Tiempo estimado de lectura: 35-40 min · Saberes LOMLOE: C.3 · Pre-requisitos: Unidad 4 (oferta, demanda y equilibrio de mercado) + Unidad 8 (ciclos económicos).
Al acabar esta unidad sabrás:
- Aplicar el modelo de oferta y demanda al mercado de trabajo y explicar qué determina el salario de equilibrio.
- Calcular las tres tasas de la EPA (actividad, paro y empleo) e interpretar la paradoja del efecto desánimo.
- Distinguir los cuatro tipos de paro (friccional, estructural, cíclico, estacional) con ejemplos del mercado español y la política eficaz para cada uno.
- Valorar el efecto del SMI sobre el empleo combinando teoría neoclásica y evidencia empírica (Card-Krueger, AIReF).
- Explicar la curva de Phillips y por qué la relación paro-inflación solo se cumple a corto plazo (NAIRU).
- Definir la brecha salarial de género y argumentar sus causas estructurales en España.
El mercado de trabajo es probablemente el mercado más importante de cualquier economía moderna. De él depende la renta de aproximadamente dos tercios de los hogares españoles —los que viven principalmente de un salario—, la sostenibilidad de las pensiones y de la sanidad pública, y buena parte de la cohesión social. Cuando este mercado funciona mal, la consecuencia se llama paro, y el paro no es solo una cifra estadística: es pérdida de renta, de identidad, de salud mental y, agregado, de capacidad productiva del país.
Esta unidad aplica el modelo de oferta y demanda que vimos en la Unidad 4 a un mercado peculiar —el del trabajo— y añade los conceptos macroeconómicos imprescindibles para leer la realidad laboral española: cómo se calcula el paro, qué tipos de paro hay, cómo afecta el salario mínimo al empleo, por qué existe brecha salarial entre hombres y mujeres y qué tiene de excepcional el modelo laboral español frente al nórdico, el alemán o el francés. La unidad enlaza directamente con la Unidad 8 (ciclos económicos) y prepara la Unidad 11 (políticas económicas).
El mercado de trabajo como mercado
El primer paso es aceptar una idea incómoda: el trabajo, desde el punto de vista del análisis económico, se compra y se vende. Hay quien lo ofrece —los trabajadores, que ponen a disposición de las empresas su tiempo y sus habilidades a cambio de una retribución— y quien lo demanda —las empresas y las administraciones, que necesitan personas para producir bienes y servicios—. El precio de ese intercambio es el salario.
La oferta de trabajo
La oferta de trabajo es la cantidad de personas dispuestas a trabajar a cada nivel de salario. La intuición es la misma que vimos en la Unidad 4: a salarios más altos, más personas quieren trabajar y las que ya trabajan están dispuestas a hacer más horas; a salarios bajos, mucha gente prefiere no trabajar (estudiar, cuidar a un familiar, retirarse antes). La curva de oferta de trabajo es, por tanto, ascendente en el plano (cantidad de trabajo, salario).
Sobre esa curva general influyen factores estructurales: la demografía (cuántas personas hay en edad de trabajar), la tasa de actividad femenina, la edad legal de jubilación, la inmigración, la oferta educativa y los incentivos fiscales al trabajo (deducciones, mínimo exento del IRPF, ingreso mínimo vital).
La demanda de trabajo
La demanda de trabajo son los puestos que las empresas y administraciones quieren cubrir a cada nivel de salario. A salarios bajos, las empresas contratan más; a salarios altos, contratan menos —o sustituyen trabajadores por máquinas, o trasladan la producción a otro país, o directamente cierran—. La curva de demanda de trabajo es descendente.
La demanda de trabajo depende de cuatro factores principales: la demanda agregada de bienes y servicios (si nadie compra coches, no hace falta gente fabricándolos), la productividad del trabajo (cuánto produce un trabajador en una hora), los costes salariales totales —no solo el sueldo bruto, sino también las cotizaciones sociales que paga la empresa— y el marco regulatorio (rigidez en el despido, indemnizaciones, convenios).
El salario de equilibrio
Si superponemos las dos curvas, oferta ascendente y demanda descendente, se cruzan en un único punto: el salario de equilibrio (W*) y la cantidad de equilibrio de trabajo (L*). A ese salario, todas las personas que quieren trabajar encuentran empleo y todas las empresas que quieren contratar encuentran trabajadores. Es la situación teórica de pleno empleo.
