Tiempo estimado de lectura: ~10 min · Sabers LOMLOE: B.2 · Pre-requisitos: Unit 4 (modelos de negocio) y Unit 5 (diseño creativo)
Al acabar esta unidad sabrás:
- Segmentar un mercado objetivo aplicando criterios demográficos, geográficos, psicográficos y conductuales, y verificar si los segmentos cumplen las cuatro condiciones de utilidad.
- Construir una propuesta de valor coherente con el segmento y formular el posicionamiento en una sola dimensión recordable.
- Diseñar las 4P del marketing mix (producto, precio, plaza, promoción) de forma coherente entre sí.
- Reconocer las principales fuentes de ingresos (venta, suscripción, pago por uso, comisión, publicidad, licencia) y combinarlas según el modelo de negocio.
Abrimos el Bloque B del currículo —dedicado a las áreas funcionales de la empresa— por la función comercial, que es la más visible para el cliente y, casi siempre, la primera que falla. Una empresa puede producir un buen producto, gestionar un equipo competente y financiarse sin estrés, pero si no consigue que el producto llegue a quien lo necesita, al precio correcto y a través del canal correcto, ningún esfuerzo en las otras áreas la salva. La función comercial cierra el circuito que todo lo demás solo prepara.
A diferencia de las unidades del Bloque A —más conceptuales— y del Bloque C —centradas en el modelo de negocio—, esta unidad y las siguientes se sitúan en el día a día operativo: cómo se toman las decisiones que un comercial, un jefe de producto o un responsable de tienda toman cada semana. El reto pedagógico es mostrar que detrás de cada decisión aparentemente intuitiva (subir un precio, abrir una segunda tienda, lanzar una promoción) hay un marco analítico que se puede aprender y aplicar.
Segmentación de mercado
El primer error de quien empieza a comercializar un producto es dirigirse a todo el mundo. La realidad es que ninguna empresa, por grande que sea, puede atender de la misma manera a todos los públicos: los recursos comerciales son limitados y los mensajes que sirven para todos no convencen a nadie en particular. Segmentar consiste en dividir el mercado total en grupos —segmentos— que comparten características relevantes y que se pueden atender con una estrategia comercial diferenciada.
Los cuatro criterios clásicos de segmentación
- Demográficos. Edad, género, nivel de ingresos, formación, ocupación, tamaño de hogar. Son los más fáciles de medir y los más utilizados por su accesibilidad estadística (INE, padrones, censos).
- Geográficos. País, comunidad, ciudad, barrio, zona urbana vs. rural, clima. Críticos en negocios con producto físico o servicios de proximidad.
- Psicográficos. Estilo de vida, valores, intereses, opiniones, actitudes ante la sostenibilidad o la tecnología. Más difíciles de medir pero más predictivos del comportamiento real.
- Conductuales. Frecuencia de uso, lealtad a la marca, beneficios buscados, ocasión de uso, sensibilidad al precio. Suelen ser los más útiles porque hablan directamente de cómo se comporta el cliente con productos del sector.
Las cuatro condiciones de un segmento útil
Un segmento bien elegido cumple cuatro condiciones simultáneas:
- Tiene tamaño suficiente para ser rentable. Un segmento de 50 personas raramente justifica una operación comercial.
- Es identificable: sabemos quiénes son sus miembros, podemos contarlos, podemos describirlos.
- Es accesible: existen canales por los que les podemos llegar (medios donde leen, lugares donde compran, redes donde están).
- Es diferente del resto en su respuesta a las acciones comerciales. Si dos supuestos segmentos responden igual a los mismos estímulos, son uno solo, no dos.
Si un segmento falla alguna de estas cuatro condiciones, no es un segmento útil aunque tenga sentido sociológico. Mucha investigación de mercados sirve precisamente para descartar segmentos que, aunque interesantes en teoría, no son operacionables en la práctica.
Estrategias de segmentación
Una vez identificados los segmentos potenciales, la empresa elige cómo abordarlos:
- Marketing indiferenciado. Un solo mix para todo el mercado. Útil en productos commodity (electricidad, gas, agua, sal). Cada vez más raro.
- Marketing diferenciado. Un mix específico para cada segmento. Más caro, más eficaz. Es lo que hacen las grandes marcas (Coca-Cola tiene producto distinto para diabéticos, niños, deportistas…).
- Marketing concentrado o nicho. La empresa se centra en un solo segmento y se hace dominante en él. Estrategia habitual en pymes y startups: imposible competir frontalmente, posible competir en profundidad.
