre la racionalidad clásica y la acotada. Qué entregáis: las fichas de sesgos.
  3. Subir a la filosofía: razón y libertad (1-2 sesiones). Leed los textos y responded a la pregunta guía. Qué entregáis: un resumen de tres líneas de cada autor y vuestra respuesta a la pregunta.
  4. Preparar las posturas del debate (1 sesión). Preparad la postura que os ha tocado: argumentos, datos y objeciones previstas. Qué entregáis: el argumentario.
  5. El debate (1 sesión). Debatid por turnos; el jurado valora los argumentos, no el volumen. Qué entregáis: vuestra intervención y las notas del jurado.
  6. Redactar el dictamen (trabajo en casa o sesión corta). Redactad el dictamen con vuestra posición final y el mejor argumento contrario. Qué entregáis: el dictamen.

Fuentes de datos

Textos y lecturas de referencia

  • Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow. Farrar, Straus and Giroux. Trad. cast.: Pensar rápido, pensar despacio, trad. Joaquín Chamorro Mielke. Debate, 2012.
  • Tversky, A. y Kahneman, D. (1974). «Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases». Science, 185(4157), 1124-1131 (el anclaje). Y (1981): «The Framing of Decisions and the Psychology of Choice». Science, 211(4481), 453-458 (los marcos de ganancia y pérdida).
  • Simon, H. A. (1955). «A Behavioral Model of Rational Choice». Quarterly Journal of Economics, 69(1), 99-118. El origen de la racionalidad acotada.
  • Thaler, R. H. y Sunstein, C. R. (2008). Nudge. Yale University Press. Trad. cast.: Un pequeño empujón, trad. Belén Urrutia. Taurus, 2009.
  • Platón. Fedro, 246a-254e (el mito del carro alado). En Diálogos III, trad. Emilio Lledó. Gredos, 1986.
  • Hume, D. (1739-1740). Tratado de la naturaleza humana, libro II, parte III, sección III. Ed. y trad. Félix Duque. Tecnos. «La razón es, y solo debe ser, esclava de las pasiones» (traducción nuestra).
  • Kant, I. (1785). Fundamentación para una metafísica de las costumbres. Trad. Roberto R. Aramayo. Alianza, 2002. Sección tercera: la libertad como clave de la autonomía de la voluntad.

Niveles de logro de la rúbrica

Cuatro niveles para cada criterio de la rúbrica, que está justo debajo con lo que se valora y la competencia de cada criterio. «Adecuado» es lo que pide la rúbrica; «Avanzado», lo que va más allá.

  • Dominio de los sesgos y de la racionalidad acotada
    • Inicial: nombra sesgos sin explicarlos, o con ejemplos inventados.
    • En desarrollo: explica bien uno o dos sesgos, pero confunde la racionalidad acotada con la irracionalidad.
    • Adecuado: explica varios sesgos y la diferencia entre la racionalidad clásica y la acotada, con ejemplos económicos reales.
    • Avanzado: además, explica por qué los sesgos son sistemáticos (y por eso predecibles) y qué implica eso para el modelo del homo economicus.
  • Conexión rigurosa con la filosofía
    • Inicial: salta de los sesgos a la libertad sin conexión, o fuerza las equivalencias.
    • En desarrollo: conecta con un autor, pero de forma superficial.
    • Adecuado: relaciona con precisión la evidencia conductual con la razón, la voluntad y el libre albedrío.
    • Avanzado: además, separa lo que afirma la evidencia de lo que es interpretación filosófica, y lo ilustra con Hume frente a Kant.
  • Calidad del debate
    • Inicial: descalifica o repite sin argumentar.
    • En desarrollo: argumenta, pero no responde a las objeciones del otro equipo.
    • Adecuado: defiende con argumentos, escucha, distingue los datos de las valoraciones y responde a las objeciones.
    • Avanzado: además, reformula el argumento contrario antes de responderlo, y el otro equipo lo reconoce como justo.
  • Razonamiento del dictamen
    • Inicial: sin una posición clara.
    • En desarrollo: toma posición, pero ignora el argumento contrario.
    • Adecuado: posición clara y matizada, que integra economía y filosofía y reconoce el argumento contrario.
    • Avanzado: además, dice qué dato o qué experimento le haría cambiar de posición.

Rúbrica de evaluación

CriterioQué se valoraCompetencia
Dominio de los sesgos y de la racionalidad acotadaIdentifica y explica correctamente varios sesgos cognitivos y la distinción entre racionalidad clásica y acotada, ilustrándolos con ejemplos económicos reales y no inventados.CPSAA
Conexión rigurosa con la filosofíaRelaciona con precisión la evidencia conductual con las nociones filosóficas de razón, voluntad y libre albedrío, sin saltar de una a otra de forma confusa ni forzar las equivalencias.CCEC
Calidad del debateDefiende su postura con argumentos, escucha la del otro equipo, distingue datos de valoraciones y responde a las objeciones sin descalificar ni desviar el tema.CCL
Razonamiento del dictamenEl dictamen escrito toma una posición clara y matizada sobre racionalidad y libertad, integra economía y filosofía y reconoce la fuerza del argumento contrario en lugar de ignorarlo.CC

Qué se trabaja de Filosofía

Competencias específicas y saberes básicos del currículo estatal (Real Decreto 217/2022 para la ESO y Real Decreto 243/2022 para el Bachillerato). Cada comunidad autónoma los concreta en su propio currículo.

Filosofía · 1.º Bachillerato

Competencias específicas:

  • CE3. Usar y valorar adecuadamente argumentos y estructuras argumentales, a partir de su análisis tanto formal como informal
  • CE4. Practicar el ejercicio del diálogo filosófico de manera rigurosa, crítica, tolerante y empática
  • CE6. Comprender las principales ideas y teorías filosóficas de los más importantes pensadores y pensadoras

Saberes básicos:

  • B.1 El problema filosófico del conocimiento y la verdad: el razonamiento y la argumentación; la detección de falacias y sesgos cognitivos
  • B.1 El problema filosófico del conocimiento y la verdad: las teorías del conocimiento: formas de racionalismo, empirismo y otras teorías
  • B.2 La cuestión de la naturaleza última de la realidad: el problema del determinismo; necesidad, azar y libertad
  • A.2 El ser humano como sujeto y objeto de la experiencia filosófica: la estructura psicosomática de la personalidad: sensibilidad, emotividad, deseos y volición, las facultades cognitivas

Competencias que se trabajan

Clave: CCL · CPSAA · CC · CCEC