La realidad rara vez se parece a esto. Hay tres razones por las que el mercado de trabajo casi nunca alcanza el equilibrio teórico: existen salarios mínimos que impiden bajar por debajo de cierto umbral, existen rigideces institucionales (convenios colectivos, costes de despido) que hacen lentos los ajustes, y existe información imperfecta —las personas no encuentran trabajo instantáneamente, ni las empresas trabajadores adecuados al primer intento—. Por todo eso, hay paro incluso en una economía que crece bien.
Cómo se mide el mercado de trabajo: la EPA
En España, las cifras oficiales del mercado de trabajo proceden de dos fuentes complementarias. La principal es la Encuesta de Población Activa (EPA), que el INE elabora cada trimestre encuestando a unas 65 000 viviendas. La segunda fuente es el paro registrado del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), que cuenta a las personas inscritas como demandantes de empleo. Las dos cifras suelen divergir: el paro registrado suele ser menor que el paro EPA porque no todas las personas en paro se inscriben.
Las cuatro categorías de la EPA
La EPA clasifica a toda la población de 16 años o más en cuatro categorías excluyentes:
- Ocupados: personas que han trabajado al menos una hora a cambio de retribución durante la semana de referencia, o que tenían empleo del que estaban temporalmente ausentes (baja, vacaciones).
- Parados: personas que no han trabajado, están disponibles para hacerlo y han buscado activamente empleo en las últimas cuatro semanas. Las tres condiciones tienen que cumplirse a la vez.
- Inactivos: personas que no trabajan ni buscan empleo. Incluye estudiantes, jubilados, personas que se dedican al cuidado del hogar, personas con incapacidad y los llamados trabajadores desanimados (los que han dejado de buscar porque creen que no encontrarán nada).
- Población menor de 16 años: no entra en ninguna de las categorías anteriores.
A partir de esas categorías se construyen las tres tasas fundamentales.
Las tres tasas que hay que saber calcular
- Tasa de actividad =
(activos / población de 16 años o más) × 100. Mide qué porcentaje de la población en edad de trabajar participa en el mercado laboral (ya sea trabajando o buscando trabajo). En España ronda el 59 % en el primer trimestre de 2026. - Tasa de paro =
(parados / activos) × 100. Es la cifra que más se cita en los medios. Importante: el denominador son los activos, no la población total. En España ronda el 10,4 % en el primer trimestre de 2026. - Tasa de empleo =
(ocupados / población de 16 años o más) × 100. Mide qué porcentaje de la población en edad de trabajar está efectivamente trabajando. En España ronda el 53 % en el primer trimestre de 2026.
Donde activos = ocupados + parados.
Cálculo de las tres tasas a partir de datos EPA
Enunciado
En un país imaginario, la EPA del último trimestre arroja los siguientes datos (en miles de personas):
- Población de 16 años o más: 40 000
- Ocupados: 20 000
- Parados: 4 000
- Personas dedicadas exclusivamente al cuidado del hogar: 5 000
- Estudiantes a tiempo completo: 6 000
- Jubilados: 5 000
a) Calcular el número de activos y de inactivos. b) Calcular las tasas de actividad, paro y empleo. c) Si en el trimestre siguiente 1 000 parados dejan de buscar empleo y se convierten en inactivos desanimados, ¿qué pasa con la tasa de paro? Comentar la paradoja.
Solución
- Activos = ocupados + parados = 20 000 + 4 000 = 24 000 mil personas. Inactivos = 5 000 + 6 000 + 5 000 = 16 000 mil personas. Comprobación: activos + inactivos = 24 000 + 16 000 = 40 000. Cuadra con la población de 16+. Correcto.
- Tasa de actividad = (24 000 / 40 000) × 100 = 60 %. Tasa de paro = (4 000 / 24 000) × 100 = 16,67 %. Tasa de empleo = (20 000 / 40 000) × 100 = 50 %.
- Si 1 000 parados pasan a inactivos, los nuevos datos son: ocupados = 20 000, parados = 3 000, activos = 23 000. La nueva tasa de paro es (3 000 / 23 000) × 100 ≈ 13,04 %. La tasa de paro ha bajado del 16,67 % al 13,04 % sin que se haya creado ni un solo empleo nuevo. Esta es una de las paradojas estadísticas clásicas del paro: una recesión muy larga puede mejorar artificialmente la tasa de paro si mucha gente se desanima y deja de buscar. Por eso conviene mirar siempre las tres tasas a la vez —si la de paro baja pero la de actividad también baja, hay motivos para sospechar—.