La propuesta de valor
Una vez elegido el segmento, hay que definir qué le ofrecemos exactamente y por qué eso es mejor que las alternativas que ya tiene. La propuesta de valor es la respuesta a la pregunta del cliente: ¿por qué debería comprarte a ti y no al de al lado?
Los tres requisitos de una buena propuesta
- Resuelve un problema real que el segmento tiene y reconoce. Si el cliente no ha identificado el problema, primero hay que educarlo: lección habitual de los productos innovadores.
- Lo resuelve de forma diferente o mejor que las alternativas existentes. No basta con ser una más; hay que ser distinta en una dimensión que al cliente le importe.
- Es demostrable: se puede comunicar en una frase y verificar después de la compra. Una propuesta que solo se entiende después de leer 30 páginas no funciona en mercado abierto.
La trampa habitual es confundir la propuesta de valor con la lista de características técnicas del producto. Tenemos una pantalla OLED de 6,7 pulgadas es una característica; ves Netflix sin reflejos en el tren es una propuesta de valor. Las características son inputs; la propuesta es el resultado para el cliente.
Posicionamiento
Estrechamente vinculado a la propuesta de valor está el posicionamiento: la imagen que la empresa quiere ocupar en la mente del cliente respecto a sus competidores. El posicionamiento se construye en dos o tres dimensiones (precio/calidad, tradición/innovación, lujo/funcional, masivo/especializado) que el cliente percibe inconscientemente al comparar marcas.
Los autores clásicos del posicionamiento, Al Ries y Jack Trout, formularon en 1981 una regla simple: el cliente solo recuerda con claridad una posición por categoría. Volvo es seguridad. Apple es diseño. Mercadona es precios estables. Ryanair es barato. Quien intenta ocupar dos o tres posiciones distintas en la misma categoría termina sin ocupar ninguna.
El marketing mix: las 4P
El marketing mix es la combinación de variables que la empresa controla para ejecutar su estrategia comercial. La formulación clásica, propuesta por Jerome McCarthy en 1960 y popularizada por Philip Kotler, identifica cuatro variables —las célebres 4P:
Producto
Define qué se vende y todas las decisiones asociadas: diseño, calidad, gama (¿una sola referencia o múltiples?), marca y packaging, garantía, servicio postventa, servicios complementarios. El producto incluye los atributos físicos pero también todos los intangibles que el cliente recibe junto con el producto (atención, soporte, experiencia de uso).
Una empresa con buen producto pero malas decisiones en gama (demasiadas referencias = confusión; muy pocas = mercado limitado) puede tener problemas comerciales sistemáticos.
Precio
Define cuánto cuesta y las decisiones asociadas: estrategia de precios, descuentos y promociones, formas de pago, condiciones de crédito. Las tres estrategias clásicas son:
- Precio de penetración. Precio bajo para captar volumen rápidamente y construir cuota. Útil al lanzar.
- Precio de descremado (skimming). Precio alto para captar el segmento premium y bajarlo después. Útil en productos innovadores con poca competencia inicial.
- Precio de paridad. Precio alineado con los competidores principales. Conservador, suele combinarse con diferenciación en otras P.
El precio es la P que más rápido se puede modificar, pero también la que más rápido genera consecuencias: subirlo erosiona ventas, bajarlo erosiona margen. Los cambios de precio son siempre estratégicos.
Plaza (distribución)
Define dónde se vende: canales (directo, corto, largo), cobertura geográfica, inventario, transporte, punto de venta físico o digital. La elección de canal no es neutra: condiciona el resto del mix.
- Canal directo: la empresa vende directamente al cliente final, sin intermediarios. Más control, más margen, más coste de gestión. Modelo D2C creciente.
- Canal corto: un único intermediario entre el productor y el consumidor (típicamente, un detallista).
- Canal largo: dos o más intermediarios (mayorista + detallista, o más). Da cobertura geográfica amplia pero reduce margen.
- Canal digital: e-commerce propio, marketplaces, apps, redes sociales con función comercial. Hoy convive con todos los anteriores.
Promoción (comunicación)
Define cómo se comunica: publicidad, promotion puntual, relaciones públicas, venta personal, marketing digital, redes sociales. Es la P más visible para el público y también la más fácil de hacer mal: una promoción muy creativa no salva un producto malo, ni un precio inadecuado, ni un canal equivocado.
La regla práctica: invertir en comunicación tiene sentido solo cuando las otras tres P están razonablemente bien ajustadas. Comunicar un producto deficiente acelera su fracaso.
Coherencia del mix
Las cuatro variables están interrelacionadas y deben ser coherentes entre sí. Un producto de gama alta vendido en un canal low cost a un precio bajo y comunicado con humor desenfadado genera disonancia. Un producto barato vendido como artículo de lujo confunde al cliente. La coherencia del mix importa tanto como el acierto en cada variable individual.
