Llegados a este punto tenéis un plan financiero, un punto muerto calculado y unas proyecciones que, sobre el papel, cuadran. Bien. Ahora viene la pregunta incómoda: ¿qué pasa si el contexto cambia? Porque cambiará. No sabemos cuándo ni cómo, pero la economía nunca se queda quieta.
Esta fase no busca que seáis pesimistas: busca que seáis preparados. Un estrés-test es exactamente lo que hacen los bancos centrales, las grandes empresas y cualquier organización que no quiera llevarse sorpresas. Vosotros vais a hacer lo mismo con vuestro proyecto, a escala.
De los números al mundo real
En la Fase 9 construisteis vuestro modelo financiero con los datos que vosotros controláis: precio, costes, volumen de ventas. Pero hay variables que no controláis en absoluto — el precio del dinero, el coste de los suministros, el estado de ánimo de los consumidores — y que pueden torcer todos vuestros cálculos en cuestión de meses.
Elegid tres shocks reales y plausibles que afecten directamente a vuestro proyecto. No inventéis catástrofes imposibles: pensad en lo que ya ha pasado en los últimos años (inflación al 10 %, tipos de interés que pasan del 0 % al 4 %, una caída del consumo tras una crisis). Si ha ocurrido antes, puede volver a ocurrir.
Qué vais a hacer
Cómo construir vuestro estrés-test
- Elegid 3 shocks reales y plausibles que afecten a vuestro proyecto — uno sobre costes (inflación), uno sobre financiación (subida de tipos) y uno sobre ingresos (caída de demanda).
- Recalculad el punto muerto en cada escenario: ¿cuántas unidades necesitáis vender ahora para no perder dinero?
- Identificad cuál de los tres escenarios os hundiría — aquel en el que el punto muerto queda fuera de vuestro alcance realista.
- Diseñad un plan de reacción ante el peor caso: subir precio, reducir costes, pivotar el modelo, buscar un socio… una respuesta concreta, no un deseo.
- Presentad los tres escenarios en una tabla comparativa junto a vuestro escenario base (normal) para que se vea de un vistazo qué cambia y cuánto.
Escenario normal, escenario malo, escenario muy malo
El escenario normal es vuestro plan financiero de la Fase 9 sin cambios. Es el punto de partida, no una promesa.
El escenario malo incorpora uno de los shocks con una intensidad moderada — la que se ha visto en episodios recientes. Por ejemplo: inflación del 6 % que encarece vuestros costes variables un 8 %.
El escenario muy malo combina dos shocks a la vez o uno solo en su versión más extrema. Es el que más duele de calcular y el más valioso: si tenéis una respuesta preparada para este, lo demás es manejable.
El entregable
Un análisis de estrés-test con tres partes: (1) una tabla con los tres escenarios comparados frente al base, mostrando cómo cambian costes, ingresos y punto muerto; (2) la identificación razonada del escenario que os hundiría y por qué; y (3) el plan de reacción ante ese peor caso — concreto, con acciones y plazos.
Para evaluar esta fase
| Criterio | Insuficiente | Adecuado | Excelente |
|---|---|---|---|
| Escenarios | Los shocks son genéricos o inventados | Tres shocks plausibles con impacto cuantificado | Shocks anclados en datos reales recientes y bien razonados para el sector |
| Impacto | No recalculan el punto muerto | Recalculan correctamente en al menos dos escenarios | Tabla comparativa clara con los tres escenarios y el base; el cálculo es coherente con la Fase 9 |
| Reacción | No hay plan o es un deseo vago | Plan de reacción concreto ante el peor caso | Plan creíble con acciones, plazos y criterio para activarlo; demuestra que han pensado el proyecto desde fuera |