Los cuatro tipos de desempleo
No todo el paro tiene las mismas causas ni se combate con las mismas políticas. La taxonomía clásica distingue cuatro tipos, y cualquier diagnóstico serio de la situación laboral de un país pasa por estimar cuánto pesa cada uno.
Paro friccional
Es el paro que existe siempre y en todas las economías porque las personas tardan tiempo en encontrar un nuevo empleo cuando dejan el anterior, y las empresas tardan tiempo en encontrar al candidato adecuado. Una persona que acaba de terminar una carrera y está enviando currículums, alguien que ha dejado voluntariamente su empleo para buscar otro mejor, alguien que vuelve al mercado tras un periodo de cuidados: todos son paro friccional.
Es inevitable y, en pequeñas dosis, incluso deseable: significa que las personas exploran opciones antes de aceptar el primer trabajo que aparece, lo cual mejora la calidad del emparejamiento entre puestos y trabajadores. Las políticas que reducen el paro friccional son las que mejoran la información del mercado: portales públicos de empleo, agencias de colocación, orientación profesional.
Paro estructural
Aparece cuando las habilidades de los parados no coinciden con las que demandan las empresas, o cuando las personas paradas viven en una zona del país donde no hay puestos disponibles. Es el paro de un minero asturiano al cerrar las minas, el de un dependiente de tienda física desplazado por el comercio electrónico, el de un traductor literario en la era de los modelos de lenguaje grandes.
El paro estructural no desaparece con una expansión económica: por mucho que crezca el PIB, si las habilidades no encajan, las vacantes y los parados conviven sin encontrarse. Se combate con políticas activas de empleo: formación, reciclaje profesional, ayudas a la movilidad geográfica. En España, los planes de Formación Profesional para el Empleo son la herramienta principal.
Paro cíclico
Es el paro que sube en las recesiones y baja en las expansiones. Cuando cae la demanda agregada, las empresas venden menos, producen menos y necesitan menos gente. Es el tipo de paro más visible y el más doloroso por la velocidad con la que aparece —se puede pasar de pleno empleo a tasa de paro del 15 % en dos años, como vimos en 2008-2009 o en 2020—.
Se combate con políticas macroeconómicas expansivas: bajadas de tipos de interés del banco central, aumento del gasto público, prestaciones por desempleo que sostienen la demanda. En la Unión Europea, instrumentos como los ERTE durante la pandemia o el fondo SURE son ejemplos de respuesta institucional al paro cíclico.
Paro estacional
Aparece porque algunos sectores —turismo, agricultura, hostelería de costa, esquí— concentran su actividad en meses concretos del año. Un camarero de Benidorm despedido en noviembre o un temporero de la fresa en Huelva al acabar la campaña son paro estacional. Es previsible, se repite cada año y los datos suelen publicarse “desestacionalizados” para que las comparaciones interanuales tengan sentido.
Las políticas frente al paro estacional son limitadas: o se diversifica la actividad económica del territorio o se aceptan los flujos. Algunas comunidades han impulsado planes de desestacionalización turística con resultados modestos.
Resumen comparado
| Tipo | Causa | Duración | Política eficaz |
|---|---|---|---|
| Friccional | Tiempo de búsqueda | Corta | Mejorar información del mercado |
| Estructural | Desajuste habilidades-puestos | Larga | Formación, reciclaje, movilidad |
| Cíclico | Recesión, caída de la demanda agregada | Variable | Política fiscal y monetaria expansiva |
| Estacional | Naturaleza estacional del sector | Predecible | Diversificación, desestacionalización |
Una economía con paro mayoritariamente friccional y estacional está sana; una economía con paro mayoritariamente estructural y cíclico tiene problemas serios que ninguna campaña publicitaria va a resolver.
El salario mínimo: teoría vs evidencia
Pocos debates de política económica generan tanta controversia entre economistas como el del salario mínimo interprofesional (SMI). La teoría neoclásica básica predice una cosa; la evidencia empírica reciente apunta en otra dirección; el resultado real en España depende de matices que merece la pena entender.