Un ejercicio útil: dibujar las 4P en una tabla y comprobar si cada decisión es coherente con las otras tres. Si una destaca por su desalineación, hay que ajustarla o reconsiderar el segmento.
Las versiones extendidas: 7P y 4C
A partir de los años 80, varios autores propusieron ampliar las 4P para captar mejor sectores específicos:
- 7P de Booms y Bitner (1981) para servicios: añade Personas (los empleados que entregan el servicio), Procesos (cómo se entrega) y Pruebas físicas (señales tangibles del servicio intangible).
- 4C de Robert Lauterborn (1990): reformula desde la perspectiva del cliente — Customer needs (necesidades), Cost (coste total para el cliente), Convenience (comodidad), Communication (comunicación bidireccional).
Las versiones extendidas son útiles en sectores concretos pero las 4P clásicas siguen siendo el marco más usado en docencia y planificación.
Canales de distribución y comunicación
Los canales son los medios físicos o digitales por los que un producto llega al cliente final, desde la fábrica o el almacén hasta su domicilio o su pantalla. El currículo distingue entre canales de distribución (por dónde fluye el producto) y canales de comunicación (por dónde fluye el mensaje), aunque en la economía digital las dos categorías se solapan: una tienda online es a la vez canal de distribución y canal de comunicación con el cliente.
Trade-offs entre canales
La elección del canal condiciona el resto del marketing mix:
- El precio en una tienda física no puede ser el mismo que en una tienda online sin coste de local.
- La comunicación en redes no se construye igual que en televisión.
- La propuesta de valor cambia según dónde se exhibe (en un marketplace compites por precio; en tienda física puedes competir por experiencia).
Estrategia omnicanal
La mayoría de empresas modernas combinan varios canales en una estrategia omnicanal: el cliente puede empezar la relación en redes sociales, comprar en la web, recoger en tienda física, devolver por mensajero y consultar dudas por chat. La omnicanalidad es exigente: requiere que la información del cliente fluya entre canales y que la experiencia sea consistente en todos ellos. Las empresas que la hacen bien (Decathlon, El Corte Inglés en su mejor versión, Apple) capturan mercados que las que se limitan a un canal pierden.
Fuentes de ingresos
La última pieza de la función comercial es decidir cómo se cobra. El currículo conecta este apartado con el bloque del Business Model Canvas dedicado a las fuentes de ingresos, y conviene reconocer al menos los seis esquemas habituales.
Los seis esquemas clásicos
- Venta unitaria. El cliente paga una vez por una unidad de producto. Modelo de la mayor parte del comercio tradicional. Previsibilidad baja, margen por transacción claro.
- Suscripción. El cliente paga periódicamente por acceso continuo al producto o servicio. Previsibilidad alta de ingresos. Modelo dominante en software, contenido digital, telecomunicaciones, gimnasios.
- Pago por uso (pay-as-you-go). El cliente paga en función de cuánto consume (luz, agua, parking, cloud computing). Justo en consumo variable, complicado en ofertas comerciales.
- Comisión. Un intermediario cobra un porcentaje de cada transacción que facilita (tarjetas de crédito, marketplaces, agencias de viajes). Margen ligado al volumen, sin riesgo de stock.
- Publicidad. El producto principal es gratuito y el ingreso viene de terceros que pagan por acceder a la audiencia (Google, prensa gratuita, televisión en abierto, redes sociales). Requiere masa crítica de usuarios.
- Licencia. Un titular cede el uso de un activo (patente, software, derechos de autor, franquicia) a cambio de una contraprestación. Modelo intensivo en capital intelectual.
Combinación de fuentes
La elección no es exclusiva: muchas empresas combinan varios esquemas. Una panadería tradicional vive de venta unitaria pero puede añadir suscripción semanal a clientes habituales. Una app gratuita puede combinar publicidad con compras dentro de la aplicación (modelo freemium visto en la Unidad 4). Spotify factura por suscripción de usuarios premium y por publicidad a los usuarios gratuitos.
Lo importante es que cada fuente sea coherente con la propuesta de valor y con el segmento elegido. Cobrar publicidad a usuarios que pagan por experiencia premium genera fricción; cobrar suscripción por algo que el competidor ofrece gratis exige diferenciación clara.
Precio óptimo y margen de contribución en una tienda de tortillas de patata
Enunciado
Una pequeña empresa familiar prepara tortillas de patata congeladas que vende a supermercados locales. El coste variable unitario (patatas, huevos, aceite, embalaje, energía) es CVu = 2,60 € por tortilla. Los costes fijos mensuales (alquiler del obrador, sueldo del cocinero, amortización de equipos) son CF = 4.800 €/mes. La empresa está debatiendo entre dos precios de venta:
- Plan A: vender cada tortilla a P = 4 € con una previsión de demanda de 4.000 unidades/mes.
- Plan B: vender cada tortilla a P = 5 €, pero con la demanda esperada reducida a 2.800 unidades/mes por la subida de precio.
¿Qué plan genera más beneficio mensual? ¿Cuál es el margen de contribución unitario en cada caso?
Solución
- Calculamos el margen de contribución unitario (lo que cada unidad aporta para cubrir costes fijos):
MC = P − CVu.- Plan A: MC = 4 − 2,60 = 1,40 €/tortilla.
- Plan B: MC = 5 − 2,60 = 2,40 €/tortilla.
- Calculamos la contribución total (margen unitario × unidades vendidas).
- Plan A: 1,40 × 4.000 = 5.600 €/mes.
- Plan B: 2,40 × 2.800 = 6.720 €/mes.
- Restamos los costes fijos para obtener el beneficio mensual.
- Plan A: 5.600 − 4.800 = 800 €/mes.
- Plan B: 6.720 − 4.800 = 1.920 €/mes.
- Comparación: pese a vender 1.200 tortillas menos, el Plan B genera 2,4 veces más beneficio. La razón es que el margen unitario crece de 1,40 a 2,40 € (+71 %) mientras la demanda cae solo un 30 %.
- Conclusión: Plan B. Pero la decisión real exige verificar si la previsión de demanda a 5 € es realista —en marketing, la elasticidad estimada en el papel suele ser más optimista que la observada en el mercado—.
¿Vendemos directo o a través de distribuidor?
Enunciado
Un fabricante de cosmética natural debe elegir entre dos canales para los próximos doce meses:
- Canal directo: tienda online propia. El precio al consumidor sería P = 25 €/producto. CVu = 4 € (envío + comisión pasarela + caja). Coste fijo adicional anual: 6.000 € (mantenimiento web, marketing digital, atención al cliente). Demanda estimada: 2.500 unidades/año.
- Canal corto: distribuir a una cadena de herbolarios. El precio al herbolario sería P = 14 € (el herbolario lo vende a 25 € al consumidor). CVu = 1 €. Sin costes fijos adicionales. Demanda comprometida en contrato: 6.000 unidades/año.
¿Qué canal deja mayor beneficio anual? ¿Es siempre rentable optar por el canal con más margen unitario?
Solución
- Calculamos el margen de contribución unitario en cada canal.
- Canal directo: MC = 25 − 4 = 21 €/unidad.
- Canal corto: MC = 14 − 1 = 13 €/unidad.
- Calculamos la contribución total (margen × volumen).
- Canal directo: 21 × 2.500 = 52.500 €.
- Canal corto: 13 × 6.000 = 78.000 €.
- Restamos los costes fijos adicionales propios de cada canal.
- Canal directo: 52.500 − 6.000 = 46.500 €/año.
- Canal corto: 78.000 − 0 = 78.000 €/año.
- Comparación: el canal corto deja 31.500 € más al año pese a vender cada unidad por menos de la mitad. El motivo es doble: el volumen es 2,4 veces superior y el canal corto no necesita la inversión fija de la tienda online.
- Conclusión: en este escenario, canal corto. Pero conviene matizar: el canal directo da datos del cliente, marca y control de la experiencia; el canal corto convierte al fabricante en proveedor de otra empresa. La decisión real combina rentabilidad y posición estratégica, no solo beneficio inmediato.
Conexión con el proyecto capstone
Cada equipo cierra esta unidad con tres entregables: un mapa de segmentos del mercado objetivo (con al menos dos segmentos identificados y uno priorizado), una propuesta de valor escrita en una frase para el segmento prioritario y un marketing mix desarrollado en una página con las decisiones concretas para las 4P. Estos entregables se incorporarán al plan de empresa final (Unidad 12).
Glosario
- Segmentación. División del mercado total en grupos que comparten características relevantes y pueden atenderse con una estrategia comercial diferenciada.
- Propuesta de valor. Conjunto de beneficios que una empresa ofrece a un segmento concreto: qué problema resuelve y cómo mejora la vida del cliente comparado con las alternativas.
- Marketing mix. Combinación de variables controlables por la empresa para ejecutar su estrategia comercial. La formulación clásica son las 4P (Producto, Precio, Plaza, Promoción).
- Posicionamiento. Imagen que la empresa quiere ocupar en la mente del cliente respecto a sus competidores. La regla de Ries y Trout: una posición por categoría.