La predicción teórica neoclásica
Si trazamos las curvas de oferta y demanda de trabajo, el equilibrio está en (W*, L*). Si el Gobierno fija un salario mínimo por encima del equilibrio —digamos W_min > W*—, ocurren dos cosas predecibles: la cantidad demandada de trabajo cae (las empresas contratan menos a ese precio) y la cantidad ofrecida sube (más gente quiere trabajar a ese sueldo). La diferencia es exceso de oferta de trabajo, es decir, paro involuntario.
La predicción clásica de los manuales es, por tanto, que el SMI destruye empleo entre los trabajadores menos cualificados, que son los que cobraban por debajo de W_min antes de la subida. Si el SMI está por debajo del equilibrio para una categoría de trabajadores, no tiene ningún efecto sobre el empleo de esa categoría (es como un techo de cristal que nadie roza).
La evidencia empírica reciente
A partir de los años 90, esta predicción empezó a chocar con datos que no encajaban. El estudio más famoso es el de David Card y Alan Krueger (1994), que compararon empresas de comida rápida en Nueva Jersey (donde subió el salario mínimo en 1992) con empresas en Pennsylvania (donde no subió). Encontraron que el empleo no cayó en Nueva Jersey; incluso aumentó ligeramente. El estudio fue tan influyente que contribuyó a que Card recibiera el Premio Nobel de Economía en 2021.
Las explicaciones posibles son varias: las empresas tienen poder de mercado sobre los trabajadores menos cualificados (mercados monopsonísticos), absorben la subida con menos beneficios o reduciendo otros costes, repercuten parte al precio final, y los trabajadores mejor pagados consumen más, sosteniendo la demanda. La conclusión de la nueva literatura, sin ser unánime, es que subidas moderadas del SMI tienen efectos pequeños sobre el empleo, mientras que subidas muy grandes sí pueden destruir puestos.
El caso español 2017-2024
España experimentó entre 2017 y 2025 una de las subidas más rápidas del SMI en la UE: pasó de 707,60 €/mes en 2017 a 1 184 €/mes en 14 pagas en 2025, un +67 % en ocho años. El cuadro siguiente recoge las subidas escalón a escalón:
| Año | SMI (€/mes, 14 pagas) | Variación |
|---|---|---|
| 2017 | 707,60 | — |
| 2018 | 735,90 | +4,0 % |
| 2019 | 900,00 | +22,3 % |
| 2020 | 950,00 | +5,6 % |
| 2021 | 965,00 | +1,6 % |
| 2022 | 1 000,00 | +3,6 % |
| 2023 | 1 080,00 | +8,0 % |
| 2024 | 1 134,00 | +5,0 % |
| 2025 | 1 184,00 | +4,4 % |
La AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) y el Banco de España han publicado evaluaciones del efecto sobre el empleo. Las conclusiones, simplificadas, son tres: el efecto agregado sobre el empleo total ha sido pequeño (menos de un 1 % del empleo afectado); el efecto sobre colectivos específicos —jóvenes sin formación, trabajadores rurales, sector agrario— ha sido más visible; y la subida ha reducido la desigualdad salarial en el extremo inferior de la distribución, que era el objetivo declarado de la política.
Efecto del SMI sobre el salario de equilibrio: análisis gráfico y numérico
Enunciado
En el mercado de trabajo de baja cualificación de una región imaginaria, las funciones de oferta y demanda son lineales:
- Demanda de trabajo: L_d = 1 000 − 50·W
- Oferta de trabajo: L_o = 200 + 30·W
(W = salario por hora en euros; L = miles de personas dispuestas a trabajar / contratadas.)
a) Calcular el salario y el empleo de equilibrio. b) El Gobierno fija un salario mínimo de 12 €/hora. Calcular el empleo efectivo, el desempleo generado y comentar. c) En el mismo mercado, otra hipótesis: hay poder de mercado del empleador (monopsonio) y la demanda de trabajo “real” pagada antes del SMI era artificialmente baja, equivalente a W = 8 €. ¿Cómo cambia la interpretación de la subida del SMI?
Solución
- Equilibrio: se cumple L_d = L_o.
1 000 − 50W = 200 + 30W800 = 80WW* = 10 €/hora. Sustituyendo:L* = 1 000 − 50·10 = 500 mil personas(o200 + 30·10 = 500). El equilibrio es (W* = 10 €, L* = 500 mil). - SMI = 12 €/h (por encima del equilibrio):
- Demanda de trabajo a W = 12:
L_d = 1 000 − 50·12 = 400 mil personas. - Oferta de trabajo a W = 12:
L_o = 200 + 30·12 = 560 mil personas. - Empleo efectivo = el menor de los dos = 400 mil (las empresas no van a contratar a más de lo que necesitan).