- Canal de distribución. Medio físico o digital por el que un producto llega al cliente final. Se clasifica en directo, corto, largo y digital.
- Fuente de ingresos. Esquema por el que la empresa cobra al cliente: venta unitaria, suscripción, pago por uso, comisión, publicidad o licencia.
- Estrategia omnicanal. Combinación coordinada de varios canales en la que la información del cliente y la experiencia son consistentes a lo largo de todos ellos.
- Margen de contribución unitario. Diferencia entre el precio de venta y el coste variable unitario (MC = P − CVu). Es lo que cada unidad aporta para cubrir costes fijos.
- Elasticidad precio-demanda. Sensibilidad de la cantidad demandada a las variaciones del precio. Determina si una subida de precio compensa la posible caída de ventas.
- D2C (direct-to-consumer). Modelo de canal directo en el que el fabricante vende al consumidor final sin intermediarios, normalmente a través de tienda online propia.
- Marketing concentrado o nicho. Estrategia en la que la empresa se centra en un solo segmento y se hace dominante en él. Habitual en pymes y startups.
- 7P / 4C. Versiones extendidas del marketing mix: las 7P de Booms y Bitner añaden Personas, Procesos y Pruebas físicas para servicios; las 4C de Lauterborn reformulan desde la perspectiva del cliente (necesidades, coste, comodidad, comunicación).
Para profundizar
- Kotler, P. y Keller, K. L. (2022). Marketing Management (16ª ed.). Pearson. El manual de referencia mundial de marketing; el capítulo sobre las 4P es la base canónica de toda la disciplina.
- Trout, J. y Ries, A. (2001). Positioning: The Battle for Your Mind. McGraw-Hill. Lectura corta y memorable sobre el principio del posicionamiento; explica por qué Volvo es seguridad y por qué intentar ser dos cosas a la vez no funciona.
- Simon Sinek (TED, 2009). Start with Why. Charla muy difundida (18 min) sobre cómo construir propuestas de valor que conecten con el porqué del cliente, no solo con el qué del producto.
- Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (anual). Cifras PyME — comercio y marketing. Datos oficiales españoles sobre estructura del comercio minorista, omnicanalidad y digitalización de las pymes.
- Anderson, J. C., Narus, J. A. y Van Rossum, W. (2006). Customer Value Propositions in Business Markets. Harvard Business Review, 84(3). Lectura corta sobre cómo formular propuestas de valor diferenciales evitando los clichés del better, faster, cheaper.
Preguntas para reflexionar
- La unidad sostiene que dirigirse a todo el mundo es el primer error comercial. Sin embargo, muchas empresas pequeñas tienen miedo de cerrar el segmento por si dejan ventas fuera. ¿Qué razones objetivas justifican concentrar la oferta en un segmento estrecho aunque eso signifique renunciar voluntariamente a clientes potenciales? ¿Cómo se decide cuándo el nicho es demasiado pequeño?
- Piensa en una marca con la que tengas una relación emocional fuerte (positiva o negativa). ¿Qué decisiones del marketing mix —producto, precio, plaza, promoción— han construido esa relación? ¿Son coherentes entre sí o detectas alguna disonancia? ¿Qué cambiarías si fueras responsable de su estrategia?
- La omnicanalidad exige que la información del cliente fluya entre canales y que la experiencia sea consistente. ¿Qué implicaciones tiene esto para la privacidad del cliente y la gestión de sus datos? ¿Crees que el cliente medio entiende cuánta información se está compartiendo entre canales para que la experiencia sea fluida?
Bibliografía
- Kotler, P., Keller, K. L. y Chernev, A. (2022). Marketing Management (16ª ed.). Pearson.
- McCarthy, E. J. (1960). Basic Marketing: A Managerial Approach. Richard D. Irwin.
- Borden, N. H. (1964). The Concept of the Marketing Mix. Journal of Advertising Research.
- Osterwalder, A., Pigneur, Y., Bernarda, G. y Smith, A. (2014). Value Proposition Design. Wiley.
- Anderson, J. C., Narus, J. A. y Van Rossum, W. (2006). Customer Value Propositions in Business Markets. Harvard Business Review, 84(3).
- Trout, J. y Ries, A. (2001). Positioning: The Battle for Your Mind. McGraw-Hill.
- Booms, B. H. y Bitner, M. J. (1981). Marketing Strategies and Organization Structures for Service Firms. American Marketing Association.
- Lauterborn, R. (1990). New Marketing Litany: Four Ps Passé; C-Words Take Over. Advertising Age.
Notas de esta unidad
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