- Desempleo generado = 560 − 400 = 160 mil personas.
- Lectura: 100 mil personas que tenían empleo a 10 € lo pierden a 12 € (las empresas contratan 400 mil en vez de 500 mil) y otras 60 mil personas nuevas entran a buscar trabajo atraídas por el salario más alto pero no encuentran. Estas son las predicciones del modelo neoclásico estricto.
- Demanda de trabajo a W = 12:
- Si hay monopsonio (un empleador grande con poder para pagar por debajo de la productividad real del trabajador), el salario de “equilibrio competitivo teórico” puede estar por encima del salario que efectivamente se paga. En ese caso, un SMI moderado puede no destruir empleo —incluso aumentarlo— porque corrige una distorsión previa. Es la intuición clave del modelo Card-Krueger: si el punto de partida no es competencia perfecta, la teoría básica deja de aplicarse mecánicamente y hay que mirar los datos.
La curva de Phillips y la tasa natural de paro
¿Existe una relación estable entre paro e inflación? La respuesta, según la macroeconomía moderna, es sí, pero solo a corto plazo. La historia del descubrimiento, colapso y rehabilitación de esa relación es uno de los episodios más instructivos del pensamiento económico del siglo XX.
La curva de Phillips original (1958)
El economista neozelandés A. W. Phillips publicó en 1958 un estudio en Economica con un siglo de datos del Reino Unido (1861-1957). Al cruzar la tasa de paro con la tasa de variación de los salarios nominales, descubrió una relación inversa estable: cuando el paro era bajo, los salarios subían rápido; cuando el paro era alto, los salarios subían despacio o caían. La intuición es de manual: con poco paro, los trabajadores tienen poder negociador y consiguen subidas; con mucho paro, no.
En los años 60, Samuelson y Solow trasladaron la idea de los salarios a los precios (inflación) y la convirtieron en la herramienta central de la política macroeconómica: aceptar algo más de inflación parecía una manera de reducir el paro permanentemente. Los gobiernos podrían elegir su punto preferido en la curva.
El colapso de los 70: la estanflación
Esa promesa se rompió en los años 70. Tras las crisis del petróleo de 1973 y 1979, las economías occidentales experimentaron simultáneamente alta inflación y alto paro —el fenómeno bautizado como estanflación—. La curva de Phillips, tal y como se entendía, predecía que eso era imposible. Pero ocurrió. Estados Unidos llegó a tener inflación del 13 % y paro del 7 % a finales de la década.
La versión de expectativas (Friedman y Phelps)
Milton Friedman (1968) y Edmund Phelps (1967) habían anticipado el problema. Su argumento es que la curva de Phillips original no incorporaba las expectativas de inflación. Si los trabajadores esperan inflación, exigen subidas salariales para compensar, las empresas suben precios para acomodar las subidas y la inflación se vuelve persistente sin reducir el paro. A largo plazo, el paro se sitúa en su tasa natural —la NAIRU— independientemente de la inflación. Solo hay relación inversa a corto plazo, mientras las expectativas no se han ajustado.
La NAIRU (tasa natural de paro)
La NAIRU —Non-Accelerating Inflation Rate of Unemployment— es la tasa de paro compatible con una inflación estable. Por debajo de ella, la inflación se acelera; por encima, la inflación se modera. Es el equivalente macroeconómico de un “termostato” del mercado de trabajo.
Para España, el Banco de España y la AIReF estiman la NAIRU en torno al 10-12 %. Para Alemania o los Países Bajos, la cifra equivalente ronda el 4-5 %. La diferencia indica que el mercado de trabajo español tiene rigideces estructurales que mantienen el paro de equilibrio más alto: dualidad temporal-indefinido, costes de despido asimétricos, baja movilidad geográfica, formación profesional menos desarrollada.
La brecha salarial de género
Una de las grandes asignaturas pendientes de cualquier mercado laboral europeo es la brecha salarial entre hombres y mujeres. En España, la brecha ajustada ronda el 9 % según Eurostat (datos de 2023); la sin ajustar —que compara directamente sueldos medios sin controlar por sector, jornada o categoría— se acerca al 15-18 % según el indicador.
Qué mide cada brecha
- Brecha sin ajustar: simplemente compara el salario medio de hombres y mujeres. Refleja la realidad agregada del mercado pero incluye efectos como que más mujeres trabajen a tiempo parcial o en sectores peor remunerados.
- Brecha ajustada: compara hombres y mujeres con el mismo perfil —misma edad, misma educación, mismo sector, misma jornada—. Es la parte de la brecha que no se explica por diferencias observables y que se atribuye a discriminación o factores menos visibles.
Las causas estructurales
La literatura económica identifica cuatro causas principales:
- Segregación ocupacional. Hombres y mujeres no se distribuyen homogéneamente entre profesiones: hay sectores muy masculinizados (construcción, transporte, industria pesada) que pagan más en media, y sectores muy feminizados (cuidados, educación infantil, limpieza) que pagan menos. Esto se conoce como brecha horizontal.
- Techos de cristal. Aun en sectores mixtos, las mujeres están infrarrepresentadas en puestos directivos. En el IBEX-35 las consejeras delegadas son una minoría muy pequeña. Esto se conoce como brecha vertical.
- Parcialidad involuntaria. En España, el 75 % del trabajo a tiempo parcial lo realizan mujeres, y de ese porcentaje aproximadamente la mitad declara que es involuntario —preferirían jornada completa pero no la encuentran—. La parcialidad penaliza salario, derechos sociales y promoción.
- Penalización por maternidad (child penalty). Estudios del Banco de España, replicando metodología de Kleven et al. (2019), muestran que el salario de las mujeres cae aproximadamente un 11 % tras el primer hijo y no se recupera en la década siguiente, mientras que el salario de los hombres no se ve afectado. Esta penalización explica gran parte de la brecha ajustada que aparece en mujeres de 30 a 45 años.
Políticas activas
Las políticas que la evidencia identifica como eficaces incluyen: permisos parentales iguales e intransferibles (España los igualó en 2021 a 16 semanas para ambos progenitores), transparencia retributiva obligatoria (Directiva UE 2023/970), planes de igualdad obligatorios para empresas de más de 50 personas, y corresponsabilidad en los cuidados. Los efectos son lentos pero medibles: la brecha sin ajustar en España ha caído del 23 % en 2010 al 16 % en 2022, según Eurostat.
La excepcionalidad española: dualidad y reforma laboral
El mercado laboral español tiene una característica que lo distingue de la mayoría de países europeos: una dualidad acusada entre trabajadores indefinidos (con protección alta) y trabajadores temporales (con protección muy baja). Esa dualidad es la raíz de varios problemas crónicos.
El problema histórico de la temporalidad
Hasta 2021, España mantenía durante años una tasa de temporalidad superior al 25 %, frente al 15 % de media europea. Una cuarta parte de los trabajadores asalariados encadenaba contratos temporales sin acceder al indefinido, con consecuencias múltiples:
- Menor productividad: las empresas no invierten en formar a alguien que pueden no renovar.
- Menor inversión en capital humano: los propios trabajadores no se forman si no esperan continuidad.
- Mayor vulnerabilidad cíclica: en cada recesión, las empresas despiden primero a los temporales —son baratos de despedir— y la tasa de paro se dispara más que en otros países.
- Brecha generacional: los jóvenes acceden masivamente al mercado por la puerta temporal y tardan años en estabilizarse.
La reforma laboral de 2021-2022
La reforma impulsada por la ministra Yolanda Díaz (RDL 32/2021, en vigor desde marzo de 2022) tuvo como objetivo central reducir la temporalidad. Sus medidas principales fueron tres: limitación drástica de los contratos temporales por circunstancias de la producción, ampliación del contrato fijo-discontinuo para trabajos estacionales recurrentes, y refuerzo del peso del convenio sectorial frente al de empresa.
Los resultados, según el Banco de España y la AIReF (informes 2023-2024), han sido visibles: la tasa de temporalidad cayó al 14-15 % a finales de 2023, prácticamente igualando la media europea. El número de fijos-discontinuos ha crecido fuertemente (lo que algunos críticos consideran una temporalidad disfrazada estadísticamente), pero los indicadores de estabilidad en el empleo han mejorado de forma consistente.
Las cuentas pendientes
Quedan pendientes problemas serios que ninguna reforma ha resuelto: el paro juvenil sigue duplicando la media europea (en torno al 25 % en el primer trimestre de 2026 frente al 14 % UE), el paro de larga duración afecta a cerca del 35-40 % de los parados, y la productividad laboral española sigue por debajo de la media europea (España produce aproximadamente el 80 % del valor por hora trabajada que Alemania).
Modelos laborales comparados en Europa
Para entender bien el modelo español conviene compararlo con tres referencias europeas que representan filosofías muy distintas: el nórdico, el alemán y el francés.
Cómo organizan otros países su mercado de trabajo
- Modelo nórdico (Dinamarca, Suecia): la llamada flexiguridad. Flexibilidad alta para las empresas (despido relativamente fácil y barato) combinada con seguridad alta para los trabajadores: prestaciones por desempleo generosas, políticas activas potentes (formación, intermediación), sindicatos fuertes. El despido no traumatiza porque el trabajador encuentra rápido otro empleo con apoyo estatal. Tasas de paro: 4-5 %.
- Modelo alemán: estabilidad estructural basada en la formación profesional dual (alternancia escuela-empresa desde los 15-16 años), la cogestión empresarial (comités de empresa con poder real), y la negociación colectiva sectorial. La industria tira del empleo manufacturero cualificado. Paro estructural bajo (3-4 %) pero rigidez para reformar (los mini-jobs son la válvula de escape).
- Modelo francés: alta protección al trabajador indefinido (despido costoso y burocrático), salario mínimo (SMIC) alto, jornada legal corta. Resultado: empleo indefinido bien protegido pero paro juvenil alto (en torno al 17-18 %), inserción laboral lenta y dualidad parecida —aunque menor— a la española. Reformas Macron 2017-2023 han flexibilizado parcialmente.
España, en este mapa, se sitúa más cerca del modelo francés que del nórdico: alta protección al indefinido, despido relativamente costoso, sindicatos fuertes en algunos sectores, pero con la peculiaridad histórica de la dualidad temporal-indefinido que la reforma de 2022 ha empezado a corregir. La gran asignatura pendiente sigue siendo desarrollar políticas activas eficaces y una formación profesional comparable a la alemana —dos décadas largas de planes sin resultados claros— para acercarnos al estándar europeo de paro estructural en cifras razonables.
Conexión con las próximas unidades
La Unidad 10 entra en el sistema financiero: cómo se canaliza el ahorro hacia la inversión y cómo crean dinero los bancos. La Unidad 11 trata las políticas económicas —fiscal y monetaria— que son las herramientas que el sector público utiliza, entre otras cosas, para influir sobre el paro cíclico que hemos visto aquí. La Unidad 12 cierra el bloque con globalización, UE y los grandes retos contemporáneos —entre ellos, el impacto de la digitalización sobre el empleo, que se anticipa en este mismo capítulo cuando hablamos de paro estructural—.
Glosario
- Oferta de trabajo: cantidad de personas dispuestas a trabajar a cada nivel de salario. Curva ascendente: a más salario, más gente quiere trabajar.
- Demanda de trabajo: número de puestos que empresas y administraciones quieren cubrir a cada nivel de salario. Curva descendente: a más salario, menos contratación.
- Salario de equilibrio (W*): salario al que la cantidad de trabajo ofrecida iguala a la demandada. En teoría coincide con el pleno empleo.
- Población activa: suma de ocupados y parados; quienes participan en el mercado laboral, ya sea trabajando o buscando trabajo.
- Tasa de actividad: porcentaje de la población de 16 o más años que es activa (activos / población 16+).
- Tasa de paro: porcentaje de los activos que están en paro (parados / activos). Ojo: el denominador son los activos, no la población total.
- Tasa de empleo: porcentaje de la población de 16 o más años que está ocupada (ocupados / población 16+).
- EPA (Encuesta de Población Activa): encuesta trimestral del INE a unas 65 000 viviendas que mide la situación laboral en España.
- Trabajador desanimado: persona que ha dejado de buscar empleo por creer que no lo encontrará; pasa de parado a inactivo y rebaja artificialmente la tasa de paro.
- Paro friccional / estructural / cíclico / estacional: los cuatro tipos de desempleo según su causa (tiempo de búsqueda, desajuste de habilidades, recesión y estacionalidad del sector).
- SMI (salario mínimo interprofesional): retribución mínima legal por jornada completa. En España, 1 184 €/mes en 14 pagas en 2025.
- Curva de Phillips: relación inversa entre paro e inflación, estable solo a corto plazo.
- NAIRU (tasa natural de paro): tasa de paro compatible con una inflación estable. En España se estima en el 10-12 %.
- Brecha salarial de género: diferencia entre el salario medio de hombres y mujeres. Se distingue la ajustada (mismo perfil) de la sin ajustar (sueldos medios directos).
- Dualidad laboral: convivencia de trabajadores indefinidos muy protegidos y temporales poco protegidos; rasgo histórico del mercado español.
- Flexiguridad: modelo nórdico que combina facilidad de despido (flexibilidad) con prestaciones generosas y políticas activas potentes (seguridad).
Para profundizar
Si esta unidad te ha interesado, aquí van algunas lecturas y recursos para ir más allá:
- Mito y realidad del salario mínimo — David Card y Alan Krueger (a partir de Myth and Measurement, 1995). Por qué encaja: los autores que revolucionaron el debate del SMI con evidencia empírica, premio Nobel 2021. Su síntesis divulgativa es accesible para bachillerato.
- Principios de economía — N. Gregory Mankiw (10.ª ed., 2024), capítulos sobre mercados de factores y desempleo. Por qué encaja: explicación canónica de oferta y demanda de trabajo y de los tipos de paro.
- EPA — Encuesta de Población Activa — INE (publicación trimestral). Por qué encaja: la fuente primaria. Practicar el cálculo de las tres tasas con los datos reales del último trimestre es el mejor ejercicio posible.
- Opinión sobre el mercado de trabajo — AIReF (informes 2020-2024). Por qué encaja: las evaluaciones independientes del efecto del SMI y de la reforma laboral de 2022, con metodología explicada en lenguaje claro.
- The Great Resignation explained — reportajes de The Economist y Financial Times (2021-2022). Por qué encaja: ilustran en vivo cómo se desplazan las curvas de oferta y demanda de trabajo y aparece poder negociador del lado del trabajador.
Preguntas para reflexionar
Estas preguntas no tienen una respuesta única. Sirven para discutir en clase o para pensar individualmente al cerrar la unidad:
- La tasa de paro puede bajar sin que se cree ni un solo empleo si la gente se desanima y deja de buscar. ¿Crees que la tasa de paro es un buen termómetro de la salud laboral de un país, o habría que mirar siempre las tres tasas juntas?
- La teoría neoclásica predice que el SMI destruye empleo, pero la evidencia empírica muestra efectos pequeños. ¿Por qué crees que conviven una teoría tan clara y unos datos que la contradicen? ¿Qué supuesto de la teoría falla?
- España tiene una NAIRU del 10-12 % frente al 4-5 % de Alemania. ¿Qué reformas estructurales priorizarías para reducir el paro de equilibrio español, sabiendo que inyectar demanda solo lo baja temporalmente?
- La penalización por maternidad explica buena parte de la brecha salarial ajustada. ¿Qué políticas concretas crees que tendrían más efecto: permisos iguales, más plazas de guardería, transparencia retributiva u otra cosa?
Bibliografía
- RD 243/2022, de 5 de abril, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas del Bachillerato (BOE-A-2022-5521).
- INE. Encuesta de Población Activa (EPA) — series trimestrales 2007-2024.
- Eurostat. Gender pay gap statistics y Labour Force Survey — series 2010-2023.
- AIReF. Opinión sobre el impacto del SMI en el empleo (2020) y Opinión sobre el mercado de trabajo (2024).
- Banco de España. Informe sobre el mercado de trabajo y la negociación colectiva en España — anuario 2023 y 2024.
- Phillips, A. W. (1958). «The Relation between Unemployment and the Rate of Change of Money Wage Rates in the United Kingdom, 1861-1957». Economica, 25(100), 283-299.
- Friedman, M. (1968). «The Role of Monetary Policy». American Economic Review, 58(1), 1-17.
- Card, D. y Krueger, A. (1994). «Minimum Wages and Employment: A Case Study of the Fast-Food Industry in New Jersey and Pennsylvania». American Economic Review, 84(4), 772-793.
- Kleven, H., Landais, C. y Søgaard, J. (2019). «Children and Gender Inequality: Evidence from Denmark». American Economic Journal: Applied Economics, 11(4), 181-209.
- RDL 32/2021, de 28 de diciembre, de medidas urgentes para la reforma laboral (BOE-A-2021-21788).
- Bureau of Labor Statistics. Job Openings and Labor Turnover Survey (JOLTS) — series 2020-2023.
- OCDE. Employment Outlook — ediciones 2022, 2023 y 2024.
Notas de esta unidad
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